6: La Marca

Hola gente linda, todo es amor y paz cuando hay amor, ¿cierto? Pero como la gente nota que estás muy feliz, comienzan las preguntas y bueno, alguien quiere conocer a Bill. ¿Habrá peligro en ese encuentro? Para saberlo, te invito a leer. Besos y que disfrutes el capi.

Against Destiny”  Fic Twc de  MizukyChan

Capítulo 6: La Marca

La pareja pasó una semana maravillosa, saliendo cada vez que podían o simplemente reuniéndose en el pub mientras Bill trabajaba, todo era genial, salvo por una cosa… Tom tenía mucho miedo de tocar a su novio, íntimamente.

Tenía que ser el mismo pelinegro quien lo incitara a hacerlo, pero aunque Bill podía sentir su deseo (más bien su erección), él paraba y lo envolvía en un abrazo. Tampoco ayudaba el hecho de que a veces, Bill se echara a llorar.

«¡Soy un idiota! ¿Cómo puedo estar tan traumado si ahora lo tengo a él? Quiero estar con él, quiero hacerlo feliz aun cuando yo no lo sea, tengo que hacerle disfrutar, aun cuando yo no conozca lo que es un mísero orgasmo. Solo tengo que aguantar y… tengo una idea. Lo haré esta noche después del pub»

Luego de su diálogo interno, Bill no pudo evitar sonreír. Era un maldito genio cuando se lo proponía.

—¿Qué te pasa Bill? Pareces bobo con esa sonrisa. Apuesto a que estas pensando en hacer guarradas con Tom.

—¡Cállate y atiende!  —Gruñó el pelinegro, totalmente sonrojado.

—Eso mismo te digo. A propósito, ahí viene tu galán.  —Gustav sonrió.

Bill giró en dirección a la puerta y sonrió inocentemente, pensando en el regalo que le daría a su novio esa noche.

—Mi amor, pareces un ángel con esa sonrisa  —dijo Tom, besando gentilmente al otro.

—¿Cómo estuvo tu día, cielo?

—Genial, hoy me llamó el jefe de mi departamento y me informó que habrán cambios y que ascenderán a alguien y que yo estoy entre los candidatos, pronto tendremos entrevistas.

—¡Te felicito, mi vida!  —Exclamó el moreno y lo besó—.  Esto, hay que celebrarlo.

—Eso significa un aumento de sueldo.  —Añadió el trenzado con una sonrisa.

—¿Y estarás muy ocupado?  ¿Te veré menos? —Bill preguntó de pronto, preocupado.

—Al contrario, mis actividades cambiarán, pero tendré un horario más flexible y podré viajar y llevarte a recorrer otros lugares, claro… si quieres ir conmigo.

—Claro que quiero, pero ¿y el pub?

—Los viajes serán cortos 3 o 4 días, y como te dije que el horario es flexible, podremos ir los días en el que pub está cerrado.

—Además estoy “Yo”   —dijo Gustav, señalando su pecho con los pulgares—.  ¡Felicidades, Tom!

—Aún no recibo el ascenso.

—Pero eres el más eficiente, estoy seguro —comentó Bill, volviendo a besarle—. A propósito Gustav, hoy después de cerrar me iré con Tom, ¿no te molesta?

—No te preocupes, yo me llevo el auto.

—Gracias.

Y como solía pasar desde que Bill estaba con Tom, la noche pasó volando. Cerraron el local, Tom esperó afuera, mientras el de rastas bicolores hacía las invocaciones y luego se fueron al departamento del trenzado.

Bill pensaba en su idea y no podía evitar sentirse completamente nervioso. Tenía que resistir, debía hacerlo por Tom, porque lo amaba. Se daba ánimos mentalmente.

—¿Amor, quieres comer algo? —preguntó el dueño de casa, al llegar.

—Solo un vaso de leche, me ducho y te hago compañía. —El chico ya se había quedado otros días y tenía algunas de sus cosas allí.

Se dio una ducha rápida y se puso solo un bóxer negro. Al salir, fue a la cocina.

—Hey, te resfriarás, ven aquí. —dijo Tom al verlo y lo abrazó—. Estás muy delgado, ¿seguro que la leche es suficiente?

—Sí, no es que no coma o sea anoréxico, siempre he sido así.

—¿Así de perfecto? —Bill sonrió en el cuello de su novio, ante el elogio—. Tómate la leche antes de que se enfríe.

