9: Luna Llena

Una noticia trágica pone en duda el casamiento de nuestra amada pareja. El destino una vez más, ha metido sus garras para tratar de disolver el vínculo de amor de los chicos. ¿Lo logrará? Para saberlo, te invito a leer. Besos.

Against Destiny” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 9: Luna Llena

—Que rico que es domingo  —dijo el pelinegro, abrazándose más al cuerpo de Tom.

—Sigamos durmiendo amor.  —Pidió el lobo, con los ojos todavía cerrados.

—Descansa cielo. Me bañaré y te prepararé un gran desayuno o más bien, un  almuerzo porque son las 12.

—Aún tengo sueño.

—Duerme.

Tal como dijo, Bill se levantó y se puso en marcha. Quería atender a su amor, porque recordó que esa semana había sido agotadora para él, aunque el masaje de anoche le había ayudado bastante a relajarse. El vampiro no sabía por qué continuaba sonrojándose al pensar en sus encuentros con el lobo. El martes sería luna llena y Tom lo tomaría por completo. Se volverían uno y por fin, se entregaría por su propia voluntad, sin duda sería maravilloso.

Bill pasó esas dos horas en la luna mientras cocinaba. Y ahora que ya estaba todo listo, fue a despertar a su amado lobo.

—¿Amor?  Despierta cielo.  —Besó toda su cara, hasta que por fin se movió.

—Huele delicioso.

—Está hecho especialmente para fuertes hombres lobo. —Tom se echó a reír y al girarse, lo abrazó y lo puso sobre él.

—Este fuerte hombre lobo, quiere comer Bill a la plancha con ensalada —dijo con la voz risueña y comenzó a besar el cuello del vampiro, causándole cosquillas.

—Ya tendremos tiempo para eso.

—¿Cuándo?

—Tomi, el martes me tomarás por completo, así que hasta entonces nada.

—¿Nada de nada? —preguntó haciendo un puchero. Tratando de imitar al sexy vampiro.

—Nada hasta el martes.

—¿Ni un adelanto?

—Nop.

—Vamos Bill, después de lo de anoche no sé si podré contenerme.

—Claro que puedes… y no me mires así que yo tampoco soy de piedra.

—Por supuesto que te esperaré, mi vida. Ese día será nuestro casamiento celestial y tendremos nuestra noche de bodas.  —Se miraron con los ojos brillando.

—¿Te das cuenta lo especial que será? —comentó Bill, acomodándose en su abrazo.

—Pero Bill, no quiero sonar repitente, pero ¿estás seguro? Podríamos esperar hasta la próxima luna.

—¿Por qué querría seguir esperando?

—Porque haremos el amor completamente, hasta ahora solo nos hemos tocado y vaya que nos ha costado. No quiero traerte malos recuerdos.

—Mi vida eres un sol. Pero si siento algo malo solo tengo que ver tu rostro para estar seguro de que estoy a salvo. Con los últimos acontecimientos, sé que me protegerás y ya no tengo temor. Es verdad que nunca he hecho el amor por el trauma, pero sé que me guiarás con amor y que no sufriré, y que me llevarás al orgasmo.

—¿Tampoco has estado con chicas?

—No, ni siquiera me había masturbado.

—¿En serio?

—Lo encontraba sucio, tú sabes… pensaba en el abuso. Pero gracias a tus mimos ahora conozco el placer y me encanta, pero solo contigo.

—Mi bebé, eres tan inocente.

—¿Y tú?

—Sí había salido con chicas, pero más bien por compromiso, nunca tuve novia.

—¿Y chicos?

—¡Claro que no! Solo pensaba en mi vampirito del bosque. Sé que suena cursi, pero así fue.

—Te creo, yo también… sentía que te necesitaba y cuando me hice más fuerte, te empecé a buscar. Finalmente decidí volver a esta ciudad porque aquí me vine esa noche en el autobús, ¿recuerdas?

—Sí, yo también pedí mi traslado aquí con la esperanza de volver a verte. Es el destino.

—Ya… basta de romanticismo porque tengo hambre y ya no quiero que me vuelvan decir “flaquito”.

—Jajaja, la bruja estaba celosa porque eres cien veces más regio que ella con toda su silicona.

—Sí mi amor.

—¿Qué haremos esta tarde?

—Quiero hacer la limpieza y buscar algo de ropa a casa de Gustav, porque el lunes estaremos ocupados en el pub y el martes, pues, estaré tan nervioso que no quiero estropear nada.

—Me suena a un “plan”.

&   Lunes   & 

—¿Roy, estás seguro de esto?

