10: Endemoniadamente perdidos I

Notas: Hola gente bella, comienza una nueva cacería para los chicos y aparece un soundtrack nuevo en la escena final. Se llama “Silent Hill OST Main Theme Soundtrack Piano Version” para que lo busques si no te funciona el link. Que disfruten el capi. Besos a todos.

Maldición II: Cazadores de Demonios” Fic Twc / Toll de MizukyChan

Capítulo 10: Endemoniadamente perdidos (Parte I)

Temprano por la mañana, golpearon fuertemente la puerta de la habitación, logrando sobresaltar al trenzado.

—¿Qué pasa?   —Preguntó con la voz ronca de sueño.

—Nos vamos. —Era Biagioni—. Empaquen todo rápidamente, les explicaré en la cocina.

—¿Bill, escuchaste? —Indagó, moviendo a su novio, quien seguía dormido. «Debe estar agotado por haber ocupado sus poderes» Pensó y lo movió otra vez—. Cielo, despierta. —Aún no se movía.

Decidió empacar él mismo, para dejarle dormir un poco más. Se levantó y guardó todas cosas con rapidez, tanto las suyas como las de su pelinegro.

Al terminar volvió a moverlo—.  Billy, cariño, despierta.

—Mmmm.   —Se quejó con el ceño fruncido.

—Vístete, nos vamos. Bajaré a prepararte algo para desayunar.

—Lo que tú digas, Tomi  —respondió Bill, dándole una pequeña sonrisa.

—Vamos, vamos muévete.  —Mandó con cariño.

—Ya voy. —El trenzado lo vio sentarse en la cama y luego bajó a la cocina.

Todos bebían café solo, pero Tom se puso a cocinar.

—¿Qué haces, Tom?  —Preguntó Chantelle.

—Cocino   —contestó como si nada.

—Es obvio, pero ¿por qué tanto?

—Es para Bill, necesita recuperar energías.

—¿Tanto lo cansas por las noches?  —preguntó irónico Jonathan.

—Te mueres de la envidia   —respondió Tom con una sonrisa, había funcionado.

—Buenos días.  —Saludó Bill con un bostezo al entrar a la cocina—.  Huele genial.

—Tu amorcito cocina solo para ti   —comentó la rubia.

—Ya te quisieras un novio como el mío, ¿a que no Chantelle? —Le dijo el moreno sonriente.

—Toma, cariño —dijo Tom, poniéndole en la mesa, un plato abundante de hot cakes y una taza de chocolate caliente, su favorito.

—Tom, está delicioso.  —Gimió de gusto el pelinegro,  con la boca llena.

—Mientras Bill come, les haré un resumen de nuestra situación —comenzó Biagioni—. Hemos perdido a dos padres cazadores.

—El Padre Bonnato y el Padre González.   —Aclaró Jost.

—¿Han muerto?  —Preguntó Jonathan.

—Aún no.

—¿Entonces por qué los hemos perdido?  —cuestionó el de trenzas, dando un sorbo a su café.

—Están hechizados, o al menos eso creemos —continuó Biagioni—. Verán, hace una semana comenzaron a seguir el rastro de un demonio “Necklee”, no estamos seguros del todo, pero el Vaticano confirmó los pocos datos que tenemos sobre esta criatura.

—¿Y qué hace este Neckkkk?   —Preguntó Bill con la boca llena, tartamudeando el difícil nombre del demonio.

—Ilusión.

—¿Ilusión?   —Repitieron todos.

—Se especializa en las ilusiones. Los Sacerdotes descubrieron que en Liepzing varias personas comenzaron a llegar completamente vegetales al hospital.

—¿Vegetales?   —Preguntó Tom—.    ¿A qué se refiere?

—Todos llegaban sin ningún tipo de daño físico aparente, pero en una especie de trance, como si estuvieran soñando o algo así. Los Sacerdotes avisaron que efectivamente habían dado con el rastro del demonio, que lo habían encontrado en una capilla antigua, semi destruida y que irían antes de ayer.

—¿Y qué pasó?   —Volvió a preguntar el trenzado.

—Los encontraron en el mismo estado de las víctimas.

—Ahora nos dirigimos para allá.   —Informó David Jost.

—Muy bien, vamos —dijo el pelinegro, feliz de la vida, cosa que sorprendió a todos—. Estaba delicioso, Tomi, eres un cocinero espectacular.

