6: Aceptación

Minotaurus II: Furia Taurina” Fic Twc/Toll de MizukyChan

Capítulo 6: Aceptación

El pelinegro se frotaba contra el trasero de su Tomi y la mano que sostenía su cintura, bajó hasta tocar el pene del mayor, justo cuando su semilla lo desbordó, manchando los dedos de ambos. Tom sintió la humedad del semen de Bill detrás de él y pensó que todo estaba bien en el mundo. Una leve sonrisa iluminó el rostro del menor, quien seguía absorto en sus sueños.

Al abrir los ojos por la luminosidad artificial que previamente habían programado en el bunker, Tom notó el peso a sus espaldas, sonrió sin poder evitarlo, pues las imágenes de la noche anterior brotaron en su mente.

Al intentar moverse, se dio cuenta que su pijama estaba a medio muslo y que su piel se sentía tirante. Necesitaba una ducha. Giró lentamente y besó tiernamente los labios de su gemelo, quien seguía profundamente dormido.

Dejó que el agua caliente limpiara su cuerpo y relajara sus músculos. Sus trenzas estaban flojas, así que las terminó de soltar para lavar a conciencia su cabello. Mientras lo hacía, se preguntó qué ocurriría con su hermano ese día. ¿Recordaría lo acontecido durante la noche? ¿O lo terminaría atribuyendo a un sueño? Pero si ocurría lo segundo, era posible que recapacitara sobre la decisión que había tomado sobre el contacto físico entre ellos.

Fuera lo que fuera, no pudo evitar continuar con la sonrisa en sus labios. Secó su cuerpo y salió del baño con una toalla en la cintura. Bill lo miró con los ojos entreabiertos.

¿Tomi? —Bostezo abiertamente y el aludido sonrió.

Buenos días.

¿Cómo te encuentras hoy? —A pesar de sentirse perezoso, el pelinegro se levantó y pasó sus dedos, cuidadosamente, por la herida de la reciente operación de su Tomi.

Cada vello se erizó en el cuerpo del mayor y conteniendo la respiración, respondió—. Estoy mejor, puedo caminar solo.

Ya no cojeas —afirmó Bill y sonrió, sus ojos brillaban y su piel se veía más sana. El sexo le sentaba de maravilla.

Nop —Sonrió de vuelta—. ¿Podrías ayudarme con las trenzas?

Claro.

Tom pensaba en vestirse, pero al parecer, Bill estaba disfrutando de la visión de su cuerpo semi desnudo, así que optó por permanecer de esa forma. Sentándose en el borde de la cama, sintiendo como las delicadas manos de su gemelo, trenzaban su cabello, casi como una caricia.

Al acercarse a la zona del cuello, los nervios de Tom le hicieron estremecerse y Bill rió.

¿Tienes frío?

Algo así —Mintió el otro, ambos sabían que el cuello era muy erógeno para ambos.

Ya casi estoy —Cuando la última trenza fue anudada, las manos de Bill pasaron por toda la cabeza de su hermano, con mucho cariño—. Tu cabello es hermoso.

Deberías dejar que el tuyo vuelva a crecer.

Me trae malos recuerdos, al igual que el septum —La voz del menor cambió. Tom se levantó de la cama y rodeó los hombros de su hermano, susurrando.

Eso ya pasó, Billa. Te quiero y eso nunca cambiará.

El pelinegro apretó el abrazo y hundió su cara en el cuello de Tom, aspirando el aroma único de su “mate”. Se dejó hacer, hasta que su estómago rugió.

Será mejor que te des un baño, porque yo también tengo hambre —comentó el trenzado, dando un ligero beso en la mejilla del otro.

Sí, me siento pegajoso —Bromeó el menor con las mejilla encendidas. Tom sonrió.

«Sí. Piensa que todo fue un sueño» Se dijo mentalmente.

&

A los primeros que vieron camino al comedor, fue a los pequeños jugando cerca de su puerta.

Hola Paullette, hola Bayron —Saludó el pelinegro con una sonrisa.

Hola tío Bill —El rubio se puso de pie y corrió a abrazar al hombre.

Hoy no titubeaste ni un poco —Premió el trenzado.

No —afirmó la niña a su lado—. Esta mañana ha hablado sin ningún problema, creo que es porque tío Bill está feliz.

¿Eh? —El aludido tenía al pequeño en sus brazos, porque el rubio se negaba a soltarlo.

Cuando tío Bill está feliz, todos están felices —explicó Paullette—, pero cuando está gruñón, como ayer —Ella negó con su cabecita, haciendo reír a los adultos—, entonces Bayron no puede hablar bien y todos están tristes, hasta mi papá.

