21: “Ataque de Celos”

Hola gente bella, si en el capítulo anterior Bill tuvo los celos, ¿quién creen que los tendrá ahora? ¿Y cuál será la razón? Pues, los invito a leer. Advertencia: Escena de violencia.

Head Over Feet”

Capítulo 21: “Ataque de Celos”

& Bill’s POV &

Hoy es la fiesta de invierno. Parece que fue ayer que fue la de otoño, cuando Tom y yo aún éramos BFF, ahora ya llevamos un tiempo viviendo solos en nuestro nidito de amor, como le dice él, somos realmente felices.

Di unos retoques más a mi melena de león, volví a usar este peinado a petición de mi Tomichu, ya que dice que me veo como un rock star. Me volví a ver en el espejo, el maquillaje… está bien, el pelo… también, la ropa… genial. ¡A cantar!

Vaya que me sentía otra persona en el escenario, me sentía vivo, me sentía admirado, me sentía sexy, sí… muy sexy. Miré unas cuantas veces a mi Tomi para hacerle notar lo genial que me sentía y que finalmente toda esa entrega, toda mi pasión eran solo para él. Él siempre me guiñaba un ojo. Éramos cómplices después de todo, en nuestro amor secreto.

Después de dos horas, solo quería sentarme y descansar. Era el turno de las “Snakes” con las baladas, según nos contó Jess, no les estuvo yendo nada de bien con el proceso creativo y temía que la calidad de las canciones no fuera del completo agrado de los profesores.

En fin, quería sentarme. Salimos del camarín y Tomi dijo que quería un trago, yo obviamente no podía resentir mi garganta, así que solo bebí agua. Nos sentamos en el bar y unas chicas se me acercaron pidiéndome sacar una fotografía con ellas, yo accedí encantado, la supuesta fama era muy divertida.

Miré a Tom y él me hizo un desprecio y pidió otro trago.

—¿Qué estás tomando? —Pregunté al acercarme a él.

—Whisky —respondió serio.

«¿Qué le pasó? ¿Por qué de repente se había enojado?»

—¿No crees que es muy fuerte? Tenemos que volver a tocar —dije preocupado, me ignoró, pidió otro y se lo tomó de un solo trago.

—No te preocupes, puedo tocar con los ojos cerrados.

Se nos acercó un chico y me pidió un “autógrafo”, no pude evitar ponerme a reír y por supuesto se lo di. Me volví a Tom y se estaba tomando un whisky más, me asusté. ¿Y ahora qué había hecho para enojarlo? Traté de recordar, pero nada… a lo mejor se sentía estresado por la presentación de la banda.

—¿Tomi, no crees que has tomado mucho?

—No eres mi madre, Bill.

¿Bill? Hace mucho que no me decía simplemente Bill, siempre es Billy o Billucho… en verdad estaba molesto.

—Hey William, estás de comerte con chocolate —me dijo un tipo de los del grupo de deporte. Yo no le di importancia, seguro lo hacían solo para molestar, ellos son los casi-homofóbicos de la Universidad.

—Vamos, Tomi, nos toca. —Lo jalé del brazo, sin alcanzar a impedir que se tomara un último vaso.

Nos quedaba solamente una hora y como dijo Tomi, por muy alcoholizado que estuviera, tocó sin fallar una nota.

Al terminar, fui al camerino por mis cosas y él volvió al bar. Traté de no demorarme y al salir lo vi en muy malas condiciones. Salimos los cuatro del salón del baile y Gus nos miró preocupados.

—Si quieres los voy a dejar yo. —Sugirió. Tom seguía sin hablarme.

—No quiero molestarte, yo conduciré —respondí no muy seguro.

—¿Pero, tienes licencia? —Preguntó desconfiado.

—Aunque no lo creas, sí. —Tomé a Tomi por la cintura, haciendo que pasara su brazo por mis hombros y prácticamente lo arrastré hasta el estacionamiento.

—Tomi, dame las llaves —le dije molesto, le advertí que no bebiera tanto.

—No.

—Dámelas, así no manejarás.

—No.

—Entonces te vas solo, porque no me voy a matar en un accidente porque estás borracho. —Me empujó contra el auto y quiso besarme, pero no lo dejé.

—Dame las llaves. —Gruñí, molesto me las entregó.

