17: Secretos revelados

Se viene el penúltimo capítulo original, digo original, porque incluí un capi extra, al final doy las razones. Espero les guste y comenten. Besos y a leer.

Minotaurus II: Furia Taurina” Fic Twc/Toll de MizukyChan

Capítulo 17: Secretos revelados

Simone bebía de su taza de café un poco inquieta, Gordon la observaba en silencio, sin querer obligarla a decir algo que no quisiera, pero suponiendo que el tema tendría relación con los elegidos. Dio un sorbo a su propio brebaje y carraspeó.

Creo que debemos hablar con Tom —Soltó ella, alzando la vista en forma tan decidida que casi asusta al hombre.

¿Por qué? —preguntó más tranquilo, viendo que ella revelaría su inquietud.

Está triste, angustiado. Ayer lo vi muy mal, incluso Bill está así —comentó, mirando el fondo de su taza.

¿Estás segura?

Sí —Pero justo en esos momentos, las risas contagiosas de los chicos se oyeron en todo el comedor. La mujer levantó la vista y casi podía ver su propia mandíbula tocar el suelo. Ellos parecían haber olvidado por completo su estado de ánimo del día anterior, incluso llegó a preguntarse si eran bipolares.

Pues, parecen muy felices esta mañana —afirmó Gordon—. ¡Hey chicos! —Los llamó, moviendo su mano en el aire.

Los Kaulitz se acercaron hasta su mesa, pero no se sentaron. Seguían enviándose miradas coquetas y soltando risitas tontas, como dos adolescentes flirteando.

¿Quieren acompañarnos en el desayuno? —cuestionó Simone sonriente, ocultando la intranquilidad que sintió la noche anterior al ver llorar a Bill.

No, ya hemos comido suficiente —Bromeó el pelinegro, pero por el sonrojo en las mejillas de Tom, Gordon pudo ver el tinte sexual de su comentario.

En realidad, preferimos salir un rato al sol —agregó el trenzado, cogiendo la mano de su “mate” arrastrándolo lejos de la mesa de su madre.

¿Lo ves? —susurró Gordon, viendo como los chicos se escapaban.

No lo sé. ¿Quieres salir al sol, un rato? —La mujer no quería quedarse con dudas, y dejando su taza, salió tras los jóvenes.

Una vez fuera, vio como los Kaulitz corrían por el espacioso lugar, jugando a pillarse, como verdaderos niños en un día en el parque. Gordon rodeó los hombros de Simone con un brazo y sonrió a los chicos, a los que había llegado a estimar mucho, como si fueran suyos.

No hay nada que temer, Simone —comentó y besó la sien de ella—. Están felices porque se tienen el uno al otro.

«Eso es cierto» La pareja casi dio un salto al escuchar esa voz en sus cabezas, pero a la vez, justo detrás de ellos. Giraron y abrieron sus bocas, pues jamás se imaginaron que serían bendecidos con tal visión.

¿Eres Karol? —preguntó la mujer. Ya habían oído que la elegida, a veces se mostraba en forma de fantasma, por esa razón no tuvieron miedo al verla.

«Así es, soy Karol su nieta» Respondió mentalmente, el espíritu sonriente de la chica «Estoy aquí, porque debo revelarles una información que ambos desconocen» Su tono se volvió más serio, pero su semblante seguía plácido y sin preocupaciones.

¿A mí también? —preguntó el hombre, con cierta perplejidad, puesto que él no era parte de la manada. La chica asintió, así que agregó—. Adelante, te escuchamos.

«Deben saber el verdadero origen de los elegidos»

¿Qué quieres decir con verdadero origen? —inquirió Simone, ella sabía cuál era el origen de Tom, su vientre.

«Tom y Bill Kaulitz, no son primos como todo el clan piensa»

Ante esta información, algo comenzó a inundar el pecho de Simone, su corazón latió mucho más rápido y sus manos temblaron de anticipación.

«Los elegidos, fueron escogidos desde antes de nacer y al llegar a la tierra, fueron puestos muy juntos, de la forma más cercana en la que podrían haber llegado»

Son gemelos —susurró la mujer, siempre lo presintió, desde el momento mismo en que vio a los chicos mirarse a los ojos—. Son mis gemelos.

«Así es, Simone. Tú fuiste escogida por el gran Minotaurus, para traer al mundo a los portadores de su venganza, porque tú también habías sufrido por causa del Club Bohemio» La mujer sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas «Y para completar la principal promesa del dios toro, tus hijos serían los primeros en ser el fruto de una unión fuera del clan»

¡¿Qué?! —Esta vez Gordon, casi se cae de espaldas—. ¿Hablas de…?