—¿Vamos a la cama?   —Sugirió el pelinegro.

Sin dejar de abrazarse, la pareja llegó al cuarto. Tom se quitó la ropa, quedando también solo en bóxer y se tapó. Bill acabó su leche y recostó a su lado. Se abrazaron con cariño.

—Bésame.    —Pidió el pelinegro.

Él accedió y sus labios se unieron. Bill con su lengua lamió el aro del labio de Tom, ese era su truco para que el otro entreabriera su boca. Al lograrlo, volvió a usar la lengua pero esta vez, para buscar la de Tom, se le escapó un gemido que hizo que la piel del trenzado se erizara. Jugaron así y el pelinegro se atrevió a mover sus manos en la espalda de su novio para que él hiciera lo mismo.

—Oh Dios. —Jadeó el bicolor, pensando que sus manos eran gloriosas y tan grandes, con solo unos pocos movimientos lo recorría por completo. Su miembro había despertado de gusto.

Las manos de Tom llegaron a las redondas nalgas del vampiro y este se tensó. Al notarlo, susurró muy bajito.

—Abre tus ojos, mírame… soy yo, soy solo yo y te amo.

Bill hizo como le dijo, y se volvió a relajar. Sin romper el contacto visual, Tom siguió acariciando a su novio.

«Tal vez no necesite la idea después de todo, tal vez hoy si podamos hacerlo» Pensó el moreno con alegría y se movió para tener más contacto. Sintió el miembro de Tom completamente duro, cosa que lo excitó todavía más. Estiró las manos, para tratar de bajar los bóxers de Tom, pero él se movió, deteniéndolo.

—¿Estás seguro?  —preguntó, un poco preocupado.

—Quiero intentarlo.

Asintió y lo dejó. Bill logró bajar la prenda despacio y al rozarlo con sus manos, se le escapó un gemido al de trenzas.

«¡Dios, como me pone escucharlo así!»  Prácticamente gritó en su cabeza el más delgado, pasando la lengua por sus labios, notando que se resecaban de pura emoción.

Tom hizo lo mismo con el vampiro y también se le escaparon sonidos de placer. Bill pensaba que era genial sentir placer con la persona que amas y soltó un suspiro cargado de sentimientos.

Se besaron totalmente desnudos, se abrazaron para poder sentirse por completo y cuando la mano de Tom envolvió el miembro del pelinegro, volvió a ocurrir. Todo su cuerpo se tensó y todo se arruinó. Perdió su erección y todo se acabó. Tom lo abrazó y le dijo.

—No te preocupes mi vida, ya te sobrepondrás a esto. Yo te ayudaré.

—Pero yo quiero estar contigo.

—Tenemos tiempo, yo planeo estar contigo toda mi vida, así que puedo esperar.

—Eres tan bueno.  —Volvió a suspirar.

Se abrazaron nuevamente y el más delgado pudo sentir que Tom seguía muy duro y excitado. Pero él solo cerró los ojos y respiró profundamente, seguro para calmarse, pero el que estuvieran ambos desnudos no ayudaba mucho, así que Bill decidió poner en marcha su plan.

Se soltó del abrazo y rápidamente se metió bajo la sábana y antes de que Tom pudiera preguntar algo, Bill metió toda su hombría en su boca.

—¡Oh santa madre de Rómulo y Remo, Bill!

Su gemido le informó al pelinegro que Tom no se esperaba algo así. Sin embargo, no lo dejó continuar. Bajó las manos y lo levantó con suavidad, acunando con cariño sus mejillas.

—¿Qué haces, amor?  —preguntó, con las pupilas dilatadas.

—Quiero complacerte.

—Bill… amor. Nosotros somos una pareja. Vamos a hacer el amor. Ambos vamos a disfrutar, no solo yo. Esto es acerca de ti. Yo quiero hacerte sentir especial a ti.

—Pero lo disfrutaste, te oí.

—Claro, Dios, claro que es agradable. Y tú también lo sentirás cuando yo te lo haga a ti. Pero será para ambos, ¿ok? Además quién te dio la idea, esto no es propio de ti.

—Una chica del pub me contó que cuando ella no quería follar, le hacía eso a su pareja para quitárselo de encima.

—Mmm.

—No es que yo no quiera. Tampoco es que quiera quitarte de encima.  —Puso cara de pánico.

—Lo sé, mi amor.

