56: We’ve only just begun

Un final aquí y un nuevo inicio pronto. Gracias a todos por su apoyo.

Fashion” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 56: We’ve only just begun

Before the rising sun we fly. So many roads to choose. We start our walking and learn to run. And yes! We’ve only just begun

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Antes de que salga el sol, volamos. Hay tantas rutas para escoger. Empezamos nuestro camino y aprendemos a correr. ¡Y sí! Acabamos de comenzar.

Bill no pudo pegar un ojo en toda la noche, pese a que Andy había insistido en que no se trataba de nada malo, el no haber visto a Tom, le ocasionaba un estado de ansiedad que le molestaba sobremanera.

Finalmente, miró el reloj de su alarma por millonésima vez y decidió levantarse a las cinco de la mañana. Si Tom quería verlo temprano, lo veía muy temprano.

Recapacitando sobre la hora, la “Diva Kaulitz” decidió darle un poco más de tiempo a su novio y se arregló meticulosamente.

«A Tom le dará un infarto cuando me vea» Se dijo mentalmente frente al espejo, dándose su auto beso en la mejilla y guiñándose un ojo, por lo guapo que veía.

Jeremy lo llevó hasta el departamento de Tom, y le dio varios piropos por su atuendo y maquillaje, avivando el ego del cantante.

Una vez en el lugar, Bill dio una mirada a la enorme escalera en la entrada del edificio, y tomando una gran bocanada de aire, se dispuso a subir.

Ya no le tomaba demasiado tiempo el llegar arriba, pero seguía quedando sin aliento. Se paró frente a la puerta del rastudo y trató de recuperar el aire. Después de unos minutos, cuando ya respiraba con normalidad, sacó un espejo de su bolso de mano y verificó su apariencia. Al verse conforme, golpeó.

El pelinegro llamó por segunda vez y escuchó el movimiento dentro del departamento. Se oían ruidos nerviosos y se preguntó qué rayos le estaba pasando a Tom allá adentro. No tuvo que esperar para saber la respuesta.

Billa… —Oyó su nombre, cuando la puerta se abrió.

Los dos jóvenes se quedaron totalmente congelados viendo al otro. Tom abrió ligeramente los labios al repasar los rasgos de su pelinegro, sus párpados maquillados, sus pestañas largas, el ligero toque de gloss en sus labios y su hermoso cabello negro, suelto y planchado.

To… —Bill por su parte, no alcanzó ni a pronunciar el nombre del mayor por la sorpresa. Las rastas de su novio habían desaparecido, en su lugar, el rubio de su cabello había sido substituido por un castaño oscuro, peinado hacia atrás, justo hasta la altura de las orejas.

Pasa Billa… —Pidió el mayor, haciéndose a un lado, para permitir el acceso al pelinegro, quien todavía estaba en estado de shock.

Tomi tu… tu pelo…

El mayor, terminó de cerrar la puerta y se pasó la mano por su cortísimo cabello.

Eso… mmm —Bajó la cabeza, luciendo increíblemente tímido—. ¿Te… te gusta?

¿Y tus rastas? —preguntó el menor, sin responder a la interrogante.

Estuve pensando en eso mmm —La lengua del mayor, instintivamente se movió a un costado de su labio, donde un ligero brillo llamó la atención de Bill.

¡OMG! —Gritó y apresuradamente cogió el rostro de Tom con ambas manos, para ponerla frente a su cara—. ¡Te pusiste un piercing!

Billa yo… —El mayor no sabía qué decir. En un principio pensó que todo eso agradaría a su cantante, pero hasta el momento su novio se había quedado congelado y sólo había gritado. Se sintió inseguro y aún estaba adolorido.

¡Es hermoso! —Volvió a gritar el pelinegro, como si el volumen de su voz, le ayudara a expresar lo que su corazón sentía por esa muestra de cariño—. Lo hiciste, como yo te lo pedí —Si Tom hubiera visto el animé, de inmediato se habría imaginado a su novio con los ojos en forma de corazón.

