4: Separación

Minotaurus II: Furia Taurina” Fic Twc/Toll de MizukyChan

Capítulo 4: Separación

¿A dónde vas? —preguntó aterrado el mayor, al sentir la incertidumbre de su hermano.

Lejos de aquí —«Y de ti» Pensó el menor con dolor.

¡Espera! —Gritó, pero la puerta sonó bruscamente al cerrarse.

Bill escuchó el clamor aterrado de su “mate” en el momento exacto en que cerró la puerta, el corazón dio un salto en su pecho junto a un dolor angustioso que lo llenó, ese sufrimiento era de Tom y él lo estaba causando. Se apoyó de espaldas en el metal y trató de respirar, pues sentía que se ahogaba por el desconsuelo.

Cuando el aire por fin pareció llegar a sus pulmones y él cogió el coraje suficiente, dio un paso al frente… y luego otro, hasta alejarse de la habitación de su “mate”.

Los corredores estaban iluminados tenuemente porque a esas horas, no debía haber nadie despierto, suspiró y agradeció mentalmente eso, ya que no se sentía con ganas de dar explicaciones, sobre todo porque cada miembro de la manada que estaba allí se había enterado de lo ocurrido con Tom y por lo tanto, esperarían que él le acompañara, en lugar de estar vagando en mitad de la noche.

Sabía por Clair, que “los siete” estarían fuera en esos momentos, así que tomó la primera habitación vacía que encontró y se encerró en ella. Se descalzó y se cubrió con las mantas hasta la cabeza, como cuando era un pequeño.

¿Por qué Tomi? —susurró al aire y dejó que las lágrimas fluyeran libremente.

Su corazón dolido por la reciente muerte de su pequeña, utilizaba cualquier momento vulnerable en el pelinegro, para hacerlo estallar en llanto, era como si su luto aún no tuviera un cierre y cada sensación de tristeza, fuera de inmediato unida a la partida de su tan anhelada bebé, aumentando el dolor en su pecho.

La angustia en el menor de los Kaulitz era transmitida inminentemente a su pareja, quien en su propia habitación, lloraba apretando el vientre en el que albergó a su hija, sintiéndose más solo que nunca.

Billa… —Gemía el trenzado.

Tomi… —respondía en su dolor el moreno.

Pero ninguno de los dos, se levantaba de la cama para buscar al otro, pese al dolor que sentían, sabían que debía otorgar a su compañero un momento de privacidad, para ordenar sus ideas y luego, si era conveniente, volver a reunirse.

Bill hipó por quinta vez, después de que su llanto se extinguió hacía unos minutos. Limpió su rostro con la manta que cubría su cabeza y siguió allí, oculto en su propio capullo. Su cuerpo estaba aún inmóvil, en posición fetal, moviéndose apenas por su respiración agitada, presa del llanto anterior.

Y pese a lo mucho que deseaba que su mente permaneciera en blanco, Bill sabía que tarde o temprano debía descifrar en su cabeza, el rumbo que debía tomar en cuanto a su “mate” y hermano gemelo. ¿Debía volver con él y hacer como si nada hubiera pasado? ¿Debía regañarlo y finalmente olvidar el asunto? ¿Debía volver a entregar su cuerpo, aun sabiendo que su relación era incestuosa? ¿Debía hacer como Tomi y alegar que eran “almas gemelas” y con eso callar las murmuraciones de los demás?

Sacudió la cabeza, empuñando más las manos, sintiendo como las uñas se incrustaban sin piedad en sus palmas. No podía hacer las cosas de buenas a primeras. Ni siquiera por el inmenso amor que sentía por Tomi, debía pensar todo muy bien, porque llegaría el momento en que alguien, además de “los siete”, se enteraría y él no quería correr asustado, tratando de evitar la vergüenza y el escarnio que la gente les provocaría al señalarlos como unos inmorales. Y tampoco quería que su “mate” hiciera frente solo a tales acusaciones, pero para estar allí a su lado, como su compañero, debía estar listo. No obstante, en esos momentos, se hallaba muy lejos de estarlo.

Más lágrimas cayeron por su rostro al pensar en su Tomi siendo juzgado por cargar en su vientre un hijo del pecado, seguramente la gente les gritaría que era justo que la niña muriera, que ella no debía nacer para estar a cargo de dos impúdicos gemelos incestuosos.

No… —susurró, sintiendo que no estaba siendo justo consigo mismo ni con su novio.

Dejó que las inexorables gotas continuaran bajando, humedeciendo su rostro al caer.

