14 Especial: Chantelle Vs. Gustav (Parte I)

Saludos, gente bonita, cuando empecé a subir Fashion otra vez, me olvidé por completo que también había escrito una serie de especiales relacionados con la otra pareja de la apuesta: Gustav y Chantelle. Pero no tiene sentido que los mueva hacia atrás, así que dejaré los primeros aquí, los otros los iré agregando según avance la historia de Bill y Tom. Así que a leer y a comentar. 

 “Fashion” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 14 Especial: Chantelle Vs. Gustav (Parte I)

(Día uno o día de la apuesta)

¿Y quién será la víctima de Chantelle? —preguntó otra de las porristas.

El gordito de allá, aquel rubio —agregó Bill con una sonrisa.

¿Gustav Shafer? —dijo una de las rubias—, es un antisocial, escuché que estuvo en la cárcel por pelear en un club.

Bueno chicos —dijo el pelinegro, levantando sus gafas—. Manos a la obra.

La rubia sonrió y dejando a sus amigas atrás, se dirigió a paso firme a la mesa donde se hallaba Gustav. Agitó su pequeña falda y tocó sólo con sus dedos, el hombro del rubio, su víctima.

No me hables, rubia teñida —fue lo único que él dijo y poniéndose de pie se fue de la cafetería, dejando al grupo de “pretty people” carcajeándose ante la rápida derrota de la chica.

Chantelle miró a su séquito de porristas indignada y salió de la cafetería dando grandes zancadas, las rubias al verle, salieron disparadas tras su líder.

La rubia llegó hasta los lavados y se encerró allí, pues no quería que nadie le viera soltar lágrimas de frustración, además quedaría como mapache, pues últimamente estaba imitando el look de Bill y con tan sólo unas lagrimitas, toda su sombra oscura quedaría arruinada.

Chantelle —dijo una rubia, tocando la puerta de su cubículo—. Sabemos que estás aquí.

No saldré —respondió la aludida—. Me han humillado delante de todos esos chicos comunes —gruñó.

Tienes razón —dijo Romina—. Todos los “pretty people” se burlaron, excepto Georg, él es taannnn… —suspiró sin terminar la idea y sus compañeras la miraron con ojos de “estás demasiado loca”.

¿Georg? —preguntó Chantelle abriendo la puerta y olvidándose de sus lágrimas—. ¿Quién es Georg?

El chico guapo de hermoso cabello —respondió Romina, soltando un nuevo suspiro.

Mira —la líder alzó su dedo índice en forma acusatoria—, olvídate de ese chico, ninguna de nosotras andará con los “pretty people” y ¿saben la razón? —preguntó a todas esperando que recitaran de memoria.

Somos mejores que ellos —respondió monótonamente Romina.

Exacto, linda. Ahora vamos a clases y preparemos una estrategia. Ese Gustav me las pagará todas juntas.

&

Al finalizar la escuela, el grupo de porristas se dirigió a la casa de Jenny para programar la nueva estrategia que usarían para convertir a Gustav Shafer en un chico de clase, digno de estar con las chicas.

Por lo menos tenemos algo a nuestro favor —dijo Romina, hojeando una revista sin verdadero interés.

¿Qué cosa? —preguntó Chantelle.

Él ya es rubio, no habrá que obligarlo a teñirse el cabello, como algunas de nosotras —miró a su líder, y ésta le devolvió la sonrisa con rabia e ironía.

Ya volví —dijo Jenny, cargando una bandeja con bebidas para sus amigas—. Y tengo buenas noticias —agregó con una sonrisa.

¿Tiene que ver con nuestra víctima? —preguntó otra vez la rubia.

Por su puesto, pero tendrás que dejar de llamarle “la víctima” en esta casa —anunció la chica con solemnidad.

¿Y eso por qué?

Porque ese tal Gustav, es amigo de mi hermano.

¿Amigo de James? —preguntaron a coro las chicas.

Sí, Gustav, o Gus como le dice mi hermano, es motoquero —explicó la chica y todas quedaron con signos de interrogación.

¿Mo… to…?

Motoquero, motociclista, conduce una moto con una pandilla, como los doce en el video de Lady Gaga, ese video de Judas, ¿acaso no lo han visto en YouTube?

¿Lady Gaga? —Chantelle la miró con extrañeza—, hey Jenny, creo que algo anda mal contigo linda, sólo la gente fea y rara escucha a Lady Gaga (Esto es sólo por el fic, personalmente la adoro >///<), nosotros escuchamos a las chicas sexies, no lo olvides.

Lo siento, Chantelle —dijo la chica completamente sonrojada, pero pese a lo que dijeran, ella seguiría escuchando a su mother monster.

En fin, así que Gustav es en verdad un chico rudo.

