15: ¿Aborto?

Este capítulo es asombroso y nos da mucho en qué pensar. Los temores de Bill y Tom como padres, se ven absolutamente justificados. Espero les guste y comenten. Besitos.

Against Destiny” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 15: ¿Aborto?

&   Flashback   &

Y esa es la situación, señor Muller. —Terminó Tom con su relato, mirando directamente a su jefe, después de explicarle el porqué de su renuncia.

Entiendo. —El hombre había escuchado atentamente—. Además, Eva ya me había hablado sobre el embarazo de tu esposo y que probablemente presentarías tu renuncia.

Entonces, ¿está de acuerdo?

La verdad, no, Tom. Desde que llegaste a esta sucursal, nuestro negocio se ha disparado, eres extremadamente eficiente y no quiero perderte, por eso desde que hablé con Eva, he estado pensando en una solución para este dilema.

¿Y qué resolvió?   —preguntó el trenzado, entusiasmado.

Verás… como debes estar con Bill para cuidarlo y prácticamente te lo pasarás en casa, pensé que podrías llevar el trabajo vía internet. Y sólo tendrías que venir cuando fuera estrictamente necesario, ¿qué tal?

Sería genial.

No te presionaríamos con entregas ni nada y obviamente mantendrías tu salario.

¿Aunque no esté asistiendo a la empresa?  ¿No sería injusto para los demás?

Seamos realistas, Tom, tu trabajo equivale a por lo menos diez empleados, así que no te pongas humilde y acepta mi oferta.

Gracias señor, acepto encantado.

Más bien, gracias a ti, me estás dando muchas ganancias. Ahora vete a cuidar a ese chico encantador y a ese bebé tan especial.

Adiós, señor. Y una vez, más gracias.

Adiós, muchacho.   —Se dieron un apretón de manos y el lobo volvió a su casa.

&   Fin flashback   &

 

Por el bienestar de Bill y gracias a esta nueva propuesta del señor Muller, Tom también se dedicó a trabajar desde su casa en la página web.

El pelinegro por su parte, utilizaba internet para recibir los contactos y organizaba los eventos más que nada por teléfono. Las entrevistas directas, las hacía la novia de Andreas.

Cierto día, estaba la pareja en la sala, cada uno con su ordenador, trabajando.

Ya está   —dijo el pequeño, cerrando la pantalla y estirando los brazos.

¿Terminaste?

Al fin, estoy muerto, me duele el cuello y los hombros.

Entonces, deja eso. —Tom alejó el computador—. Ven a la cama que te voy a dar un masaje.   —Lo tomó en sus brazos, como una novia y lo cargó hasta la habitación.

No, Tom… estoy bien.

Estás cansado y necesitas descansar, no soy tan buen masajista como tú, pero sé aflojar los nudos de los hombros. Ya está —dijo, sentando a su esposo en la cama y ubicándose detrás de él.

En verdad, Tom, déjalo.

No seas obstinado, no sé qué te pasa últimamente que no quieres que te toque, estás raro.

No tengo ganas, es todo.

No me refiero a eso, siento que me estás evitando.   —Tom le quitó la playera.

¿Qué haces?

Estás asfixiando a mi hijo con estas playeras tan ajustadas.

No es cierto. —Se quejó el moreno, pero con una sonrisa—. Él aún no se da cuenta.  ¡Oh, que rico!  —Se le escapó la frase, junto a un gemido de gozo,  cuando Tom comenzó a masajear sus hombros.

Lo ves, sólo relájate.

Estuvieron un rato así, Tom dándole un masaje a su marido, quien no podía evitar soltar gemiditos de placer, disfrutando de la compañía del otro. Con cuidado, el trenzado se acercó más a su pareja y le besó la oreja, logrando que se estremeciera.

Tom… no, por favor. —Se notaba que Bill luchaba consigo mismo, lo deseaba, era normal, el doctor lo había dicho.

¿Por qué quieres que me detenga, si te encanta? —preguntó el lobo, llevando una de sus manos a la entrepierna del moreno, que ya estaba bastante despierta.

No quiero.

Sí quieres… ven aquí.  —Trató de recostarlo en la cama, pero el vampiro se resistió y agregó.

No quiero hacerte daño… —Se giró, mirándolo a la cara con ojos de pena.

No lo harás, yo podré contenerte.

¿Me lo aseguras?

Te lo prometo… sólo déjate llevar y disfruta.

Lo recostó en la cama y lo besó con suavidad. Pero rápidamente el beso se llenó de pasión y se hizo húmedo. Tom abandonó su boca y bajó por su cuello. Bill gemía de placer.

