III Reverse 57

«Reverse III» Fic de Alter Saber

Capítulo 57: Humanidad

«A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad»

Oscar Wilde

Cuando sentí sus brazos apretar contra mi cuello como si en verdad deseara asfixiarme; percibí el miedo en su estado más puro…

Pero fue sólo hasta que su voz emanó de su boca que yo pude recuperar el aliento:

– Tranquilo Andy.

Richelle empezó a forcejear con Tom y en menos de un segundo, él había desaparecido…

Al levantar un poco mi vista, me di cuenta del ¿Por qué? De sus acciones; pues a escasos metros de distancia, se encontraba Karl. Richelle y el sostenían una conversación, mientras me ayudaban a colocarme de pie; mi mente divagaba entre lo que sucedió y lo que estaba por venir…

Si Tom no hubiese pronunciado esas palabras; en verdad, habría creído que él deseaba arrancarme el cuello; sin embargo, lo que en realidad me aterraba, era el control de fuerza que poseía; como si supiese que cantidad de presión debe ejercer para asfixiar o mantener a alguien doblegado; eso sólo es posible, cuando alguien ha repetido ese escenario en innumerables ocasiones.

Aunque no deseara admitirlo; cierta parte en mí, sentía pánico por esa faceta de Tom, me resultaba simplemente imposible que él hubiese realizado acciones tan atroces como esas, pero luego, recuerdo el que lo llevo a eso, y trato de entender su proceder.

Sin lugar a duda, ninguna de las personas que ha nacido en esta ciudad, debería considerarse culpable de algo; pues su comportamiento actual es sólo el reflejo de años y años de tortura; han tenido que sobrevivir como animales en medio de la selva; carentes de afecto o apoyo; sólo, individuos que aspiran tener un día más de vida.

Karl sabía que Tom se encontraba en Stuttgart; y había ordenado el despliegue de los miembros de su manada, para lograr predecir los movimientos de él; sin embargo, el Jefe actual desconocía la colaboración de Kong; motivo por el cual, resultaba casi que impensable, que Tom residiera en ese depósito de la zona alta.

Comprobamos que Bill se encontraba con Blake y por la forma en la que Karl nos hablaba; era lógico pensar que aún no se enteraba de nuestra relación con Tom; lo cual nos llevaba al inicio, sólo debíamos proseguir de acuerdo a lo establecido en Frankfurt y las cosas saldrían a nuestro favor; al menos, eso era lo que esperaba.

Tras acatar la orden dada con Karl; Richelle y yo partimos hacia la casa de Black donde se encontraba Bill. En el trayecto, sentí esa mano delgada y pequeña dar con la mía; al tomarla, ella pareció no resistirlo más y dijo:

– ¿Te encuentras bien? Es decir, por Tom…

– No lo sé.

– ¿Quieres hablarlo?

– Ummm.

– Sino lo deseas, no hay problema.

– Es sólo que, el impacto fue más que evidente. Jamás habría pensado que Tom estuvo expuesto a semejante grado de maldad ¿Entiendes?

– Ajam.

– Él siempre ha sido una persona increíble; incluso yo, fui salvado en una ocasión, por eso, me cuesta tanto creer que alguien así, sea capaz de ir en contra de sus principios; pero luego…

– Comprendes que no tenía más opción, si quería sobrevivir.

– Sí, es justo eso. ¿Cómo pueden vivir en un mundo así?

– Bueno, sólo, te acostumbras a ello, no, no, te resignas a esto; cuando sabes que vas a ser señalado, que nadie va a comprender tus cicatrices, ni mucho menos van a aceptar sus acciones; cuando el panorama es tan desfavorable; prefieres evitar y quedarte en el lugar al que perteneces.

– Ahora que lo pienso…

– ¿Si?

– N-No eres tan mala persona.

– Jajajajajaja, pero, ¿Qué dices?

– Tienes que arruinar el momento ¿Verdad?

– No, nada de eso, es sólo que me tomas por sorpresa. Me alegra saber que no me repudias tanto como antes.

– Yo de ti, no estaría tan segura de eso.

Ambos reímos en complicidad; la verdad es que, conforme pasaba el tiempo en Stuttgart; más asimilaba la dura realidad que deben enfrentar las personas que viven en esta ciudad y creo que todos aquellos que se dedican a repudiarles; no somos más que unos farsantes; porque, gracias a que ellos son los villanos de la historia, nosotros podemos ser los héroes ¿No?

