14 Especial: Chantelle Vs. Gustav (Parte IV)

Y este es el último especial que voy a subir hoy. Pronto más capítulos de la pareja principal y nuevos especiales. Que disfruten la lectura.

 “Fashion” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 14 Especial: Chantelle Vs. Gustav (Parte IV)

I wanna run to you. Won’t you hold me in your arms and keep me safe from harm. I wanna run to you. But if I come to you… tell me, will you stay or will you run away?

(Quiero correr a ti. ¿No me abrazarás y me mantendrás a salvo? Quiero correr a ti, pero si lo hago… dime ¿te quedarás o te irás? “Run to you”)

(Viernes, día de la fiesta)

El día de la fiesta, todo el mundo estaba ansioso por tan esperado evento. Pero algunas personas estaban más atentas de lo normal, ante cualquier cosa que pudiera provocar problemas.

Al terminar la jornada de clases, el principal encargado de la seguridad, Tobi, llamó a un alumno en especial para solicitar un favor.

Gustav, gracias por venir —dijo el grandulón viendo salir a la mayoría de los alumnos.

Supuse que me llamarías —contestó el rubio, mirando en la misma dirección del agente, con el ceño fruncido.

¿El señor Page ya habló contigo? —preguntó el adulto.

Anoche.

¿Y qué respondiste?

Supongo que ya lo sabes y por eso me llamaste —explicó el rubio, mirando al mayor.

Es cierto, ¿por qué no aceptas? Cuidar a Chantelle no sería tan malo —dijo el hombre, apretando las manos, no le gustaban las chicas ricas, eran peores que los niños.

Ni siquiera tú crees eso —rió Gustav, volviendo a mirar a la puerta que ya estaba casi vacía, todos querían regresar rápido a casa y prepararse para la fiesta—. ¿Verdad?

Es cierto, Chantelle es una pulga en el oído, pero ya la salvaste una vez, no te importará cuidarla, además la paga es buena.

No necesito su dinero.

Lo sé.

Pero tal vez… —dijo pensativo.

Suelta…

Si me dejaran estar al tanto de la investigación… —pidió en forma suave.

Es un asunto policial —explicó el adulto.

Lo sé y no intervendría, sólo quiero ayudar y estar al tanto —se defendió el rubio—, quiero que los culpables paguen.

¿Es por tu amigo?

Por él y su familia —dijo el chico en forma solemne.

Hablaré con el señor Page y luego te contacto, ¿te parece?

Está bien. Adiós Tobi.

¿Vendrás a la fiesta?

Por supuesto, todos estarán aquí, además debo cuidar a Johny.

Dale mis saludos al chico —se despidieron de la mano.

&

Por la noche, Gustav tomó un taxi para recoger a su amigo, porque éste no podría subirse a la moto. Tenía una discapacidad en la pierna, que le obligaba a usar una muleta ortopédica. Generalmente Johny era blanco de burlas de los “pretty people” y las porristas por esa causa, pero por el nivel económico de su familia, seguía asistiendo a aquella escuela, sin que a sus padres les importara el bullying del que era víctima.

Hey amigo, ¿estás listo? —preguntó en la puerta.

Claro Gus, vámonos.

En unos minutos llegaron al lugar y entraron en silencio, viendo los trajes opulentos de tanto hombres como mujeres, sin duda estos eventos sólo servían para expandir más la brecha entre los diferentes niveles socioeconómicos de los estudiantes que asistían a esa escuela.

¿Quieres sentarte? —preguntó el rubio, sabía que estar mucho tiempo de pie, le causaba molestias a Johny.

Sí, vamos por allá —indicó un lugar lejano, para no ser molestados.

Los amigos conversaron a través de la música, hasta que el rubio se distrajo con la aparición de Chantelle en un hermoso y despampanante vestido, se veía hermosa y con la ayuda de las luces y el maquillaje, no había rastro del golpe recibido el día anterior.

La chica estaba acompañada por un chico guapo, podrías haber dicho que eran “Barbie y Ken”, pero a pesar de esto, ella buscaba con la mirada y cuando halló lo que buscaba… sonrió.

