Backstage 39

«Backstage» Fic TWC de LadyScriptois

Capítulo 39

— Oh, Anis. Luce realmente linda. – aseguró Bill.

Desde hace casi dos horas que se encontraba hablando con el rapero, quien le estaba dando un recorrido por la enorme casa en la que viviría los siguientes meses. El lugar lucía asombroso y esa descripción no era sólo basada en los lujos, sino que parecía ser un lugar relajante y agradable con esos rayos solares característicos de Sacramento que bañaban todo de un aura dorada.

—Deberías venir. – propuso Anis y Tom evitó fruncir el ceño.

Las visitas a Olivia le habían aclarado algunas cosas y cerciorado otras. Sin embargo, la idea de que quizás Bill podría darse cuenta que estaba mejor con alguien que no fuese él, que quizás lo que Tom le hizo era imperdonable, aún no salía de su mente. De ser el caso, Tom no pondría trabas, quería lo mejor para Bill aunque eso implicara que su gemelo estuviese con alguien más, pero eso no evitaba que se sintiera amenazado y celoso cuando pasaban horas y Bill aún hablaba con Anis. Él era consiente que el amor de Bill no estaba dirigido a Anis, pero nada era seguro.

Tom escuchó a Bill despedirse del rapero, mientras sonreía alegre a la vez que finalizaba la sesión en Skype para luego cerrar su laptop. Tom dejó lo que hacía al afinar su guitarra y sonrió al ver el rostro ensoñado de su hermano.

— ¿Te dieron ganas de vacacionar? – preguntó divertido y Bill sonrió hacia él.

—No precisamente. – comentó.

Él había estado en California hace un par de años y realmente disfrutó de ese ambiente. Estaba seguro que luego de finalizar el álbum, promoción y gira, tomaría un largo descaso. Olivia le había aconsejado que necesitaba un tiempo para él, para vivir. Su vida se había centrado en los últimos años en Tokio Hotel, todo giraba en torno a la banda y luego surgió el desastre con Tom, sus problemas de salud y emocionales. En definitiva consideraba que un tiempo fuera del ojo de los medios no sonaba mal. Sin embargo, en su breve ensoñación no se imaginó sólo unas vacaciones.

—Creo que sería un lindo lugar para vivir. Una casa con cercanía a la playa y con una enorme piscina, donde todas las mañanas sean soleadas y frescas. – comentó, describiendo lo que imaginaba. —Que tenga un enorme jardín donde pueda jugar con una mascota, quizás uno o dos perros, a los cuales pueda llevar a pasear por la ciudad sin los molestos paparazzi. – finalizó, omitiendo ciertos detalles como a Tom abrazándolo mientras jugaban con sus mascotas o teniendo una casa para sólo ellos dos, viviendo como una pareja que se amaba, haciendo las tareas domésticas y compartiendo besos sin necesidad de ser cuidadosos. Un lugar para ser libres. Pero eso no salió de sus labios, sabiendo que era incierto el tiempo que Tom estaría con él y quizás terminaría viviendo sólo con sus futuras mascotas.

—Vivir en California, eh. – dijo el mayor, observando la sonrisa ilusionada de Bill.

El menor subió sus pies descalzos al sillón y pegó sus rodillas a su pecho. Bill estaba en pijama, sin maquillaje y con el cabello suelto, ondulado y despeinado al ser las nueve de la mañana, y se vio totalmente adorable ante Tom cuando ladeó su cabeza y mordió su labio inferior pensativo.

—Estoy pensando en tomar unas vacaciones luego del álbum. – murmuró con timidez, no sabiendo que tan de acuerdo estaría Tom, Georg o Gustav.

—Yo también lo pienso. – le acompañó Tom para alivio del menor y se sentó a su lado, enredando un brazo en su cintura y atrayendo a Bill un poco a él, haciendo que descasara su cabeza en su hombro.

—Puedo mudarme en ese tiempo. – dijo para sorpresa de Tom, sonando decidido como en mucho tiempo no sonaba.

No estaba titubeando, no estaba esperando respuesta de Tom o permiso de David, lo estaba afirmando y decidiendo tan similar o mejor que antes. Una parte del trenzado crujió al notar que no había un plural que lo incluyera en el futuro de Bill, pero el mayor era consciente de los miedos de Bill sobre que tan longeva sería esta relación, sabía que Bill esperaba que el cualquier momento se fuera de su lado, así como que se contenía en expresar cosas que pudieran comprometer a Tom en un futuro ya que estaba temeroso de incomodarlo. Aun así, Tom sonrió, sabiendo que hizo lo correcto al someterse a terapias con Bill.