Cinismo en su estado más carnal.

No excusaba sus acciones, pero, las comprendía; si no tienes más opción que acabar con alguien para garantizar tu propia subsistencia, lo haces ¿No?

Muchas personas son capaces de afirmar que jamás serían capaces de hacerle daño a otro, pero, si de eso dependiera su supervivencia, ¿Su posición seria la misma?

No, claro que no.

Caminábamos y nos adentrábamos a un terreno que parecía ser demasiado peligroso; era como la parte profunda de los Barrios Bajos; en medio del trayecto, nos encontramos a Black…

– ¡Richelle!

– Black.

– Menos mal, estás bien.

– Bueno, sí.

– ¿Qué hacen aquí?

– Karl nos envió.

– Oh, entonces, toma.

– ¿Los dejaste encerrados?

– Si.

– Bien.

– Nos vemos por ahí.

– Claro.

Rogaba que Blake estuviese en sus cinco sentidos y no tratara de dañar a Bill…

Sin embargo, lo que mis ojos estaban observando en esos momentos, reflejaba justo lo contrario…

Bill estaba encima de Blake y en su mano, había un fragmento de vidrio, la sangre corría a través de sus dedos y aquel hombre tenía los ojos demasiado abiertos; como si no creyera lo que estaba sucediendo…

– Bill, ¿Qué has hecho?

El no reaccionaba, estaba completamente estático, observando la manera en la que la sangre fluía a través de su mano; y sin miramientos, una sonrisa maliciosa se asomó en su rostro…

Cuando sus ojos conectaron con los míos, sentí como un escalofrió recorrió toda mi columna; esa mirada no era propia de Bill…

– ¿Tú lo sabias?

– ¿Bill?

– Claro, de seguro, tú lo sabias y no quisiste decírmelo.

– ¿De qué hablas? No te entiendo.

– Tom y tú me mintieron.

– Oye, me estas asustando…

– Ustedes, mamá, todos, me han mentido.

– Bill, no sé de qué hablas.

– Dime, ¿Disfrutas de ver cómo me creo todo lo que me cuentan? ¿Te gusta jugar con mi inocencia?

– ¿Ah?

Richelle se puso delante de mí, hizo un gesto con su mano para que me apartara y dijo:

– Bill, suelta ese vidrio.

– Y tú…Fuiste quien lo trajo hasta aquí; profanaste su alma.

– Bill, no pierdas los estribos, tú no eres así.

– ¿Y quién dice que no lo soy? No me conoces y aun así, tú también te has burlado de mí.

– Sino fueras débil, nadie tendría que hacerlo.

Ante aquella afirmación, Bill se levantó y quedo frente a Richelle; claramente le sacaba más de media cabeza y aun así, esa mujer permanecía firme ante él…

– ¿Qué dijiste?

– Es tu debilidad la que me da risa.

– ¿Débil?

– Si, o ¿Qué crees? ¿Piensas que amenazarme con un vidrio roto me hará correr de aquí? ¡Por favor! Necesitas más que eso y una pose de superioridad; para obligarme a…

El corte fue limpio.

Demasiado, diría yo.

Bill se movió con suma destreza alrededor del brazo de Richelle y le marco toda su longitud; provocando que la sangre salpicara todo el suelo; sus ojos estaban en llamas, él había perdido el juicio…

Sin embargo, lo que en realidad me sorprendió; fue la reacción de Richelle…

Ella se quitó la chaqueta, observo la herida y con la mano, retiro la sangre que corría a través de su brazo; no obstante, ella no contraataco en ningún momento; se quedó allí, esperando el siguiente golpe…

¿Estaba demente?

– ¿Eso es lo mejor que puedes hacer? ¡Me entristeces, Bill!

Con una velocidad increíble, él soltó el vidrio, y se encamino hasta ella; la tomo del brazo herido y la obligo a ponerse de rodillas mientras aprovechaba su debilidad…

Richelle no emitía ningún signo de dolor; pero, su rostro reflejaba la agonía que estaba sintiendo en esos momentos, entonces, no pude detenerme…

Cuando me di cuenta, mi puño había impactado la mejilla derecha de Bill y lo había dejado en el suelo; sostuve a Richelle y la ayude a levantarse; mientras tanto, Blake se colocó en pie y se quedó observándome como si fuera a asesinarme…

Aunque, una vez más, Richelle tomo la delantera y se anticipó al movimiento que venía; detuvo con sus dos manos, el derechazo de Blake…

– ¡QUÍTATE! Tú no tienes nada que ver en esto.