—Además, ella me dijo que con un hombre como tú, toda mujer en su sano juicio estaría dispuesta a darte un buen revolcón… y yo pues… me sentí muy inseguro…me refiero a que también tienes necesidades y yo, yo solo quería… complacerte  —balbuceó, cerrando los ojos, avergonzado.

—Bill, cielo. —Lo abrazó con ternura—. Es verdad, soy hombre y lobo para variar, pero eres tú quien me provoca, eres tú el que despierta estas pasiones en mí. Y solo las voy a satisfacer contigo y no a costa de ti. ¿Está claro?

—Te amo.

—Y yo a ti, con todo el corazón. —Le dio un piquito—. Cambiando de tema, esta semana estuve patrullando y obviamente no podía dejar de hablar de ti con mi mejor amigo, Georg y pues… quiere conocerte.

—Claro.

—Él estaba un poco preocupado por nuestra raza de hombres lobo. Temía que supieras la verdad. Pero yo le dije que tú sabías lo que soy, sin embargo…

—Tú no le contaste que yo soy vampiro.  —Afirmó el pelinegro al notar el nerviosismo de su novio.

—Por precaución más que nada.

—No te preocupes, con magia ni siquiera tú te diste cuenta.

—¿Entonces, almorzamos los tres el lunes?

—¿Y por qué no mañana?

—Porque él tiene turno.

—No hay problema, mi amor.  —La última palabra salió en un enorme bostezo.

—Hasta mañana, cielo. Bill, te amo.   —Lo besó y los ojos de ambos, se cerraron.

Llegado el día, tendrían solo una hora para almorzar los tres, era poco tiempo, pero Tom estaba muy emocionado de que Georg conociera a su Bill. En realidad, quería que todo el mundo supiera que se había enamorado de ese ángel maravilloso.

Habían acordado llegar todos al restaurant en forma independiente y Tom se preocupó al ver el semblante enojado de su vampiro, mientras miraba su celular, sentado en una mesa.

—¿Pasa algo malo?

—Solo un idiota que se equivocó de número y me mandó un mensaje estúpido.

—Déjame ver.   —Pidió, solo para ver qué había molestado a su novio.

—No, olvídalo.  —Bill guardó el teléfono rápidamente—.  Es una tontería.

—Hey, Tom.   —Saludó el amigo del lobo.

—Hey, Georg, déjame presentarte a mi novio, Bill. —El pequeño miró a Tom alzando la ceja, por el título de propiedad “mi novio”, pero de todas formas, sonrió.

—Hola, soy Bill Kaulitz  —dijo tendiendo su mano.

—Soy, Georg  Listing   —contestó el castaño, estrechando la delicada mano.

—Bueno, a comer   —dijo el trenzado, para romper el hielo.

Ordenaron sus platos y cuando les llevaron sus pedidos, el celular de Tom, sonó.

—Sí señor, sí señor, de inmediato, adiós. —Ambos miraban atentos al trenzado, pues su expresión había cambiado—. Chicos, tengo que dejarlos, acaba de llegar el jefe de mi jefe y nos hará la entrevista ahora. Tal vez por la tarde ya tenga noticias del ascenso.

—Sí, mi amor, ve y demuéstrales de lo que eres capaz.  —Compartieron un casto beso.

—Suerte man, yo me quedo con Bill.  —Agregó el castaño.

—Lo siento.

—No te preocupes.  —respondieron los otros y con el ceño apretado, Tom se retiró.

Bill deseaba que su querido Tom tuviera éxito, así que mantuvo la sonrisa, hasta que desapareció de la vista.

—Vaya, Bill, veo que tienes a mi amigo completamente enamorado  —dijo Georg.

—¿Por qué lo dices?

—Se ha pasado la semana completa hablando de ti, pero es bueno. ¿Sabes? No le había visto ese brillo en los ojos desde hace diez años. Y cuando llegó contándome que te había encontrado después de tanto tiempo, me sentí feliz por él.

—Gracias  —Sin querer, Bill se ruborizó—. Es verdad… tardamos, pero al fin nos reunimos.

—Apuesto que se conocieron en un bosque.

—Sí, así fue.

—Lo sabía, aunque él nunca me contó los detalles. Sabía que eras el chico que conoció en ese bosque.  —Bill se puso más colorado—. Pero no te preocupes, como dije, él nunca ha dicho nada sobre ese día.

—Georg. —Pasado el bochorno, Bill se puso serio— ¿Te puedo preguntar algo? Es con respecto a tu raza.