Como tratando de apresurar las cosas, Bill le quitó la playera y siguió con los pantalones de Tom, quien le ayudó, acabando completamente desnudo. Entonces el lobo hizo lo mismo y procedió a desvestir a su amado.

Tom regresó arriba, a robar los labios de su marido, mientras se frotaban, haciendo que sus erecciones se endurecieran cada vez más. Bill suspiraba y gemía. Tom tampoco podía evitar que se le escaparan sonidos roncos de su garganta, lo cual parecía complacer al pequeño vampiro.

Después de acariciarse, Tom se posicionó entre las largas piernas del pelinegro y tras prepararlo, entró en su cuerpo. Podía ver los ojos nublados de placer de Bill y luego… sus colmillos. Allí estaban, tal como había dicho el médico.

Bill quiso enderezarse para morder al lobo, quien sin dejar de embestirlo, lo presionó contra la cama, poniendo sus manos sobre los pálidos hombros.

Aaah, Tom, déjame probarte, se siente taaaaan bien —dijo sensualmente. A pesar de lo bizarro de la situación, Tom no pudo evitar sonreír.

Ya falta poco, cielo. —El médico le había dicho al trenzado que después de hacer el amor, Bill se relajaría, así que continuó dándole placer.

Sí Tooooom que rico mmm.  —Gemía sin control.

Dios…. ¿Ya Bill?

Sí…. Ooohh.  —Ambos se corrieron con un gemido ronco.

¡Vaya, qué orgasmo! —comentó el lobo abrazándolo, comprobando que los colmillos ya no estaban.

Eres un Dios del sexo, mi amor —respondió el pelinegro, acurrucado en su pecho— ¿Pero estás seguro de que no le hacemos daño al bebé? Me muero si le pasa algo al niño por no poder controlar mis deseos.  —Agregó moviéndose para mirar a su marido a la cara.

Roy dijo que estaba bien, no te preocupes. —Le dio un piquito—. ¿Te sientes más relajado?

Sí y con sueño.

Durmamos un poco, déjame cubrirte.

Está bien.

Tom los cubrió con la sábana y se abrazaron para dormir.

&

¡TOOOM!   —El grito de Bill despertó al trenzado.

¡OH, DIOS MIO!

Estaba sentado lleno de sangre y lloraba.

Lo maté Tom, se está muriendo por mi estúpida culpa, no pude resistirme al deseo y ahora se está muriendo. Tom has algo. —Tomó los brazos de su esposo con sus manos ensangrentadas y suplicó—.   Por favor…. Sálvalo… ¡Haz algo!

El lobo estaba en shock, el médico le había asegurado que el sexo no le haría daño al bebé. Pero también sabían que el cuerpo de Bill podría abortarlo. Y el verlo así de desesperado, su corazón se rompió en mil pedazos.

Bill… tal vez tu cuerpo no resistió. —Trato de abrazarlo, para consolarlo, pero Bill lo golpeó en el pecho y le gritó.

Tú eres tan culpable como yo, tú también eres un asesino, además tú no lo querías.

No digas eso, sabes que yo amaba al bebé.

Entonces, haz algo… dame tu energía. ¡Sálvalo, Tom! O yo me moriré con él —dijo llorando amargamente.

Lo intentaré.

Se sentó detrás Bill, abrazándolo y elevó su aura. Concentró todo su poder y lo envió a su pequeño, con la esperanza de salvar a su hijo. Estuvo así largo rato, demasiado, estaba exhausto.

Vamos, Tom… salva a nuestro hijo —dijo Bill con una voz desconocida, extraña, maligna.

Tom recordó las palabras de Roy de no entregarle todo su poder a Bill y trató de detenerse, pero algo se lo impedía… ¿qué era eso? Esa fuerza que lo absorbía, era pura maldad.  ¿Era Bill?

Sigue Tom, sálvame a mí y a tu hijo.  —Mandó el pelinegro, mirándolo con oscuridad en sus ojos.

Detente.   —Pidió el lobo, totalmente agotado.

¿Por qué? ¿No quieres salvar al bebé? Este niño es especial y lo sabes —dijo irónicamente.

Estoy muy débil, Bill.

Pero él es más importante que tú, ¿lo entiendes?  Debes salvarlo.

Bill, cielo.  —Tom se sentía cada vez más débil, pronto perdería la consciencia.

Tom cariño, te deseo tanto, deseo probarte.

No… Bill. No lo hagas. —El moreno se acercó al cuello del trenzado, mostrando sus colmillos afilados, hasta que todo se volvió negro para Tom.