– Bill se lo busco.

– ¿Y quién es ese puto para golpearlo?

– Quien da el primer golpe, siempre pierde, lo sabes.

Blake retiro su movimiento; Bill se levantó y Richelle se quedó justo a mi lado; parecía que iba a desencadenarse un conflicto de intereses…

La conducta de Bill era evidente; Blake le había soltado la verdad sobre Tom y su escenario, no era más que el reflejo del impacto que ocasiono conocer la verdad.

¡Estaba alterado!

– Bill, escúchame, Tom.

– ¡NO DIGAS SU NOMBRE!

– ¿Qué?

– No quiero verle, no le conozco, no a él.

– Bill…

– Él no es de quien me enamoré.

Lo siguiente, en verdad, no me lo esperaba.

Richelle le dio una cachetada tan fuerte, que el eco se formó por toda la habitación; Blake y yo, estábamos atónitos por ese comportamiento tan fuera de lugar…

– ¡Tú! Mocoso estúpido, ¿Cómo te atreves a decir semejantes cosas de Tom, ah? ¿Bastaron unas cuantas anécdotas para olvidar tu amor por él? ¡Eres patético!

– ¿Y tú qué sabes?

– Más que tú, de seguro. Pues aun cuando fui repudiada por él; mis sentimientos nunca cambiaron; jamás le juzgaría.

– ¡Tú sabias la verdad!

– ¡Y tú la sabes ahora! ¿Y qué? ¿Eso cambia el hecho de que Tom está tirando todo a la borda por ti? Dime, ¿Es justo que digas que no quieres verle; cuando él lo único que desea es tenerte a su lado? ¡CONTESTA!

– Yo…

– Oh, ahora no me cuestionas. ¡El que no lo merece, eres tú! No sé cómo ha sido tu vida, ni a cuantas personas has perdido; pero, estoy segura de que tu infierno no se compara con el de Tom, ¡Niñato desagradecido!

Si tenía alguna duda, esto, sólo lo confirmaba.

Los sentimientos de Richelle hacía Tom, iban más allá de la atracción; no sólo lo respetaba, en verdad, ella le amaba con sinceridad.

Bill se quedó allí sin pronunciar palabra alguna…

Richelle suspiro y le dijo:

– Puede que tú mente esté hecha un lío en estos momentos pero nunca dejes de tener presente que:

«No importa que los días pasen, ni que deje de llover por un tiempo, o que los animales dejen de existir, no interesa si en tu vida hay un millón de personas; él desea que tengas en cuenta, que no hay nadie en el mundo que te amé más que él; pues eres su más grande sueño, su anhelo, su pequeño»

Colocar en palabras el gesto de Bill, me era imposible…

Se desplomo en el suelo, y con sus manos en los ojos, no hacia otra cosa que no fuera decir:

Lo siento…

Richelle se arrodillo frente a Bill y dijo:

– No sé cómo, pero, en una ocasión, Tom me contó que una tía que tenía en el extranjero; le había llamado para pedirle que guardara ese secreto; esas palabras le llenaron tanto el corazón, que esta es la fecha en la que aún no las olvida; pues cuando le pregunte por sus sentimientos por ti, él sólo pudo citar aquella frase.

¿Lo entiendes, Bill?

Tom te ama, no importa cuán espantoso haya sido su pasado; él en verdad, está perdido en ti; jamás lo había visto tan entregado a alguien y eso que le conozco ya desde hace unos años.

De cierta forma, te envidio; has conseguido que un Rey se arrodille ante ti…

¡Es una proeza!

La madurez con la que Richelle había manejado el descontrol de Bill, en verdad, me dejaron fascinado; ella lo provoco para luego, reconfortarle…

Al parecer, Simone había tenido contacto con Tom sin que él lo supiese; pues era obvio que él no tenía ninguna tía en el extranjero; todos sus familiares residían en Alemania…

¡Dios!