Sin poder evitar una sonrisa, el mayor susurró—. Bueno, sí… quería sorprenderte —Se rascó la nuca y tuvo que sujetarse, porque fue embestido por un abrazo repentino.

Te ves maravilloso, pero… —Se soltó del abrazo y arrugó un poco el ceño—. ¿Y las rastas? —Tocó una mejilla de su novio—. ¿No eran un recuerdo de tu mamá?

Sí, Billa… —respondió con una sonrisa, feliz de que su pelinegro recordara ese hecho tan significativo—. Pero ella ya no está, ahora estás tú a mi lado. Hablé con mi jefe, el señor Collins sobre nuestro futuro matrimonio, sobre la propuesta de tu padre para manejar el emporio Kaulitz —Bill seguía la conversación, sin despegar sus ojos del brillo del arete que Tom tenía en el labio—. Él me sugirió hacer un cambio para mostrar que era una persona seria, en la cual se podía confiar.

Pero podrías haber esperado hasta que terminaras tus estudios en la universidad, Tomi. No era necesario que hicieras este cambio tan pronto.

Lo sé, Billa. Pero también quería darte un regalo. Sé que siempre te gusta verte bien y no quería arruinar tu estilo con mi pobre look.

¡Tom Trumper! —Le regañó el menor—. ¿Cómo es posible que digas algo así?

No digas nada. Sé que te gustó —Le dio una mirada pícara y se pasó la lengua para jugar con el piercing—. Es sexy, ¿verdad? —Movió el arete con la lengua, notando lo hipnotizado que estaba el menor con ello—. Bésame —Mandó.

Sí… —Gimió en respuesta el cantante y lentamente se acercó hasta él.

Inevitablemente Tom entreabrió sus labios, permitiendo que Bill entrara en su boca, arrasando con su lengua, para probar su sabor como hacían cada vez que tenían la oportunidad. Pero al sentir que su labio inferior era succionado con ansias y al sentir que la lengua contraria jugueteaba insistentemente con su nuevo adorno, no pudo evitar soltar un leve quejido, suave, pero que fue oído por su novio.

¿Tomi, qué pasa? —Se separó sólo lo suficiente para verle arrugar el ceño.

No es nada, Billa —Mintió el mayor, sin abrir los ojos.

El pelinegro lo miró detenidamente, sintiendo el aliento del otro justo frente a su cara y comprendió el problema.

¿Lo perforaron ayer, verdad? —indagó con la voz muy queda y como respuesta su novio asintió—. Aún está sensible. No podremos besarnos —Tom abrió los ojos asustado, no le gustaba la idea de no besar a su amado cantante, así que el otro agregó—. Será por un tiempo, hasta que sane del todo.

¿Estás seguro? —preguntó el mayor, sin tener experiencia en esos temas.

Serán sólo unos días, mi amor. No será demasiado tiempo… a no ser que se infecte —Alzó una ceja, divertido al ver la expresión de pánico de su novio—. Pero es difícil que suceda, Tomi.

Ven aquí —Pidió Tom y lo llevó hasta la sala—. Quiero mostrarte algo.

¿Qué cosa?

El mayor se acercó a la mesita de centro y cogió algo cubierto—. Mira esto.

Son tus rastas —exclamó el pelinegro.

Lo que queda de ellas —Sonrió el chico—. Eran bastante largas.

Sí. Pero… —Notando la expresión de tristeza en su novio, Tom comentó.

Me tiraron bastante el cabello, me dejaron muy adolorido entre el piercing y el peluquero, por eso no te vi anoche. Además tenía la boca hinchada, me dio vergüenza.

Bill rió y puso su mano en la rodilla de su novio—. Tontito. Yo te habría cuidado.

Pero también te habrías reído de mí.

Tal vez —Bill infló las mejillas, la verdad es que sí lo habría hecho—. Es que no entiendo que te quejes de un piercing, siendo que recibiste un balazo por mi culpa, eso sí que debió ser muy doloroso.

