32: Esperando milagros

Okey, gente bella, como dice el título, en este capi, se esperan milagros, ¿por qué? ¿Se enterarán de lo que dijo el ángel? Los invito a averiguarlo. Y recuerden que el capi 33 es el final, así que a poner mucha atención. Besitos.

Regalo Especial” Fic Twc de MizukyChan

Capítulo 32: Esperando milagros

El reverendo habló con Bill esa misma tarde, preocupado por lo que su nieto le había contado, tomando muy en serio sus palabras y no dejándolas pasar como tonterías de niños pequeños.

¿Bill?

Dime papá.

¿Cuándo son los exámenes para la operación de Matías? —preguntó con cautela.

Son mañana, estos son los últimos exámenes y dentro de un mes será la operación.

¿Y no estás nervioso?

Claro que lo estoy, es mi hijo, mi pequeñito. —La emoción salió inevitablemente de los labios del pelinegro—. Pero tú bien sabes que es inevitable.

¿Y qué dice el médico?

El doctor Herber, está muy confiado, dice que Matías está lo suficientemente fuerte para soportar la anestesia.

¿Te molestaría que le diera una bendición a mi nieto, antes de los exámenes?

Claro que no. Me encantaría, papá.

¿Y a Tom?

Pregúntale tú mismo, ahí viene… ¿Tom? —Lo llamó elevando la voz, el de trenzas se acercó de inmediato.

Dime, cielo.

Tom —habló el reverendo—. ¿Te molestaría si bendigo a tu hijo antes de los exámenes?

Por mí: encantado, yo mismo lo acompaño a donde están los pequeños —contestó sonriendo.

Gracias, Tom.

No se diga más, usted tiene derecho de cuidar a sus nietos.

Claro que sí.

Además, usted y Bill tienen influencias allá arriba, así que yo no me opongo. Venga conmigo.

Las demás personas ya se habían retirado, Bill avisó a su madre y a Simone de lo que harían y siguieron a Tom y al reverendo hacia la habitación de los pequeños, donde los dos jugaban carreras de autos en el suelo.

Hola campeones. —Gritó el de trenzas y se tiró al piso con sus hijos—. Miren quien viene con papá.

El abuelito —dijeron ambos felices.

Sí, el abuelo le va a dar una bendición a Matías por los exámenes que se va a hacer mañana, para que todo salga perfect.

Perfect, perfect —Repitió Maty, usando la mejor palabra de la clase de inglés.

Y una bendición de tranquilidad para Kenshin, para que sepa que Dios va a cuidar a su hermano. —Ambos se miraron de forma cómplice y el pequeño asintió como todo un adulto.

Me parece bien. —Finalizó Tom, en esos momentos llegaron los demás, quienes se pusieron alrededor de ellos, mientras el reverendo ponía las manos sobre la cabeza del pequeño Maty.

Querido Padre Celestial, por el poder del Sacerdocio conferido en mí, te ruego bendigas a este niño, para que tenga salud, para que se alivie, para que siga siendo una luz de alegría en esta familia, para que siga amando a su hermano. Lo rogamos en el nombre de Jesucristo… Amén.

Amén. —Repitieron todos, Bill tenía los ojos bañados en lágrimas, seguro el nuevo embarazo estaba haciendo de las suyas.

Y ahora tú, Kenshin.

Sí, abuelo. —El reverendo volvió a poner sus manos sobre la cabeza del niño y pronunció.

Querido Padre Celestial, por el poder del Sacerdocio conferido en mí, bendice a este niño con calma y paz, hazle saber que tus vías son más sabias que nuestros caminos, ayúdale a aceptar tu voluntad y dale consuelo, es nuestro ruego en el nombre de Jesucristo… Amén.

Amén.

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Los invitados se retiraron después de eso y los padres, se dieron un abrazo apretado, antes de subir a acostar a sus hijos.

Tranquilo, Bill, los niños están bien —dijo Tom, soltando el abrazo y notando el ceño apretado en las bellas facciones de su marido.

Deben ser las hormonas, Tomi.

Mañana le haremos una visita al doctor David Jost, para que te vuelva a tratar.

¿Y los niños?

Los llevaremos, además la consulta de Maty será por la mañana, tendrán la tarde libre. O, si ellos prefieren, se pueden quedar con Eva.

Preguntémosles. —Entraron al cuarto de los pequeños—. ¿Niños?

Sí, papi.

Mañana tengo que ir al doctor.

