7: Reconexión

Minotaurus II: Furia Taurina” Fic Twc/Toll de MizukyChan

Capítulo 7: Reconexión

Bill se quedó un momento más en el piso del baño, meditando sobre lo que el dios toro y su hija le habían revelado. Se sentía sobrecogido con la idea de iniciar una limpieza dentro de la manada, pero lo que sin duda más llenaba su alma, era la promesa de que volverían a ser padres. Tom y él tendrían más hijos, porque Karol afirmó que visitaría a sus “hermanos”. Se llevó las manos a la boca, en señal de total emoción y reuniendo fuerzas para controlarse y no gritarlo a los cuatro vientos, se puso de pie y regresó a la habitación.

¿Tomi? —llamó en apenas un susurro. Pero el mayor no respondía—. ¿Tomi? —repitió.

Mmm —contestó su gemelo, sin abrir los ojos.

El pelinegro subió a la cama y abrazó a Tom con cariño, sintiendo como era correspondido, pese a que el otro continuaba dormido.

¿Tomi? —Insistió con sus llamados, repartiendo besos de mariposa en todo su rostro.

Mmm —Ronroneó el aludido, con los ojos cerrados, arrugando el ceño, por la súbita interrupción a su delicioso sueño.

Bill estaba ansioso por estar con su “mate”, necesitaba conectarse a él de la manera más carnal posible, pues lo había anhelado desde que supo la verdad. Sentía que su deseo por Tom se había incrementado, era como cuando decides ponerte a dieta y todos los platillos que ponen delante de ti, parecen extraordinariamente deliciosos. Eso le ocurría con su Tomi, con cada nuevo cambio de ropa, cada vez que peinaba sus trenzas, cada vez que le veía semi desnudo saliendo de la ducha; todos esos pequeños detalles, le hacían desearlo, a tal grado de haber tenido sueños eróticos con él y correrse dentro del sueño, sin siquiera sospechar que sus acciones oníricas se habían manifestado a nivel real.

Con esa sensación de añoranza por su Tom, más la aprobación que había recibido directamente del dios Minotaurus, el pelinegro se sentía justificado a fundirse físicamente con él, con la sangre de su sangre.

«No» Se corrigió mentalmente, no eran sólo hermanos, eran—. Almas gemelas —susurró rozando los labios de su “mate”.

Billa… —susurró el mayor de vuelta, entreabriendo sus ojos con lentitud.

Aquí estoy, amor mío —Posó sus labios sobre los otros.

Te amor, Billa.

Y yo a ti, Tomi. Te amo con locura.

Los ojos del mayor se terminaron de abrir, encontrándose con la más dulce mirada que hubiera visto nunca. Su gemelo lo veía con adoración, como cuando reconocieron que ambos eran parte del otro, que eran “mates”.

Te amo —repitió, como buscando la confirmación de que aquello no era un sueño.

Lo sé, Tomi. Mi otra mitad, mi alma gemela.

Oh, Billa.

Se fundieron en un abrazo, sintiendo el calor del otro, el peso del otro, el aroma único que poseían y su aura brilló intensamente. Y pese a que no parecía ser una luz real, estaba allí, omnipresente en todo el bunker. Cada uno de los habitantes del escondite pudo sentir consciente o inconscientemente el amor proveniente de la reconexión de los elegidos. El sentimiento que inundó el corazón, tanto de Taurinos como humanos, obró milagrosamente en sus cuerpos y mentes. Y al igual que Tom, todos se sumieron en un sueño profundo y reparador.

Pero en la habitación principal, la acción apenas comenzaba. Tom se apoderó de los labios de su delgado compañero, buscando entrada para profundizar el beso y cargarlo de un aura sexual intensa. Su cuerpo continuaba desnudo, apenas cubierto con la sábana que pronto fue removida.

Con gran agilidad, el pelinegro maniobró para despojarse de su ropa interior y quedar en igualdad de condiciones con su “mate”, frotándose intensamente contra su miembro completamente rígido, por la excitación.

Adoro tu cabello —murmuró el menor, pasando sus dedos por la melena de Tom, ahora que sus trenzas estaba deshechas.

Y yo te adoro a ti —contestó, apoderándose del níveo cuello, que se erizaba ante las caricias de la lengua del mayor—. Quiero hacerte el amor.