Mmm —Tom meditó sobre ello y asintió.

¿Por qué las cortaste, Tomi?

Cuando era pequeño, mis padres me contaron una historia —Bill lo miraba atentamente—. Ya no recuerdo de qué iba, pero sí recuerdo lo que quería decir…

¿Sí?

Sí. En ese relato mis padres me estaban enseñando que cuando me enamorara, estaría dispuesto a hacer sacrificios por quien amaba, porque esa persona pasaría a ser lo más importante en mi vida.

Pero…

Espera… —El pelinegro guardó silencio—. Papá decía que esos sacrificios, no serían dolorosos, porque todo valdría la pena al final —Tom cogió las rastas—. Mantuve las rastas, porque mis padres eran lo que yo más amaba en mi adolescencia, aunque ellos estuvieran muertos, pero ahora, mi persona especial, el ser a quien más amo, eres tú, y quería darte algo importante, algo que te eleve por sobre todos los demás, incluso por sobre la memoria de mis padres.

El cantante abrazó a su novio y evitó con todas sus fuerzas, derramar las lágrimas que se formaban en sus ojos.

Te juro, Tomi, que nunca te pediré que te olvides de tus padres.

Tom ya sabía eso, pero de todos modos quería hacerle saber a su novio, que ahora, no había nadie más importante que él, en su vida.

Te ves realmente sexy —susurró el pelinegro, besando su mejilla con ternura—. Pero si no vamos a clases ahora, terminaremos haciendo el amor y perdiendo el examen de historia.

Mierda, tienes razón.

&

A la hora del almuerzo, Bill y Tom se acercaban con sus bandejas a la mesa en la que estaban Andreas y Gabriel hablando amenamente. Pero antes de llegar, un grandullón del equipo de básquetbol se puso frente a ellos.

Ya no es necesario que te pasees con él, Bill.

El pelinegro no le habría prestado atención, de no ser porque se cruzó en el camino de su novio y planeaba hacerle una travesura, él conocía perfectamente sus tácticas, así que se adelantó. Elevó su propia bandeja y le arrojó todos los contenidos al gigantón.

¡Aaggrr! —Gruñó el tipo. Tom se preparó para atacarlo, pero el pelinegro levantó la rodilla, dándole un certero golpe en sus partes nobles—. ¡AUCH!

Si te vuelves a meter con mi novio, no seré tan amable, ¿está claro? —habló fuertemente, para que todos en la cafetería lo escucharan—. Si te metes con Tom, te metes con la “diva” —Mostró sus uñas perfectamente pintadas.

¡La “Diva Kaulitz” ha vuelto! —Gritó alguien entre la multitud y luego un aplauso se dejó oír.

¡Bien hecho, Tom! —Gritó alguien más—. ¡Has domado a la fiera!

El aludido simplemente sonrió y le ofreció el brazo a su pareja. Bill volvió a alzar su mano y gritó—. ¡Ustedes góticos! —Los chicos vestidos de negro, lo miraron con temor y respeto—. ¡Tráiganme algo decente de comer!

Los chicos se apresuraron a salir, pero al pasar por el lado de Tom, éste los llamó y entregándoles unos billetes les susurró—. Traigan un combo contundente de McDonalds y una porción extra de papitas fritas. Y háganlo rápido —Los jóvenes sonrieron y corrieron.

Al cabo de 20 minutos, los cuatro amigos comían y charlaban amenamente.

Todavía no puedo creer que ustedes sean novios —comentó el pelinegro a sus amigos—. Mmm estás papitas están deliciosas —Chupó sus dedos, impregnados con sal.

Todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, ¿no crees? —expresó Gabriel, dándole una cucharada de su postre al rubio platinado.

Tenes gazón —respondió Bill con la boca llena, tras darle una enorme mordida a su hamburguesa—. Y eto eta chabrosho

Dame acá —Tom cogió una servilleta y limpió un rastro de kétchup de la mejilla de su novio—. Ahora sí, perfecto… como siempre.