Lo siento niños —Se disculpó el adulto—. No lo hice a propósito.

Te quiero tío Bill, pero nadie te quiere más que tío Tom —dijo muy bajito el rubio, al oído del mayor.

Lo sé, Bayron.

Vamos Bill —llamó su hermano y renuente, el pelinegro bajó al niño.

Pórtense bien —Pidió, despidiéndose agitando su mano.

Siempre nos portamos bien —afirmó el hijo de Ritha.

¿Crees que es así? —preguntó Bill a su gemelo, a medida que avanzaban.

¿Qué cosa?

Que mi comportamiento afecta la actitud de todos en el bunker.

Afectas la mía —El trenzado le dio una sonrisa de lado, de esas que Bill consideraba “super sexy”.

Hablo en serio, Tom.

Yo también.

Cuando entraron al comedor, el pelinegro notó que todos estaban conversando amenamente y se preguntó mentalmente si lo que dijo la pequeña Paullette era cierto.

Bill, Tom —llamó Gustav desde una mesa—. Les preparé algo delicioso —comentó con orgullo, mientras los Kaulitz se sentaban a su lado.

Es cierto —comentó Geo—, esta mañana despertó feliz y se puso a cocinar para todos.

Mmm, huele delicioso —afirmó el trenzado.

Es mucho mejor cuando lo comes —agregó el castaño con una sonrisa.

Bushido junto a Ichiro estaban en la misma mesa, dándose una mirada cómplice, mientras devoraban los pasteles hechos por el rubio.

¿Cómo estás hoy, Tom? —preguntó el japonés.

Mucho mejor, pude caminar solo hasta aquí, la cicatriz está cerrada del todo y no me molesta —contestó el chico, mirando con hambre, el pastelillo en su mano.

Qué bien. ¿Y tú Bill? ¿Lograste dormir mejor? —cuestionó con toda la inocencia que pudo. Anis estaba rojo, aguantando las ganas de romper a reír.

Sí, Ichiro gracias por ese té maravilloso —respondió con la boca llena—, dormí toda la noche, y tuve unos sueños muy hermosos.

Cof, cof —Tom se ahogó con el jugo, y estuvo a punto de ponerse morado por el comentario, pero sonrió al sentir como su “mate” le daba palmaditas en la espalda”—. Gracias Bill.

Come más despacio, Tomi —sugirió, con una sonrisa.

Entonces Bushido rompió a reír, casi descontroladamente.

Es cierto Tom, debes comer más despacio —Ichiro le dio una mirada asesina y le pasó otro pastelillo para que cerrara la boca.

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El día estuvo muy productivo para todos los miembros del bunker, incluso los que estaban aún lesionados por la última batalla con el Club Bohemio, mostraron una increíble mejora.

Por la noche, Bill fue en busca de la leche para su “mate”, y allí se volvió a encontrar con el marido de “K”, quien otra vez, preparaba su té de manzanilla, para poder dormir bien. Al igual que el día anterior, Ichiro cedió su taza al menor de los Kaulitz dándole como consejo, tomarla de inmediato.

El pelinegro regresó con una sonrisa a la habitación y bebió su infusión tranquilamente, para luego acomodarse junto a su hermano en la cama.

A media noche, el aura sexual de Bill se encendió. Tom la sintió, pues despertó con una tremenda erección, trató de girar y notó como su “mate” se removía entre las mantas.

¿Billa? —Lo llamó con cariño, pero el menor sólo jadeaba y se retorcía bajo las sábanas.

El trenzado se acercó y abrazó a su compañero con cariño, bajando con cautela la mano, hasta la entrepierna de Bill, notando cuan dura se hallaba. No dejó de mirar su rostro, en caso de que despertara, pero no parecía querer hacerlo. Era como si Bill se auto-obligara a dormir, para poder disfrutar sin remordimiento del placer que le daba Tom, cosa que no podría hacer con sus cinco sentidos, castigándose por considerarlo algo enfermizo y sucio.

Aaahhh —Jadeó sonoramente, enviándole una onda eléctrica al miembro de Tom.

Dentro de su estado inconsciente, el menor quería volver a sentir lo que experimentó en el “sueño” anterior, así que se puso de lado, buscando aferrarse al cuerpo del trenzado, quien le complació y se volteó, pegando su espalda al pecho del pelinegro.

Esta vez, Tom bajó su pijama dejando que su piel sintiera en todo su esplendor como su gemelo se frotaba contra él.

Las manos Bill se aferraron al pecho de Tom y acariciaron todo lo que pudieron, bajando lentamente hasta posarse sobre la palpitante carne del mayor, aferrándose a ella y bombeando, mientras sus caderas se movían contra el trasero desnudo del trenzado.