Si Tom se entera de que esas palabras provenían de su verdadera madre, quizás, se quiebre; o tal vez, recobre la esperanza…

Bill permanecía llorando en el suelo, Richelle acariciaba su cabello para tranquilizarlo y Blake mantenía su rostro agachado; cuando levanto su mirada, me vio a los ojos y en un gesto completamente irreal; me sonrió, para luego decir:

– Creo que esto se acaba aquí.

Los tres enfocamos nuestras miradas en el…

– ¿A qué te refieres?

– No importa lo que haga, las cosas simplemente, no cambiaran.

– ¿Blake?

– Richelle, dejo a Bill en tus manos y Andreas…

– ¿Qué?

– Saluda a Tom de mi parte.

– C-Claro.

Blake se encamino a la salida y cuando su mano estaba por girar la manecilla; pronuncio:

– Para mí, siempre habrá sido un deleite el enamorarme de ti, Bill.

Dicho esto, cerró la puerta y se fue…

¿Se había rendido?

¿No teníamos que preocuparnos por él?

Fui hasta donde estaban ellos dos, y me senté en el suelo; Bill continuaba lamentándose y yo, sólo lo abrace.

– Hey, cálmate, a Tom no le gustaría saber que estas sufriendo así.

– Andy, perdóname.

– ¿Por casi asesinarme?

– Yo…

– ¿Por tratar de cortar mi garganta y dejarme sin mi sensual rostro?

– ¡ANDREAS!

– Jajajaja, parece que has recuperado el espíritu, colega.

– Eres un idiota.

– Sí, sí, sí, pero, no más que tú. No soy yo el que anda tras un alfa torcido…

– No le digas así…

– Sabes que es verdad; con su complejo de alfa no engaña a nadie.

– Ojala le dijeras eso de frente.

– ¿Cuantas veces debo repetírtelo? Valoro mi vida, Bill.

– Cierto.

– ¿Estás más tranquilo?

– Si, gracias Richelle.

– Claro, sin presiones.

– ¿Dónde está Tom?

– No lo sabemos, pero, ¿Le viste, verdad?

– Si.

– Dime, ¿Qué hicieron a penas se encontraron?

Los ojos de Bill se abrieron demasiado y sus mejillas se pintaron de un rojo intenso…

– No es necesario que te sonrojes, eh.

– No molestes, Andy.

– Pero, en serio, ¿Hasta en Stuttgart les dan ganas de eso?

– Andy…

– Porque yo mantengo tan asustado que ni siquiera soy capaz de tener un pensamiento impropio.

– ¡Aja! Así que esa es la razón por la que no me prestas atención.

– ¿De qué hablas, rubia?

– Pues de lo que acabas de decir; si es miedo, yo puedo quitártelo.

– Ni en tus sueños.

– Deja la timidez, sólo, abandónate a mí.

– ¿Por qué no te mueres?

– Andreas, ¿Por qué rechazas a Richelle, ah?

– ¿Lo ves, Bill? Es un desalmado.

– Pobre de ti.

– Lo sé, aun así, no pierdo la esperanza de que algún milagro se presente.

– Primero que todo: Bill eres un traidor y segundo: Eso no va a suceder nunca, porque soy gay.

– ¿QUÉ?

Ambos se miraban entre sí, como si no pudiesen creerse lo que acaba de decir…

– Andy, ¿Cómo?

– Lo que escuchaste.

– ¿Estás de coña, no?

– No, es la verdad.

– ¿Ah, sí? O sea que, ¿Si estás enamorado de Tom?

Ok.

Esa respuesta si no me la esperaba…

– ¿Cómo por qué debería enamorarme de un sucio y asqueroso rastafari inmundo como ese, ah?

– Bueno, pues, no lo sé…

– ¿No lo sabes?

– Es que tú te comportas muy cariñoso con él, entonces, si eres gay, quizás, tu…

– A la mierda; era una broma pero ya ustedes se la cargaron.

– ¿Broma?

– No sé si creerte.

– ¿Qué?

– Lo dijiste de una manera muy serena.

– Pero, no es verdad.

– Eso explicaría porque me rechazas…

– Porque no me gustas, por eso…

– Bill, ¿Si una mujer atractiva se te plantara en frente sólo con ropa interior y se te insinuara, la rechazarías?

– Si fuera Hetero, no, no lo haría.

– Cierto, entonces, si eres gay.

¿En qué lío me había metido?