Hazlo, Tomi —Gimoteó, arqueando su espalda, cual felino sobre almohadones.

Con movimientos torpes y anticipados, Tom preparó a su pareja y lo penetró con rapidez, presa de la lujuria del momento, sentimiento tan típico entre los descendientes del toro.

Ah, ah, ah, ah —Gemía Bill con cada nueva embestida, sintiendo como la cabeza de su pene palpitaba, a punto de alcanzar el orgasmo.

Oh, Billa… —La voz ronca del mayor sonó casi como un rugido, sintiendo como las ondas eléctricas se acercaban con mayor rapidez, cosa que le hizo aumentar el ritmo.

To, Tomi… —Apenas articuló el pelinegro, buscando la mirada de su “mate”.

Aquí estoy, Billa… —Y fue entonces que todo se calmó.

Tom bajó las piernas que el pelinegro tenía en sus hombros, sin dejar de penetrarle. Se acercó a sus labios, sintiendo como su largo cabello suelto, caía como cortinas a ambos lados de su rostro. Bill cogió los mechones, posando sus manos en las mejillas de su novio. Se miraron a los ojos, lujuria mezclada con un sentimiento mucho más intenso, que brillaba en sus pupilas. Sus cuerpos seguían conectados, pero el vaivén era mucho más lento. En esos instantes, la búsqueda desenfrenada del placer, se vio relegada a la entrega y reconexión de sus almas.

Te amo, Billa.

Te amo, Tomi.

Dijeron al unísono y una suave sonrisa se dibujó en sus labios. El pacto se había completado, su pacto en contra de la naturaleza animal Taurina, en el cual se demostraban que su entrega no era sólo carnal, sino una fusión de sus almas, una comunión con sus espíritus, una comprobación de que eran “Almas gemelas”.

El ritmo volvió a incrementarse, pero sus miradas seguían fijas en los ojos contrarios, mostrando el brillo del amor. Bill apretó sus piernas en las caderas de su “mate”, profundizando sus embestidas, hasta que finalmente el clímax llegó, como la guinda del pastel, prolongándose unos segundos más con las ondas pos orgásmicas.

Sus cuerpos brillaban de sudor, pero eso no les impidió abrazarse como si no hubiera mañana, como si quisieran ser parte del otro sin la unión coital que acaban de tener. Sus respiraciones continuaban agitadas, pero sus sonrisas permanecían allí.

Te amo tanto —susurró Tom, hundiendo su rostro en el cuello de Bill—. Por un momento pensé que te había perdido.

Jamás me perderás, Tomi. Ahora lo he comprendido, no podré estar lejos de ti nunca, porque soy parte de ti.

Oh, Dios… —susurró—, gracias.

Te amo.

La pareja disfrutó unos minutos más de las caricias del otro, hasta que sus cuerpos se vieron cubiertos de la energía del Minotaurus, y al igual que el resto de sus aliados, cayeron en un profundo sueño.

&

Los Kaulitz despertaron asustados, al oír el ruido de la sirena de alarma del bunker. Se vistieron con rapidez y olvidando el olor a sexo que despedían, corrieron hacia el comedor, donde todos tomaban ubicaciones en torno a una mesa central.

¿Thor, Loki? —llamó Tom dando grandes zancadas para abrazar a sus amigos.

Ha llegado el momento chicos —Sentenció el de cabello oscuro.

¿El momento? —cuestionó Bill, sintiendo un leve nudo en el estómago—. ¿Para qué?

Recibimos la visita del dios por la noche, todos nosotros —explicó el rubio—. Sus cuerpos están sanos.

Bill miró alrededor, buscando con su mirada a Gustav, quien sonreía asintiendo. Tom cogió la mano de Bill y la llevó a la cicatriz de su operación y el pelinegro soltó un gritito de sorpresa.

No está —Palpó con mayor fuerza, cerciorándose de que no había señal de daño en su “mate”.

Todos los heridos fueron sanados durante la noche —agregó la doctora Morgan, uniéndose al grupo.

Tal como predijo “K” —agregó Thor, con una sonrisa.

