31: Revelación

Ha pasado el tiempo y la familia de Bill y Tom tiene dos integrantes más, sus amados hijos, pero hoy se revelará algo que pondrá en apuros la felicidad de todos ellos.

Regalo Especial” Fic Twc de MizukyChan

Capítulo 31: Revelación

& Cinco años después &

Un chico de cinco años, muy guapo, estaba afanado en su tarea del pre-escolar, hasta que la alarma de su reloj comenzó a hacer bip bip bip. Se levantó deprisa y corrió donde su maestra.

Señorita Ana, ya es hora. —Le dijo señalando su reloj de Mickey.

Ya lo sé, pequeño, anda, trae a tu hermanito. —El pequeño corrió de nuevo a su puesto y le tomó la mano al chico que tenía los típicos ojitos de un niñito down.

Vamos, Matías, es hora de tu medicina.

Bien. —Obediente, caminó de la mano de su hermano hasta la maestra, que ya tenía lista la píldora y un pequeño vaso con agua.

Toma, cielo, tu medicina. —Le dijo con dulzura, la verdad es que todos en el jardín adoraban al pequeño Matias, que pese a su discapacidad, era muy amistoso y muy caballero, en especial con las damitas de su clase. Él decía que papá Tom le enseñaba a ser así de “educado”.

Ya señorita.

Bien, vuelvan a trabajar. —Sin soltarse de la mano, los dos hermanos regresaron a su mesa, pero sólo entonces, Matías le hizo un comentario a su hermano, trató de hablar bajito para que las chicas que estaban frente a ellos, no los oyeran.

Kenshin, tengo un problemita —dijo casi en un susurro, las chicas parecieron darse cuenta y agudizaron el oído.

¿Dime, Maty, qué es? —preguntó igual de bajito y acercándose más a su hermano.

No me está saliendo la “E” creo que me cuesta seguir los puntos que dejó la maestra.

Tonterías. —Le dijo una pequeña rubia muy mona—. Escribes mejor que mi hermano y eso que él es dos años mayor que nosotros.

Ely tiene razón —comentó la pelirroja a su lado—. No te deprimas, Maty, sigue practicando y lo harás mejor.

¿Practicando? Me han dado una idea, chicas —dijo Kenshin, quien se levantó y corrió donde la maestra que corregía las tareas de otros niños—. ¿Señorita Ana?

Dime Kenshin.

Necesito su ayuda. —La profesora lo miró, mitad sorprendida y mitad divertida ante la postura tan “adulta” del niño.

Para eso estoy, Kenshin, para ayudarte. Dime.

Verá, Maty tiene problemas con el “apresto” le cuesta hacer la “E”. Yo quería saber, ¿si me podía dar una tarea extra para ayudarlo en casa?

Vaya. —Ahora sí que estaba impresionada—. ¿Pero no será presionarlo mucho, Kenshin? Tus padres no quieren forzarlo, quieren que vaya a su ritmo.

Lo sé, por eso le digo que yo lo ayudaré, él a pesar de su discapacidad, quiere hacer todo perfecto.

Entiendo. —Ella consideraba lo mismo, el pequeño Matías siempre se esforzaba para estar al nivel de los demás—. Está bien. Toma. —Le extendió otra hoja con ejercicios—. Pero prométeme que no lo presionaras.

Claro que no, es mi hermano, mi deber es cuidarlo y protegerlo.

Muy bien dicho. —Y corrió de vuelta a su escritorio.

Problema resuelto.

Gracias hermanito.

Maty, para eso estás los hermanos.

.

Después del almuerzo, los pequeños dormían un rato, todos cubiertos por mantas de colores, para pasar el invierno. Como siempre los hermanos Kaulitz Trumper dormían juntos. Todo parecía normal, hasta que el pequeño Matías despertó abruptamente. Miró a su alrededor, suspiró y finalmente movió a su hermano.

Kenshin.

Maty, hace frío, duerme un poco más.

Debo decirte algo importante. —El otro se incorporó de inmediato.

¿Te duele algo, Maty?

No, no es nada de eso. Pero debemos hablar afuera, la maestra no debe saber. Nadie debe saber.

Está bien. —Ambos se pusieron de pie.

¿A dónde van, niños? —preguntó la maestra, que leía tranquilamente.