Conduje muy despacio, después de todo, hacía mucho tiempo que no manejaba un automóvil, y creo que si no hubiese sido automático no habríamos podido salir del aparcamiento.

Al llegar, de nuevo tuve que arrastrar a Tom hasta el ascensor y luego a casa. Vacié sus bolcillos y los míos y lo llevé a la pieza, seguro que mañana lamentaría lo ocurrido y tendría una resaca espantosa.

Una vez en la pieza, me arrojó sobre la cama y se puso sobre mí.

—No, Tom, no quiero, estás muy borracho, no me gusta que huelas a alcohol.

Me plantó un beso a lo bruto, que llegué a resentir los labios. Traté de moverlo, pero era peso muerto. Me mordió el labio para que le diera acceso, pero no quería, hasta que sentí un dolor muy agudo y un líquido metálico deslizarse en mi boca.

—Mhm, Tom déjame. —Traté de hablar con su lengua en mi boca—. ¡No quiero, Tom!

Nunca había actuado así, yo sabía que era por el alcohol, pero había algo más, él estaba molesto y se estaba desquitando conmigo. Se levantó un poco y me quitó con rudeza los pantalones. Ahora sí que estaba aterrado.

—Tom, Tomi, para, me estás haciendo daño —Supliqué.

Me arrancó los bóxers con igual brutalidad y ya entonces me puse a llorar. Ese no era mi amado Tomi. Me sujetó el miembro lacio con su mano fuertemente y empezó a masajearlo rápidamente.

—Noooo, Tom, me haces daño, déjame por favor.

Le golpeé el pecho y con una mano sujetó mis muñecas, yo no dejaba de llorar. Su mano libre bajó hasta mis nalgas y me introdujo un dedo con violencia.

—¡Aaayyyy! —Grité, logré zafar una de mis manos y le di una cachetada. Me miró a los ojos y toda la rabia que había en ellos se borró y la reemplazó una de culpa. Se paró rápidamente y se encerró en el baño.

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& Tom’s POV &

Me encerré en el baño y me senté en la tina, di el agua fría y me quedé bajo el chorro de agua, a ver si me calmaba un poco. No podía creer lo que estaba haciendo, estaba lastimando al amor de mi vida, soy un maldito. ¿Cómo pude ser capaz? ¿Y ahora qué le diría? ¿Se me pasaron las copas? ¡NO! Simplemente no tengo perdón, lo iba a violar, por Dios.

Después de pasar varios minutos con el agua cayéndome encima, escuché que tocaban a la puerta.

—¿Tom, estás bien? —Era Bill, su voz sonaba rasposa, había llorado, y claro cómo no, si yo, la persona en la que él confiaba, trató de abusar de él, era obvio que llorara. No me sentí con fuerzas para responder, pero es un cabezotas y golpeó más fuerte.

—Tomi, ábreme la puerta… por favor. —Me sentí como un cobarde, no podía contestar—. Vamos Tomi, hablemos… por favor.

Luego no escuché más, seguro se fue a dormir. El agua me calaba hasta los huesos, pero creía que era el mínimo castigo que debía que soportar para estar sobrio del todo. Luego oí otro sonido en la puerta, ¿qué estaba haciendo? La puerta se abrió y un preocupado Bill entró.

—Dios, Tomi. —Cerró la llave del agua.

—Déjame, Bill, yo… lo siento tanto. —Me puse a llorar como un bebé.

—Oh, amor, ven conmigo.

—No puedo, no lo merezco, te hice daño y siento que debes odiarme ahora.

—Claro que no te odio, ven ponte de pie, estás helado.

—No, Bill, ya no puedes confiar en mí.

—Por supuesto que puedo confiar en ti, solo estabas bebido.

—No fue solo eso.

—¿Qué fue entonces? —Se sentó al lado de la tina acariciando mis mojadas y maltrechas trenzas.

—Estaba tan celoso, desquiciado.

—¿Celoso de qué amor? Yo no te he dado motivos para estar celoso.

—En la fiesta, esas chicas.

—Solo querían una foto.

—Porque te deseaban.

—Exageras.

—Y ese tipo del autógrafo, como se saboreaba la boca, mientras firmabas.

—¿En verdad pasó eso?

—Es que tú eres tan…

—¿Tonto?