&

Entre tanto en la ciudad de Bountiful, Utah, una pareja observaba la noche, agudizando todos sus sentidos en busca de algún enemigo. El joven de ojos rasgados, observó su reloj, dándose cuenta que pasaba la media noche y sintió un ligero estremecimiento recorrerle la espalda.

—“K” ven acá —llamó a su esposa, quien se encontraba a unos pasos de distancia.

Al notar que la mujer no parecía dar muestras de haberlo oído, el joven japonés se acercó hasta ella, tomándola por la cintura.

¿”K”? —Con asombro, el chico vio que su pareja lloraba en silencio, con una angustia indescriptible—. Amor, ¿qué te ocurre?

La chica no podía dejar de llorar y en su desesperación, su esposo la besó, hasta hacerla reaccionar.

Ichi, Ichiro —balbuceó la mujer—. Ellos están sufriendo —Gimió, abrazando a su marido con fuerzas.

¿Los elegidos? —El chico se separó con los ojos asustados—. ¿Los están atacando? —preguntó sumamente preocupado. Él ya había presenciado con anterioridad, como “K” recibía visiones del dios toro, así que confiaba en sus palabras.

No, no es eso. Ellos, oh ellos —Soltó el llanto con tanta pena, que Ichiro, sólo atinó a abrazarla con cariño.

Calma, mi vida. Cuéntame. ¿Qué les está ocurriendo?

Ellos… están separados.

Los otros dos guardias de relevo llegaron unos momentos más tarde, y ocuparon el lugar de la pareja, que decidió hablar con Anis al respecto.

El hombre mayor los miró con angustia reflejada en los ojos y fue entonces que Ichirio notó que no sólo “los siete”, sino todos los Taurinos que estaban cerca, podían sentir el sufrimiento de los elegidos. Y a pesar de no ser parte de la manada, el joven japonés tenía una punzada de dolor en el pecho, que atribuía a la misma causa.

Anis, algo está pasando con los Kaulitz —Soltó sin dudar la chica, quitándose la katana y dejándola junto a la silla que ocupó—. Ellos…

Están distanciándose —Terminó el adulto—. Lo sé. Tal vez ha pasado —Pensó en voz alta, cosa que Ichiro no pasó desapercibida.

¿Qué pudo haber pasado? —preguntó en perfecto inglés.

Quizás los Kaulitz se enteraron de la verdad —respondió el hombre, cosa que tensó los hombros de “K”.

¿La verdad? —El otro joven los miró con desconcierto.

Su esposa giró en la silla y procedió a relatarle el nacimiento y posterior separación de los gemelos, notando los cambios de expresión en el rostro del extranjero. Pasada la explicación, el joven general del grupo ninja frunció el ceño.

Es natural que quieran separarse, al menos por un tiempo —dijo con sabiduría—, primero deben aclarar las cosas en su mente, sobre todo el joven Bill.

Pero ellos son “almas gemelas” —intervino la chica—, no pueden estar separados, nacieron juntos porque es su misión estar juntos —dijo en forma casi exasperada, como si fuera lo más normal del mundo.

—“K” —llamó su marido—. Para ti es fácil comprenderlo, porque lo ves como una misión, como una orden de guerra, pero para ellos es diferente. Bill es el menor, es el más sensible de los dos —afirmó, pues la misma “K” le había contado cómo eran aquellos jóvenes, a los que protegía desde la distancia—, y por lo tanto esta situación será más difícil de digerir, sobre todo porque ama a su “mate”, pero así como Tom fue capaz de aceptar y llevar a efecto el embarazo, tarde o temprano el joven Bill comprenderá que no puede estar sin su otra parte.

Ichiro tiene razón —comentó Anis con una sonrisa, al sentir la sabiduría del joven que se volvió el esposo de la chica que salvó—. Sin embargo, Bill necesita que alguien lo ayude a comprender eso —Ambos lo miraron—. Volveré al bunker mañana.

Yo iré contigo —agregó la chica.

Necesito que te quedes “K”, sin embargo Ichiro podría serme de utilidad allá.

Sí, señor —respondió el hombre con una sonrisa.

&

Bill continuó con sus reflexiones en silencio. Él no sabía nada, ninguno de los dos sabía ese secreto cuando se conocieron, tampoco lo sabían cuando entregaron sus cuerpos, ni mucho menos cuando se confesaron el enorme amor que se tenían. Tom había dicho que Anis le contó la verdad, es decir, que sólo lo supo cuando estuvieron en Utah. Y sin embargo, eso no lo detuvo para amarlo cada vez que la pasión los llenaba. Golpeando la cama con los puños gimió.