Aaahhh —Jadearon al unísono los Kaulitz.

Los movimientos continuaron, aumentando de intensidad a medida que ambos buscaban la liberación, que llegó mediante un poderoso orgasmo.

Bill se relajó con las manos en la cintura de Tom y su respiración pausó, hasta volverse pesada, señal de que sus sueños volvían a ser eso… sueños.

Tom por su parte, sentía que su corazón no paraba de latir. Ya era la segunda ocasión en que Bill lo asaltaba de esta manera, tomando el control, buscando conectarse por otro camino, no en la manera tradicional que solían tomar, donde él era el activo. Esta vez, Bill quería dominarlo y a juzgar por sus gemidos y por el intenso orgasmo, lo disfrutaba muchísimo. Tom se preguntó si esa sería una forma de tentarlo a retomar su relación como “mates”, ofreciéndose como el receptor, después de todo, la naturaleza de la marca en el brazo derecho, lo había condenado a ser el pasivo. Y aunque la primera vez que tuvo ese rol había sido por medio de la fuerza, no podía negar que le atraía la idea de unirse a Bill de esa forma tan íntima, tal y como su pequeño siempre se entregaba a él.

Meditando sobre la idea, se durmió.

&

Durante el día, todo el mundo dentro del bunker estaba feliz, todos irradiaban esperanza y ganas de hacer cosas. La doctora Morgan lo había decretado como “El día hiperactivo” y aunque muchos sólo reían por el nombre, esa frase guardaba una intensa verdad.

Bushido se sentó al lado de Tom, mientras Bill ayudaba con las tareas de Paullette y Bayron, la sonrisa que pintaba en su rostro alertó al mayor de los Kaulitz.

¿Qué estás tramando? —indagó alzando una ceja.

¿Eh? ¿De qué hablas? —Se hizo el ofendido.

Sé que quieres saber algo, así que vamos, dispara —Tom siguió observando lo feliz que se veía su “mate” con los niños y una punzada de tristeza lo atravesó al pensar que ellos ya habían perdido la oportunidad de tener una familia completa.

Bill está feliz —afirmó el adulto.

Sí lo está —respondió mecánicamente el trenzado.

¿Ya desistió de su promesa?

¿Qué? —Tom lo miró de frente con todos los colores en el rostro.

¿Ya copularon, se entregaron, tuvieron sexo? —Molestó Bushido.

Pese a lo común que era hablar sobre temas sexuales entre los Taurinos, Tom no podía bajar la intensidad de su vergüenza, reflejada en un brillante rojo en toda su cara, y podía apostar que hasta su pelo estaba de esa tonalidad.

¡No! —dijo apretando los dientes. Quiso gritarlo, pero no quería que Bill fuera a perder su buen ánimo, por escuchar esa conversación.

¿No? —El miembro de “los siente” lo miró sorprendido—. ¿En serio? ¿Y por qué luce tan feliz?

Porque ha dormido mejor —Mintió el trenzado, bajando la mirada.

Oh…

Anis le dejó y se dirigió hacia la sala de tácticas, donde llamó al instructor japonés y le exigió que aumentara la dosis del afrodisiaco. Ichiro se había negado al principio, pero tras escuchar el argumento que le ofreció el adulto, aceptó.

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La rutina de la noche se vio alterada por algunos pequeños detalles. Primero, Tom había decidido tomar una larga ducha, que dejó al pelinegro bebiendo el té en su cuarto, mientras esperaba. Como nunca, el mayor tardó más que otras veces, procediendo a hacer un ritual completo de belleza, afeitándose, cepillando sus dientes y soltando sus trenzas, pues nuevamente se habían aflojado.

Bill por su parte, había terminado de beber su infusión y se había quitado la ropa, quedando sólo en bóxers. Se acercó al espejo que tenían en la pared y vio que su cuerpo estaba más marcado que hacía un par de meses, con una de sus uñas, delineó los músculos de su vientre, eran delicados, pero visibles. La sensación de la uña rozando su piel, mandó una ligera onda de electricidad a su entrepierna y ahogó un gemido. Volvió a subir la uña exploradora, hasta frotarla con el pezón adornado por un piercing, recordando como Tom lo lamía cada vez que hacían el amor. La sensación era intensa, quizás demasiado para ser sólo un rose.

¿Billa? —llamó Tom desde atrás.

Vestía sólo una pequeña toalla alrededor de su cintura y su sola presencia estaba cargada de feromonas. Bill mojó sus labios ante tal visión.