—Claro, pero… ¿por qué no le preguntas a Tom?

—Él es muy reservado y a veces prefiere no decirme nada para no preocuparme.

—Tienes razón, él es así. Vamos, pregunta.

—¿Qué sucede exactamente en luna llena? ¿Por qué él no quiere que estemos juntos ese día?

—¿Es solo sobre eso? —El pelinegro asintió—. Verás… nosotros podemos convertirnos en hombres lobo a voluntad después de la iniciación que sucede a los 15. Pero los días de luna llena, generalmente nos juntamos con la manada para vagar por el bosque.

—¿Pero por qué en los bosques, si ya lo controlan?

—Porque la influencia de la luna es tan fuerte, que no podemos controlarlo y nos volvemos lobos, no hombres lobo, no tenemos conciencia, somos animales, simplemente… lobos.

—Entonces,  ¿van al bosque para no lastimar a nadie?

—Claro, nuestra raza siempre ha sido protectora, y no desearíamos lastimar a los humanos, mucho menos a las personas que amamos.

—Pero… con el olfato… ¿No hay manera de que me reconozca?

—Ya te dije, somos animales, la verdad no sabría, no podría asegurarte nada, siempre he estado en el bosque en esas fechas. Pero en nuestra raza, hay algunos lobos poderosos que pueden resistir el poder de la luna.

—¿Cómo?

—La mayoría de nosotros, pasa toda la noche como lobo en ese día. Pero Tom es fuerte, el solo es animal dos o tres horas y vuelve a ser humano.

—¿Entonces, sí podría estar conmigo?

—Podría, pero te quiere demasiado como para arriesgarte. Además, la gente que lo ha hecho, ha sido solo para dejar “la marca”, aunque… eso es casi una leyenda. ¿Para qué arriesgarse?   —Gerog había bajado la mirada, como meditando en la idea.

—¿La marca?   —preguntó el otro, quien ahora sí estaba intrigado.

—Es una leyenda antigua.

—Cuéntame.  —Pidió, prestando mucha atención.

—Es algo mágico, no sé si lo creerás.

—Hey, ustedes son hombres lobo, claro que creo en la magia.

«Además, la magia es lo que me ha mantenido vivo todos estos años»  Pensó.

—Cuentan que en las generaciones pasadas, existían uniones místicas, donde te casabas con una persona no solo con papeles, o ante los hombres, sino por el cielo. Nuestra raza lo hacía en las noches de luna llena, y solo los fuertes podían hacerlo. Venciendo a la luna y yendo como hombre donde tu pareja, hacías el amor y con un hechizo poderoso y la fuerza de la luna dejabas impregnada en la piel de tu compañero tu aroma y éste nunca desaparecía. Esas dos personas compartían un solo aroma, se convertían en una sola entidad y nunca cambiaban de pareja, porque nadie osaba a acercarse a una persona marcada, eran bendecidos por la luna y estaban juntos hasta la muerte.

—Es hermoso.   —Bill soltó un gran suspiro.

—Sí, pero como te dije, es casi una leyenda, son muy pocos los lobos primero: que son fuertes para aguantar la luna y, segundo: que saben magia.

—Tom puede los dos.

—¿Quieres recibir la marca?

—Me encantaría.

—Pero con lo testarudo que es Tom, no te arriesgará en la luna llena.

—Pero eso se puede arreglar, gracias por contarme esa maravillosa historia.

Los jóvenes terminaron de comer y continuaron hablando de diversas cosas, Georg era un lobo muy entretenido y se notaba que quería mucho a Tom.

&   Continuará   & 

Aaww >///<  la marca. Bueno, si soy sincera, eso de la marca es todo un invento mío, pero basado en algo que sí existe. En muchas tradiciones antiguas, se habla sobre las uniones místicas, los casamientos celestiales. Y yo me dije, ¿por qué no hacer uno en mi fic? Y allí está, y en cuanto a los olores. También está comprobado que algunas razas de animales, una vez que se aparean, toman a esa pareja para siempre y no se aparean con ningún otro animal. Así que solo mezclé las dos y nació “la marca”.

Espero les haya gustado y ahora quieran saber ¿cómo le dirá Bill a Tom que quiere recibir la marca? ¿Qué responderá el trenzado ante su novio, que es muy obstinado? Para saberlo, solo hay que seguir leyendo. Vayan a comentar y a copartir para hacerme feliz. Besos a todos.

Escritora del fandom

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