¿Irás conmigo, papi? —preguntó sonriendo Matías.

Sí, también iré contigo, pero debo ir al doctor que me ayudará con el nuevo bebé.

Aaaaaaahhhhhh —Alargó el sonido, mostrando comprensión.

¿Les gustaría acompañarnos? ¿O prefieren quedarse con tía Eva?

Con tía Eva —respondió feliz Kenshin.

Muchas niñas lindas en la Academia. —Concluyó Maty, como aclarando la preferencia de su hermano.

Tomi, no le enseñes esas cosas al niño. —Reprendió Bill a su marido con el ceño apretado, pero con un asomo de sonrisa en los labios.

Hey, ¿por qué me culpas a mí de eso? Fue Georg.

Pues no lo dejes, los niños son eso: ¡niños!

Ay, bebé, ya empezamos con tus cambios de humor. ¿Cuántos meses crees que tengas?

Ni idea.

Ya váyanse y déjennos dormir. —Pidió aún sonriendo Maty.

Lo siento, pequeño, duerman bien.

Tras besar las frentes de sus hijos y cubrirlos con sus mantas, los padres abandonaron esa habitación, para retirarse a la suya.

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¿Billy? —llamó rozando con la punta de sus dedos la espalda desnuda de su esposo.

¿Mmm?

¿Estás igual de…?

¿De qué…?

¿De sensible? —Terminó de preguntar Tom y con su mano rozó la entrepierna del pelinegro.

Uuuuuyy creo que sí. —Soltó un suspiro de satisfacción.

¿Quieres que haga algo al respecto? —preguntó moviendo su piercing del labio sugestivamente.

Definitivamente.

.

Al día siguiente, toda la familia se levantó temprano. Tom ayudó a Bill con la ropa de los niños y la nana les preparó el desayuno a todos. Huevos con tocino para el pelinegro, que devoró todo bajo la curiosa mirada de la familia, en especial de los niños, que nunca vieron las cosas rarísimas que comía Bill con los antojos.

¿Están listos, niños? —preguntó el pelinegro con la boca llena.

Sí, papi —contestaron ambos terminando su jugo de naranja.

Vayan a lavarse los dientes. —Pidió el de trenzas y les avisó—. Salimos en un minuto.

Sí. —Corrieron los niños al baño a cepillarse.

¿Bill, estás bien? —preguntó Tom entre preocupado y divertido.

Estoy perfectamente, tal vez un poco ansioso por los exámenes, por eso estoy comiendo de más.

No lo digo por lo que comes, sino porque te noto un poco pálido. Si quieres puedo llevarlos yo.

No, cielo, son mis hijos también y voy a estar ahí cuando me necesitan y ahora Maty me necesita más que nunca.

Lo sé, pero va a estar bien, lo hemos cuidado bien.

Eso espero.

¡Ya estamos listos! —Gritó Maty corriendo hasta la mesa.

Muy bien, entonces nos vamos —dijo muy seguro Bill.

Sentaron a los niños atrás en el auto y tras ponerse los cinturones, se pusieron en marcha hacia la clínica. Allí los recibió el doctor Herber y procedió a llevarse a Matías a sus exámenes. Los demás se quedaron en la sala de espera. El pelinegro movía incesantemente la pierna.

Cálmate, Bill. —Pidió el de trenzas tocándole la rodilla.

Tengo un mal presentimiento —dijo al borde del llanto.

¿Papá? —Ambos hombres miraron a Kenshin—. Cuando mueres… ¿vas al cielo siempre? —Los dos se sorprendieron.

¿Por qué la pregunta? —Levantó una ceja Bill.

Sólo respóndeme, por favor.

No, no siempre vas al cielo. Si eres bueno te vas ahí, pero si has sido malo vas a otro lugar, que no es tan bonito —respondió simplemente el pelinegro.

¿Maty es bueno, cierto? Él sí iría al cielo, ¿verdad, papá?

Kenshin… —dijo Tom con un deje de preocupación, por eso añadió—, tu hermano estará bien, sólo le están haciendo exámenes, nada malo va a pasarle.

Yo no quiero que se vaya, papá. —Se arrojó a los brazos de Tom ahogado en llanto. Bill no pudo reprimirse y lloró también.

Cálmense los dos, Maty estará bien.

Familia, por favor, no lloren. —Pidió la voz del doctor, la pareja lo miró, pero el niño pequeño seguía llorando.

