8: Aliados & Enemigos

Minotaurus II: Furia Taurina” Fic Twc/Toll de MizukyChan

Capítulo 8: Aliados & Enemigos

Tom sonrió y amablemente pidió que les enseñaran su habitación. Podía sentir todo el temor de Bill, dentro de su propia piel y quería saber a qué se debía tal angustia. “K” los guió hasta su cuarto y los dejó, añadiendo.

Pueden estar tranquilos, en este lugar sólo habrá aliados a la causa.

Gracias “K” —Despidió el trenzado, cerrando la puerta.

El pelinegro se sentó en la cama, y ocultó su rostro en las palmas de sus manos. Su cuerpo temblaba ligeramente y dio un ligero salto, al sentir a Tom sentarse a su lado.

¿Qué ocurre? —Pidió saber el mayor.

Tengo miedo, Tomi —Alzó la mirada—. Estoy aterrado.

¿Por qué?

Por Simone.

¿Mamá?

Sí, Tom. Simone, nuestra madre —Bill se colgó al cuello de su gemelo y suspiró—. Tengo miedo de que ella me odie por amarte de esta forma, siendo gemelos.

Oh, Billa —Las manos del trenzado, confortaron al menor, propagando caricias por toda su fina espalda—. No sabemos si ella sabe algo.

Pero debe saberlo, Tomi —El pelinegro se separó lo suficiente para verle a los ojos—. Si aún no lo sabe, nosotros tenemos que contarle la verdad. Es nuestro deber —Quiso decir “deber moral”, pero su situación era más bien, inmoral.

¿Escuchaste las palabras de “K”? —Bill alzó una ceja, sin comprender, así que aclaró—. Ella dijo que aquí sólo vendrían aliados a nuestra causa Billa.

Pero lo nuestro es otra cosa, Tomi —alegó el menor—. Obedecer al Minotaurus es una cosa, pero aceptar el incesto de tus propios hijos, es otra muy distinta, ¿no crees?

Tú lo aceptaste —El trenzado le ofreció una pequeña sonrisa.

No seas tonto, Tomi —Sonrió de vuelta el pelinegro—. Yo te amo, era sólo cuestión de tiempo, para que volviera a meterme en tus pantalones —Ante esas palabras, Tom le robó un beso—. El asunto aquí es que ella… ¡Rayos, Tom! Si ella es como mi madre, así de moralista, sufrirá mucho si se entera que somos “mates”, aun estando emparentados. Y no hablo de cualquier lazo de sangre, somos hermanos gemelos, Tom.

Prefiero seguir diciendo que somos “Almas gemelas” —El mayor, quería quitarle importancia al asunto, no porque no la tuviera, sino para relajar a su pareja y lo consiguió, porque Bill se abrazó fuertemente a él y suspiró.

Gracias Tomi.

Te amo, bebé. Y no importará lo que la gente diga, ni siquiera Simone, porque para mí, sólo tú vales, ¿está claro? —Se alejó un poco, para besar su frente.

Sí, amor.

Se quedaron viendo a los ojos, con una leve sonrisa y lentamente Tom bajó, acariciando con su nariz, la mejilla del menor, hasta finalmente posarse sobre sus delicados labios. Bill se dejó hacer, sin profundizar, sólo sintiendo el aliento de su “mate” sobre su rostro. Hasta que golpearon a la puerta.

Yo abriré —Ofreció el trenzado, levantándose y caminando hasta la entrada.

¡Tom! —Se oyó el grito femenino, apenas la puerta se abrió.

Mamá, que gusto —respondió el chico, abrazando a su progenitora.

La mujer reía de felicidad, era un alivio para ella comprobar por sí misma que su hijo estaba en perfectas condiciones. Hacía meses, que le habían hablando, asegurándole que Tom y su “mate” estaban vivos y bien; pero para ella, eran sólo palabras al viento, y como toda madre que ha tenido que sufrir por los abusos de un marido golpeador, necesitaba tener la confirmación de que aquello era cierto.

Te extrañé tanto cariño —Confesó la mujer, alejándose y pasando cariñosamente la mano por la mejilla de su hijo.