¡¿Por qué no me lo dijiste entonces?!

Y luego se limpió las furiosas lágrimas que rodaron por sus mejillas, pero a la vez, una vocecita dentro de su cabeza se dejó oír.

«¿Y qué habrías hecho entonces?»

Bill abrió los ojos grandemente, pues ese sonido no parecía ser fruto de sus pensamientos, sino más bien, una melodiosa voz femenina.

«¿Habrías huido tal como ahora?»

El pelinegro se sentó en la cama, ocasionando que las mantas cayeran hasta su regazo, sus ojos trataron de acostumbrarse a la falta de luz, para buscar el origen del sonido, que siguió preguntándole.

«¿Nos habrías abandonado a papá y a mí?»

Sólo entonces Bill comprendió quién se dirigía a él. Era su pequeña Karol. Sacudió la cabeza con fuerzas, negando su pregunta.

Jamás te habría dejado, bebé —respondió en forma apenas audible.

«¿Y a papá?»

No puedo, lo amo demasiado —respondió sin tener duda de sus palabras.

La voz cesó de hablar, dejando en claro que él ya tenía la respuesta en su cabeza y en su corazón, y que ahora lo único que quedaba, era que fuera consecuente con su decisión.

Bill se puso de pie, calzó sus pies y salió a paso rápido hasta su cuarto. Una vez allí, se quedó quieto frente a la puerta, respirando con dificultad, pero seguro de lo que debía hacer. Giró el pomo y abrió.

¿Billa? —La voz quebrada de Tom rompió el corazón del menor, quien volvió a cerrar y se metió en la cama de su “mate”.

Descansa —susurró y pasó el brazo por la cintura de su pareja, envolviendo a ambos en un aura blanca de tranquilidad, hasta que cayeron en un profundo sueño.

&

Bill despertó cuando sus labios eran suavemente acariciados por aquellos que tan bien conocía, una leve sonrisa apareció en su rostro, pero cuando recordó la conversación de la noche previa, abrió los ojos de golpe y se separó de su “mate”.

¡No! —dijo alzando la voz.

¿Billa? —Tom se preocupó al pensar que su pelinegro había tenido una pesadilla, pero al ver el semblante serio de su pareja, se sentó en la cama—. ¿Estás bien?

No, Tom. No estoy bien.

¿Qué ocurre, bebé? —indagó, estirando la mano, para acariciar su rostro.

Ocurre que somos hermanos. Eso pasa —Se levantó de la cama y fue al baño, para alejar el sueño de su cara.

Tom lo esperó pacientemente en la cama, temeroso de una nueva separación y sintiéndose impotente, porque a causa de su debilidad física, no podía correr y echar abajo la puerta que lo separaba de su “mate”.

Bill salió del baño con el rostro húmedo y el cabello desordenado. Al ver la expresión de pánico de su amado Tomi, simplemente volvió a la cama y se sentó frente a él.

Lo siento, Tomi —Tomó una de sus manos y la acarició con el pulgar—. Esto es muy duro ¿sabes? —El mayor asintió, tratando de tragar el nudo que se formaba en su garganta—. No me iré, si eso te tranquiliza. No te voy a abandonar.

Billa… —Tom se echó sobre el cuello del pelinegro y se abrazó allí, casi temblando cuando las lágrimas cayeron por su rostro. Había temido tanto que por causa de la verdad, ellos se alejaran para siempre. Además, la reciente pérdida de su bebé tenía su corazón sumamente sensible a cualquier cambio a su alrededor, aunque la doctora Morgan había dicho que era el síndrome conocido como “depresión post parto”, para él no había nada peor que alejarse de su Billa.

Nacimos juntos, morimos juntos, ¿recuerdas? —Tom asintió, aún llorando sobre su cuello—. Pero… las cosas serán un poco diferentes entre nosotros desde ahora en adelante —Tom sorbió los mocos y se separó lo suficiente para verle a la cara.

¿Qué quieres decir?

No nos volveremos a tocar —La cara de pánico en el trenzado, fue el motivo para aclarar su punto—. Quiero decir, que no nos tocaremos de forma sexual, Tomi —Sacudió la cabeza—. Está más que claro que ninguno de los dos puede estar físicamente lejos del otro, pero ese contacto no tiene que ser sexual —Tom arrugó el ceño—. Te amo Tomi, no podré apagar el amor que siento por ti de la noche a la mañana —El mayor volvió a asentir—. Pero cambiaré mi amor por ti a uno más… fraternal.

Billa… —Quiso intervenir, pero un dedo de advertencia le hizo callar.