—Eso no quiere decir que dejaré la banda. Podemos trabajar a distancia e incluso tener un estudio allá. Oh, creo que quiero un estudio de grabación en mi casa. – se le ocurrió emocionado y Tom besó sus cabellos, sonriendo.

Tom no pretendía atarlo a su lado, pero claramente tenía la esperanza de que ambos sean capaces de superar ese episodio en sus vidas y continuar su relación. Vivir con Bill en un lugar donde eran casi desconocidos, solos, donde pudieran compartir besos y hacerle el amor a la hora que quisiera, donde quisiera y ser tan ruidosos como sólo el menor podía serlo; poder salir sin la presión constante y quizás permitirse uno que otro roce en público; vivir como dos jóvenes normales y no como estrellas de rock; tener casi una vida de familia perfecta. La idea le hizo sentir cosquillas en el vientre, las cuales se intensificaron cuando Bill se ruborizó.

— ¿Qué sucede? – cuestionó el menor, al sentirse tan observado por Tom durante largos segundos.

Tom sonrió, casi viendo pasar ese futuro en los irises miel de su hermano, antes de inclinarse y capturar sus labios. Bill gimió bajito en sorpresa antes de enredar sus manos con timidez en el cuello del trenzado y responder el dulce eso. En definitiva, Tom quería ese futuro con Bill.

—No creo que la noticia le guste a mamá. – dijo divertido Tom, acariciando con su nariz la mejilla de Bill. —Pero supongo que California será divertido. – anunció y un montón de fuegos artificiales estallaron en el vientre de Bill cuando entendió que Tom estaba dispuesto a mudarse con él.

Tom observó el rostro ligeramente impresionado de su hermano y luego de sonreírle fue por otro beso, aprovechando todo lo posible antes que despertaran los G’s.

&

Era la tercera cita con Tom y Olivia podía decir que estaban muy bien encaminados, faltaba mucho, pero al menos ella ya tenía una idea clara de lo que pasaba. Sin embargo, aún que sus citas eran sobre él, siempre terminaban orillando en algo acerca de Bill.

—Él está tan bien. Aumentó un kilogramo, así que está que hace una fiesta. – comentó sonriendo. —Hace unos días me comentó algo acerca de mudarse a otro país apenas terminemos todos los compromisos con el nuevo álbum. Aún falta un tiempo, pero se ve bastante decidido. En realidad, creo que yo estoy más emocionado que él. Me he estado asesorando con un abogado en el tema de inmuebles en California. Independientemente de mi relación con Bill, si no nos mudamos juntos, al menos le servirá la información.

— ¿Y qué hay sobre ti? ¿Cómo ha seguido la situación esta semana?

—Creo que… No lo sé. Siento que Bill avanza en otros aspectos menos en nuestra relación. Lo comprendo, sé que apenas ha pasado un mes, pero realmente siento que mi corazón se quiebra cuando él es incapaz de hacer referencia a un nosotros. Sé que usted ya me explicó sus miedos y creo que es por eso que esa situación me afecta tanto. Me siento tan impotente ante eso. – comentó, entizando la última frase. —Impotente y culpable. A veces siento que no habrá forma de que Bill vuelva a confiar en que nunca lo dejaré, que no volverá a confiar en mí. Me parte el alma verlo tan dudoso e inseguro.

— Cariño. – tomó su mano. — No tienes por qué sentirte culpable de esto. – le aseguró, Olivia era capaz de ver más allá de las acciones de los chicos. Ellos no podían hacer más que recriminarse por lo sucedido. Tom por apartarlo, engañarlo y dejarlo sólo; Bill se sentía culpable por quizás agobiarlo, por no poder ir a su ritmo.

—Es que… ¡Por Dios! – frotó la su rostro con sus palmas. — Siento que nunca saldremos de esta. – confesó su miedo. — O si lo hacemos, quizás sea demasiado tarde para mí. Olivia, para mí será imposible ver a Bill como sólo un hermano, pero siento que él necesita algo mejor que yo.

—Tom, eso es algo que Bill decidirá, pero para llegar a esa decisión ambos tienen que trabajar por salir de esta situación.

—Lo sé, pero sabe, a veces incluso siento que estoy forzando a Bill a una relación que no quiere, que continua en ella por no sé, por miedo de perderme de nuevo.