—No, inocente, ingenuo que no te das cuenta de la maldad de la gente, de sus deseos oscuros y yo simplemente no pude contenerme.

—Y por eso te pusiste a beber y estabas molesto conmigo.

—No estaba molesto contigo, sino con todos aquellos que osaron desearte y yo… maldición, sin poder decirle al mundo que eres mío, porque lo eres, ¿cierto?

—Claro amor, soy todo tuyo y de nadie más.

—Yo antes podía resistir, porque pensaba que tú querías seguir siendo solo mi BFF, pero desde que hicimos el amor ya no quiero ni pensar que alguien más te pueda tocar, te juro que me volvería loco y sería capaz de cometer una estupidez.

—Lo sé, cielo, yo siento lo mismo por ti.

—¿Y no te da miedo… que sea un posible sicópata?

—No, porque serías mi sicópata del amor.

—Ay, Billy, eres tan inocente.

—¿Estás más tranquilo?

—Sí, eso creo.

—Ok, déjame sacarte esa ropa mojada, antes de que te enfermes. —Lentamente y con mucho cuidado, me sacó la ropa mojada, quise ayudarle pero estaba tan entumecido que no coordinaba mis movimientos.

Tomó una toalla y me secó el cuerpo y luego tomó otra y la puso en mi pelo. Caminamos lentamente a la pieza y al ver la cama y cómo tenía a Bill llorando, me aterré y no me moví.

—¿Qué sucede?

—Yo, lo siento tanto. —Lo abracé y lloré de nuevo.

—Ya, ya, ya. —Me acarició hasta que dejé de llorar—. Ven, te acostaré. —Me sentó en la cama y empezó a secar mi pelo con la toalla.

—Mis trenzas están deshechas.

—No te preocupes, mañana te las hago de nuevo. Ven, cúbrete estás muy helado, te traeré una leche caliente.

—No, no te vayas.

—Está bien, me quitaré la ropa. —Se acostó a mi lado y me abrazó, frotando mis brazos y mis piernas.

—Gracias, Billucho, por tu comprensión.

—Lo que te pasó tiene un nombre.

—¿A si?

—Se llama ataque de celos.

—Es la primera vez que me da tan descontroladamente, la otra vez fue por Teresa.

—Pero esa vez fue mi culpa, hoy no sabía por qué estabas raro y debo confesar que si me asusté cuando me… ya sabes.

—Lo siento, de verdad.

—No, la verdad es que me siento halagado de que estuvieras celoso de mí, es la primera vez que le importo tanto a una persona, para que se vuelva loca de celos.

—Estás loco.

—Loco por ti —Se acercó a mí y me besó—. Estás muy helado, creo que tengo que subirte la temperatura.

—¿Y qué piensas hacer? —Pregunté, alzando una ceja.

—Esto. —Bajó a la altura de mis caderas y puso mi miembro flácido en su boca, su lengua era tan cálida que me ocasionó, casi de inmediato, una erección, su piercing me hacia estremecer.

—Billy, ven acá. —Me hizo caso y llegó a mi lado. Lo abracé y le besé apasionadamente hasta que escuché un gemido de su boca—. ¿Ahora sí quieres?

—Sí, Tomi, quiero que me hagas el amor con pasión. —Me puse sobre él y froté mi masculinidad con la suya, que también había despertado. Él abrió las piernas y me dio espacio.

—Dime qué quieres que haga ahora, Billy.

—Bésame todo el cuerpo. —Pidió y así lo hice, empecé por su cuello, lamí el lóbulo de su oreja, gemía alto. Bajé a sus pezones—. Aaahhh… —Jadeó, su respiración estaba muy agitada, sentía mi miembro doler, seguro que él estaba igual. Seguí bajando en mi camino imaginario, llegué a su obligo y luego a esa estrella tatuada que me volvía loco— Mhmh…

—¿Qué quieres ahora, Billy? —Lo tenté.

—Quiero que me la chupes, Tomi.

—¿Que lenguaje es ese, Billy?

—No me importa ser inmoral contigo, amor. —Con una sonrisa, bajé de nuevo y con mi boca atrapé la erección de mi niño—. Ah Diooossss —Gimoteó y yo seguí dándole placer—. Tooommiii.

—¿Está bien, amor?

