3: El pago

Como mencioné es un Song-Fic, pero no lo puse en mi serie “PlayList”, porque creo que sólo saqué la idea del tema para este capítulo y obviamente le di un aspecto más macabro, que NO es la intención de la canción en sí. Seguramente sabrán qué canción es mientras leen, pero si no, les diré al final el nombre y el grupo que la canta.

Bajo la Cama” Fic de MizukyChan

Capítulo 3: El pago

—¡Brad! ¡Se llevaron a Brad! —Sollozó Bill, dejándose caer en el piso de la habitación de su hijo.

Tom acudió a su lado y se arrodilló junto a él—. ¿Qué haremos ahora?

—Tendremos que pagar —respondió Tom, apretando inconscientemente el brazo de su pareja.

Bill arrugó el ceño, sus ojos llorosos le pedían que no hablara en serio, pero en su corazón, sabía que debían hacerlo.

—Tal vez lo traigan de regreso esta noche —dijo en un susurro el pelinegro.

—No lo harán. Se lo llevó uno de ellos. La única forma de recuperarlo, es pagando el precio pactado.

—Es mi niño, mi hijito, Tom. Me muero si algo le pasa…

—No le pasará nada. Ellos lo prometieron.

&

El día sábado, la fiesta de cumpleaños se celebrara en su esplendor. Brad jugaba con sus amigos, corriendo y riéndose de las bromas del payaso, maravillándose de las formas que hacía con los globos, pero sobre todo, feliz porque sus dos padres estaban allí con él, sacando fotos, filmando, riendo junto a él.

—¿Quieren galletas? —Preguntó Bill, cargando una charola de galletas de chocolate, ofreciéndolas a las mamás que vigilaban a sus pequeños.

—Sí, gracias, Bill —dijo una mujer regordeta—. Tus galletas son las mejores.

—Sí, deberías poner un puesto. Yo las compraría —agregó otra, haciendo sonrojar al pelinegro.

Ellas comieron las galletas y Bill se sentó a su lado. Le dolía la espalda por haber estado tanto tiempo de pie, pero había valido la pena, las galletas de la noche se habían quemado y tuvo que preparar otra ronda, muy temprano por la mañana.

—¿Qué habrá pasado con Martha? —Preguntó la mujer regordeta.

—Es cierto, yo la invité y me avisó que vendría —respondió Bill, arrugando el ceño—, pero no la veo ni a ella, ni a la pequeña Tabatha.

—¿No se han enterado? —Preguntó la otra mujer, susurrando, para que los demás no escucharan—. Esta mañana vi una patrulla de policía en casa de Martha.

—¿La policía? —Bill arrugó el ceño y apretó las manos—. ¿Qué sucedió?

—Parece que entró alguien a la casa anoche. Hubo una pelea. John, su marido, está muerto y su hija está desaparecida —respondió.

—¡¿Qué?! —Exclamó la mujer regordeta—. Yo vivo cruzando la calle, ¿cómo no me di cuenta? Si hubo una pelea, me habría enterado.

—John… ¿está muerto? —Bill no podía creer lo que escuchaba. Su voz temblaba.

—Pero eso no es lo peor —agregó la mujer que relataba la historia—. Martha dice que algo arrastró a su hija bajo la cama y que John fue a rescatarla. Y que en esos momentos, aquello que se llevó a Tabatha, arrastro a John y lo mató, allí mismo, bajo la cama.

—Oh, por Dios, esto es horrible —murmuró Bill—. No dejen que los niños escuchen algo así. Mi Braddy ha estado teniendo pesadillas sobre un monstruo bajo la cama y si se entera de esto…

—Esto es muy irreal. ¿Qué dijo la policía?

—Por lo que pude escuchar, tacharon a Martha de loca. Dijeron que sufría estrés, que estaba en shock por la muerte de su esposo y que su testimonio no era confiable —respondió.

—Probablemente den más información en las noticias de esta tarde —dijo Bill, poniéndose de pie—. Por favor, no mencionen esto delante de los niños. No ahora.

—Claro que no, Bill. No vamos a arruinar el cumpleaños de tu Braddy —contestó la mujer regordeta—. ¿Me dejas más galletas?

Con una sonrisa, Bill volvió a extender la charola frente a ellas.

&

Cuando Brad cumplió un año, un mail le comunicó a Tom que habían cobrado la transacción del pago del niño, traía un archivo adjunto que no dudó en abrir. A medida que sus ojos leían la carta, su ceño se apretó y sus manos se hicieron puños.