—Quise decírtelo personalmente. Las muestras que me trajiste están emparentadas, son hermanos, y no solo eso. Con la tecnología pudimos saber que las células compartieron la bolsa en el embarazo, son hermanos gemelos. Pero te llamé porque uno de ellos es vampiro, aunque no tiene rastros de sangre humana en su sistema. Pero el otro es un hombre lobo.  ¡¿Cómo es posible?!  ¿Cómo lo permitió el concejo?

—Ya te dije Roy que el concejo no sabe nada… o eso creo.

—Será mejor que investigues y los mantengas en secreto, ya que la estructura genética de ambos especímenes es muy fuerte y hay algo más.

—¿Algo más?

—Hay algo en su ADN, que aún estoy investigando. Esos chicos son fuertes y si el concejo se entera, los usará para experimentos, ya lo sabes.

—Por favor Roy, ni una palabra a nadie, ni siquiera a tus colaboradores.

—Como te dije, no te preocupes, yo personalmente estoy haciendo los análisis, además estoy muy intrigado en este gen. Cualquier otra cosa y te aviso.

—Gracias. Adiós.

—Adiós.

Mientras caminaba hasta su coche, Eva pensaba en el nuevo descubrimiento.

«¡Oh Dios mío, son hermanos! Y Bill me lo presentó como su novio. Tengo que decirles la verdad. Son razas distintas y además están emparentados.  ¡Es una maldición!  ¿Qué hago? ¿He de ser yo la portadora de las malas noticias? Pero si no soy yo ¿seguirán viviendo en pecado?   Al diablo la religión, esto es… antinatural.»

Finalmente, decidió que debía actuar. Si el resultado de todo esto era bueno o malo, solo el tiempo lo diría, pero su deber… era informar a Bill. Cogió su teléfono y marcó.

—¿Bill?

—Soy Tom, Bill está en la ducha.

—Necesito verlos… a ambos… lo más pronto posible.

—¿Es algo malo?

—Sí.   ¿En el café del otro día en una hora?

—Allí estaremos.

Tom no pudo evitar tensarse al oír las palabras de Eva. «¿Se habrá escapado otra vez el maldito pervertido que atacó a Bill?»

El pelinegro también se preocupó, dijo que Eva nunca hacía una alerta sin motivo aparente.

Tom condujo el vehículo en silencio y llegaron más rápido de lo esperado. Pero Eva ya estaba en el lugar.

—¿Qué pasa?   —preguntó Bill sin siquiera saludar.

—Se trata de ustedes. —Ella estaba nerviosa, no dejaba de doblar una servilleta. Bill apretó la mano de su lobo y esperaron a que estallara la bomba—. Se acuerdan de la gota de sangre.

—Para el hechizo   —respondió el vampiro, asintiendo.

—Verán… desde el primer momento en que los vi juntos, el día del ataque, tuve una extraña sensación al sentir sus auras.

—¿A qué se refiere con nuestras auras? —preguntó Tom. Él conocía el concepto místico del aura, pero no entendía a qué punto quería llegar ella.

—Tú sabes algo de magia. Sabes que la magia se manifiesta no sobre el cuerpo físico, sino sobre el espiritual, el aura que es el cuerpo espiritual más allá del cuerpo físico.

—Entiendo.

—Te comenté que descubrí que eras un hombre lobo, porque sentí el poder que emanaba de ti.

—Es cierto.

—Ese día pude sentir que ambas auras eran muy similares. Y cuando volví a hablar con ustedes, tuve la certeza. Es imposible que exista una conexión tan fuerte si no hay consanguinidad.

—¡¿Qué?!    —Exclamó Bill, poniéndose pálido.

—Por eso les pedí las muestras de sangre.

—¿Estás diciendo que somos parientes? Eso imposible, somos de razas distintas. —Tom estaba tan alterado como su vampiro.

—Toma esto.   —Eva le extendió un papel.

—Somos gemelos.   —dijo tras leer el documento, que luego cayó de sus manos.

—¡No!  —susurró Bill, parándose y huyendo aterrado. El trenzado, por su parte, no podía moverse.

—Perdona Tom, pero era necesario que lo supieran. Averiguaré todo lo que pueda de las familias, para asegurarme de la razón por la que son de razas diferentes. Hasta entonces, cuida de Bill, por favor.

El lobo solo pudo asentir, las palabras no parecían poder salir de sus labios y ella se retiró. Se quedó allí, inmovilizado. No podía pensar. No quería pensar.