«Bill y Tom nunca fueron engendrados por Jorg Kaulitz, siempre fueron tuyos, Gordon. Y ellos, en especial Bill, necesitan de su comprensión, necesitan saber que ustedes los apoyan, pese a su lazo de sangre, porque más que hermanos, ellos son “almas gemelas”. Nunca deben olvidar eso»

El espíritu se difuminó en el aire, mientras los sorprendidos adultos se miraron entre sí. Simone quiso decir algo, por causa de todas las moralidades aprendidas a lo largo de su vida, quiso negarse, pero al oír las risas de los chicos, algo hizo clic en su cabeza. Si un dios los había juntado, quién era ella para oponerse. Giró su rostro, para ver a los chicos abrazarse y fundirse en un dulce beso de amor. Los brazos de Gordon la rodearon y su pecho se infló. Sus hijos eran el fruto del amor, quién era ella, para impedirles sentir aquella divina emoción.

Son mis hijos —susurró el hombre, con la voz temblorosa—. Son nuestros hijos, Simone. Nuestros —Ella giró para ver a su amado y lo besó.

Mis gemelos… —pronunció lentamente como si sólo en esos momentos, esa verdad fuera aceptada por su cerebro. La emoción que embargó su pecho, se manifestó en cristalinas lágrimas que brillaron en sus ojos—. Mis gemelos están vivos, los dos, mi pequeño bebé siempre estuvo vivo, mi bebé, mi bebé.

Gordon la envolvió en sus brazos, con la ternura y comprensión que ambos sentían por esa noticia. Los elegidos eran sus hijos, suyos y estaban vivos. Ahora tendrían todo el tiempo del mundo para disfrutarlos como una verdadera familia, sin amenazas, ni miedos.

La voz delicada de Bill se escuchó cerca de ellos—. ¿Qué le pasa a Simone?

La mujer salió de su refugió y abrazó al menor de sus hijos, incapaz de decir algo, sólo acariciando la espalda de él, con todo el afecto que podía, pese a los temblores de su llanto. Bill no pudo evitar sentirse tocado por el mismo sentimiento y sus ojos también se anegaron.

Debemos hablar, hijo —dijo Gordon a Tom, y su voz se quebró con la veracidad de la última palabra.

&

Esa noche, Bill estaba radiante de felicidad, su madre biológica les había relatado su encuentro con Karol y la gran verdad que ella les contó. Tom por su parte, había abrazado a Gordon fuertemente, con lágrimas en los ojos, susurrando un “lo sabía”.

Al parecer, las cosas iban de bien a mejor para los gemelos y ahora sólo les quedaba esforzarse por traer a los hijos de la promesa, cosa que no era para nada desagradable, sino todo lo contrario, un momento para consumar su amor y pasión.

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Una semana después, la última redada había finalizado y grandes camiones estaban apostados fuera del cuartel general. Una mudanza masiva se realizaría, donde cada miembro del grupo de los elegidos, podría regresar a su hogar, sin temor a ser amenazado o asesinado, pues no quedaba nadie corrupto dentro de la manada.

Dylan Rog también estaba allí, para presentar su informe a los Kaulitz sobre el futuro manejo del Club Bohemio. Tras hablar con “los siete”, los gemelos pensaron que lo mejor sería dejar el manejo de los negocios, a quienes sabían cómo controlarlos. Fue así, como se organizó una asamblea para tener una nueva presidencia dentro del Club, donde Dylan sería el porta voz y los dioses de Asgard, los consejeros. Los elegidos siempre serían los líderes y compartirían las indicaciones del Minotaurus, si así lo dictaba el dios, pero los chicos, prefirieron estar al margen, pues ambos querían vivir una vida tranquila.

&

Y fue así como tres años después, Dylan apareció frente al portal de la casa de los Kaulitz, con dos cartas en sus manos, ambas con sellos de cera, mostrando dos de las tribus perdidas más importantes de la tierra.

Bienvenido amigo —saludó Bill, dando un abrazo al otro pelinegro.

Es un gusto verte de nuevo, Bill. Tu cabello luce genial.

Gracias, siempre me gustaron las rastas y quise volver a tenerlas —dijo señalando algunas de ellas.

¿Y Tom?

En la cocina —Rió—. Ahora le dio por hacer tartaletas.

Es como Simone, apuesto a que saben deliciosas.

Ahora probarás una —comentó Tom, saliendo de la cocina con una charola y tres porciones de postre—. Vamos a sentarnos y a comer algo, antes de hablar de temas serios.

Los tres hombres hicieron caso y charlaron de diferentes temas, entre ellos las extravagancias de Bushido con sus tres hijos. De las canas que aparecieron en el, una vez azabache, cabello de Loki. Y también de los arreglos médicos para recibir el bebé de Georg dentro de unas semanas.