Lo siento, doctor. —Se apresuró el pelinegro y se limpió las lágrimas—. Es que estos procedimientos me ponen nervioso.

Y Kenshin está preocupado por su hermano —Intervino el de trenzas.

Ya hemos hecho los exámenes y en una hora tendremos los resultados. Matías está durmiendo ahora, deberían pasar a su habitación para que al despertar, los vea. Y traten de cambiar esas caras tristes. —Sugirió al final.

Gracias, doctor —dijo Tom—. ¿Vamos familia? —Los dos asintieron, tomaron cada uno una mano de Tom y fueron en busca de Matías.

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Estuvieron en silencio cerca de media hora, hasta que Maty abrió los ojos, todos estaban expectantes y felices.

Hola hijo. —Saludó el pelinegro acariciando la frente del pequeño—. ¿Cómo te sientes?

Hola papi. ¿Está Kenshin aquí?

Aquí estoy, hermano.

Estoy muy cansado, parece como que estuve corriendo por todo el patio del colegio ja, ja, ja —dijo con una sonrisa en los labios.

Ja, ja, ja que bueno que estés de buen humor —comentó Kenshin tomándole la mano.

¿Quieres un poco de agua, Maty? —Insistió Bill.

Sí, gracias. Papá, tengo un mensaje para ti.

¿Un mensaje? —preguntó Bill dándole de beber—. Dime, cielo.

Debes cuidar a Megan.

¿Quién es Megan? —Interrumpió Tom.

Mi hermanita. —Todos lo miraron con curiosidad—. No debes hacer esfuerzos ni caerte. Ella va a ser tu última bebita biológica.

¿Quién te dijo eso? ¿Sabes qué es un bebé biológico? —preguntó el pelinegro demasiado asustado.

Un ángel me contó esto y no sé que es un bebé bilógico, pero no importa.

Cielo. —Se acercó Tom—. Fue sólo un sueño, nada más.

Él me dijo que no me creerían, pero que te lo dijera igual.

No te preocupes, Maty, los adultos no entienden —dijo Kenshin apretando su mano.

Los adultos se miraron mitad sorprendidos y mitad asustados. Tom abrazó a Bill para confortarlo y la habitación se llenó de las vocecitas de los niños que hablaban de dibujos animados, tareas de la escuela y cosas así. Todo parecía ir bien hasta que entró el doctor.

Familia Kaulitz, traigo los resultados.

¿Cómo están doctor?

Como ya teníamos previsto, todo está bien para realizar la operación —respondió el médico con una sonrisa en la cara.

¿Cuándo será? —cuestionó Tom, sosteniendo la mano de su esposo.

Apenas tenga sus vacaciones de verano, para que no se retrase el colegio. O sea, en un mes. Lo más importante serán los cuidados que deberá que tener el niño posteriormente a la operación.

Ya hemos hablado con la enfermera que lo cuida y no habrá problemas en ese sentido.

Perfecto. Ahora pueden vestir a Maty y volver a casa.

Gracias a Dios. —Suspiró el pelinegro.

Gracias doctor —dijo Tom dándole la mano al médico a modo de despedida.

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Ese mismo día, por la tarde, era el pelinegro quien lucía la bata celeste de la clínica, para hacerse nuevamente los exámenes de fertilidad. Luego de ser trasladado a una habitación, su esposo pudo confortarlo.

Hola, cariño —dijo besando su frente, que tenía una pequeña capa de sudor— ¿Cómo te sientes?

Como si me hubieran dado una paliza.

Cuéntame. —Pidió acariciando los mechones de pelo que se pegaban en su cara.

Me palparon y los apretones hacen que me duela la pancita, eso es básicamente lo que me molió. El doctor Jost quería estar seguro de que el feto estaba bien ubicado.

Ya veo. ¿Estás más tranquilo ahora?

¿Lo dices por Maty? ¿O por Megan?

Creo que te conmocionaste tras oír el supuesto mensaje —dijo dejando un piquito en los labios de su esposo.

Tenía un mal presentimiento esta mañana y luego uní las piezas.

¿Qué piezas?

La bendición inesperada de mi padre, la pregunta extraña sobre el cielo de Kenshin, y para colmo, el sueño del ángel. ¿Acaso le pasará algo malo a nuestro hijo, Tom? —La voz de Bill se tornó un poco más aguda de lo usual. Temía por su hijito.

Yo hablaré con Kenshin para preguntarle, tú habla con Maty y así aclaramos las cosas. Nuestros pequeños no mienten y así saldremos de dudas.