«Estoy enamorado de mi hermano “gemelo” por eso la conexión, por eso siempre nos buscamos, por eso no lo ataqué en el bosque. Su olor no era simplemente rico, era mi familia. Eso lo explica todo. Pero no lo resuelve. Lo amo… no como familia, mi amor es un amor romántico. Y aun sabiéndolo no dejaré de amarlo»  En su mente estaba absolutamente seguro de ello.

Trató de usar la conexión para sentir a Bill, y claramente notó que estaba sufriendo. Pero ¿por qué? ¿Acaso dejaría de amarlo como hombre para quererlo solo como un hermano? ¿Y si lo hacía? Arrugó el ceño ante la idea, pero decretó que tendría que aceptar y respetar su decisión aunque lo desgarrara por dentro.

Lo había amado desde hacía diez años, como con la simple palabra “hermano”, iba a cambiar sus sentimientos. Hermanos. Sí, es familia. Pero el lobo se iba a casar con él y también iban a formar una familia, su propia familia.

¡Maldito destino! Primero los había separado al nacer, después los había separado por sus diferentes razas y ahora esto.

Tom simplemente se negaba a aceptarlo. Lo amaba demasiado y tenía que hacerle entender que no iba a cambiar sus sentimientos por nada.

Cogió su celular y marcó su número. El timbre sonó una y otra vez, hasta que por fin…

—Tom… yo.

—¿Bill, dónde estás?  Déjame hablarte.

—Yo… no… esto está mal.

—Bill no, por favor…  hablemos.   —Suplicó con la voz rota de dolor.

—Yo… necesito tiempo. Me vuelvo con Gustav.

—Bill… mañana.

—No, Tom… no podemos…somos hermanos… yo… lo siento.

—Bill.

El vampiro colgó la llamada, dejando al lobo absolutamente solo, con el corazón roto.

«¿Mal?  ¿Cómo puede estar mal el amor?»

Con un nudo en la garganta, el trenzado se fue a trabajar, tal vez en la tarde… Bill estaría mejor y quizás, podrían hablar.

Obviamente, Tom intentó hablar con Bill por la tarde, pero no le contestó ninguna llamada. Llamó a Gustav y le dijo que su pequeño había pasado llorando todo el día en su habitación.

Amargado, el lobo regresó a su casa y también lloró. Ahora que había encontrado a Bill y al amor junto a él, le sería demasiado difícil perderlo y más de esta manera… tan injusta.  Era como un golpe bajo del destino. ¿Qué hacer?

Agotado por el llanto, se durmió. Sus sueños estuvieron invadidos de imágenes de muerte y bebés llorando. ¿Acaso habían sido ellos? Despertó sobresaltado. Se duchó con agua fría y se dirigió al trabajo, debía mantenerse ocupado para no derrumbarse.

Esa noche era luna llena y si no se sentía mentalmente fuerte, sería un animal sin control. Aunque ya no necesitaba preocuparse tanto, porque Bill… no estaría a su lado.  La sola idea de perderlo, le dolió profundamente. Tragó con dificultad el enorme nudo que se había formado desde ayer en su garganta.

Las horas pasaron y Bill seguía sin contestar las llamadas del trenzado. Eran las 7pm y regresó al departamento, tomaría algo de ropa y se iría al bosque, con el resto de la manada.

Al llegar a la habitación, su celular vibró en su bolsillo. Sin ver quién era, contestó.

—¿Tom?

—¿Bill, cielo estás bien?

—¿Estás en casa?

—Sí.

—Estoy en la puerta.

Sin pensarlo, el lobo corrió a abrir, su pequeño tenía una maleta pequeña.

—¿Puedo entrar?

—Claro.  —Tomó su maleta y cerró la puerta.

—Necesitamos hablar.

«¡Oh Dios mío, la maleta, se va!»   Pensó Tom horrorizado.

—Ven,  siéntate.  —Pidió el de trenzas, tratando de controlar el temblor en su voz.

—Tom… yo… he pensado mucho y finalmente he llegado a una conclusión.

—Dime.

—Te amo. Y no me importa si los lobos y los vampiros nos odian, no me importa si los humanos me dicen que es incesto. Yo estoy dispuesto a aceptar su rechazo en vez de perderte.   ¿Tom… crees que soy sucio?  ¿Enfermo?

—Por supuesto que no. Yo pienso igual que tú. Ahora entiendo muchas cosas, pero eso no cambia mis sentimientos. Te amo y quiero que seas mi familia, pero no solo de sangre… tú sabes “gemelos”, sino que puedas casarte conmigo celestialmente. Aunque entenderé si cambias de opinión.