—Esto no puede ser.

Imprimió el documento y lo llevó a casa, para mostrarlo a su esposo. Bill leyó la carta, mientras el bebé dormía en su cunita.

—Tiene que ser una broma. Esto es ridículo.

Señores: Tom Trumper y Bill Kaulitz.

Téngase por informado que al cabo de cinco años, le será requerido hacer otro pago por Brad Trumper Kaulitz, en adelante conocido como “la mercancía”.

Si bien la ciencia hace posible la creación de la mercancía perfecta, los seres humanos todavía no cuentan con la potencia necesaria para llevar a cabo dicho experimento, por tanto era necesario recurrir a una fuente de energía ilimitada; el mal.

Existe una leyenda que resume el poder al que nos referimos, se trata del “Hijo de la Luna”. La leyenda cuenta que una mujer india deseaba tanto poder concebir un hijo, que le pidió a la luna la energía para tenerlo, la luna concedió su petición y ella dio a luz un bebé de piel pálida como el luminar nocturno. Sin embargo, su esposo, era un gran cacique indio de piel morena y al creerse engañado, mató a la mujer y abandonó a la criatura en la oscuridad del bosque. La luna crió a ese bebé, como su propio hijo, pero no quería que siempre estuviera solo, así que buscó compañía para él.

Con esto, no queremos decir que la Luna sea madre, no es una historia literal. Pero sí existe un poder infinito, el mal, y sí tiene muchos hijos que quieren jugar, por eso nosotros creamos bebés para que esas pequeñas criaturas diabólicas, tengan amiguitos con quienes jugar.

¿Macabro? Sí, podríamos decir que es un plan bastante macabro, pero ha funcionado desde tiempos inmemoriales y seguirá funcionando, mientras existan personas desesperadas por un bebé, como ustedes.

Ahora, ¿existe alguna forma de no perder la mercancía a manos de una criatura del mal? Por supuesto, un pago, no en dinero. Es más bien, un trueque. Nosotros tomamos la mercancía, pero la devolvemos a cambio de otro niño de cinco años. Ustedes lo escogen, no tendrán que hacer nada. No lo secuestrarán, no lo matarán, nada, sólo deben señalar al niño en cuestión, y los hijos de la luna se harán cargo.

Si acceden a la petición, la mercancía les será de vuelta a la mañana siguiente, sin recordar nada de lo sucedido. Será como si se hubiera despertado de una noche sin sueños, relajado y con ganas de seguir viviendo su vida.

Es de suponer que no creerán nada de lo que se menciona en la presente, pero desde la noche previa al cumpleaños número cinco de la mercancía, escucharán ruidos bajo la cama, esa será la primera indicación de que los hijos de la luna están esperando a su amiguito.

Si está dispuesto a hacer el pago, sólo debe llamar al número al que solicitó la mercancía, nosotros nos encargaremos del resto.

Atentamente.

Los hijos de la Luna.

&

Bill observaba a su pequeño con una sonrisa en el rostro, pero las manos firmemente aferradas a la charola de galletas. Estaba tan tenso, que sus nudillos se veían blancos. Su esposo, Tom, se acercó hasta él y le abrazó por los hombros. Ambos sonreían, su hijo estaba a salvo, habían luchado con el monstruo bajo la cama y habían ganado. El remordimientos los acompañaría por siempre, pero su hijo estaba bien, así que todo lo demás… no importaba.

& FIN &

Oh, Bill y Tom lo sabían todo… y aun así sacrificaron a otro niño, por rescatar a su Braddy. ¿Qué opinan ustedes? Sé que la mayoría no es mamá, pero tienen sobrinos y primos, ¿qué harían en una situación similar?

Y como prometí, el título de la canción es “Hijo de la Luna” y lo canta el grupo español Mecano.

Escritora del fandom

4 Comments

  1. Me ha encantado de principio a fin. Menudo giro dramático con la carta del final…Creo que todos lo haríamos para salvar a una persona que amamos, es comprensible.

  2. Creo que la mayoría de nosotros haríamos hasta lo inimaginable por tener la posibilidad de salvar a una persona amada. No es justo para quien pague las consecuencias pero no sé trata de justicia, se trata de amor

  3. Una historia macabra y bella, la felicidad tiene un precio y Tom y Bill lo pagaron.
    😘

    • Cierto, Bill y Tom estuvieron dispuestos a pagar por la felicidad de su familia. ¿Al final, no es la familia lo que siempre cuenta?
      Muchas gracias por leer y comentar.

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