Ichiro sonrió a Bushido, en forma cómplice y se acercaron a la pantalla para explicar el plan. Ahora que los elegidos habían reconectado, no había razón para seguir relegando su partida a Europa.

Mostrando un don de mando innato, el joven japonés explicó que los niños, las mujeres y los “mates” de los guerreros, permanecerían dentro del bunker, hasta que toda la limpieza estuviera completa.

Thor y Loki, afirmaron que no habría riesgos al cruzar las fronteras, pues durante la noche, el mismo dios Minotaurus, había cegado los satélites espías de la manada.

Pero si los satélites están inoperantes, entonces los aeropuertos no funcionarán —comentó Ritha, cogiendo la mano de Anis, preocupada por el bienestar de su ahora, novio.

No es así, señora Morgan —respondió Loki, con un aire de confianza—. Los satélites sí están funcionando, pero ellos no podrán vernos.

Es una promesa del dios toro —agregó Thor, apoyando la teoría de su “mate”—, como dicen los cristianos, es cosa de fe.

¿Creen que Berlín sea el lugar más seguro? —indagó el pelinegro, sintiéndose nervioso también por su pareja.

Ellos no esperan que volvamos tan pronto, y si llegan a sospechar algo, pensarán que nos esconderemos en alguna ciudad vecina, incluso podrían pensar que estaremos fuera de Alemania —agregó Loki.

¿Tienen los nuevos pasaportes? —preguntó Tom, dándole una mirada tranquilizadora a Bill, quien correspondió.

Thor se los entregará. Familiarícense con sus nuevos nombres y números de identidad —Mandó Loki, entregando un bolso a su compañero.

¿Y cuándo partimos? —Bill vocalizó la pregunta que todos tenían en la cabeza.

Mañana.

&

La última noche que pasaron en el bunker, todas las parejas se unieron, demostrándose el amor que se profesaban, fueran Taurinos, humanos o mezcla de ambos, como Gustav y Georg.

Bill y Tom no fueron la excepción, disfrutando de la entrega física y emocional que tanto necesitaban, después de haber estado en abstinencia por varios días.

La mañana llegó más rápido de lo que hubieran deseado, y todos salieron con sus bolsos, listos para comenzar con la parte más compleja del plan, cruzar las aduanas, en forma casi masiva.

Parte del plan, era separarse en parejas que no solían verse juntas, como una forma de camuflaje.

Así fue como Bill iba caminando lado a lado con el joven Ichiro, quien parecía todo un estudiante de intercambio y no el guerrero ninja que en verdad era.

¿De qué te ríes? —preguntó el joven, mirando su bolso—. ¿He olvidado algo?

No es eso, Ichiro —respondió ágilmente el pelinegro—. Es sólo que nunca te había visto sin tu uniforme de combate.

El kimono de entrenamiento es mucho más ligero y útil para las prácticas —comentó el chico, sin comprender la risa del alemán.

No digo que te quede mal. Al contrario, te ves muy guapo —Sólo entonces una sonrisa brotó en los labios del castaño.

—“K” siempre dice eso —Un ligero rubor adornó sus mejillas—. Pero para mí, ella es la más bella.

Sé que quieres decir —El pelinegro soltó un largo suspiro—. Tomi siempre me dice lo bello que soy, pero para mí, él es el más perfecto de nosotros, su lunar en la mejilla, sus largas pestañas, sus labios apetecibles.

Si lo enumeras así, es como si hablaras de ti mismo, Bill —El aludido arrugó el ceño—. No te molestes, pero es cierto. Tom y tú son gemelos, idénticos a mi parecer —Al ceño fruncido se le sumó una línea en la frente.

¿Quién más lo sabe? —preguntó, sintiendo un nudo en la garganta. Sabía que ese momento llegaría, pero nunca creyó que tan pronto. Apenas y había asumido él mismo la relación con su gemelo y ahora tendría que declararla al público.

Sólo un puñado de personas —Ichiro señaló a la azafata, para que se asegurara el cinturón—. “Los siete” saben la verdad desde su nacimiento. Mi “K” recibió la revelación desde antes de conocerme, por eso fue valiente y no se casó con su verdadero “mate”. Gracias a ella y sus visiones, más humanos tuvieron la esperanza de poder vivir en paz con las personas que aman, a pesar de haber tenido que renunciar a ellos, por causa de la manada. Ellos son los ninjas que nos acompañan.