—Demasiado bien.

—Y ahora, Billy, ¿qué quieres?

—Hazme tuyo. —Me acerqué al velador y saqué el lubricante, me unté los dedos y comencé a dilatar a mi niño.

—¿Está bien? ¿Te gusta?

—Más me gustas tú dentro de mí, apresúrate y entra en mí.

—Ok, aquí voy. —Me puse bien entre sus piernas y comencé a hundirme en su interior, era tan cálido y estrecho que tenía que ocupar todo mi poder mental para no atacar a Bill y embestirlo sin piedad.

—Ooohh, Diooooosssss mhm —Sus gemidos me volvían loco.

—¿Estás bien? ¿Me muevo?

—Golpéame fuerte.

—¿Qué?

—Lo que oíste. —¿Acaso estaba leyendo mi mente? Sus ojos estaban nublados de pasión y yo le hice caso y me moví. Una estocada fuerte y profunda.

—Aaahhh Toooooomm más, dame más.

Lo volví a golpear y así seguí, él continuaba gimiendo y yo…yo también. No sabía por qué estábamos teniendo sexo fuerte, generalmente éramos dulces, pero me encantaba.

—Sí, Tooooommm solo tú me haces sentir así aahh…

Sus palabras solo aumentaban mi excitación. Con un movimiento lo puse en cuatro y le seguí dando duro, en lugar de asustarse o enojarse, mi niño me extrañó con sus palabras.

—Sí, Tomi, dame duro, que mañana no pueda ni caminar.

Yo le hice caso y seguí embistiendo con brusquedad, tomé su miembro y le acaricié.

—Siiiiii, me gusta.

Ya sentía que estaba cerca del orgasmo y volví a voltear a Bill, tenía que ver su cara, cómo siempre hacía, nada puede pagar el precio de la cara de Bill al recibir un orgasmo.

—¿Ya mi amor?

—Estoy a punto.

—Mírame.

—Aquí estoy. —Nos miramos llenos de placer.

—Tooooommmm

—Billlllll

Y acabamos. Antes de colapsar, salí suavemente del cuerpo de mi amado pelinegro y me acosté a su lado. Lo abracé y besé su pelo, mientras volvíamos a respirar con normalidad.

—Creo que ya no estás helado —dijo con una sonrisa.

—¿Qué ha sido eso, amor?

—¿El qué?

—¿Sexo salvaje?

—Pensé que lo necesitabas, ¿acaso no te gustó?

—No, no es eso, me encantó, es solo que tú no eres así.

—Amor, solo quería mostrarte que soy completamente tuyo y que me conoces por completo y que estoy dispuesto a tener mil caras para que siempre quieras estar conmigo.

—No es necesario, si no te gusta, no tienes que hacerlo.

—Pero sí me gustó, siempre me gusta hacer el amor contigo, mientras seas tú, no me importa como lo hagamos, siempre lo disfrutaré.

—Te amo y déjame decirte que me gustó esta nueva faceta tuya, era muy sexy.

—Claro que soy sexy, pero solo para ti. ¿Te diste cuenta en el baile, que cantaba solo para ti?

—Sí, lo noté, mi hermoso rock star.

—A propósito mañana tendrás que atenderme.

—¿Y eso?

—Porque me diste tan duro que mañana no podré caminar ja, ja, ja

—Lo siento, cielo. —Arrugué el ceño, preocupado.

—Hey, no lo estés, estuvo increíble, pero estoy realmente exhausto.

—Descansa, mi amor. Billy, espera.

—¿Qué? —dijo bostezando.

—¿Cómo abriste la puerta del baño?

—Con un cuchillo, la otra vez te dije que compráramos herramientas, pero no me hiciste caso.

—Eres un caso. —Le besé la frente.

—Era una emergencia, si no entraba, te habrías ahogado o te habría dado hipotermia, tenía que salvarte.

—Oh, mi héroe.

—Ya duérmete. Buenas noches. —Nos besamos.

—Te amo.

& Continuará &

¿Gustó? Espero no haberlos traumado con la escenita de Tom borracho, pobrecito, solo estaba celoso jajaja. OK, sin excusas, menos mal que Billucho supo cómo manejarlo. Están invitados a seguir leyendo, besotes y gracias por la visita.

Escritora del fandom

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