¿Podrías ayudarme? —preguntó el mayor, acercándose a su gemelo, desconociendo el origen de la mirada depredadora que el menor le ofrecía.

El pelinegro observó como una gotita traviesa descendía desde el cuello, hasta el pecho de su hermano y sin dudarlo se acercó a lamerla.

Mmm —Gimió el trenzado, sin tapujos.

Bill alzó su rostro, para encontrarse con los ojos de su “mate” totalmente oscurecidos por la pasión. En un acuerdo tácito, sus bocas se encontraron en un beso anhelado por muchos días. Las manos de ambos se aferraron al cuerpo contrario, recorriéndolo como si no hubiera mañana.

Te amo Billa —susurró el trenzado, podían sentir mucha pasión, pero nunca dejarían que su relación se volviera algo puramente físico.

Oh, Tomi —susurró de vuelta el pelinegro, quitando la toalla que lo cubría, apretando sus nalgas, como le gustaba hacer.

El mayor, abrazó a su gemelo y lo guió hasta la cama, poniéndose sobre él. Devoró su boca y con gran habilidad, deslizó su ropa interior hacia abajo, dejando ambos cuerpos, totalmente desnudos.

Juntó sus miembros, friccionándolos deliciosamente, sonriendo al ver que su Billa no huía de él. Se acercó hasta su oído y lamió el lóbulo, sintiendo como el cuerpo bajo suyo, temblaba ligeramente.

Te amo tanto, bebé —murmuró con cariño.

Pero Bill no respondió, por supuesto que lo amaba, pero no quería, no podía permitirse fallar en su decisión, lo que estaban haciendo era incesto, una práctica impura, incluso ilegal.

No, no, no puedo —Gimoteó el menor, con el rostro sonrojado por el deseo.

Te amo —Insistió Tom, acariciando con su nariz, la línea de la mandíbula del menor.

Oh —Jadeó en respuesta.

¿Quieres que me detenga? —preguntó el trenzado, al no obtener la contestación que buscaba, amaba a su “mate” por sobre todas las cosas, y forzarlo, aunque fuera por medio de la persuasión, no estaba en sus planes.

Tomi yo… —El menor alzó las caderas, sintiendo ondas de placer—, lo necesito.

Y Tom comprendió, sólo necesitaba liberar a su cuerpo. Bill no había aceptado aún, la idea de que ellos no sólo eran gemelos, sino almas gemelas, pero su cuerpo necesitaba liberar la energía que acumulaba, tal como había pasado durante las noches anteriores.

Está bien —Besó tiernamente sus labios, y continuó el vaivén sobre el cuerpo del pelinegro—. Te amo, te amo —susurró como un mantra, sin dejar de mecerse sobre Bill, hasta que ambos alcanzaron su clímax.

Tom se acostó al lado de su “mate”, pero éste huyó al baño y se encerró allí.

Billa… —Lo llamó, en un susurro apenas perceptible para el oído común, pero que el menor, sí pudo captar.

Tom se cubrió con las mantas, esperando a su compañero para hablar con él, para aclarar las cosas y para pedir perdón, si era necesario; pero una cálida onda llenó la habitación y sus ojos se hicieron demasiado pesados.

&

En el piso del baño, Bill lloraba, culpándose por haber sido demasiado débil y por haber lastimado a Tom por ello, por haberlo utilizado para algo tan ruin, como la satisfacción física.

Lo siento… —murmuró y sintió una cálida onda llenar el lugar.

«Hijo mío» La voz habló directamente a su cabeza. Una voz acompañada de un sentimiento que él ya había experimentado antes.

«Eres tú» Afirmó el pelinegro, en su mente. El amor que emanaba del ser era tan sincero que más lágrimas brotaron de sus ojos «He hecho algo terrible» Confesó, a su padre. «Amo a mi hermano»

«Eso no es terrible en absoluto, Bill. El amor jamás podrá ser terrible»

«No lo entiendes. Tom es mi hermano biológico, es mi gemelo. Y yo lo amo de forma carnal, lo deseo» Explicó el menor, pero luego sonrió. «Pero tú ya lo sabías, ¿no es así?»

«Claro que lo sabía, Bill. Yo los envié juntos a la Tierra. Tan juntos como me fue posible. Ustedes son un ser, en dos cuerpos. Eso los convierte en almas gemelas» Confirmó el dios Minotaurus, con toda la tranquilidad que lo caracterizaba.

«Pero eso está mal» Se quejó el humano.

«¿Según quién?»

«La sociedad» Respondió perplejo el pelinegro.

«Mira quién está a cargo de la sociedad, Bill. ¿Quién dirige las leyes?»