Y yo a ti mamá. Estaba muy preocupada por ti. ¿Qué pasó con Jorg? —interrogó de inmediato, cogiendo la mano de su madre, hasta sentarla en la cama—. Oí que te atacó.

¿Bill, cómo estás? —Saludó Simone al pelinegro, que quedó sentado a su lado.

Hola señora.

Nada de señora, Bill —Ella cogió las manos del joven y las apretó—. Eres el “mate” de mi hijo, así que somos de la misma familia.

«No tiene ni idea» Pensaron juntamente los chicos.

La mujer se quedó mirando fijamente al pelinegro, notando el brillo en sus ojos y sintiendo en su pecho que el chico era muy próximo a ella.

Eres un jovencito muy apuesto, con razón Tom estaba tan feliz de regresar a las “reuniones” de la manada, cada año —Ella sonrió y el trenzado se ruborizó.

Gracias, Simone.

Mamá —Gruñó Tom, sentándose en una silla, frente a sus dos amores—. Dime, qué pasó con Jorg. ¿Has huido de él?

¿No te contaron nada? —respondió la mujer, soltando sólo una mano de Bill, permaneciendo con la otra entre sus manos, algo en el tacto del pelinegro, le hacía sentir cómoda, cosa que atribuyó al hecho de que fuera uno de los elegidos.

No madre, sólo me dijeron que estabas a salvo.

Lo mismo que me contaron a mí, sobre Bill y tú —La mujer alzó los hombros—. “Los siete” son muy misteriosos.

Lo hacían para protegerte Simone. Para que no te secuestraran ni torturaran —agregó el menor—, era lo que ellos consideraron mejor.

Comprendo, Gordon decía lo mismo que tú.

¿Gordon? —Tom intervino, con un brillo especial en sus ojos—. ¿Estabas con él?

Sí, ambos vivimos juntos, durante todos estos meses —La mujer se sonrojó visiblemente, temerosa de lo que pudiera pensar su hijo, sobre su relación con el humano.

Eso es genial. Gordon es increíble, Tom lo adora —comentó el pelinegro, haciendo sonreír a la mujer.

¿Él está aquí? —inquirió el trenzado, al borde de la silla. Si había alguien con quien deseaba hablar en esos momentos, era Gordon, el hombre que más le recordaba a un padre.

Sí, él vino conmigo. Anis dijo que el plan comenzaría pronto y que lo más seguro era que todos estuviéramos en el cuartel general, que supongo es este —respondió ella.

¿Dónde está?

¿Dónde está quién? —Se escuchó una voz desde la puerta, donde el hombre los observaba con una cálida sonrisa.

Gordon —Tom se puso de pie y en dos pasos, llegó hasta la puerta, abrazando al aludido—. Qué bueno que están bien. Por un momento…

Lo sé, hijo. Yo también tuve mucho miedo, pero tu madre y yo estamos bien —contestó soltando el abrazo del trenzado, adentrándose en el cuarto, para saludar a Bill.

Qué gusto —Saludó el menor.

Te ves bien, Bill. Mírate, tu cuerpo luce mucho más fuerte —comentó el hombre.

Fue gracias al entrenamiento de Anis —dijo Tom.

Gordon se quedó mirando fijamente al pelinegro, y se percató de un hecho que a primera vista podría parecer extraño para alguien de la manada.

Todavía llevas el septum —afirmó y Tom quiso golpear al mayor. Él también había notado ese detalle, pero no quería presionar a su “mate”, porque sabía que era un recuerdo doloroso de su Karol, cosa que ninguno de los dos podría olvidar con facilidad.

Es cierto… —agregó Simone, acercándose a su hijo, dándole un abrazo—. Lamento mucho tu pérdida. Sin duda, fue doloroso para ti.

Karol está bien —declaró el pelinegro—. La he visto.

Tom abrió grandemente los ojos. Él había escuchado su voz, había recibido manifestaciones del Minotaurus, pero nunca había visto a su hija. La mirada de Bill se conectó con la suya y habló pausadamente.