Olivia sonrió. Sabía que no era el caso, Bill amaba a Tom de forma genuina y ese sentimiento no había cambiado. Sin embargo, era consciente de que Bill no tenía un comportamiento fluido y Tom lo estaba mal interpretando.

Tom vio que la doctora anotó algo y luego le miró con expresión seria.

—Tom, además de mí, ¿Compartes con alguien más esto?

—Claro que no. – respondió con obviedad. —Sólo usted sabe de esto. Ni siquiera Gustav o Georg saben lo que sucede o sucedió. No puedo decirles que tengo una relación incestuosa con Bill.

—No, claro que no si no quieres. Pero tal vez platicando como si te sucediera con una novia. Antes de las vacaciones, ¿No platicabas con tus amigos que te sentías agobiado en una relación o algo? – cuestionó, pensando que quizás existía esa pequeña posibilidad, pero obtuvo el mismo resultado que con Bill: no le comentaban nada a nadie.

&

Bill había llegado hace quince minutos, uniéndose a Tom y a Olivia. Sus citas con Olivia usualmente eran en días diferentes a los de Tom, pero ese día luego de la sesión de Tom tendrían una con ambos gemelos.

—Les contaré algo. – comenzó Olivia, tan animada como si realmente les fuese a contar una historia y no estuviesen en sesión. —Cuando tenía 16 años quería estudiar arquitectura. Ni siquiera era buena en artes, matemática o física, y muchos menos en dibujo técnico, pero estaba empeñada en ello. Luego a los 17 decidí que la universidad era para tontos, y hablé con mis padres y les dije: “Saben qué, no iré a ella”; pero luego, a los 18, quise estudiar leyes, sin embargo no fui admitida a estudiar esa carrera en la universidad. Fui asignada para estudiar medicina, ¿Se imaginan? Nunca lo había pensado, ni considerado.

Bill y Tom se miraron confundidos. Tom tomó la mano de Bill, distraído, y se encogió de hombros para continuar escuchando.

— ¿Cómo es que decidió estudiar psicología? – cuestionó Bill, confundido. Olivia era psicóloga, ¿Cierto? Pero si nunca le había gustado.

— Estaba en mi primer año de medicina y quería morir. Dudaba que pudiese salvar el año con mis notas que casi no era suficiente para pasar las materias. Mamá y papá estaban feliz porque tendrían una hija doctora. Yo me mostraba feliz por ello, pero en el fondo me moría de contrariedad porque no era buena en ello, porque mis padres se decepcionarían y yo no sabía qué hacer. Pero tenía amigas. Muy buenas. Sólo dos, pero las mejores. Yo les contaba mis problemas a ellas y una de ellas fue muy sabia cuando me propuso entrar en un sistema de cambio de carrera. Tomé psicología como una aventura, pero saben a qué edad. – los gemelos negaron. — Veintitrés años. Me recibí a los veintiocho y apenas a esa edad comencé a trabajar y a generar mi propio dinero. Me casé a los treinta y dos, ya que no había llegado el amor de mi vida, y sólo a los treinta y seis fui capaz de regalarle un auto y casa a mis padres. ¿Saben a qué quiero llegar con esto?

Bill negó y Tom también lo hizo.

— ¿Qué edad tienen?

—Veinte. – respondió Tom.

—Recién cumplidos, si no me equivoco. Veinte años. Hacen música desde los ocho, están en la industria antes de siquiera haberse desarrollado. Antes de los dieciséis: fama continental e internacional, giras, conciertos, medios, paparazzis, trabajo, estrés, fiestas, alcohol y privilegios. Una adolescencia no vivida normalmente, y a eso le sumamos lo que vuelve loco a cualquier humano sin importar la edad que tenga: su alma gemela, el amor de sus vidas, enamorarse por primera y única vez de la persona más prohibida.

Los gemelos bajaron las miradas, sintiéndose aludidos, no acusados, sólo siendo conscientes de todo lo que pasaba y pasó en sus vidas. Tom besó la mano del menor.

—Apenas tienen veinte, tienen fama, dinero, acoso mediático, altas expectativas que cumplir, problemas de celos, de dependencia. Y aún les faltan miles de situaciones por las que pasar. Esto apenas es el inicio, chicos. Quizás ambos cometieron errores, fallas, actuaron sin pensar, pero repito: son unos niños viviendo como adultos.