—Bien, nos vamos.

&

Condujeron los tres diferentes coches hasta Liepzing y llegaron al atardecer, no podrían hacer nada ese día.

Tomaron su nueva casa provisional y se ubicaron cada uno en una habitación, excepto Bill y Tom quienes compartían y los curas que también compartían cuarto. Una vez listos, desempacaron.

—¿Bill, quieres salir a comer?

—Sí, me muero de hambre y de sueño.

—Prefiero que comas antes de dormir  —comentó Tom con el ceño apretado. No le gustaba ver a su pelinegro tan cansado.

—Tienes razón.

Hablaron un rato con los curas y salieron a comer.

&

«Tom siempre se preocupa por mí. A pesar de estar tan casado me llevó a cenar y luego regresamos a casa. Estábamos por irnos a dormir cuando de la nada apareció Vasariah, mi corazón dio un vuelco y me puse nervioso, no sé por qué»

—Vasariah, ¿qué demonios haces aquí? ¿No se supone que no pueden encontrarnos, con el tatuaje que nos hiciste?   —Preguntó Tom, realmente molesto.

—Error, Tom, ese tatuaje es contra demonios, yo soy un ángel, ¿recuerdas?

—Eras un ángel, según lo que nos contaste.  —Afirmó el trenzado.

—Necesito hablar con Bill   —dijo serio—,   en privado.

—Puedes hacerlo delante de Tom, de todos modos se va a enterar  —respondió el pelinegro sin preocuparse.

—No importa que tú le cuentes, pero ahora quiero hablar contigo, Bill, ¿es mucho pedir?    —dijo angustiado.

—No, bueno… ¿Tom? —Bill lo miró buscando su consentimiento, pero estaba molesto, podía sentirlo, en realidad era obvio para cualquier persona, no se necesitaba tener una conexión especial o ser un ángel, Tom emitía un aura de enojo por todo el cuarto.

—Anda ve, pero solo al jardín, no salgas más allá, Bill. —Pidió el trenzado.

Bill salió de la casa con Vasariah, todos los que los vieron pusieron caras de pregunta, pero ninguno dijo nada. Hasta el mismo Bill estaba intrigado por saber qué quería decir el ángel. Al llegar al jardín, el pelinegro le dio la espalda y se cruzó de brazos.

—¿Qué quieres Vasariah? —Preguntó el pelinegro. No se dio cuenta cuando el otro se acercó por detrás y lo abrazó, su corazón latió muy rápido, era algo raro.

—Te extrañaba tanto, Bill.

—Vasariah, suéltame, por favor. —Pidió el moreno, avergonzado por su propia confusión—.  Yo… estoy con Tom ahora.

—No solo ahora, siempre has estado con él, me pregunto si alguna vez me amaste, Bill.    —El ángel  giró al chico para verlo a los ojos.

—No me mires así, sabes que no puedo recordar  —contestó Bill arrugando el ceño.

—Y eso es lo que me preocupa, Bill. Estás desgastándote demasiado en estas estúpidas misiones.

—¿Te parece estúpido cazar demonios y librar a la Tierra del mal? —preguntó un tanto ofendido.

—Son solo peones del tablero, Bill, nosotros somos mejores, estamos por encima de ellos.

—¡Vasariah! —El pelinegro se enojó—. ¿Cómo se te ocurre decir semejante barbaridad?

—¿Qué importa si se desata el bendito juicio final, Bill? La mitad del planeta morirá y la otra mitad será gobernada por demonios o por los ángeles.

—¿Estás hablando en serio?   —Indagó el chico, incrédulo.

—Ya en serio, Bill, si no recuperas tus recuerdos o la totalidad de tu alma, tu cuerpo no lo soportará.

—¿Y qué pasará?

—Puedes morir.

—Pero soy un ángel, tú lo dijiste, debe haber alguna forma.

—Debes completarte, Bill.

—Comprendo   —respondió bajando la mirada.

—Bill, ya es tarde   —dijo Tom desde la puerta, con el ceño fruncido.

—Voy de inmediato. —Él cerró la puerta y Bill giró en dirección del rubio—. Vasariah dime…

—¿Qué?

—Cuando nosotros éramos parejas… ¿tú y yo tuvimos… nosotros hicimos…?

