«Revoltoso» Fic Toll de MaryKaulitz
Capítulo 18
—Sí, el amor es amor, y así como yo te apoye con Bill, como mi amigo espero que me ayudes —pidió Gustav afligido.
—Claro, tienes mi completo apoyo —dijo Tom abrazando a Gustav.
Detrás de él, Gustav sonrió.
—Para ayudarme debes saber algo más —dijo Gustav suspirando.
—¿Qué? —pregunto Tom separándose de Gustav.
—Andy no cree que mis sentimientos son verdaderos…
—¿Por qué? —pregunto Tom extrañado—. Eso es estúpido.
—Lo sé, pero él tiene pegado en la cabeza que solo estoy jugando con él, que en realidad no me gusta, y que solo es diversión… —murmuro Gustav—. Y ya no sé qué hacer para que entienda que…
—Entiendo… —dijo Tom poniéndose en fase “Mejor amigo”—. ¿Cómo le has dicho que lo amas?
Pronto emprendieron una conversación de una hora analizando las posibles causas que tendría Andreas para desconfiar de los sentimientos de Gustav.
—Creo que ya entiendo… —dijo Tom al final.
—¿Qué? —pregunto Gustav.
—Solo está negando sus sentimientos, y la única forma de negar sus sentimientos es creyendo que los tuyos no son verdaderos… —dijo Tom con firmeza.
—Eso no tiene ningún sentido —reclamó Gustav.
—¡Pero piénsalo! Yo soy Andy, y me siento tan confundido —hizo una mueca—, estoy sintiendo cosas por ti, pero eso no puede ser porque… —Fue interrumpido.
—Porque Tom está conmigo… —dijo Bill sonriendo.
—¡Bill! No es lo que crees —dijo Tom asustado—. ¿Qué tanto escuchaste? ¡¿Estabas espiándome?! ¿No confías en mí?
—No seas ridículo —desestimo Bill alzando un hombro—. Confió en ti, pero no en él —Apunto a Gustav—. Es broma, es broma —dijo riendo al ver la cara de susto de Gustav—. Es que estábamos preocupados, se han demorado una hora aquí metidos en el baño, y me mandaron a mí a ver qué tal estaban…
—¿Cómo nos encontraste? —pregunto Gustav más tranquilo.
—Soy un superhéroe —dijo Bill seriamente—. Tengo poderes mitológicamente mágicos…
—¿En serio? —pregunto Tom escéptico.
—Hay una fila de gente queriendo entrar al baño, sume dos más dos… me dio cinco, pero eso no importa ahora… —dijo Bill mirando a Gustav—. No pude evitar escuchar lo que hablaban, y no, no me importa, mis primos son gemelos, son famosos en esta ciudad… ¿Los gemelos Kaulitz? ¿Nadie? Bien, no importa, ellos… están liados entre sí, así que no me importaría si tú y Andy… —hizo una mueca de asco—. Tuve una imagen de Andy desnudo —Bill se estremeció.
—Yo ya lo he visto desnudo —dijo Gustav tímidamente—. Y se veía tan…
—¡No quiero saber! —grito Tom.
—Como sea, Tom tiene razón, Andreas es tan estúpido para negar sus sentimientos de esa forma… quizá cree que los suyos no pueden ser reales si los tuyos son una farsa, no lo sé —Bill se alzó de hombros—. La mente de Andy es muy compleja…
—En otras palabras es un idiota —dijo Gustav con una sonrisa más alegre—. Tengo que lograr que acepte sus sentimientos para que…
—No, debes lograr que entienda que tus sentimientos son reales, si él lo cree quizá sea más fácil aceptar que no está sintiendo cosas por algo imposible, ¿comprendes? Algo así como, “Para que intentar entrar si no podrá pasar de la puerta” —dijo Bill encogiéndose de hombros.
—Sí, eso haré, le demostrare todo el tiempo que lo que siento por él es real —dijo Gustav decidido—. Ahora que tengo un plan para ganarme su amor, ¿crees que ya aceptara besarme?
—No, y si lo haces ahora te golpeara —dijo Bill seriamente.
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—¿Estas bien? —preguntó Chantelle al ver llegar a Gustav.
—Sí, ya está todo solucionado —respondió Gustav—. ¿Estaban muy aburridos?
—Te odio —dijo Georg lanzándole una mirada asesina, en especial por la goma de mascar que se restregaba en su costado pidiendo un poco de amor—. ¡Ya, Marcus, déjame por un segundo! —reclamó.
—Pero si te quiero abrazar —reclamó Marcus sin soltarlo. Georg suspiro derrotado.
—No, no estábamos para nada aburridos —respondió Natalie sonriendo.
—Dilo por ti —murmuro Georg. Todos lo ignoraron.
—¿Qué hacemos ahora? —pregunto Tom. Eran ya las seis de la tarde.
—¿Ustedes ya comieron? —pregunto Gustav. Todos negaron con la cabeza.
—Preferimos esperarte —respondió Anis sonriendo.
—Bien, ya que el paseo no salió muy bien, ¿vamos a mi casa a comer? —preguntó Tom—. Ahí podemos comer algo y estar tranquilos —aconsejó.
—Está bien, muero de hambre —dijo Bill. Todos estaban de acuerdo así que comenzaron a caminar fuera del centro comercial.
—Chicos —comenzó Georg—. Debemos llevar algo para comer, ¿verdad? —preguntó.
—Debemos hacerlo —dijo Andreas—. La última vez comimos pizza, podríamos hacer completos —sugirió.
—Sí, eso estaría bien —dijo Chantelle—. Vamos a comprar las cosas.
Caminaron al supermercado y comenzaron a elegir los ingredientes. Cuando finalizaron fueron a pagar, y con todo listo caminaron a la casa.
Continúa…
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