—No he cambiado de opinión, por eso estoy aquí. Hoy seré tu esposo. Hoy verdaderamente seré tu familia.

—Mi amor, ven aquí. —Se abrazaron y se besaron con cariño y delicadeza, con calma y tranquilidad.

Ya había oscurecido. Bill estaba nervioso, pero podía sentir que Tom lo estaba más.

—Tranquilo mi amor, todo saldrá bien.

—Pasará en cualquier momento, Bill. Espera un segundo. —Fue a la habitación y volvió con algo en las manos.

—¿Qué traes ahí?

—Es una pistola.

—¡¿Qué,  estás loco?!   —El vampiro se asustó.

—En caso de que pierda el control y te ataque, me disparas primero. Mira así se saca el seguro.

Bill no podía creer lo que su lobo le estaba diciendo y cuando le acercó el arma, gritó—.   ¡No, Tom!   ¡¿Cómo se te ocurre que te voy a disparar?!

—Bill, es por tu seguridad.

—¡Que no!   —Gritó más fuerte—.   Imagina que te mato. ¿Qué hago yo sin ti?

—Eso mismo pienso yo, Bill. Imagina que te ataco, ¿qué hago yo sin ti?

—No pasará estoy seguro, por favor confía en mí.

—La dejaré en la mesa, está lista, en caso de cualquier cosa… no te enojes ¿sí?

—Ven, abrázame.

Estuvieron así hasta que Tom empezó a temblar.

—Debo quitarme la ropa.

—Eso hay que verlo.  —Bromeó el pelinegro.

—Bill, ponte serio.

—Solo trato de relajar el ambiente.

Se desnudó y el vampiro volvió a abrazarlo, Tom seguía temblando y estaba sudando.

—Hueles muy rico   —comentó el de trenzas con una sonrisa, notando como sus sensibles fosas nasales, absorbían con más nitidez la esencia de su amado.

—Siempre me lo has dicho.   —No acabó de decir eso y Bill se asustó.

Tom cayó al suelo y convulsionó. Luego, como en una película de terror, su amado empezó a cambiar, podía escuchar sus huesos. Era doloroso, por la conexión Bill lo sabía, pero podía sentir que Tom guardaba su dolor para no asustarlo. Hasta que el cambio terminó. Y allí a su lado había un lobo, grande y pardo, con apariencia temible, pero Bill no tuvo miedo.

Seguro que agotado por el cambio, el lobo estaba molesto, gruñó. Miró al extraño y le mostró los dientes rugiendo. Aún así, el vampiro no tuvo miedo. El animal se acercó a Bill, a olerlo. Dejó de gruñir y se fue a un rincón de la sala. Pero siendo cabezota, el pelinegro no se quedó tranquilo y se acercó. El gran lobo volvió a gruñir tal vez pensando que invadía su territorio.

Bill sabía que no era un perro, pero aun así le acercó la mano. La bestia lo olfateó y lamió la extremidad ofrecida. El vampiro no pudo menos que sonreír. Se acercó todavía más y le acarició las orejas. El lobo soltó un sonido de satisfacción y Bill se sintió feliz.

Al cabo de unos momentos, el pelinegro se sentó a su lado y al verlo, el lobo se paró y se acomodó muy pegado a su cuerpo, dejando toda la cabeza sobre su regazo. Era pesado, pero Bill aguantó su peso y continuó con sus caricias. Pasaron un rato hasta que pareció dormirse y así se quedó, disfrutando del otro lado de Tom, que parecía haberlo aceptado también.

El vampiro no fue consciente del tiempo, hasta que el lobo empezó a quejarse. Estaba cambiando otra vez. Pobrecito Tom, era muy doloroso. Después de unos instantes, en el suelo y entre sus piernas estaba un sudado y agotado Tom. Lo ayudó a levantarse y lo llevó a la habitación… estaba temblando. Lo besó en la frente y acarició sus trenzas.

Al cabo de unos momentos, Tom preguntó—.  ¿Estás bien?

—Sí, mi amor, le gusté al lobo.

—Es que hueles muy rico… ven aquí.

—Pero estás agotado.

—Se me pasará… ven.

Bill se acostó a su lado, un tanto nervioso, sabiendo lo que vendría ahora. Pero el trenzado lo abrazó dulce y tiernamente.

—¿Estás listo?

—Más que nunca.

—Quítate la ropa   —Pidió, porque siendo sincero, estaba demasiado cansado.