Sí, y por su carácter se mete en problemas constantemente —confirmó la dueña de casa—. Pero lo que yo quería contarte es que ellos se reúnen cada noche en un bar bohemio llamado “Wild dog”, el perro salvaje.

Que nombre tan extraño —dijo Romina, bebiendo de su vaso.

Será tu oportunidad de encararlo, Chantelle y no sé, muéstrate muy bonita y coqueta con él, y tal vez así coopere con la causa —explicó Jenny.

Tienes razón amiga, nadie se resiste a mis encantos.

&

A las diez de la noche, la rubia lucía una minúscula falda roja, muy ceñida, un top que sólo le cubría el busto, aunque su escote era tan pronunciado, que habría sido lo mismo que fuera sólo con el brasier, y para completar su atuendo, unos zapatos rojos con tacón de aguja. Se miró al espejo y copiando la señal de Bill Kaulitz, se besó un dedo y lo llevó a su mejilla.

&

Tras escabullirse de la casa de sus padres y tomar a la rápida un taxi, Chantelle estaba fuera del bar “Wild dog” con un nudo en la garganta. Tomó una gran bocanada de aire y entró a paso firme al lugar.

Varias cabezas se voltearon a verla y decirle cosas obscenas, pero esto lejos de ahuyentar a la rubia, le dio más confianza para acercarse a la cabeza rubia de cabello corto, Gustav, que estaba sentado en una mesa junto a otros jóvenes.

Hola, muñeca —le dijo un pelinegro, mirándola con deseo.

¿Vienes a buscar compañía? —preguntó otro, con una cresta de mohicano.

No señores, vine por Gustav —dijo ella, tratando de ocultar el nerviosismo en su voz y sonriendo ante los silbidos y palmadas que le dieron al rubio en la espalda.

¿Qué quieres, chiquilla? —dijo burlón el aludido.

Sólo quiero conversar contigo —dijo ella mostrando una sonrisa coqueta.

Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, rubia, vete de aquí y deja de acosarme —le regañó el chico, ajustando sus gafas negras, ganándose una mirada divertida por parte de sus compañeros.

Pero Gusti… —intentó otra táctica, pero al decir su nombre de esa manera, el rubio saltó de su asiento y la miró con furia.

No me hables así. Tú no eres nadie para mí. Aléjate de mí o me las pagarás —Chantelle había retrocedido unos pasos, temerosa de recibir una bofetada porque la mirada de Gustav era de un odio intenso.

—“…”

La rubia no fue capaz de decir nada, tenía miedo. Para colmo se sentía frustrada y humillada, y sólo era el primer día de la apuesta. Salió conteniendo el aliento para no derramar las lágrimas que por segunda vez trataban de escapar.

Para mala suerte, el “Wild dog” estaba en una zona peligrosa de la ciudad, no pasaba ningún taxi y los borrachos que salían del bar trataban de palmearle el trasero.

Cuando por fin vio un vehículo amarillo, estiró la mano para llamar al taxi, y cuando este se detuvo, ella dio un suspiro de alivio, pero fue en vano, un hombre bajó del auto y forcejeó con ella para quitarle la cartera y volvió a escapar, dejándola tirada en el suelo, llorando.

&

Dentro del bar, James, hermano de Jenny, miraba con reprobación a su compañero de pandilla y, tras dar un último sorbo a su cerveza, le regañó.

No sé qué pasa contigo, amigo.

¿Por qué lo dices? —preguntó el rubio, haciéndose el desentendido.

Me refiero a la porrista, es amiga de mi hermana, ¿sabes?

Lo sé, deberías hablar con Jenny y decirle que se aleje de esa rubia, es mala influencia —dijo Gustav, frunciendo el ceño.

Por muy mala influencia que sea amigo, no puedes dejar a una mujer sola en este barrio. Así que vas por ella, o voy yo y me enfado contigo —dijo James con total seriedad. El rubio, bebió el último sorbo y salió de allí.

Así se portan los caballeros —le gritó el del peinado mohicano.

Idiotas —les gritó el rubio.

Al salir, vio a la rubia en el suelo, llorando y corrió a su lado, sintiéndose inmensamente culpable.

¿Estás bien? —le preguntó y trató de levantarla, pero ella luchó, con los ojos cerrados, asustada—. Calma Chantelle, soy yo, soy Gustav —la chica abrió los ojos enrojecidos por el llanto, le miró con súplica.

Me asaltaron —susurró y bajó los brazos, derrotada.

¿Te golpearon? ¿Estás bien? ¿Te duele algo? —preguntaba preocupado el rubio, mirando alguna mancha de sangre, algún hematoma, pero nada.

Tengo miedo —confirmó la chica.

¿Tienes alguna herida?

Sólo en mi amor propio —dijo ella, sin levantar la mirada—. Y mis tacones favoritos se rompieron —volvió a sollozar.

Dios mío, eres una chiquilla tonta. Ven acá.