¿Estás seguro que Clair estará allí? —Insistió Tom, quien no podía dejar de confiar ciegamente en la mujer que atendió su propio parto, cuando Karol murió.

Claro que sí, después de todas tus exigencias, Georg no aceptó atenderse con ningún otro médico de la manada, más que ella —explicó Dylan.

Todavía es un gran misterio cómo es que todos estos bebés pudieron llegar a la tierra —comentó Bill achinando los ojos—. Pensé que no habría problemas dentro de los taurinos, como Anis y Ritha, pero los G’s, ellos son distintos.

Cuando murió Phillips, el dios Minotaurus sanó a todos sus fieles, fueran de la manada o no —dijo Dylan, recordando ese evento—. Fue algo increíble ver como Ichiro recuperaba la vida delante de nuestros ojos. Además… —Los chicos lo escuchaban atentamente y vieron como sonreía y cambiaba de tema—. Este postre está buenísimo.

¡Hey! —Reclamó Bill—. No cambies de tema.

¿Qué ibas a decir, Dylan? —Insistió el trenzado—. No nos puedes dejar así.

El pelinegro volvió a reír y agregó—. Siguen siendo unos críos.

No cambies de tema —Gruñó Bill.

Está bien. Ese día, antes de las sanaciones milagrosas, pasó algo.

¿Qué cosa? —interrumpió el rastudo, tomando la mano de Tom.

Aparecieron luces. Seis luces —Los chicos seguían sus palabras y abrieron los ojos, sin comprender de qué trataba el tema de las luces—. Vi como una de ellas iba al padre de Bill, quien sanó de la herida de bala. Vi que “K” recibía una también, seguramente Ichiro también la recibió, pues él prácticamente resucitó.

¿Y las otras? —cuestionó Tom.

No lo sé. Ta vez una la alcanzó Georg y por eso logró embarazarse de un humano.

Quiere decir que “K” también podrá tener un hijo con Ichiro —agregó Bill, reflexionando sobre eso.

Es muy probable, si es que esas luces tenían ese poder —admitió Dylan—. Supongo que Tom también tiene una, pues tienen la promesa de nuevos hijos. Pero aquel día no pude verlas, porque ustedes estaban rodeados por una gran luz.

Los ojos de Bill brillaron, lo que les relataba Dylan tenía mucho sentido y ahora volvía sentir el fuego de la fe. Si Tom había recibido una de esas luces, tarde o temprano tendría un bebé, además “K” tampoco había quedado embarazada aún. Esa sensación de esperanza le dio una calidez en su vientre que se reflejó en una gran sonrisa en su rostro.

Al cabo de unos momentos, Dylan volvió a tomar su rol serio y procedió a entregarles las cartas selladas a los elegidos.

Parecen cartas antiguas —murmuró Bill, mirando las marcas de cera—. ¿Por qué estos sellos? Son muy frágiles, cualquiera podría abrirlos.

En eso te equivocas, Bill —comentó Dylan—. Estas cartas tienen ese formato antiguo, porque son entregadas por el líder más cercano al dios de la tribu perdida. El primero, el lobo en dos patas, fue enviado por Patril, el más viejo y más cercano al licántropo original.

Los gemelos abrieron grandemente los ojos, para tratar de identificar correctamente la imagen en la marca de cera.

En la segunda, pueden ver la marca de la rosa, enviada por Royal, el más antiguo de los vampiros, el único vampiro existente, mordido directamente por Nosferatu.

¿Por qué una rosa? —preguntó Tom, mirando la hermosa marca de cera.

Dicen que si no tomas cuidadosamente una rosa, te pinchas con sus espinas y derramas el preciado elemento que alimenta a los hijos de la noche —explicó dylan, como recordando las líneas de un libro.

Wow, a pesar de ser un taurino, nunca aprendí estas cosas en la escuela masónica —comentó Bill, soltando una risita, es cierto que no era un alumno brillante, pero recordaría la mención de los sellos de cera.

No los recuerdas, porque no los enseñan, Bill —Ambos Kaulitz miraron al adulto—. Estos secretos sólo se pasan por generaciones a los que llegan a formar parte del Club Bohemio. Los chicos de las escuelas son muy jóvenes e idealistas, Phillips y los líderes antes que él, siempre pensaron que la juventud sin ser bien manejada, se podía convertir en una amenaza para la comodidad que ellos recibían del Club.

Vaya cabrones —Gruñó el trenzado.

¿Y los taurinos tienen un sello como este? -indagó Bill, mirando con asombro las cartas cerradas.

