19: Es mío

Lazo de Sangre” Fic Twc de MizukyChan

Capítulo 19: Es mío 

Jorg, seguido por Selene y Valentine, pidieron audiencia para hablar con su Eminencia y explicarle los desafortunados eventos que culminaron con la muerte de tres integrantes de la comunidad.

El anciano, los recibió sentado en su trono con una expresión indescifrable en el rostro. Hizo un amago de sonrisa y les preguntó.

—¿Qué les trae por aquí? En especial a ustedes —Indicó a la pareja de “vampires” que debía estar oculta de los elegidos.

—Es una emergencia su Eminencia, por eso hemos venido —explicó Valentine—. Sin embargo, hemos sido muy cuidadosos señor. Nadie nos ha visto.

—Está bien   —Les calmó el viejo—.  ¿Qué ha ocurrido?

—Algo grave señor   —habló Jorg—.  Hay tres muertos.

—¡¿Qué?!  —Gritó el anciano y la tos que le siguió casi lo asfixia, los tres seres se acercaron para tratar de ayudarle, porque pese a todo, él era sólo un hombre.

—Será mejor que lo dejemos para mañana señor —Volvió a hablar Jorg—. Se encuentra muy débil en estos momentos —dijo al ver como el viejo no dejaba de temblar a causa de la tos.

—Na… cof, cof… na… nada de eso —Trataba de hablar el anciano—. Deben decirme qué ha ocurrido para que haya bajas en nuestras filas ¿Acaso fueron los elegidos? —Abrió los ojos aterrado de la posible respuesta.

—No su Eminencia, ellos no tienen idea —dijo Selene, sosteniendo un vaso de agua para el viejo—.  Fue Constantine.

—Oh no —Se lamentó el anciano, ya imaginaba algo así, la naturaleza de ese vampiro en particular, era extremadamente violenta—.   Cuéntame niña   —Le pidió.

Entre los tres, procedieron a relatarle lo que habían acordado. Su Eminencia les escuchaba con atención, analizando las expresiones de cada rostro y arrugando el ceño de tanto en tanto.

En tan sólo un día había perdido dos vampiros fuertes, a James no le daba mayor importancia, pues él era sólo un lazo humano, y como humano era débil. Ahora tendría que explicar a sus superiores cómo es que sus seres se estaban sublevando y destruyéndose entre sí, eso no era una buena señal, le llamarían “el eslabón débil” y seguramente le sustituirían por alguien más joven.

—Y eso es todo —culminó el “vampire” más viejo.

—Comprendo —El anciano se tocó las sienes apenado y frustrado, eso le traería más complicaciones que nada.

—¿Quiere ver a Bushido?  —preguntó Jorg, el anciano le miró directo a los ojos.

—¿Por qué recurriste a él? Sabes que es un hombre desequilibrado —Le reprendió y movió la mano, tratando de alejar algo más…

—Era el único de nosotros lo suficientemente fuerte y que fuera capaz de cerrar la puerta por nosotros  —Le explicó.

—Esto es más complicado de lo que pensé —El anciano pareció incomodarse en su trono—.  ¿Estás seguro que no vio a nadie mientras lo llevaste?

—No señor. Estaba oscuro, no creo que haya visto a nadie, además no había nadie más con excepción de nosotros —Siguió hablando Jorg, tal vez, haber incluido a Bushido fue una muy mala idea después de todo, porque al parecer, hasta su Eminencia le rechazaba.

—Bien, lo traerás, pero no ahora… prefiero esperar hasta la noche, cuando no haya nadie a la vista, ya sabes cómo es…

Todos los presentes se encogieron en sus lugares, Bushido era no un simple humano, además su desequilibrio era tal que podía causar mucho daño si lo quisiera.

Por la noche, los gemelos salieron a caminar por los pasillos del monasterio, habían pasado todo el día en la cama, calmando sus nervios y amándose intensamente para poder darse ánimo y asegurarse de que cualquier sacrificio valía la pena, si al final ellos podían estar juntos.

Trataron de evitar los corredores principales, aquellos en los que estaban las oficinas, aún no sabían la versión oficial que le dirían a su Eminencia y encontrarse con él, sólo les acarrearía más problemas.

Emprendieron el paso por lugares donde no habían estado, de pronto Bill apretó la mano de su gemelo fuertemente.

—¿Qué te ocurre?   —preguntó el mayor al sentir su nerviosismo.