Quiero que respetes mi decisión Tomi. ¿Podrás hacerlo? —El mayor arrugó el ceño, no podía garantizar algo como aquello, era descabellado, ellos eran “mates” y esa sola condición los juntaba como magnetos en torno al sexo, sería imposible estar en abstinencia por mucho tiempo, si para él sería duro, mucho más para Bill, quien últimamente siempre le ofrecía felaciones para calmar su pasión, pero él ya tenía varias semanas con “ganas”.

Billa… —Otra vez quiso negarse y su pelinegro lo presentía, por eso añadió.

Si no puedes hacerlo, pediré que me den otra habitación, pero la verdad prefiero asegurarme de que tu cuerpo sane perfectamente. Quiero ser yo quien te cuide.

Ante esa advertencia, no le quedó otra opción más que asentir y susurrar un indeciso.

Lo haré.

Gracias —susurró el menor y volvió a abrazar a su pareja.

&

Después de ayudar a Tom a asearse y cambiarse, los gemelos decidieron caminar al comedor para desayunar con el grupo. El trenzado aún estaba muy débil y Bill lo abrazaba para ayudarlo a sostenerse en pie, cosa que Tom secretamente aprovechaba para disfrutar de esa cercanía con su pareja.

Al verlo de reojo, el trenzado se preguntó si su amado Billa habría hablado en serio al cortar su relación física y pensó si sería posible, despertar su deseo sexual mediante aquella conexión tan especial que ambos compartían. Pensando que no perdería nada al intentarlo, se concentró en cuanto lo deseaba, en cómo besaría cada parte de su cuerpo lentamente, hasta llegar a su firme miembro y lo atraparía en su boca, hasta hacerlo gemir de placer.

¡Tom! —El pelinegro a su lado le dio una mirada enojada.

¿Eh?

Deja de hacer eso —Reprendió.

¿Hacer qué? —preguntó, fingiendo inocencia.

Tener esos pensamientos incestuosos —Gruñó y evitó su mirada.

Habían llegado al comedor y notaron una gran algarabía, pues Bushido había llegado muy temprano en la mañana y todo el mundo le preguntaba sobre los planes de regresar a Alemania y dejar de estar ocultos en ese bunker.

¡Anis! —Gritó el moreno, llamando la atención del adulto.

¡Bill! —Gritó de vuelta el aludido y dio dos grandes zancadas para llegar donde los elegidos—. ¿Tom, estás bien? Me han contado lo que ocurrió ayer —Su rostro denotaba real preocupación y por un momento, el miembro de “los siete”, pensó que la causa de la tristeza de los gemelos había sido aquella enfermedad, pero al sentir la tensión entre la pareja, arrugó el ceño.

Me siento mejor, gracias —contestó el trenzado.

Dale de comer —Mandó el menor y soltando a su “mate”, abandonó la sala, dejando a los otros dos hombres con cara de consternación.

¿Se enteró? —cuestionó el moreno a Tom.

Sí. Y de la peor de las formas.

Por la sangre, ¿verdad? —Pidió confirmación a sus sospechas, a lo que el trenzado asintió—. Veo que lo tomó mal.

Anoche se fue —Bajó la mirada—. Pero después de un rato, regresó a mi lado —Su voz sonaba completamente rota.

¿Y por qué luces tan mal?

Porque está tan asqueado de que seamos gemelos, que no quiere que nos volvamos a tocar —Bushido alzó una ceja, sin dar crédito a lo que oía.

¿No quiere tener sexo? —La pregunta casi no salió, por el puro asombro—. Pero son “mates”. Eso es prácticamente imposible.

Lo sé.

Tal vez sólo debas esperar, Tom —El adulto le pasó la mano por el hombro para ayudarlo a sentarse—. Tarde o temprano lo entenderá, como todos nosotros.

Tom, amigo —Gustav se había unido a ellos con una sonrisa de oreja a oreja. Los otros dos Taurinos lo vieron y sonrieron.

Por lo menos ustedes no tienen mi problema —comentó el trenzado con una sonrisa—, parecen conejos.

Los colores llenaron el rostro del rubio, quien tosió para cambiar de tema, pero sólo ganó sacar grandes risotadas en los otros.

& Continuará &

Oh. ¿Creen que Bill aguante sin tener sexo con Tomi? Tomi podrá resistir, porque aún está débil físicamente y su cuerpo está resentido, pero Bill está en abstinencia hace un par de semanas y para los Taurinos el sexo es elemental, ya saben, es la pasión animal jejejeje. No olviden comentar, porque eso me hace feliz. Besos.

Escritora del fandom

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