¡Todo por bromear con algo tan estúpido como eso!

– Bien, la próxima vez que lo vea, se lo diré.

– ¿Qué?

– Le diré a Tom que le amas, es mejor, abordar las cosas por lo sano.

– Pero, ¿Tú estás loco? Tom no pararía de burlarse de mí, ¡Dios! Me molestaría por el resto de mi existencia…

– Lo siento Andy, pero, debo hacerlo.

– Bill, lo siento, no quise bromear con eso; es una mentira, claramente no soy homosexual, sólo me estaba haciendo el estúpido, como siempre, pero, por lo que más quieras, no le des esa ventaja a Tom.

– Jajajajajaja, Ya cálmate, sólo jugaba contigo.

Éste niño…

¡Dios!

– Casi me matas de un susto.

– Pero, yo no creo que Tom se burlaría de ti, si fuera verdad.

– ¿No? Permíteme demostrarte lo equivocado que estas…

Suponiendo que fuera verdad y tú le dijeras eso; Tom empezaría cada día de su vida a decirme:

Así que, ¿Te gusto, no? Dime, ¿Qué sientes al tenerme cerca y no poder tocarme, Andy? ¿Quieres tocarme? ¿Puedo darte el privilegio de sujetarme de la mano? Bueno, lo haría, sólo si tú accedes a hacer cualquier cosa que yo te pida…

Tenía que haberlo sospechado…

Pero bueno, nada, resígnate Andy, jamás seré tuyo.

– Jajajajajajajajaajajajaajaja, ¡Exageras!

– Sabes que no. Bill, tu amo es un idiota prepotente, usaría eso como una excusa para torturarme…

– Tom, puede ser muy infantil ¿No?

– Como no te imaginas, Richelle. Eso de que es el «Rey» es una fachada estúpida; el verdadero no es más que un niño consentido con complejo de macho-alfa.

– Jajaja, Si Tom te escuchara, te mataría.

– Pero, como no se va a enterar, mi vida no corre peligro ¿Verdad?

– No lo sé…

– ¡BILL!

– Jajajajajaja, Tranquilo, no le diré nada.

– Bueno niños, basta de juegos, abordemos el tema en cuestión.

– Ok.

– Bill, ¿Qué te dijo Tom?

– Ummm, que contara 14 días desde hoy y que en algún momento, Andreas me llevaría a un lugar y yo debía recordar ese camino.

– ¡DIOS! No entiendo una mierda.

– Andreas, cálmate, no pierdas la cordura.

– Pero, ¿Qué le pasa a ese Rastafari? ¿Por qué no puede soltar la bomba y ya?

– Más o menos, sé a dónde piensa llevarte.

– ¿A dónde?

– El puerto.

– ¿Y eso es?

– El final de los Barrios Bajos; es la forma más segura de entrar y salir de ésta zona; sólo los que hemos recorrido todo el sector, lo sabemos.

– Tom dijo que Rick vendría por mí.

– ¿Rick? O sea que, él tiene que saber lo que Tom se trae entre manos…

– ¿Le preguntamos?

– No, es un tiempo perdido; si le preguntara se rehusaría a contarme algo; es demasiado leal.

– ¿Entonces?

– Yo sugiero qu…

Cuando estaba por intervenir; un fuerte disparo sonó desde afuera…

Los tres salimos alarmados del lugar…

Y al observar su cuerpo en el suelo…

Fue inevitable no entrar en pánico…

La sangre formaba un enorme charco a su alrededor…

Y nadie pudo moverse de allí…

&

Habían pasado semanas desde la última vez que lo vi…

No importaba cuantas veces lo llamara al teléfono…

Cuantos mensajes le enviara…

El simplemente, no respondía y ya estaba empezando a perder los estribos.

En la Universidad había cientos de rumores, que iban y venían; lo cual, lograba preocuparme aún más (Si eso era posible).

Tratando de menguar un poco la situación, me dirigí hasta la oficina de comunicación y pregunte:

Disculpe, señorita.

¿Si? Dígame.

¿Hay algún reporte de aplazamiento por parte del Joven Bill Kaulitz?

Permítame un momento.

La secretaria buscaba entre sus registros, y yo, sentía que la respuesta iba a ser la esperada…

Si, el Sr. Trümper lo solicito el día de ayer.

Gracias.

Con gusto.