—¿El amor? —El ángel lo miró con una ceja alzada—. No, nunca me dejaste tocarte.

—Gracias Vasariah, ahora debo irme.

—Adiós, Bill.

—Adiós. —Bill entró a la casa y Tom lo esperaba en la sala. Al verlo se puso de pie y tomándolo la mano lo llevó de vuelta a la habitación.

—¿Qué quería el ángel contigo? ¿Recordar viejos tiempos? —Se cruzó de brazos, molesto.

Bill caminó hacia él y los descruzó, para luego abrazarlo con fuerzas.

—Me dijo que si no me completaba podría morir.

—Dios mío. —Tom se asustó—. Creo que será mejor que no vayas en esta misión, cielo.   —Se miraron a los ojos.

—Sabes que iré a donde quiera que vayas tú, Tomi.

—Pero no quiero ponerte en peligro.

—Lo sé, pero ya sabes, mejor juntos que separados. —El trenzado lo miró comprensivo.

—Comerás mucho antes de irnos y no harás nada que te canse, ¿ok?

—Todo lo que tú digas mi vida.

 (Dar Play

Al día siguiente, tras un buen desayuno, el grupo dividido en tres autos, se dirigió a una capilla en ruinas, en los límites de la ciudad. ¿Qué haría un demonio en una Iglesia? Se preguntaban mentalmente los miembros del grupo. Al llegar, se organizaron.

—Nosotros iremos por el frente —dijo Biagioni señalando a su compañero, el otro cura.

—Tom y yo iremos por atrás.   —Señaló el pelinegro.

—Mi hermana y yo entraremos por la pared destrozada.   —Informó el castaño.

—Vamos.   —Sentenció Jost y todos emprendieron su camino.

Todas las parejas tomaron ubicación y entonces se dispusieron a entrar. Una vez dentro, todos alcanzaron a divisarse cuando una nube oscura llenó el lugar y de pronto, todos yacían en el piso.

El de trenzas fue el primero en despertar, pero lo que vio lo dejó paralizado. Todo a su alrededor le hacía ver que estaba en una selva. Árboles gigantescos, vegetación exuberante, pero lo peor de todo es que estaba solo.

—¿Bill? ¿Bill? —Preguntó al aire, al no obtener ni la más mínima respuesta, su voz se alteró y comenzó a gritar—. ¡Bill! ¡Bill! ¿Dónde estás? —Y comenzó a buscarlo desesperadamente a su alrededor. Corrió y corrió, chocando con ramas y hojas demasiado grandes, se hizo unos cortes en el rostro y las manos, pero no dejó de correr gritando el nombre de su amado.

En la misma selva, no lejos del de trenzas, un cuerpo adolorido se movía, quejumbroso, no quería despertar, hasta que una voz familiar le sacó de su estado catatónico, para traerlo nuevamente a esta extraña realidad.

—¿Tomi? —Susurró y se movió abriendo los ojos. Cual no fue su sorpresa al encontrarse en esa selva, si apenas un minuto atrás estaba en la capilla en ruinas. Asustado de verse solo comenzó a gritar—.   ¡TOM!

El de trenzas pareció oírlo a lo lejos y siguiendo su instinto, corrió en dirección del sonido.

—Tooooommmmm.

—Biiiiiiillllll.

—Tooooom,  aquí estoy.

—No te muevas y sigue hablándome.   —Le indicó el trenzado.

—Te escucho más cerca, Tomi.  Estoy aquí.

—Ya voy Bill, no te asustes, voy en camino.

—Tooooommmm —El sonido se hacía más fuerte y sus zancadas más largas hasta que llegó.

—Bill.  —Lo abrazó, casi sin aliento—.  Por fin te encontré.  Estaba tan preocupado.

—Y yo estaba aterrado por despertar sin ti. —Se besaron apasionadamente y se acariciaron la espalda, el de trenzas bajó las manos hasta la cintura del pelinegro y éste se alzó poniendo sus piernas en las caderas del mayor. Para sostenerlo mejor, el de trenzas lo tomó del trasero, lo cual hizo gemir al moreno.

—No vuelvas a perderte de mi lado, ¿entendido?

—No lo hice a propósito, lo juro.

—Lo sé, lo siento. —Lo bajó, dejándolo en el piso y ambos se sonrieron— ¿Qué será de los demás?