El platinado sonrió bobamente al ver a su mejor amigo, portarse como un bebé, sólo para ser consentido por Tom, esa era una de sus estrategias para llamar la atención, pero si lo analizaba bien, Bill hacía esas cosas con Tom de forma automática, sin hilos para mover una marioneta, de hecho, desde que inició la apuesta, Bill siempre se mostró tal cual era con el ex rastudo, al natural.

Gracias, Tom —Soltó Andreas, despertando la atención de los otros tres de la mesa.

¿Por qué?

Por haberle devuelto a mi mejor amigo, la chispa de vida —Sus ojos brillaron por la sinceridad de sus palabras.

Bill dejó de masticar y sonrió con la boca llena, mientras que Tom asintió, comprendiendo su mensaje. Gabriel cogió la mano de su novio y le dio un ligero apretón.

En esos momentos, Romina y Georg llegaron a su mesa, riendo estrepitosamente.

¿Y qué les sucede a ustedes? —indagó el pelinegro.

Obligamos a Chantelle a cumplir su parte de la apuesta, porque tú ganaste —contestó el castaño, sentándose en la única silla sobrante y poniendo a su novia en su regazo.

¡¿Qué?! —El cantante estaba confundido, mientras que Andy y Gabriel reían con los recién llegados.

Tuvimos parte de culpa en eso —agregó el rubio, sin sentirse realmente culpable.

¿De qué hablan? —Insistió Bill, notando lo incómodo que se ponía Tom con esas palabras.

Como toda la escuela estuvo ese día de la fiesta, todos se enteraron de la apuesta —explicó Gabriel—, y por lo mismo, hicimos una encuesta voluntaria —Hizo comillas con sus dedos en la última palabra—. Los resultados fueron sorprendentes —Puso cara de crazy fan girl.

Todos los que votaron por ti, escribieron mails a Chantelle, exigiéndole el tatuaje que prometió —Continuó Andreas.

Y nosotros la acompañamos a hacerlo —agregó Romina—. Fuimos los testigos.

Pero Gustav no está muy feliz que digamos —Georg alzó una ceja, en forma divertida.

¿Y de qué era el tatuaje? —cuestionó Tom, soltando la tensión de su cuerpo.

En una de sus nalgas, puso “Bill Kaulitz es el mejor” —contestó la porrista.

Yo insistí en que se dibujara el rostro de Bill, pero era demasiado —dijo el castaño, sin dejar de sonreír, esa había sido la mejor venganza, por todo el tiempo en que tuvo que ocultarse con Romina, por su estúpida prohibición.

Es un buen tatuaje —comentó Tom, con una sonrisa picarona.

Sí, deberías tatuártelo tú, cielo —Sugirió el pelinegro.

Tendrías que darme algo a cambio —Provocó el mayor, mientras el resto seguía de cerca su conversación.

¿Sí? ¿Algo como qué?

No sé, un cambio de look, tal vez —Bromeó el chico, pero con el tono totalmente neutral, nadie habría podido adivinar que era sólo un juego.

El rostro de Bill palideció—. ¿No te gusta cómo me veo? —Hizo un puchero, haciendo reír a sus amigos.

Los cambios siempre son buenos —Tocó su cabello—. ¿Rubio, quizás? —Le guiñó un ojo a su novio.

El castaño alzó la voz—. ¿Apuesto a que no logras que Bill se tinture de rubio?

¿Quieres apostar? —Tentó Tom.

Claro —Agregó Andreas—. Hagamos una apuesta.

«Aquí vamos de nuevo»

F I N

& ¿O acabamos de empezar? &

¿Más apuestas? ¿Logrará hacerlo? ¿O Bill les cerrará la boca a todos con su actitud de “diva”? No se pierda los capítulos especiales de Fashion, la boda, la universidad y algunos chascarros. Gracias por haber leído esta historia tan larga. Besos a todos.

Escritora del fandom

2 Comments

  1. Muy lindo!!!

    • AAaawww, que bueno que te gustara. Gracias por leer y comentar. MUAK

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