¿Los ninjas lo saben? —preguntó casi aterrado el pelinegro.

Sólo saben que ustedes son los elegidos, los portadores de la libertad —Ichiro lo miró a los ojos—. Saki nos dijo que él los separó al nacer, pero que tarde o temprano los reuniría. Él nos encomendó guardar el secreto de su parentesco, no por el qué dirán, sino más bien, para protegerlos de los posibles traidores del Clan.

Y mira a donde fue a parar, Saki está muerto.

Pero no por tu culpa, Bill, ni la de Tom —El joven cogió la mano más delgada—. Esa era su misión. Nadie, ninguno de nosotros piensa mal del amor que existe entre ustedes, es más, todos envidiamos esa conexión tan grande que los une. “K” y yo nos amamos, pero estamos sujetos a la vida y a la muerte, ustedes no.

Vivimos juntos, morimos juntos —recitó el lema de los caracterizaba.

Exacto, Bill. Ustedes son uno. Nacieron juntos y partirán del mismo modo.

Gracias —Una leve sonrisa se dibujó en los labios del pelinegro, hasta que escuchó vibrar su celular.

¿Por qué sonríes tan bobamente?

Era un mensaje del trenzado, quien estaba en la corrida de asientos de en frente. Tecleando en los nuevos aparatos diseñados por los dioses de Asgard.

¿Y bien?

Bill soltó una carcajada al leer el texto y al notar los celos de su pareja, que no eran celos enfermizos y asfixiantes, como cuando los sintió por Anis en Utah. Sino más bien, una mezcla juguetona de decirle a Bill, no te rías sólo con él, ríe conmigo, que no estoy demasiado lejos.

Hablamos de ti. De lo mucho que nos amamos >///<

Cuando el trenzado abrió el mensaje, su rostro también se iluminó con una sonrisa.

Te amo.

Al ver que los mensajes no paraban, Ichiro se ajustó los cómodos audífonos y se sumió en los sonidos propios de la música juvenil de su país, hasta que sus ojos se sintieron pesados por el sueño.

&

Tal como los dioses de Asgar habían previsto, no tuvieron ningún contratiempo para cruzar las fronteras. El viaje fue apacible y nadie perteneciente al Club Bohemio se percató de los familiares rostros que pasaban por sus pantallas. Como aseguró el Minotaurus, estaban ciegos.

Lenta y disimuladamente, todos los aliados de los Kaulitz cogieron vehículos previamente destinados a esperarlos y emprendieron la marcha.

Al salir del área del aeropuerto, los coches se separaron, no debía levantar sospechas, por lo que todos llegarían al punto de reunión en horarios diferidos. Siendo los elegidos, los primeros en arribar.

¿Has estado en este lugar antes? —preguntó el pelinegro a Ichiro, quien miraba por la ventana con asombro.

La verdad, no —El chico volteó para ver a Bill—. Sólo lo he visto por imágenes, cuando preparábamos la estrategia.

¿Cuánto tiempo llevan planeando todo esto? —indagó el moreno—. Quiero decir, es grandioso. Sólo con pensar en el bunker en que estuvimos es —Alzó las manos asombrado.

Lo es —Asintió el japonés—. Yo llevo en esto como siete años, pero “los siete” han aguardado la llegada de los elegidos por dieciocho años y cada uno de ellos ha tenido que desempeñar un rol importante dentro de la manada, para llegar hasta donde están hoy.

¿En serio? —Pese a que convivió con Anis por varios meses. El hombre nunca le habló sobre su pasado ni sobre el resto de sus compañeros, mucho menos de los planes que tenían. Todo lo que les daban a conocer era la meta principal, mantener a Tom bien durante su embarazo. Y dado que ese objetivo se perdió, Bill pensó que Tom y él quedarían a la deriva.

Te doy un ejemplo —continuó el chico—, Thor y Loki trabajaron para el Club Bohemio, en el área de tecnología, porque desde un principio su misión era bloquear a la manada, cuando ustedes escaparan. Ellos ya sabían que tendrían que huir.

Llegamos —anunció el hombre que conducía el vehículo.