Fue ella quien me recomendó no quitarme el piercing —Un rubor en las mejillas del trenzado delató a todos los presentes, que estaría dispuesto a ofrecerse para cargar a un nuevo bebé en su vientre, sin importar que eso significara ser el pasivo en su relación.

¿Tendrán otro hijo? Pero eso es imposible —alegó la mujer, sentándose otra vez.

Nada es imposible para el dios toro, mamá —respondió Tom, con una sonrisa—. No puedo creerlo —Dio un paso y cogió a Bill en un abrazo—. ¿Por qué no me lo habías dicho? —Acarició su cabello y espalda sin romper el contacto.

No quería presionarte, Tomi.

Esto… es maravilloso —Los chicos se miraban, como si no hubiese nadie más alrededor y tanto Gordon como Simone, sintieron como su aura cálida, inundaba toda la estancia—. Te amo, bebé.

Oh, Tomi…

Simone había explicado a Gordon sobre las marcas en los brazos de los miembros del Clan, también le relató lo triste que se sintió al ver como Jorg maltrataba a su hijo, por cargar la marca en el brazo derecho, por ser el receptor de la relación. Y le parecía tan extraño ver que Bill, siendo el que claramente era el pasivo entre ellos, tuviera tanto tacto para tratar ese tema con su hijo, y a la vez, le sorprendía notar lo feliz que estaba Tom por saber que podría volver a tener un bebé, aun siendo él quien lo llevara. Sin duda, las cosas habían cambiado mucho entre su hijo y su “mate” y ella estaba sumamente complacida de ver que por fin, él se veía feliz con su marca y que no la sentía como una maldición, como tantas veces se refirió a ella.

Me alegro mucho por ustedes —aseguró Gordon con una sonrisa.

Sus palabras, fueron el cable a tierra para los gemelos, quienes se separaron y volvieron a mirar a sus invitados.

Mamá, aún no has respondido a mi pregunta. ¿Qué pasó con Jorg?

El hombre mayor arrugó el ceño y apretó los puños.

Ese malnacido casi mata a tu madre —Gruñó con los dientes apretados—. De no haber sido por una de sus amigas, Simone no estaría con nosotros.

Tom apretó los puños y tembló ligeramente por la impresión. Bill a su lado tuvo una visión en su mente y no escuchó el resto de la conversación, hasta que Simone se acercó a su lado y acarició sus mejillas, con ambas manos.

¿Vamos a comer? —La mujer, sentía la imperante necesidad de cuidar a Bill, no sabía si era porque desde ahora en adelante, él sería como otro hijo más, a ser el “mate” de Tom, o si había otra cosa bajo la superficie—. Te pusiste un poco pálido y creo que necesitas comer.

Oh… —El joven asintió y salió de la habitación, junto a todos los demás.

&

Pasadas algunas horas, el grupo completo de aliados estaba dentro de las nuevas instalaciones. “Los siete”, los habían congregado para detallar la estrategia de guerra.

Y ese será nuestro primer blanco —Finalizó Thor, cerrando el folder que todos tenían sobre sus mesas—. ¿Alguna duda?

Nadie hizo comentarios, pues tenían bastante claro cuáles serían sus diferentes posiciones dentro del plan de ataque.

Bien, pueden retirarse. Mañana haremos un simulacro a primera hora —agregó Ichiro, con el semblante serio. Todos confiaban en el poder del Minotaurus, así como de la protección que les garantizó, pero nunca estaba de más, prepararse, porque muchos de los guerreros, eran simples humanos.

A medida que las personas abandonaban el salón, Tom notó que Bill se movía inquieto en su silla.

¿Estás bien, Billa? —indagó, cogiendo su mano, acariciándola con el pulgar.

Estoy preocupado, es todo.

No tienes que estarlo, todo está planeado, nada fue dejado al azar. Triunfaremos, ya lo verás —Le animó con una sonrisa.

No es por eso —Suspiró y bajó la mirada—. Tengo miedo por mis padres.

¿Eh?

Jorg está en la lista contra el dios toro —Tom asintió—. Pero no se mencionó a mi familia. Tengo miedo de que por alguna de esas casualidades fatales, mi padre esté presente con el Club Bohemio y termine muerto a manos de los nuestros.