Sí. Lo traje, porque debemos enviar las respuestas de la misma forma, y aún si yo sellara las cartas, no serviría de nada, sólo los líderes, en este caso, ustedes como elegidos, tienen el poder y derecho de usar el sello de la tribu perdida.

Quiero verlo —dijo Tom, entusiasmado. Dylan buscó entre sus cosas y lo sacó.

Aquí está.

Ambos gemelos vieron con asombro el sello de su tribu. Se imaginaban que la letra “X” que se dejaba ver, era muestra del gran secretismo que la manada siempre guardó para no ser perseguida, ni acosada, cuando fueron recién separadas de los descendientes originales del gran toro.

Pero sigo pensando, que aunque se vean muy bonitas, son muy débiles para sellar una carta, que se supone es confidencial —insistió el de rastas bicolores.

Una vez más estás equivocado, Bill —dijo con una sonrisa el mayor de los tres—. Este tipo de sello, lo hace el ser más poderoso de la tribu y sólo podrá ser abierto por alguien con igual o mayor poder.

No lo creo —Tom rió al ver la cara de asombro de su “mate”.

Te lo demostraré —Dylan cogió una de las cartas y se esforzó por romper el sello de cera. Su rostro se mostró rojo por el esfuerzo, y el sello jamás cedió—. ¿Lo ves?

Wow. Ahora sí estoy sorprendido —murmuró el rastudo, aplaudiendo como un niño—. ¿Puedo intentarlo?

Claro, pero no con mucha fuerza —Pidió Dylan, entregándole la misiva.

Aquí voy —Bill tomó los extremos de la carta y tiró de ellos, rompiendo por la mitad el sello y una parte del papel—. ¡Ups!

Jajaja —Tom estalló en risotadas, al ver la cara sonrojada del pequeño—. No sufras Bill —Le abrazó de lado y le quitó la carta para leer de qué se trataba—. Es de Patril —Tom leyó rápidamente el contenido y vocalizó—. Es una invitación.

Y esta es de Royal —comentó Bill, quien había abierto la otra carta—. Dice que se nos unirá en los bosques de Lupis, por la noche.

Vaya, tendremos una fiesta de tribus perdidas —Bromeó el trenzado, pero desistió de su broma, al notar el ceño fruncido de Dylan.

Bien, habrá que preparar el viaje.

& Algunas noches antes &

El negro cielo nocturno, estaba fuertemente iluminado por una luna semi-redonda, que brillaba en medio de la ciudad. Un grupo de cinco personas, esperaba pacientemente sobre la azotea de un elevado edificio. Sus ojos brillaban con un tono rojizo, que les permitía ver a grandes distancias, pese a la hora. Cada uno de ellos vigilaba un punto en específico, esperando a alguien o algo.

Allá, por el norte —anunció Orión, alzando su dedo para mostrar el camino—. Son ellos, Royal —afirmó.

El líder de los vampiros desvió su atención al grupo de lobos que se acercaba, encubriéndose entre las sombras de un oscuro callejón. Royal, vio como un lobo alzaba la cabeza, seguramente olfateando el aire, y procedía a retomar su apariencia humana.

Bajemos —ordenó el vampiro y de un solo salto, los cuatro hijos de Nosferatu, estaban en el piso.

Royal —Saludó el anciano—. Te ves bien.

Igual tú, Patril —respondió el hombre con una sonrisa.

¿Por qué me has citado? —preguntó en forma concisa el lobo.

Debemos aceptar los regalos, Patril. Los dioses han hablado —informó el vampiro. El anciano se tocó la barbilla y asintió.

¿Ustedes también han recibido el llamado? —indagó, para cerciorarse si se referían a lo mismo.

Sí, Patril. Nuestro padre me ha visitado en sueños y dijo que el tiempo de paz había llegado, que estamos a las puertas.

Debemos hacerlo en el lugar en que la ira de nuestros dioses se reveló, Royal —El lobo viejo extendió su mano, la que fue tomada por el líder vampiro—. Sólo los elegidos podrán sanarla y sólo entonces, nuestras razas serán libres.

Ha llegado el tiempo, Patril.

Nos vemos en el bosque de Lupis, la próxima luna llena.

Así será.

& Continuará &

Y nos acercamos al final final, chicas. Debo admitir que sólo quedaba un capítulo, pero añadí una escena por un comentario muy gracioso que leí en face. Y bueno, esa escena se convirtió en un capítulo completo, pero es algo tierno que les gustará leer. Y retomando este capi ¿Qué será esa invitación de los lobos y vampiros? ¿Podrán los elegidos llevar la paz? ¿Estarán dispuestos a entregar los regalos ahora? No se pierdan la continuación. Besos y mil gracias por seguir leyendo.

Escritora del fandom

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