Ambos jóvenes se vieron y a pesar de las personas y el ruido, el mundo parecía haberse detenido. La rubia caminó en su dirección y se inclinó a besar su mejilla.

Hola —saludó sin despintar su sonrisa.

Hola —respondió el rubio, bajando la mirada y agradeciendo lo tenue de la luz, para que no se notara su sonrojo—. Cof, cof, oh, Chantelle, él es mi amigo Johny —le presentó. El otro chico, quiso ponerse de pie para saludarla apropiadamente, pero ella, le detuvo con su mano y se acercó para besarle la mejilla.

Hola Johny.

Hola, señorita Page.

Sólo Chantelle, eso de señorita es muy formal y esto es un baile —dijo ella tratando de ser simpática, cosa que el rubio agradeció inmensamente.

Bueno… “Chantelle” —dijo el chico—. Déjeme decirle que se ve hermosa, ¿no es así Gus?

Mmm —el rubio titubeó—, es cierto, luces increíble.

Gracias —ella se sonrojó.

Chantelle —la llamó el Ken que la acompañaba.

Lo siento, debo irme —dijo ella y se alejó de los amigos.

&

La fiesta siguió y el concierto fue un éxito, muy a pesar de la rubia que miraba molesta lo sexy que se veía Bill Kaulitz.

Gustav seguía conversando con su amigo, evitando todas las invitaciones a bailar para no dejarlo solo, pues obviamente Johny no podría hacerlo. Todo iba bien, excepto cuando notó que el acompañante de Chantelle, estaba tratando de besarla, no sabía por qué eso le molestaba tanto. La chica era muy popular por ser la líder de las porristas, además de lo hermosa que era y del físico espectacular que poseía, y sin embargo, él se negaba a sentirse atraído por ella, pero pese a toda su negación los celos lo tenían al límite esa noche.

Ya cuando la fiesta parecía acabar, un grupo de adultos, vestidos como pandilleros, entraron en el gimnasio atacando a Bill y un chico a su lado. Cuando volteó la mirada, vio a Chantelle besando al otro chico y la furia que le generó le obligó a levantarse y golpear algo y como aquella pandilla buscaba pelea, se fue con todo contra ellos.

¡Son unos malditos! —gritó el rubio lanzándose al ataque.

Los golpes iban en todas direcciones, escuchó su nombre varias veces, pero ahora se sentía como un toro, viendo todo rojo, cada vez que recibía un golpe, la imagen de la rubia besando otros labios, le fortalecía y lanzaba otro golpe con todo lo que tenía.

No supo cuanto tiempo estuvo peleando, hasta que sintió unos fuertes brazos sujetarlo para detenerlo. Miró quién osaba atraparlo, pero se calmó al ver a un oficial de policía.

Ven con nosotros, chiquillo —dijo el oficial de piel oscura que había hablado con él sólo un día antes.

Él es inocente —dijo Chantelle acercándose a ellos—. Oficial, él es inocente —repetía sin cesar.

Gustav, no sabía qué pensar, ¿por qué le defendía? Seguramente se sentía en deuda por lo ocurrido el día anterior, pero ¿era sólo eso? Sin embargo recordó lo que había oído antes acerca de la “apuesta” y apretó la mandíbula.

Cállate Chantelle —le regañó.

No diga nada señor, todo lo que diga podrá ser usado en su contra —agregó el oficial.

Tiene derecho a un abogado —gruñó la rubia, casi corriendo tras los hombres—. Yo llamaré a mi abogado.

Señorita, déjenos avanzar —pidió amablemente el oficial—. Esto es sólo rutina, sé que él es un buen chico, la verdad es que necesito su versión de los hechos.

Eso calmó a ambos rubios, pero aun así la chica insistió en acompañarlos. Tobi estaba en la entrada y trató de detener a la muchacha, sin éxito y simplemente se la encargó al chico.

Si es necesario, yo pagaré la fianza —gruñó ella tomando su auto y conduciendo tras la patrulla.