—No lo sé.

Tom de inmediato aguzó la vista y miró en todas direcciones, buscando la causa de la angustia de su hermano, al no ver nada, lo abrazó por los hombros y lo sacó de allí.

Todavía había cosas que desconocían de ese lugar. Podría haber criaturas ocultas seguramente tras sus muros y si él aún no era lo suficientemente fuerte, prefería evitarlas, jamás expondría a Bill en forma innecesaria.

—Vamos Bill…

—Vamos.

Se alejaron de allí con rapidez, y en las sombras un hombre apretaba los ojos y pasaba la lengua por sus labios, saboreándolos.

—Bill… —susurró, mientras una mano masturbaba su miembro.

El anciano se aferraba a los sujetadores de su trono, sintiendo una repentina nausea en la boca del estómago. Sabía que algo estaba ocurriendo, pero aún no sabía qué, sin embargo,  de algo estaba seguro… no era bueno.

Después de un rato un golpe en la puerta le sacó de sus sombríos pensamientos y levantando la vista, le dio la señal a su asistente personal, para que abriera la puerta.

—Su Eminencia   —dijo la voz ronca de un hombre entrando en la oficina.

—Bushido   —Saludó, sin poder evitar el desdén en su voz.

—Me llamó señor.

—Sí lo hice —El anciano dio un gran respiro, al menos, hoy estaba “normal”—. Quiero preguntarte, si saliste de tu lugar asignado en este día.

—Sí señor —respondió el hombre bajando la cabeza—. Lo lamento si hice mal.

—¿Por qué lo hiciste?

—El hermano Jorg me pidió que cerrara la puerta de entrada señor, y aún era de día, así que él no podía hacerlo solo —contestó el hombre, tratando de recordar cada detalle—.  Sólo lo hice, porque pensé que era lo mejor.

—Muy bien Bushido. Haz hecho lo correcto, pero no quiero que lo vuelvas a hacer, a menos que sea yo quien lo diga, ¿está claro? —Puso energía en su voz, como llamando la atención de un niño.

—Sí, su Eminencia.

El anciano estuvo a punto de enviarlo de regreso, cuando le vio curvar ligeramente el labio, más que una sonrisa, parecía una mueca.

—¿Te ha pasado algo bueno Bushido?

—Sí señor… —El hombre levantó la vista y sus ojos se mostraban dilatados por la lujuria y algo más—.   Es Bill…

—Dios mío   —El viejo se puso rígido y temió lo peor—. Escúchame bien Bushido.

—Bill… —El hombre no parecía comprender, estaba en otro mundo, en algún lugar en su cabeza.

—Te prohíbo que te acerques a Bill ¡Te lo prohíbo! —Gritó, pero Bushido estaba fuera de sus cabales y ya no respondía con cordura—. ¡Sáquenlo de aquí! —pidió a sus guardias—. Y por su propio bien… enciérrenlo un par de días.

&   Un año después (2001)   & 

Los gemelos regresaban a su habitación después de una sesión de entrenamiento físico, ambos estaban agotados y Tom podía ver y sentir que su hermano estaba hambriento, aunque el color de sus ojos aún no estaba cambiando, por su conexión, le pedía llevarlo rápidamente a la cama para llenarlo. Obviamente él no le haría esperar.

—Vamos por aquí —Le pidió el mayor, recordando que era un atajo hacia los pasadizos de las habitaciones.

—No… —El pelinegro se detuvo en seco.

—¿Eh? —El rastudo no comprendió su actitud—. Vamos pequeño, es más rápido por aquí.

—No me gusta ese lugar, me siento…

—¿Cómo?   —El mayor se tensó de inmediato.

—Observado.

—Pero… nadie vive allí… es un lugar vacío.

—De todos modos… Tomi, no quiero.

—Está bien, tú ganas. Como siempre —Le dio un suave beso en los labios y emprendió su camino. Sin embargo, el mayor se quedó con la sensación de que debía investigar qué causaba tanto temor en Bill. Volvería a ese lugar.

Sólo dos días después, se presentó la ocasión. Su Eminencia estaba mal, seguramente moriría de un momento a otro. Todos los habitantes del castillo fueron llamados por la ocasión. Los gemelos sabían que esta sería la oportunidad de ver si había más seres del submundo habitando allí con su intenso entrenamiento sería fácil descubrirlos, así que se apresuraron junto a los G’s que eran sus guías oficiales.