&

Tom despertó con la respiración agitada. Sólo había sido un sueño. Bill era su ángel, él no haría nada malo, nada como eso. Se sentó en la cama y lo miró, tenía el ceño fruncido, como si tuviera una pesadilla. Se levantó y se acercó a la ventana, observó la luna y pensó en los grandes problemas que tendrían con este bebé. Solo esperaba ser lo suficientemente fuerte para cuidar de sus dos amores. Sin embargo, por fuerte que fuera el lobo, no pudo evitar sentir temor por los cambios que sufriría Bill por causa del niño.

«¿Valdrá la pena arriesgar a Bill de esta manera? No quiero que se convierta en un monstruo, pero… es como si estuviera poseído por el niño que lleva dentro. Tal vez la naturaleza sea más sabia y le haga abortar»  Pensó sombríamente.

Por una parte, entendía que Eva y el doctor Roy quisieran que este bebé viviera, era por el bien de las especies. Pero el lobo no quería perder a su dulce ángel, no quería usar la violencia contra él para contenerlo, no quería que sufriera bajo ninguna circunstancia, pero al parecer, que el embarazo le provocaría justamente lo opuesto… dolor: físico, psicológico, espiritual, y sobre todo dolor en su alma, ya que aunque el doctor no le comentó nada a él, Bill se daba cuenta de que no podía controlarse.

«Dios mío, Bill, te amo y solo quiero tu bienestar, y creo que lo mejor sería perder al niño»

&

Bill había recibido una llamada telefónica que no podía dejar de repasar en su mente.

No entiendo, Eva, ¿por qué me tengo que cuidar del niño? Querrás decir que cuide “al” niño.

Roy no quería que te contara, pero por el bien de Tom, debo hacerlo.

¿Por el bien de Tom? Si querías asustarme, ya lo lograste. Cuéntamelo todo. —Le exigió a través de la línea.

Al estar el bebé dentro de ti, te transformarás.

¿Qué?   ¡¿En qué?!

En un vampiro básico, estarás sediento.

Eso ya me lo dijeron.

Sediento no solo de sangre, sino de energía. El bebé te robará todo, es un parásito dentro de cuerpo, te quitará todo para sobrevivir y hacerse fuerte.

Hablas de él como si fuera un monstruo.

Te convertirá a ti en un monstruo, Bill. Atacarás gente… por sangre.

Tom me contendrá.   —Interrumpió el pelinegro, con la voz temblorosa.

Le pedirás su energía vital.

Usaré los hechizos de la naturaleza.  —Rebatió, como tratando de contradecirla.

Pero habrá momentos en los que no podrás evitarlo.

Pero le pediré solo lo necesario.

No tendrás control, Bill. Le robarás la energía a Tom, hasta prácticamente dejarlo seco.

¡No!  —Casi gritó en el teléfono.

Por eso te estoy advirtiendo.

¿Qué hago?  Dime, Eva, ¿qué puedo hacer?

Usa los encantamientos lo más posible, trata de no usar la energía de Tom. Y… —Dio un gran suspiro al otro lado de la línea—. Ten mucho cuidado en la cama.

¿En la cama?

Tu deseo sexual aumentará y con él tus deseos vampíricos. Podrías… morderlo. Debes tener cuidado.

Entiendo.

No eres tú, Bill, ni siquiera es el niño en sí. Es tu estado, el embarazo, sobretodo de este niño. Eso es lo que te transforma… tú solo… cuídate ¿ok?

Gracias, Eva.

Creo que era justo que lo supieras. Adiós.  —La mujer colgó la llamada.

Bill quedó muy preocupado después de la llamada y trató de concentrarse en su trabajo, para no pensar más en el asunto.

Hola, cielo. —Saludó el lobo, entrando con unas bolsas—. Ya volví del super.

¿Me trajiste algo rico?  —preguntó Bill, poniéndose de pie y yendo hasta la cocina, tras él.

Cosas muy sanitas para mis dos amores —contestó el trenzado—. Algunas fresas, algo de helado y… chocolate.

Mmm que rico   —dijo el vampiro dando saltitos.

¿Qué te parecen unas fresas con chocolate en la cama? —preguntó sensualmente el lobo, besando el cuello de su marido.

Mmm, muy tentador. —Bill sonrió, pero recordó la llamada de Eva y se alejó de forma un poco brusca.

¿Qué pasa?   —preguntó Tom, preocupado.

No, no es nada   —respondió tratando de sonreír.

Vamos, ven.  —Sin pedir permiso, Tom lo cogió en brazos, como si no pesara nada.

No vale, siempre me subes en brazos —Gruñó el vampiro,  haciendo un puchero.

Es que pareces una pluma, mi vida.

Ja   ja,  no es gracioso.

Entonces aliméntate bien, para que engordes.

Dentro de unos meses no podrás hacer esto.   —Agregó riendo.

Te verás hermoso.