&

Finalmente en la comisaría, pese a todos los gritos y pataleos de la chica, el oficial tenía razón y sólo se llevó a Gustav para que rindiera una declaración imparcial, ya que el agente sentía que podía confiar en aquel chico, además de haber sido recomendado por Tobi, el agente enviado por los Page.

Ya pueden irse —dijo el adulto y le susurró al rubio—, y por favor, calla a esa niña, tiene a todo el departamento histérico con sus gritos.

Ella no es mi problema —gruñó Gus.

Hasta ayer lo era —dijo el policía y le guiñó un ojo.

Ya era hora —dijo la chica, arreglándose el cabello, trató de tomarle la mano a Gustav, pero fue rechazada—. Vamos, te llevaré a casa —dijo ella, pero él la ignoró y salió a la calle—. ¿Quieres dejar de portarte como un idiota? —gruñó ella.

¿Por qué mejor no me dejas tranquilo? —le respondió él, caminando, ella le siguió.

¿Qué te pasa? Creí que éramos amigos —dijo ella con tono serio.

Nosotros no podemos ser amigos, Chantelle.

¿Por qué no? —pidió la chica, cruzándose y abriendo sus brazos para impedirle el paso.

Mírate, Chantelle —le dijo—, eres una princesa, y yo un…

Rebelde con causa —finalizó ella con una sonrisa.

Eso —sonrió el rubio, le causó gracia el comentario.

No veo razón para no ser amigos.

Yo sé por qué quieres acercarte a mí Chantelle, y no me gusta —admitió él, y ella se estremeció acaso él sabía sobre la apuesta, ¿cómo? Ninguna de sus amigas hablaría, ni siquiera los “pretty people”, no al menos hasta que estuviera terminada a fin del año escolar.

No digas bobadas, Gustav —pidió ella, fingiendo ignorancia.

No son tonterías.

Hace frío, vámonos —dijo ella, tratando de cambiar de tema.

Puedo caminar —respondió él, orgulloso.

No seas testarudo, es tarde, hace frío, déjame llevarte a casa —insistió la rubia—, por lo menos déjame hacerlo por lo de ayer. Te debo una —dijo ella, buscando una tregua.

El rubio la miró y tembló ligeramente por la brisa helada—. Está bien.

Gracias.

Caminaron en silencio hasta el auto y él buscó su celular, marcando rápidamente.

¿Johny, estás bien? —preguntó preocupado.

Sí amigo, y tú ¿estás preso?

No, sólo me pidieron declarar —explicó.

Que bueno, yo había despertado a mi padre y ya íbamos a buscarte —dijo el chico suspirando—, que bueno que estás bien.

Sí…

¿Está Chantelle contigo? Se veía aterrada cuando te llevaron.

Sí, ella está aquí, ahora mismo me lleva a casa —miró de reojo a la chica, quien notó de inmediato que hablaban de ella.

Eres un suertudo —sonrió el chico en el teléfono.

No estoy muy seguro de ello.

Es que debes definir tus prioridades, Gus jeje. Bueno, hablaré con papá, sin duda se molestará por haberlo despertado en vano.

Lo siento, Johny.

No te preocupes. Adiós amigo.

Adiós.

La conversación terminó y el silencio invadió el vehículo, hasta que llegaron a la puerta de la casa del rubio, cuando éste vio la entrada, alzó las cejas.

¿Cómo sabías dónde vivía?

Soy porrista, lo sé todo.

Son unas cotorras —le regañó, pero ambos sonrieron.

Gustav —ella giró y le tomó la mano—, siento mucho todo lo que ha pasado entre nosotros —dijo ella con sinceridad.

Yo igual —él respondió la mirada con igual intensidad—. Aunque de no haber sido por la apuesta, quizás nunca nos habríamos conocido.

¿Apuesta? —preguntó ella con la expresión de terror en el rostro.

Sí, te lo dije, me enteré de todo.