Comprendo —El trenzado, sabía que el padre de Bill no había sido cariñoso con él, pero el hombre nunca fue violento o abusivo con él, al contrario, cuando Bill le pidió un departamento para que vivieran juntos como “mates”, Allen Kaulitz ni siquiera preguntó, simplemente aceptó y se lo entregó.

¿Por qué las caras amargadas? —preguntó Bushido sentándose junto a los gemelos.

¿Puedo hacerte una pregunta, Anis? —indagó el trenzado y al ver que el otro asentía, procedió—. ¿Qué has sabido sobre la familia de Allen Kaulitz? —No podía referirse a ellos, como “la familia de Bill”, pues “los siete” sabían de la verdadera relación entre los gemelos.

Lo que nuestros informantes nos dijeron la última vez, fue que no ha salido mucho de su casa. Susie Hohner comenzó a vestir de negro —Anis arrugó el ceño al notar el semblante triste del pelinegro—. Tal vez piensa que murieron en el ataque en Utah.

No… —susurró el menor.

Gracias —Cortó el trenzado y cogió la mano de Bill, ayudándole a levantarse—. Ven conmigo, Billa —Mandó con el rostro serio.

Caminaron en silencio hasta su habitación y allí Tom abrazó a su pequeño—. Tengo un plan —susurró en su oído—. Pero nos meteremos en un lío si no sale bien. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

¿De qué hablas Tomi? —Se separó del abrazo, para verle a los ojos.

Saldremos de aquí. Iremos a ver a tus padres.

¿Qué? ¿Estás loco?

Loco por ti, y puedo sentir que estás muriéndote de la preocupación por ellos —afirmó el mayor, robándole un beso a su “mate”.

Pero es una locura. Nos podrían descubrir.

Por eso te dije que tengo un plan.

Cuéntame.

Tom lo sentó en la cama y le explicó la idea que había surgido en su cabeza, para la cual necesitarían ayuda externa, pero de alguien muy confiable.

&

¡¿Qué?! —Habían gruñido a la vez, los G’s.

Necesitamos ayuda de tu padre —repitió el trenzado—. Ya nos comentaste que él tiene teléfonos que no han sido intervenidos y ahora mismo necesitamos un cómplice en el exterior.

¿Te volviste loco, Tom? —El tono del castaño se había endurecido.

¿Qué es lo que quieren? —preguntó Gustav, notando la triste mirada del menor.

Necesitamos hacer contacto con la familia de Bill —contestó automáticamente.

¿Por qué no le piden ayuda a Thor y Loki? —Insistió Geo, nervioso al ver que su novio estaba considerando ayudar a la pareja de Kaulitz.

Ellos no lo entenderían —comentó Bill, con la voz ronca.

Está bien —Terminó el rubio—. Iré a mi cuarto por los números. No se muevan de aquí.

¿Te volviste loco tú también? —Gruñó el castaño, cogiendo la muñeca de Gus.

Míralo, Geo —El aludido fijó sus ojos en el menor—. Si están así de tristes, nuestra misión fracasará. Necesitamos de toda su fuerza.

Oh —Pensando en eso, el castaño debía estar de acuerdo, pero sin duda sabía que Gustav ayudaría a los Kaulitz, aunque fuera para saltar de un edificio, simplemente los amaba.

&

Esa misma noche, ya tenían una coartada que les permitió salir a hurtadillas del escondite. Cogieron uno de los vehículos y los cuatro se fueron.

Con un par de horas en la carretera, lograron reunirse con el padre del rubio, quien los acogió con gran cariño. El hombre, utilizó los contactos de sus amigos anti conspiradores y gracias a eso, les indicó un lugar no muy público, donde había concertado una cita con Allen Kaulitz.

Bill temblaba de los nervios, pero Tom siempre estuvo allí, sosteniendo su mano.

Al entrar al restaurant, el trenzado fue el primero en descubrir el porte elegante del hombre. Sin soltar la mano de su “mate” lo guió hasta la mesa y se sentaron allí, ante la atónita mirada del adulto.