Bill quería seguir escuchando a Ichiro, pero el tiempo se había acabado y finalmente, habían alcanzado su destino. Abrió la puerta de carro y vio con asombro que era una industria cervecera.

¿Qué es esto? —cuestionó, entre sorprendido y divertido.

Es la fachada. Nadie sospechará de una industria de cerveza en Alemania, ¿no crees? —El joven japonés cogió los bolsos y el conductor le ayudó con los restantes.

Caminaron hasta el portón de entrada y un sonido metálico les indicó que la puerta se abría por control remoto.

Nos esperaban —afirmó el pelinegro.

Te han esperado toda la vida, Bill —comentó el chico con una sonrisa.

El pelinegro sintió un nudo en el estómago. Todas las palabras que Ichiro le había relatado eran ciertas, los miembros inocentes del Clan había añorado la libertad, no es que sus manos estuvieran atadas con grilletes, su esclavitud era la de estar obligados a compartir una vida con un ser al que no amaban, sólo por mantener una tribu casi extinta. Él por su parte, fue favorecido al amar a Tomi con todo el corazón y haber sido correspondido desde un inicio. ¿Y qué había hecho a cambio? Negó con todas sus fuerzas su amor por él, cuando le contó que eran hermanos. Y casi maldijo al Minotaurus, cuando se llevó la vida de su pequeña Karol. Todas sus acciones parecían tan infantiles miradas desde el exterior, pero ahora los papeles se habían cambiado, él y Tom serían la mano derecha del dios toro, cobrarían venganza por haberles obligado a concebir a Karol mediante la fuerza y por ello, haberla dejado morir. Sí, se vengarían por todos aquellos que fueron asesinados por no aceptar un casamiento obligado, se vengarían por la muerte de Danny, de Saki y de todos aquellos que trataron de ayudarles.

¿Bill? —Ichiro movió lentamente su brazo, al notar que se había quedado de pie en la puerta, sumido en sus pensamientos.

Lo siento —Dando pasos seguros, siguió a su guía.

&

Tom llegó poco tiempo después, también custodiado por un agente. Apenas cruzó la puerta, el pelinegro estaba allí, esperándole con una sonrisa.

Bienvenido —susurró en su oído al apretarlo en un abrazo.

Hey —Apenas pronunció, pues sus labios fueron devorados por los contrarios.

Sus acompañantes bajaron las miradas, pues sus muestras de afecto, liberaban un aura que se podía sentir en todo el ambiente. Todos los que rodeaban a los Kaulitz, deseaban que ellos pudieran continuar emanando ese amor, pues si ellos estaban felices, su aura irradiaba alegría a todos los demás.

¡Bienvenidos! —Gritó “K” cruzando otra de las puertas, logrando que los gemelos se soltaran—. ¡Ups! —Se cubrió la boca, al notar su interrupción.

Hola “K” —Saludó el pelinegro, caminando hacia ella y envolviéndola en un abrazo—. ¿Llegaste mucho antes?

Tres horas antes —anunció sonriente, y caminó para abrazar al trenzado.

¿Viste a Ichiro? —cuestionó Bill, golpeándole con el codo, cosa que sonrojó a la chica.

Cof, cof —Los gemelos rompieron a reír.

¿Anis ya llegó? —preguntó Tom, para dejar que la chica recuperara la tonalidad normal de su rostro.

Aún no. Él debía tomar un desvío —contestó “K” y al ver la incertidumbre de los hermanos, agregó—. Traerá a Simone.

Los colores abandonaron el rostro de Bill. Su madre llegaría, su verdadera madre, aquella que lo llevó en su vientre. Se preguntó si ella sabría la verdad. ¿Cómo tendría que actuar con Tom, delante de su madre? ¿Tendría asco de ellos por ser “mates” y gemelos a la vez? Sus manos temblaron ligeramente y Tom sostuvo una de ellas.

¿Estás bien?

No… —susurró.

& Continuará &

¿Simone sabe la verdad? Si no lo sabe, le tendrán que decir ¿o no? Y si lo hacen ¿Reaccionará tan mal como Bill piensa? ¿O será como Ichiro, aceptando el amor de los chicos? No se pierdan la continuación. Y gracias por comentar.

Escritora del fandom

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