Queremos tomar el sol un momento, ¿podemos?

Sólo si se ponen sus abrigos.

Está bien. —Kenshin se puso el suyo con facilidad y ayudó a su hermano. Tras lo cual salieron en silencio—. ¿Y bien?

Kenshin, he hablado con un ángel. —Informó serio, dejando atrás cualquier rastro de broma.

¿No habrá sido solo un sueño?

¡Kenshin! Acaso olvidas lo que nos ha enseñado el abuelo, que los ángeles nos cuidan.

Lo siento, continúa.

El ángel me dio un mensaje.

¿Cuál es, Maty? Me estás poniendo nervioso.

Vamos a ser hermanos mayores. —Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de los chicos.

¡Será fabuloso! —Exclamó Kenshin, abrazando a su hermano—. Seremos tres. ¿Y qué será niño o niña?

Una niña.

Wow, no sabemos mucho de niñas, somos sólo hombres en casa —dijo Kenshin pensativo, perdiendo la sonrisa.

Pero, Kenshin, las chicas de la Academia nos pueden enseñar.

Tienes mucha razón. ¿Te dijo algo más?

Que yo me iré.

¿Irte? ¿A dónde? No puedes irte solo, te tengo que cuidar, soy tu hermano mayor, recuerda que nací un día antes que tú. No puedes irte solo, ¿quién le recordará a la maestra de tu medicina?

Me voy al cielo, Kenshin, no necesitaré medicinas ahí. —Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas y éstas empezaron a caer rápidamente.

No me gustan las bromas así, Maty.

Por eso el ángel dijo que nadie debía saber. Pero tú eres mi hermano y debía contarte, si no lo hacía era como una traición.

Pero… ¿por qué, Maty?

Algo pasa con mi corazón, parece que está lleno de mucho amor y va a reventar.

Los dos pequeños en su inocencia lloraron, sin entender realmente lo que esta separación significaba. Ellos ni nadie. La maestra salió al cabo de un rato a verlos, y los encontró abrazados, llorando, se asustó y comenzó a revisar a Matías.

¿Está bien? ¿Se cayeron? ¿Qué les pasa?

Sólo nos acordamos de la película del Rey león y nos dio mucha pena —respondió Kenshin, para salvar la situación, no querían que les informaran a sus padres y tener que contar lo que el ángel había mandado mantener en secreto.

Por la tarde ese mismo día, un guapo pelinegro bajó de un Cadillac Escalade negro y entró al jardín, dejando a todas las madres con la boca abierta por lo atractivo que era.

Señorita, Ana, vengo por mis hijos —dijo gentil y con una enorme sonrisa.

Claro. —Sonrió. Ella nunca dejaba de maravillarse de lo guapo que eran esos padres y siempre se preguntaba como hombres tan saludables pudieron tener a Matías, aunque el pequeño respondía muy bien a todas las dinámicas de grupo. Parecía ser casi un niño normal, y bueno Kenshin siempre se encargaba de integrarlo al grupo con los mejores resultados, pero aun así era difícil de comprender—. Aquí están sus pequeños.

Hola, niños.

¡Papá! —Gritaron los pequeños emocionados, estaban felices de que papá Bill viniera solo, generalmente papá Tom era el que manejaba.

¿Qué tal si pasamos por el McDonalds? —Los dos lo miraron extrañados.

¿Quieres hamburguesas? —preguntó Matías alzando una ceja, gesto que había copiado justamente de su papá Bill—. Tú las odias.

Si no quieren, no importa —respondió Bill un tanto apenado—, es solo que se me antojó.

Sí, papi, ¡queremos hamburguesas contigo! —Exclamó Kenshin emocionado.

¡Yo también quiero hamburguesas con papi! —Agregó Matías.

Entonces vamos.

Completamente felices se subieron todos al auto, y con sumo cuidado, Bill manejó por las concurridas calles de la ciudad, hasta llegar al palacio de las hamburguesas. Todos hicieron sus pedidos y fueron a las mesas que dan al patio de juegos. Mientras los niños jugaban, Bill comenzó a comer, devorando todo a su paso.

Ya queremos comer —dijo Maty sentándose.

Pues coman, yo pediré una más. —Y el pelinegro se levantó de su asiento y fue por otro combo, incluso más abundante que el anterior.