—Deben estar en la selva también.

—¿Busquemos?

—Claro.

—Pero esta vez no hagamos ruidos, al venir hasta acá podría jurar que había alguien observándome.

—¿Crees que es el demonio, Tom?

—Es lo más probable. ¿Recuerdas que el Padre Biagioni nos dijo que este ser creaba ilusiones? Seguramente estamos en una ilusión. Debemos encontrar la forma de salir de aquí.

—Bien.  A buscar.

La pareja se puso a caminar. Gracias al entrenamiento que tuvieron, pudieron caminar siguiendo un rastro, sin dar vueltas en círculos. Tras un par de horas, llegaron a una playa.

—¿Es una isla?  —Preguntó el pelinegro, sin dar crédito a lo que sus ojos veían.

—Así parece. El rastro llega hasta aquí. Fíjate. —Señaló a la arena—. Hay un par de huellas.

—¿Crees que sean de los nuestros, Tomi?

—Eso espero. Vamos. —Lo tomó de la mano y bajaron hasta la arena para seguir el rastro.

—¿Qué tal si pasaron por aquí hace horas?

—Pues tendremos que apresurarnos.

—Estoy agotado y me muero de hambre.

—¿No trajiste nada en tu mochila, Bill?

—Nada.

—Bueno, como te consiento tanto, traje algunas barritas energéticas para ti y un sándwich de queso y jamón.

—Sí…  Eres un encanto.

—Sentémonos un momento a descansar. —Y así la pareja se sentó en la arena, a comer, sin notar que   desde las sombras de los árboles una figura los observaba— ¿Estás listo Bill?

—Sí, cielo.

—Dame la mano.

Siguieron su camino y al cabo de una hora llegaron de vuelta a la selva.

—¿Tom?

—¿Si?

—Si mi reloj sigue funcionando normal, entonces oscurecerá pronto, creo que debemos buscar un refugio.

—Tienes razón, mañana seguiremos buscando. Mira hacia allá, parece una cueva.

—Vamos a ver. —Se acercaron a la cueva, esta estaba seca y Tom procedió a encender un fuego para mantenerlos calientes. Al estar lista la fogata, Bill se sentó muy cerca de su amado y lo abrazó—.   Es como ir de safari, ¿no crees?

—Sí, pero la diferencia es que tenemos a un demonio manejando nuestro safari.

—Qué poco romántico Tom.  —Arrugó el ceño.

—Es la verdad. Mira… no quiero ser repetitivo, pero quiero sacarte lo antes posible de este lugar, para que no corras peligro.

—Mientras esté a tu lado estaré bien, Tomi.

—Temo decirte que en estos encuentros con los demonios, me he dado cuenta que he sido un poco ingenuo, y que debo ser más fuerte… si realmente quiero protegerte. Y ahora compito hasta con un ángel por tu amor.

—No, Tomi, te equivocas, por mi amor no compites con nadie. Mi amor es solo tuyo.

—Te amo, Bill. —Lo besó apasionadamente y cuando quiso detenerse, el pelinegro enganchó sus piernas con su cadera y lo hizo ponerse sobre él. Se movió rozando sus entrepiernas y jadearon. Bill no quería perder ningún momento con su amado trenzado.

—Hazme tuyo, Tomi. —El aludido asintió y con cuidado se quitaron la ropa. El piso estaba frío, pero con el calor de sus cuerpos no lo sintieron. Se amaron fogosamente esa noche, sin darse cuenta de que eran observados.

Al terminar jadeantes, Tom cubrió a Bill con su chaqueta y lo abrazó, se durmieron confiados de estar el uno con el otro.

Al despertar se besaron y se vistieron entre risas y miradas cómplices. Salieron de la cueva y vieron un arenoso desierto. Ambos abrieron los ojos como platos.

—¡¿Qué demonios es esto?!   —Exclamó el de trenzas.

—Es otra ilusión del demonio   —contestó el pelinegro.

—Ahora sí que estamos perdidos.

—Endemoniadamente perdidos.

&   Continuará   &

¿Qué hará nuestra adorada pareja? ¿Podrá resistir a la trampa del desierto? ¿Podrán encontrar al resto del equipo? ¿Se librarán del demonio? Todo esto y más en el próximo capítulo. Muchas gracias por venir a leer.

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.