En esos momentos la puerta se abrió y ambos miraron al médico entrar con los resultados en sus manos.

Hola, doctor Jost —Saludó la pareja.

Familia Kaulitz, tengo los resultados y tenían razón, Bill está embarazado nuevamente. —Sonrió al ver las sonrisas de la pareja.

¡Qué bien! —Tom besó a su esposo.

Hasta el momento todo marcha normal, sin embargo, hicimos unas pruebas a la placenta y al parecer ya no tiene la fuerza de antes.

¿Qué quiere decir eso, doctor? —preguntó el de trenzas, preocupándose.

Quiero decir que este bebé posiblemente será su último bebé biológico. —La pareja se miró con horror en los ojos, al comprobar que el sueño de Maty no estaba tan lejos de la realidad.

Pero el que la placenta esté débil, no pone en riesgo a Megan, ¿verdad?

¿Megan? —cuestionó confundido el médico.

Así le pondremos a nuestra hija —contestó Bill.

Es un lindo nombre, pero no sabemos aún si será niña y no, no habrá peligro para el embarazo, pero esta vez, sí será de alto riesgo en el sentido de que no podrás hacer esfuerzos, ni mucho menos caídas. —La pareja nuevamente se vio sorprendida.

¿Algo más que debamos saber, doctor? —preguntó el de trenzas.

La salud de Bill es inmejorable, ojalá pueda subir unos kilos más con este embarazo. Te daré gotitas para los mareos matutinos, una crema para tu vientre, y vitaminas. Y con eso estaríamos listos. Te puedes retirar Bill. Y una vez más felicidades.

Gracias doctor.

La pareja se arregló y regresó a casa. Bill se veía muy nervioso. Su esposo estaba igual, pero no quería demostrarlo para no angustiarlo más. Al llegar a casa, dijeron a la nana que preparara la cena y se dividieron.

¿Kenshin, puedes venir un momento? —Llamó el de trenzas a su hijo.

Claro papi. —Ambos salieron de ahí con dirección a la sala y Bill entró a la sala de juegos.

Hey, Maty, ¿cómo estás, pequeño?

Yo muy bien, ¿cómo estás tú y Megan?

Bien, el doctor dijo que estaríamos bien.

Eso es muy bueno, papi. Perfect, perfect —Repitió su palabra favorita.

¿Maty?

¿Mmm? —respondió el niño, sin aparatar la vista de su autito.

¿Me puedes hablar del ángel?

¿Para qué? ¿Tú no me crees?

Yo sé que tú no mientes, así que dime por favor, ¿lo has visto antes? —El pequeño levantó la vista y lo miró fijamente, tanto que intimidó al pelinegro.

Sí, papi.

¿Y qué te dijo?

No puedo decirlo, lo prometí.

Pero yo soy tu padre, merezco saber todo lo que te pasa. ¿Me lo dirás?

Está bien. El ángel me dijo que tú tendrías una bebita y que yo debía partir. —El pecho del pelinegro se comprimió y un nudo se alojó en su garganta.

¿Por qué te tienes que ir? ¿Acaso no te gusta esta familia? —Se le escapó una lágrima, Maty se acercó y lo abrazó.

Claro que yo amo a mi familia, papi, y desearía no tener que irme.

¿Cómo va a ser tan malo el ángel y me quitará a mi pequeñito? —Ya no se contuvo y lloró amargamente, abrazando a su hijo.

.

Mientras en la sala, la escena no era muy diferente.

¿Kenshin?

Dime papi.

¿El ángel ha hablado antes con Maty? —Esta vez fue el turno del pequeño de echarse a llorar, asintió con la cabeza y Tom lo acercó en un abrazo—. ¿Qué le dijo?

Que, que tendríamos una hermanita. —Sollozaba—. Y que, que él… tendría que partir.

¿Partir a dónde?

Al cielo. —Y se desbordó llorando. Tom no se pudo contener tampoco y, abrazando a su hijo, lloró con él.

& Continuará &

¿Morirá el pequeño Maty? ¿Podrá soportarlo su familia? ¿Podrá haber un milagro en esta historia? ¿Creen que las oraciones de Bill puedan hacer que Dios les de un nuevo regalo, más bien milagro? Ok, sólo queda el capítulo final, más el epílogo y todo termina. Espero les guste lo que tengo planeado. Abrazos y gracias por leer.

Escritora del fandom

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