¡Todo está delicioso! —Exclamó Kenshin al ver que su padre venía con otra bandeja en sus manos.

Mmm —murmuró el pelinegro con la boca llena.

.

Después de terminar, la familia volvió a subirse al auto y manejaron lento como siempre hacían con papi Bill, sin embargo con el correr de los minutos, el pelinegro comenzó a ponerse pálido y una capa de sudor perlaba su frente.

Papi, no te veo bien, ¿estás enfermo? —preguntó Kenshin angustiado.

No te preocupes, ya estamos por llegar. —Confirmó el moreno, su cabello estaba mucho más largo que antes y por el sudor frío, se pegaba a su rostro, aumentando su tonalidad enfermiza. Apenas llegaron, Bill corrió al primer baño que encontró y vació su estómago, varias veces. El pequeño Kenshin muy asustado tomó su celular y marcó a Tom.

¿Papá?

¿Kenshin, qué pasa? —preguntó preocupado al sentir el temor de su hijo.

Es papá, no ha parado de vomitar, está muy enfermo, está blanco como un papel.

Llama a Eva, yo voy en camino.

Obediente a lo que se le dijo, el pequeño llamó a la tía Eva, quien en cinco minutos estaba ahí. Bill seguía arrodillado en el baño y los niños afuera, muy asustados.

Pequeños, papi sólo tiene dolor de estómago, no es grave.

¡Tiene una bebé! —Gritó de improviso Matías, tanto Bill como Eva abrieron los ojos como platos e intercambiaron miradas.

¿Por qué no van a comer algo? —Sugirió la señora.

Estamos llenos, papi nos llevó al McDonalds. —Aclaró Kenshin. Eva miró a Bill y formuló la pregunta.

¿Tuviste un antojo? —El pelinegro asintió—. Eso lo explica todo. Vayan a jugar niños, todo está bien.

¿Bill? ¿Bill? —Era Tom que venía corriendo—. ¿Eva, qué ha pasado?

Creo que vas a ser padre. —Tom inmediatamente sonrió.

¿Es en serio? —Bill asintió desde el suelo.

Cariño, ven. —Le ayudó a levantarse—. ¿Te sientes mejor?

Sí, cielo.

Voy por una prueba de embarazo. La farmacia está cerca, hay que salir de dudas. ¿Y cómo pensaron que era eso?

Maty lo dijo.

Maty es un genio, muak —Le plantó un beso en la frente a su esposo—. Esto es genial.

No le veo la genialidad aún, cielo —respondió Bill sonriendo, al ver como su esposo se tomaba las cosas tan felizmente.

Gracias, Eva. ¿Podrías quedarte un rato más mientras voy a comprar el test de embarazo?

No hay problema.

«Realmente ha sido una gran idea unirnos» Pensó el de trenzas saliendo de la casa.

Hacía cinco años, cuando nacieron los pequeños, el de trenzas decidió asociarse con Eva. Remodelaron la mansión de Berlín, que era enorme y tenía mucho espacio, y la convirtieron en una nueva Academia. Pero sin duda lo mejor, era que en la parte de atrás estaba el hogar de los Kaulitz, entonces podían salir a trabajar, sin dejar a los niños lejos. Contrataron a una enfermera para que los cuidara cuando ellos no estaban, y así podían tener un control del pequeño Matías, quien sufría un “soplo al corazón”, que no tenía mayor complicación, sólo había que darle la medicina a su hora correspondiente. Los médicos hablaron con el matrimonio y quedaron de acuerdo que le practicarían la operación, cuando el niño fuera más grande y pudiera soportarla sin inconvenientes.

Voy a ser papá de nuevo. —Entró Tom feliz a la habitación, donde Bill ya había recuperado los colores.

Tomi, cariño, no te hagas ilusiones hasta que estemos seguros, ¿ok?

Está bien, pero entiéndeme, el Doctor Jost dijo que tal vez nunca más quedarías embarazado y si lo estás, sería otro regalo especial para nosotros. —No podía ocultar su felicidad.

Ok, voy al baño.

¿Te acompaño?

No. Tom, puedo orinar solo. —Ambos sonrieron. Después de un momento salió el pelinegro.

¿Y? —preguntó el de trenzas, completamente ansioso.