¿Cómo? —preguntó ella sorprendida y aun aterrada, el hecho de que él supiera la verdad le haría imposible cambiar su apariencia, a no ser que él accediera a hacerlo en forma voluntaria, cosa que ella veía muy complicada.

Hace semanas, escuché a unos chicos en el baño hablando sobre una “víctima” y como estaba investigando sobre el “caso 69”, puse atención, aunque esas víctimas no tenían que ver con drogas, sino con una apuesta —dijo él suspirando, con una sonrisa dolida en el rostro—. Esa víctima era yo y la victimaria… tú.

Gustav… yo lo siento mucho.

No lo sientas tanto, Chantelle, eres una chica popular, eso hacen —suspiró y bajó la mirada—. Lo he venido viendo todos los años en la escuela, como tú y Kaulitz se retan en diferentes apuestas estúpidas.

Yo… lo siento.

No creo que lo sientas en verdad, Chantelle.

Pero es cierto. Lo siento, porque tú… ya no eres una víctima, Gus… ahora que te conozco, que sé cómo eres… yo…

Soy una persona, Chantelle, si te dieras el tiempo de conocer a otras personas en lugar de usarlas como conejillos de indias, descubrirías lo buenas que pueden ser, como Johny, ¿acaso olvidaste como te burlaste de él el año pasado?

No… no haría algo así —la verdad es que ella no lo recordaba, la rubia pensaba que había conocido al chico esa noche en el baile.

Claro que lo hiciste.

Dios… —los ojos se le llenaron de lágrimas.

Seguramente ni siquiera lo recordabas, ¿verdad? —Ella negó con la cabeza—. Es porque vives en un cuento, linda, vives protegida y mimada, no conoces el mundo real.

Lo siento… —volvió a repetir.

Será mejor que me vaya.

Perdóname —pidió ella, tomando la mano del rubio.

No sé si sea tan fácil olvidar —respondió él con sinceridad, tomó la mano de la chica y la acarició—. Eres muy linda, pero quiero repetirte lo de aquella noche —se miraron—, ten cuidado en cómo te vistes, hay personas con malas intenciones en el mundo —ella asintió—, ahora más que nunca debes protegerte, no sabemos si el ataque de ayer fue intencionado o al azar, y tampoco sabemos si tendrás la misma suerte la próxima vez.

Gustav…

Cuídate, niña.

Gustav, por favor…

No puedo darte una respuesta ahora —dijo él bajando del auto—, déjame pensar las cosas, tampoco soy Dios para juzgarte, pero lastimaste a mi amigo y eso es duro.

Lo siento…

Adiós.

Se alejó lentamente mientras ella tomaba aire, pues las lágrimas querían desbordarse. Volvió a encender el auto y partió. Al llegar a casa, se encontró con su padre despierto y muy preocupado.

Tobi me llamó y me contó lo sucedido.

Lo siento papá, sé que no debí involucrarme, pero se llevaron a Gustav y quería ayudarlo —explicó la rubia. Su padre se acercó y la abrazó.

Chanty… —le besó la cabeza—, necesito que tengas cuidado.

Lo sé, Gus me dijo lo mismo.

Hazle caso, porque ya veo que a mí me ignoras —dijo él fingiendo dolor, ella sonrió. Su padre era un ex marine y atemorizaba a todos con su presencia, pero era un padre protector y muy amoroso.

Lo siento, papi, te haré caso.

Ve a descansar hija, te ves fatal —ella rió.

Lo sé. Hasta mañana papá.

Dulces sueños.

&

En la tranquilidad de su cuarto, la rubia abrió su laptop y vio la imagen que desde hace un tiempo tenía como fondo. Se quedó mirándola por varios minutos, hasta que el sueño la inundó y la llevó a un mundo donde todo era diferente, donde no había apuestas tontas y ella junto a Gustav recorrían la playa descalzos y sonrientes.

& Continuará &

Bueno, no se odian, pero Gus lo sabe todo ¿Habrá perdido la apuesta por eso? ¿O en venganza Chantelle le contará la verdad a Tom? ¿Qué sucederá? No se pierda la continuación.

Escritora del fandom

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