«Los líderes de la manada» Un sentimiento de comprensión llenó la mente del menor.

«Exacto. Y ellos, no son un buen ejemplo a seguir. ¿No te parece?» Bill asintió «Es por eso que tuve que mandarlos a ti y a Tom a este mundo, hijo mío. Para traer a la elegida que limpiaría esta corrupción. Este momento estaba escrito. “Los siete” lo sabían, desde que ustedes fueron concebidos en el vientre de Simone»

«Somos “mates”»

«No sólo “mates”, son almas gemelas, Bill. Su amor no es sólo físico, ni por un deseo de procrear y mantener la especie Taurina. Ustedes son la más absoluta muestra de amor»

Las lágrimas del menor, habían cesado. Y su pecho se llenaba de una nueva sensación, una más cálida, que era no sólo la comprensión de las palabras del dios toro, sino también el sentimiento de aceptación.

«Es cierto. Lo amo, lo amo tanto»

«Y él te ama a ti, hijo mío. A tal grado que te dará algo que nunca pensó entregar, algo que los hará felices a ambos»

«Es cierto, papá» Una voz femenina se unió a la conversación de su cabeza. Pero a diferencia del Minotaurus, Bill sí pudo ver a la portadora de esa voz.

«¿Karol? ¿Eres mi bebita?» Preguntó, llevándose las manos a la boca, presa de la emoción, al ver que ella asentía con una sonrisa. «Pero… eres mayor»

«Tiene la apariencia de una adolescente, con la fuerza para llevar a efecto su misión» Habló el dios toro, poniendo énfasis en la última palabra, para sacar al humano de su trance. «Ustedes, sus padres, deben llevarla para cumplir con su misión, Bill»

«¿Misión?» Por un momento la mente del pelinegro no procesó las palabras del ser.

«Debo cobrar venganza, papá» Respondió ella, con la voz totalmente serena.

«¡No!»

«Bill» La voz del toro, se tornó paternal, como un padre que habla con un niño de cinco años que debe aceptar ir al colegio. «Ya has experimentado por 18 años, cómo es la vida que la manada está guiando»

«Nuestro padre, no quiere que cosas como lo que ocurrió en la cabaña de las montañas, vuelva a repetirse» Agregó la niña.

«Ella tiene todo el poder para destruir a los que deben ser exterminados, pero para que aprendan la lección, Karol debe ir guiada por sus padres, así el resto de la manada, aquellos que serán perdonados, aprenderán que deben cambiar las cosas»

«No quiero que mi hija sea el instrumento de tu venganza» Gruñó el pelinegro.

«Papá. ¿Quieres que el hechizo del Minotaurus se vuelva a repetir? ¿Quieres que haya violación, donde sólo debería haber entrega? ¿Quieres que los “mates” sean obligados a casarse aun cuando no se aman? ¿Quieres ver a las personas sufrir como a tu primo Georg y Gustav, sólo por culpa de una tradición? ¿Quieres que vuelvan a obligar a gente como Anis, a matar a los que no se casan a la fuerza?»

«No, no, no» Repitió mentalmente el humano, dándose cuenta del alcance de las palabras de su hija.

«¿Quieres que otro niños mueran porque no debían ser concebidos a la fuerza?» Preguntó al final, con la mirada triste, descolocando a su padre, quien rompió a llorar.

«¡Dios, no! No quiero que nadie sufra al perder un hijo, como yo te perdí, mi niña»

«Habrá padres que sufran esa pérdida, pero sólo será por causas naturales, siempre y cuando tú actúes junto a Tom» Agregó el Minotaurus.

«¿Tú estás de acuerdo con todo esto, bebé?» Preguntó el moreno a la chica.

«Sí, papá»

«Entonces, será hecho»

Cuando la onda de calidez comenzó a desaparecer, Bill llamó desesperadamente a su pequeña. «¡Karol!»

«Sí, papá. Volverás a verme. Y también vendré a visitar a mis hermanos» La expresión de shock en el rostro del pelinegro debió ser divertida, porque ella sonrió y agregó, llevándose un dedo a los labios en señal de secreto. «Tendrán una nueva oportunidad, papá. Sólo debes tener paciencia, para que papi Tom se entregue a ti, por su propia voluntad» La pequeña le guiñó un ojo «No te quites el septum, papá»

La sonrisa en la boca de Bill le dio tranquilidad al espíritu, y se alejó, llevando con ella toda la angustia de su padre.

& Continuará &

¿Les gustó? ¿Qué les parece la idea de la “entrega voluntaria de Tom?” En el siguiente capítulo dejan el bunker. Besos y no olviden comentar.

Escritora del fandom

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