Tom, hay que esperar un minuto. —Aclaró Eva.

Lo siento.

Si sale el signo menos, no hay embarazo, si sale más, estoy embarazado. —Explicó el pelinegro leyendo las instrucciones.

El tiempo pasó y nadie dijo nada, estaban demasiado ansiosos e ilusionados como para emitir opinión alguna.

Ya pasó el minuto, Bill. —Informó, sentándose bruscamente el de trenzas. El pelinegro volvió al baño y tomó la muestra.

Más, es un más.

¡Estás embarazado! —Gritó Tom—. Ven aquí. —Lo abrazó fuertemente y lo llenó de besos.

Dios mío, felicidades chicos, esto hay que celebrarlo.

Tomi, un bebito, otro bebito más —decía emocionado Bill en el oído de su esposo.

Yo llamaré a la familia. —Sugirió Eva tomando su celular. Mientras ella hablaba con los integrantes de la familia, la pareja seguía haciéndose arrumacos. Estaban felices.

.

Una hora después, se hallaba toda la familia reunida, en un cóctel realizado por Eva en tiempo récord.

Los niños corrían por todas partes impresionados por la repentina reunión familiar, hasta que fueron llamados por sus padres.

Pequeños. —Empezó el de trenzas tomando a Matías en su regazo—. Tengo una noticia que darles.

Dinos, papá. —Se entusiasmó Kenshin.

Papá Bill está embarazado. Lo que significa.

¡Que vamos a tener una hermanita menor! —Gritó feliz Matías, pero el rostro de su hermano se llenó de tristeza.

Mis niños preciosos van a ser hermanos mayores —dijo el pelinegro acariciando la cabeza de Kenshin.

Qué felicidad. —Mintió el pequeño, hasta ahora el sueño de su hermano había sido real, y si tenían una hermanita, entonces Maty moriría—. ¿Podemos volver a jugar?

Claro.

Vamos, Maty. —Y salieron corriendo de ahí.

Parece que no se lo tomaron muy en serio —comentó el pelinegro.

Yo hablaré con ellos. —Se ofreció el reverendo y salió tras los pequeños. Llegó al cuarto de juegos y encontró a Kenshin solo y llorando.

¿Pequeño, por qué lloras?

Por nada, lo siento. —Se disculpó, tratando inútilmente de limpiarse las lágrimas que no dejaban de brotar.

No debes sentir pena, tú siempre serás un regalo especial.

No lloro por eso, mis papás siempre nos han enseñado que somos especiales para ellos, no tengo envidia.

¿Y entonces?

Prometí no contarlo. —El abuelo se asustó, pensó que algo realmente malo le pasaba al pequeño.

Puedes confiar en mí, soy tu abuelo.

¿Abuelo, crees en los ángeles?

Por supuesto.

¿Crees que ellos nos pueden hablar?

Sí, ellos se comunican con personas especiales.

¿Lo suficientemente especial como Maty?

¿Maty habló con un ángel?

Sí.

¿Y qué le dijo?

Que papi Bill tendría una bebita.

Pero eso es maravilloso, fue real.

Pero hay algo más… algo malo.

Dime Kenshin, ¿qué es eso tan malo que el ángel dijo?

Que Maty debía irse, porque su corazón explotará de amor. —El rostro del reverendo cambió—. Y yo… no quiero que Maty se vaya, es mi hermano yo lo cuido siempre.

Si él se va, no necesitará que nadie lo cuide, ¿sabes?

Eso mismo me dijo él, pero de verdad no quiero perder a mi hermano.

Entiendo.

& Continuará &

¿Creen que el reverendo diga algo? ¿Creerá lo que el niño de 5 años le está diciendo? ¿Será verdad lo que dijo el ángel? ¿Será posible que Maty sobreviva? Pensamos que todo sería felicidad, pero siempre hay algo de drama con los niños especiales. ¿Recuerdan lo que el médico le dijo a Tom cuando descubrieron la burbuja en la ecografía? Que los niños con estos trastornos en general, vivían poco. Pero insisto, no soy experta, la info que se menciona aquí, es sólo para el fic. Bueno, veremos qué pasa en esta historia en los siguientes capítulos. Besitos y gracias por leer.

Escritora del fandom

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