Con torpeza, Bill se desvistió y regresó a la cama, a su lado. Tom lo volvió a abrazar, su piel estaba caliente y el vampiro se estremeció. Juntaron sus labios y el lobo susurró un “te amo”. Abriendo sus labios, sus lenguas se juntaron perfectamente. Gimieron de gusto, Bill estaba feliz de escucharlo, quería que no se contuviera, que expresara toda su pasión, esa noche era para los dos.

Las manos de Tom recorrieron la delgada espalda de su novio, hasta llegar a sus nalgas. La entrepierna del vampiro despertó y la del lobo también, al juntarse más, se pudieron sentir, pero Bill no sintió miedo esta vez, lo deseaba, quería provocar a su amado.

Él se puso sobre el pelinegro, sin dejar de besarlo y tocarlo. Su boca fue a su níveo cuello y jadeos incontrolables salían de la boca del vampiro. Tom siguió dando pequeños besos húmedos por su pecho, bajando lentamente. Las delicadas manos apretaban sus trenzas.

Llegó a su ombligo y siguió bajando. Bill sabía a dónde iba y estaba expectante.

—¡Oh Dios, Tom!

La exclamación se escapó al sentir la lengua en su miembro, eso era increíble. Su boca lo rodeó por completo y pensó que iba a explotar. Tom se dio cuenta y subió a su lado.

—Cielo… ahora debo prepararte.

—¿A qué te refieres?

—Solo no te asustes.

El vampiro lo vio tomar una botellita del velador y untarse los dedos. Se puso entre sus piernas y le hizo doblar las rodillas para darle más espacio, luego volvió a besarlo. Tenía los ojos cerrados, pero sintió que su mano iba hacia su intimidad. Entonces entendió qué era preparar. Puso uno de sus dedos en su canal.

—¡Ay!   —Gimió, pero no estaba seguro si era de dolor o solo incomodidad.

—Sshh, relájate y respira.  Mírame, si no quieres… paramos.

—Es incómodo, pero estoy bien.

—Bésame, Bill.

Un nuevo dedo entró en ese lugar que nadie había acariciado como lo hacía Tom. Esta vez, no se quejó para no asustar a Tom,  pero era realmente incómodo. Sin dejar de besarlo, el lobo comenzó a mover los dedos, como buscando algo.

—¡Oh Dios!   —Gritó el vampiro, ya lo había encontrado. Un punto que le hacía ver estrellas.

—¿Está bien?

—Condenadamente bien, sigue.   —Pidió, con la respiración agitada.

Después de un momento, Bill de nuevo pensó que no aguantaría.

—Tom para, voy a explotar.

—Ahora es mi turno.

Con los ojos nublados de placer, Bill lo vio aplicar el lubricante en su carne y reacomodarse  entre sus piernas.

—Respira ¿sí?

—Ven Tom, hazme tuyo.

Su erección era mucho más grande que los dedos y le dolió un poco. Tom se veía muy concentrado en no dañar a su pareja y cuando hubo entrado por completo, se quedó quieto.

—Ahora somos uno.  Respira.  Haré el ritual.

La conexión otra vez. Bill pudo sentir el inmenso poder del aura de Tom. No dijo las palabras en voz alta, pero estaba muy concentrado. Así estuvo un momento, hasta que abrió los ojos. Podía sentir su gran poderío y se sintió muy orgulloso de él y de ser su pareja. Pero a pesar de esa gran fuerza, los ojos del lobo lo vieron con total ternura y se acercó a él, dejando en sus labios un gentil beso.

—¿Estás bien, esposo?

—Maravillosamente… ya te puedes mover.

Suavemente empezó a embestir a Bill, ya no había molestia, solo amor. Sin embargo la pasión también estaba presente y Tom volvió a encontrar ese punto especial y el vampiro no pudo evitar sentirse como una actriz porno, dejando salir una cantidad incontrolable de jadeos. Tom estaba igual que él y sus movimientos eran más fuertes y profundos. Con una mano tomó su miembro y lo movió al ritmo de las embestidas hasta que en un grito, ambos se derramaron. Bill estaba feliz de sentir la semilla de Tom en su interior, esa calidez que era el fruto del amor.

Tratando de respirar con normalidad, el trenzado lo abrazó y le dijo.

—Te amo Bill Kaulitz de Trumper.

—Y yo a ti Tom Trumper de Kaulitz.

&   Continuará   & 

¿Alguien necesita agua? Pero antes ¿Alguien creyó que no se casarían en esta luna llena? Ah, mujeres de poca fe  >_<  Jamás me perdería un buen lemon jajajaja. Dios, quiero leer comentarios.

Escritora del fandom

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