Le ayudó a levantarse, y tiró los zapatos, que ya no servían, con mucho cuidado la ayudó a caminar, porque la rubia no dejaba de temblar, hasta que llegaron a la moto. Una hermosa Harley Davidson con espacio para acostarte sobre ella.

Wow —dijo ella.

Toma, ponte esto —el rubio le entregó su casco.

¿Y tú?

No tenía planeado conducir con alguien, pero en caso de un accidente, prefiero que lo lleves tú, yo soy más duro —le dio una sonrisa de prepotencia y ella se sonrojó—. Aunque creo que te sentirás un poco incomoda vistiendo esa faldita minúscula.

Lo siento —Chantelle no sabía por qué se disculpaba, pero sentía la necesidad de hacerlo, después de todo, había hecho el ridículo ya dos veces en la noche delante del rubio.

Ven yo te ayudo a subir —con cuidado y dándole privacidad a la chica, Gustav le ayudó a sentarse cómodamente en la moto y luego se subió él—. ¿Dónde vives?

La rubia le dio las instrucciones y emprendieron su camino en silencio. Chantelle, se aferró a Gus, ya que el aire, le hacía sentir escalofríos, además la poca ropa que vestía no ayudaba mucho. Al llegar, nuevamente el chico le ayudó a bajar y la miró de arriba abajo.

Te daré un consejo —dijo él, poniéndose el casco para irse lo antes posible—. Jamás te vistas de esta manera para ir a un lugar como el “Wild dog”.

¿Por qué? —ella podía asegurar que se veía sexy.

Chantelle, en serio, mírate, pareces una prostituta, los borrachos no distinguen la ropa de marca, ellos sólo ven la piel que estás mostrando gratis y eso para ellos es una señal de que te estás ofreciendo.

No… no quise…

Eres sólo una niña mimada, Chantelle, hay mucho que no sabes del mundo.

Deja de decirme niña, tienes la misma edad que yo.

Sí, pero yo no me comporto como tú.

Lo siento…

Sólo cuídate, no hagas más estupideces como las de hoy, podrías haber salido herida —le guiñó un ojo, y encendiendo la moto, se fue sin mirar atrás.

Con un gran suspiro, Chantelle, entró de puntillas a su casa, para pensar en todo lo que había ocurrido ese día.

(Día dos desde la apuesta)

La noche le ayudó a Chantelle a pensar en una nueva estrategia para conseguir transformar a este Gustav rudo, en un gatito para que ronroneara a su gusto.

Se vistió especialmente provocativa en la mañana, usando el uniforme de porrista que más se ceñía a su cuerpo y que resaltaba con más intensidad las curvas que consiguió a base de cirugías plásticas en el verano.

Usó un maquillaje suave, a diferencia del día anterior, cuando quería imitar a Bill, en este día, la rubia quería verse atrevida, pero tímida a la vez, y mostrar una imagen de “damisela en problemas”, ya que Gus había respondido bien a ese papel la noche anterior.

Le pidió a su chofer que la llevara a la escuela y allí se reunió con las otras porristas en la entrada, en la banqueta opuesta a los “pretty people”, para lucir sus mini-faldas, y para practicar algunos gritos para las futuras presentaciones.

Su ojo de águila descubrió a Gustav apenas hizo acto de presencia en los jardines de la escuela, le vio sentarse en una banqueta junto a otro chico y ella se levantó coquetamente de su lugar y caminó meneando sus caderas, varias miradas le seguían hambrientas de ver un poco más de piel.

El rubio la vio de reojo y se tensó, rogando que la chica no hiciera el ridículo una vez más, e ignorándola, siguió hablando con su compañero.

Chantelle, sonrió al otro chico y ambos se quedaron en silencio.

Buenos días, Gustav —le saludó la chica y rápidamente se sentó en una rodilla del rubio—. Quería darte las gracias por lo de ayer.

Pensé que te había quedado claro que no te vestirías de esta manera, Chantelle —le dijo él en tono reprobatorio, ella sólo hizo un puchero, imitando una vez más a Bill Kaulitz, lo malo es que ese puchero que siempre funcionaba al pelinegro, con ella no se veía igual de tierno, y el rubio la tomó en brazos y sin mucha delicadeza, la dejó en el suelo.

¡Gustav! —gritó ella muy molesta, mientras el otro chico se iba a sus clases.

Ninguno de los dos se percató de que toda esa acción quedaba grabada en la lente de una cámara profesional y que pronto se convertiría en evidencia de su fracaso en la apuesta.

& Continuará &

¿Gustó?, la verdad es que será difícil para Chantelle trabajar en Gus, porque él tiene una personalidad muy fuerte, pero aun así es divertido ver qué ocurre con ellos, ¿Terminarán siendo amigos? ¿O se odiaran a muerte cuando la verdad salga a la luz?

Escritora del fandom

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