No puedo creerlo —susurró el hombre, tratando de contener las ganas de levantarse para abrazar al hijo que pensó muerto.

Papá… —susurró de vuelta el menor.

No estás muerto —afirmó y los chicos negaron con la cabeza—. Maldito Phillips —Gruñó—. Me engañó todo el tiempo, nos ha utilizado a todos.

Lo sé padre —contestó el chico—. Por eso debemos acabarlo.

Pero Bill, él es muy poderoso —Con las manos empuñadas sobre la mesa, el adulto no podía apartar la mirada de su hijo—. No quiero, no, no. No puedo permitir que te mate esta vez.

No lo hará señor. Yo y el dios toro, lo protegeremos —aseguró el trenzado.

Son bonitas palabras, Tom —comentó el hombre, cambiando la mirada al otro chico—, pero las buenas intenciones no pudieron salvar la vida de su hija, ¿verdad? ¿Cómo creen que podrán enfrentarse a una fuerza tan grande como el Club Bohemio? Esta organización cubre toda la manada, está en todo el mundo —Se llevó las manos a las sienes—. No podrán huir por siempre.

No seguiremos escapando, padre.

Esta vez, será definitiva.

¿Cómo puedo ayudarlos? —Ofreció Allen.

No debes interferir padre.

Pero tampoco puedo quedarme con los brazos cruzados. Tu madre está sumida en la depresión desde que Phillips nos aseguró que habías muerto —Por primera vez, el hombre cogió la mano de su hijo—. No volveré a dejarte solo. Lucharé por ti, Bill.

Si quiere ayudarnos, señor Kaulitz —intervino el trenzado—, prométanos que no volverá a las reuniones del Club.

¿Eh? ¿Pero si es allí donde podré sacar información para ayudarles? Lo más lógico sería que volviera cuanto antes con ellos y actuara como espía —alegó.

No padre, Tom tiene razón.

Comenzaremos la venganza del Minotaurus y muchos morirán. Si usted está allí, podría caer bajo el fuego cruzado —explicó el chico—. No quiero poner en riesgo ni a la misión ni a Bill, si usted aparece allí, ¿comprende?

Sí.

Un bip sonó en el teléfono del trenzado, con un mensaje de los G’s.

Debemos irnos.

Es hora —dijo el pelinegro, dándole una mirada triste a su padre—. Espero volverte a ver, padre. Lamento mucho que mi madre esté sufriendo, pero es mejor que ella no sepa nada aún.

Es cierto —concedió el adulto.

Los jóvenes se pusieron de pie, pero antes el adulto tomó la mano del menor.

Te quiero Bill —expresó con absoluta sinceridad y los ojos del moreno se llenaron de lágrimas.

Y yo a ti, papá.

Tom pasó su brazo por los hombros más delgados y lo sacó de allí en silencio. El carro los aguardaba afuera y apenas se sentaron, se puso en movimiento.

Todos permanecieron callados, oyendo los lastimeros sollozos del pelinegro. Cuando estos subsidieron, Tom besó su mejilla.

Al menos tenemos otro aliado —dijo ganándose una sonrisa del menor.

Sí. Por fin mi padre se ha puesto de mi lado.

Dándose un abrazo a medias, por lo incómodo del lugar, los gemelos se sintieron en paz.

Gustav miró a Geo y le guiñó un ojo. Sólo entonces, el castaño captó lo que su novio quería decir, el aura de los Kaulitz había vuelto a brillar, esta vez tenía fuerza y se podía sentir en el aire la resolución de la pareja. Tendrían que librar una batalla, quizás una guerra, pero con esa confianza, todos podrían asegurar que serían los vencedores.

& Continuará &

Wow, ahora las familias están bien, al menos Allen volvió a saber de su hijo y Simone siente un cariño especial por Bill, aun sin saber que es su madre biológica.

En el siguiente capítulo comienza el ataque. ¿Cómo será? ¿Cuál será la participación de Karol en él? No se lo pierdan y no olviden comentar. Besos y gracias por leer y comentar.

Escritora del fandom

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