—Quizás sea un niño, como usted dijo, pero no pienso así. Y quizás debí pensar mejor al actuar, al lastimar a Bill. – aseguró el mayor, sintiéndose culpable. —Bill, amor. Lo siento, realmente lo siento.

—Tomi… – la voz de Bill se quebró.

—Quiero que entiendan algo, amores. El amor es duro, amar es difícil, habrá celos, desconfianza, confusión y para eso tienen que confiar ciegamente en el otro. Lo prohibido de su amor y su estilo de vida, sólo lo hace peor. ¿Recuerdan mis amigas consejeras? Pues, les puedo asegurar una de las tantas cosas qué falló en su relación: comunicación. Dejaron de escucharse, dejaron de hablarse ¿Y que lo empeoró? : Sólo se tenían ustedes. Cuando dejaron de expresarse, de recurrir al otro por un consejo, quedaron solos, ya que tenían su burbuja perfecta donde su secreto estaba seguro. Dos adolescentes, en situaciones nada normales y que se aman locamente, sólo puede terminar de una forma: lastimándose el uno al otro.

— ¿Qué se supone que debamos hacer? ¿Dejar la fama, abandonar nuestro sueño o gritar a los cuatro vientos nuestro amor y ser rechazados, incluso ir a prisión? Todo está tan jodido. – masculló Tom, luego de silencio.

—No, no lo está. Comunicación y confianza. Eso es lo que debemos trabajar, lo que es sencillo ya que van de la mano. – sonrió la doctora. —Dos buenos amigos que los escuchen, comunicación entre ustedes y confianza inquebrantable, será suficiente.

—No estoy seguro de querer comentarle a alguien de esto. – murmuró Bill por lo bajo.

—No inmediatamente, pero poco a poco lo podrán hacer. Necesitan a alguien a quien acudir cuando no puedan acudir al otro.

—Quizás… – Bill empezó. Gustav y Georg, eran los más cercanos, los únicos que conocían que tan raros eran y podían llegar a ser. Sin embargo, una bomba como esa no sabía que tan bien la tomarían. —Siempre puedo inventar un novio hasta tomar valor. – sugirió titubeante Bill y Tom ahí supo que tan comprometido estaba Bill.

—Supongo. – murmuró Tom.

—Pero principalmente debemos trabajar en la comunicación entre ustedes. Hay un montón de cosas que se tienen guardadas que no les permitirá avanzar, y sé que no se las dirán hasta que no vayamos sembrando la confianza. ¿Sienten que confían en el otro?

Tom observó a Bill, quien levantó rápidamente su mirada contactándola con la de Tom. Bill asintió titubeante, no seguro de su afirmación, pero no queriendo que Tom pensara que no confiaba en él. Tom asintió igualmente.

—Falso. – sentenció Olivia y los gemelos casi se abochornaron. —Este hombre siente una culpa que lo ahoga y no te lo ha dicho, Bill; así como piensa que tú reaccionarás y lo dejarás ¿Sabías eso? – Bill negó. — Y tú estás acorralado en un montón de miedos por no saber cómo actuar ante Tom, ¿Le has dicho cómo te sientes? ¿Le has dicho que despiertas cada día pensando que será el último antes de que Tom se aleje de nuevo? ¿Sabe Tom que algunas veces sueñas con sus palabras?

El menor bajó la mirada, sintiendo cómo su hermano apretaba su mano.

— ¿Si quiera alguna vez han hablado de cómo te sentiste con la infidelidad de tu hermano? ¿O le has preguntado a Tom por qué lo hizo?

Los gemelos no se atrevieron siquiera a mirar a la doctora ni a negar. No hacía falta.

—Algo grande como una relación de parejas se construye en una base sólida, que soporte el peso. Ustedes no la tienen. Tenemos que arreglar su base. ¿Saben cuál es? ¿Qué hay debajo de toda esta situación? Hay un lazo de hermandad. Tienen que volver al inicio, aceptarse como hermanos, comunicarse como hermanos, confianza entre hermanos, y lo que venga después es incierto.

— ¿Incierto? – murmuró el gemelo menor.

— Tienen que volver a ver en el otro ese hermano en el que confían y no a quien está rompiendo su corazón, a ese hermano con el que pueden hablar y no al que le ocultan secretos por temor de perderle. Chicos, es esta situación, ambos tan vulnerables y perdidos ante el otro, no pueden tener un romance sin hacerse más daño.

Continúa…

Gracias por leer.

Publico y rescato para el fandom TH

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