—Por aquí hay un atajo —dijo el castaño corriendo por aquel pasadizo que Bill tanto odiaba.

—¡No!   —Gritó el menor y todos se detuvieron en seco.

—No hay tiempo esta vez Bill, yo te llevaré —Y en un solo movimiento el de rastas cargó a Bill en su hombro y siguió el camino. Los G’s rieron ante esto, pero Tom sentía el cuerpo de su hermano completamente tenso.

—Es mío… —Esa frase se escuchó en toda la pared rocosa y los cuatro se detuvieron.

—¿Qué rayos fue eso? —preguntó Gustav mirando en todas direcciones. Su sentido intuitivo le decía que pasaría algo malo.

—Es mío… —Se oyó más fuerte esta vez.

—Sabía que había algo maligno aquí —comentó el pelinegro. Tom lo dejó en el piso y se puso delante de él, de inmediato en forma de escudo.

De entre las rocas, se abrió una especie de puerta, estaba tan bien cubierta, que de no haberse abierto delante de sus ojos, ellos jamás habrían pensado que estaba allí.

—Es mío… Bill es mío… —Se oyó la voz de Bushido saliendo de aquel lugar oculto en la roca.

—¡Qué demonios!   —Gritó Georg, totalmente asombrado por su comportamiento.

—Te equivocas —aseguró el rastudo—. Bill es y siempre será mío. Tendrías que matarme para acercarte a él.

Y eso fue todo lo que Bushido necesitaba oír. Corrió contra Tom, con una roca filosa en la mano, en forma de cuchillo, pero ni siquiera llegó a tocarle.

—¡Nooo!   —Se oyó el grito desgarrador del pelinegro.

Su poder psíquico había aumentado tanto en cosa de un año, que sin siquiera tocar a Bushido lo detuvo y lo alzó en el aire., dejándolo flotando allí.

—Bill es mío —Seguía gritando el hombre, luchando en el aire para bajar y completar su objetivo de acabar con el rastudo.

—¡No soy tuyo maldito! —Volvió a hablar el menor, apretando los dientes con un odio indescriptible hacia ese personaje.

—Es humano Bill, no podemos matarlo  —dijo Gustav, tratando de calmar al pelinegro que parecía haber perdido la razón—. Parece que está perturbado, sólo mira sus ojos.

Pero el menor no quería dejar que ese hombre se acercara a Tom, había algo en él, podía ser humano y débil, pero su esencia le atemorizaba, había algo en él… algo oscuro.

—Gus tiene razón Bill —habló Tom—, déjalo en el suelo, lo ataremos y veremos qué hacer con él.

—Por algún motivo está aquí —dijo el rubio—, averigüemos el por qué.

A regañadientes, el pelinegro bajó al hombre al piso. Bushido se quedó sentado allí y miraba en todas direcciones sin saber quiénes eran estas personas, sólo conocía a Bill, porque se había convertido en su obsesión por casi un año. Sin embargo, cuando vio que aquel chico del cabello gracioso tomaba la mano de su adoración, su sangre hirvió y nuevamente se lanzó contra él.

—¡Te mataré!   —Gritó el hombre, a todo pulmón.

—¡Nooo! —Fue el grito que se dejó oír a través de las paredes y el cuerpo que flotaba en el aire, era estirado por las extremidades por fuerzas invisibles, que pujaban en su dirección hasta desgarrarlas del tronco, generando una masa de sangre y carne mutilada.

Todos miraron con asombro al pelinegro, pues tenía los ojos negros de la ira, su cabello flotaba a su alrededor, y sus manos temblaban a causa del caudal de emociones que sentía al saber que estuvieron a punto de atacar a su amado Tomi.

—Él. Es. Mío —dijo con rabia, contra el cuerpo frente a sus ojos y escupió contra él, en señal de desprecio—. Nadie toca a mi Tomi.

Cogió la mano de su gemelo y emprendió el camino. Los G’s se miraron aterrados por lo que acababa de pasar, se tomaron de las manos y el rubio verbalizó sus temores.

—¿Estaremos haciendo lo correcto?

&   Continuará   &

Wow que escena más intensa ¿Qué ocurrirá ahora? Bill perdió el control ¿Será motivo suficiente, para que los otros vampiros dejen de ayudarles? No se pierdan la continuación.

Escritora del fandom

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