¿Y ahora no me veo hermoso?   —preguntó volviendo a hacer un puchero.

Claro mi vida, eres bellísimo —respondió, poniéndolo sobre la cama con mucho cariño.

¿Y las fresas con chocolate?

Olvida las fresas… me tienes a mí  —dijo sonriendo y quitándose la playera.

Hey, no… no tengo ganas…   —susurró Bill, un poco preocupado.

Yo puedo ayudarte con las ganas.  —sugirió Tom, besando su cuello.

Tom… espera.   —El lobo se levantó y lo miró preocupado.

¿Te hice daño?   ¿Estás bien?

Solo prométeme que si hago cualquier cosa rara… me pararás.

¿Cosa rara?

Solo prométemelo.

Está bien, lo prometo, Bill.

Y ahora bésame, galán.

Se besamos apasionadamente. Tom le quitó la ropa con maestría y luego se desvistió él. A Bill le encantaba hacer el amor con su lobo, siempre era muy dulce, pero se dejaba llevar por la pasión y lo llenaba con su tremenda virilidad.

Pudo sentir que el orgasmo llegaba y sin querer, sacó los colmillos. Tom lo vio y sonrió. Siguió embistiéndole hasta que Bill lo sintió explotar dentro de su cuerpo. Se abrazaron.

Tom estaba exhausto, su respiración era totalmente irregular, Bill lo abrazó fuerte, se acercó a su cuello, lo lamió, él se estremeció.

¿Quieres más?   —preguntó inocentemente.

A ti    —susurró en respuesta,  enterrando los dientes en su bronceada piel.

¡Bill!  —Gritó, pero ya era tarde, la mordida ya había hecho efecto y sus ojos se empezaron a cerrar, mientras su cuerpo se convulsionaba.

«No… ¿qué he hecho?»

¡TOOOM!    —gritó.

&

El pelinegro despertó sudando

¡Tom!   —Gritó con voz ahogada.

Aquí estoy, cielo —dijo el lobo desde la ventana, se acercó a él y lo envolvió en un abrazo—.   Solo fue una pesadilla, mi amor, aquí estoy.  —Le acarició la espalada.

Tom tengo miedo, este criatura me está consumiendo.

Es un bebé, es obvio que se alimente de ti.  —El trenzado besó su frente.

No, Tom. Es malo, hace que yo me vuelva malo, no me puedo contener.

Tranquilo, estabas soñando.

Pero es verdad… tengo miedo, no quiero hacerte daño, pero no soy yo. —Su voz temblaba, estaba muy abrumado.

Mi vida, yo te protegeré.

Quiero abortarlo   —dijo resuelto.

¿Un aborto? ¿Estás loco, Bill? —preguntó su esposo sorprendido, pero a la vez aliviado. Bill parecía haber pensado lo mismo que él,  con respecto al niño.

No, Tom, no estoy loco. Hablé con Eva y me enteré de lo que el niño me obliga a hacer.

Bill, el niño no te fuerza a hacer nada, el doctor Roy me explicó que es el embarazo, las hormonas, los genes, la mezcla de todo eso, te pone así. El pequeño es inocente.

Yo… —Lloró—. Yo, yo no quiero ser malo, Tom. No quiero dañarte, todo esto es antinatural, por eso esta criatura no debe nacer.

¿Lo dices porque eres hombre?

Yo soy vampiro, tu lobo, toda esta mezcla de razas, simplemente no puede ser.

Pero quiero un hijo tuyo.

Y yo quiero uno tuyo, pero este niño… está maldito.

No, no lo está, es fruto de nuestro amor.

Entiéndeme, es como si yo estuviera poseído por un demonio maligno, que lo único que quiere es sobrevivir, aun a costa de mi vida o la tuya, yo… de verdad… no sé si lo quiero.

Comprendo.

No creo que lo comprendas, porque no está en tu interior.

Pasado mañana viene el doctor Roy a hacerte el chequeo, hablaremos con él sobre el aborto.

Gracias.

Solo espero que no te pase nada, no me perdonaría que por abortar… algo malo te pase a ti.   —Se abrazaron fuertemente.

Estaré bien, lo prometo. Te amo.

Y yo a ti.

&   Continuará   &

Les dije que todo esto era demasiado raro. El destino nunca se queda quieto, y ahora, incluso si el bebé es inocente, obliga a Bill a convertirse en un animal. Los temores de los padres están justificados, pero cuando llegue el doctor Roy, veremos qué dirá él como médico, ante la posibilidad de un aborto. ¿Los ayudará? ¿O su amor por la ciencia lo llevará a secuestrar a Bill y quedarse con el bebé? Los invito a seguir leyendo para que veamos qué ocurrirá.

Escritora del fandom

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