Comencé a caminar tras los corredores y las ideas divagaban en mi cabeza…

¿Por qué Bill no me había dicho nada?

¿Acaso la situación en su casa era demasiado grave como para desaparecer así?

Y lo recordé…

Corrí hasta la Facultad de Ingeniería…

Tom tenía que estar en esa zona; él debía saber sobre Bill ¿No?

Pero, tampoco había rastro de él…

¡Nada tenía sentido!

Divise a la rubia con la que a veces hablaba Tom y me acerque hasta ella:

¡Oye!

¿Si?

Disculpa mi intromisión, soy Lele, amiga de Bill, quería saber si tú has logrado contactarte con Tom estos últimos días…

Oh, no; de hecho, hace mucho tiempo que no viene.

¿No?

No, linda.

¿Conoces el motivo?

Bueno, en parte, sé que es por la muerte de uno de sus mejores amigos, pero, de resto, no sé nada más; he intentado hablarle pero no consigo respuesta.

Bill tampoco me responde…

Lo siento, si supiera algo más, te lo diría…

No, gracias, en verdad, fuiste muy amable.

¿Bill tampoco ha venido?

No, lleva semanas sin aparecer.

¡Qué extraño! Ellos faltan y Anna también.

¿Anna?

Heithworth.

Oh, esa chica…

Si, llevan casi el mismo tiempo ausentes…

¿Y qué sabes de Anna?

Bueno, hay cientos de rumores, algunos dicen que se fue al extranjero, pero, hay otros más descabellados.

¿Si?

Dicen que la internaron en un manicomio o algo así, cosa que no creo, Anna es una chica muy lucida.

C-Claro, bueno, lamento haberte interrumpido.

No, tranquila, Lele ¿Verdad?

Si…

Soy Jessie, pero, puedes decirme Jess.

Claro Jess.

Oye, ¿Por qué no vamos a su casa? Quizás, así, podamos averiguar algo o verlos…

¿Puedes ahora?

Si, ya me desocupe.

Entonces, vamos.

Ok.

Salí junto a Jess de la Universidad; nos subimos a su auto y emprendimos el camino hasta la residencia de los Trümper…

Entonces, ¿Eres muy amiga de Bill?

Jajaja, algo así.

¿Por qué la risa?

Bueno, la verdad es que, en un inicio me le confesé y ahora, soy sólo su amiga, ¿Lo entiendes?

Oh, ya veo. Por lo menos, tú aun eres su amiga, yo que ni eso.

¿Cómo?

Tom y yo salimos por un tiempo, pero, él no quería nada serio y yo lo malinterprete todo…Él se enojó y ni siquiera me permitió quedarme a su lado.

¡Wow!

Si, Tom es algo radical…

Ya veo, bueno, Bill no es así; él me pidió que formáramos una amistad y eso hicimos, pero, no he sabido nada de él por semanas y estoy alterada.

Sí, yo, no quería involucrarme de más, es decir, Tom odia que invadan su espacio personal, y con la muerte de su amigo, pues creí que estaría aislado de todo; pero el que Bill lo haga también, es extraño ¿No?

Si, esto no me da buena vibra.

Ok, no saquemos conclusiones, ya casi llegamos.

Vale.

Aparcamos el auto, y nos dispusimos a llegar hasta la entrada, pero…

Algo no cuadraba.

La puerta estaba abierta de par en par…

Jess y yo nos observamos; y nos acercamos un poco más para ingresar a ese sitio…

Al entrar, no vimos nada extraño…

Pero…

Fue sólo hasta que llegamos al salón principal que el horror se hizo presente…

Contuvimos nuestra respiración para no vomitar en ese instante…

Las paredes estaban manchadas de sangre por todas partes y justo en el centro de ese enorme salón, yacía una montaña de cuerpos…

¡DIOS SANTO!

¿Quién había cometido semejante barbaridad?

La mayoría parecían ser empleados de la casa…

No había rastro de Bill o de Tom…

¿Y sus padres?

Jess y yo retrocedimos un poco; estábamos por llamar a la policía, cuando sentimos como una voz salía detrás de nosotros…

– No lo considero prudente, yo, de ustedes, me despedía de este mundo, para siempre.

Continúa…

Sé que las cosas se pusieron peor… Pero, no hay nada que pueda hacer u.u

Recuerden que: ¡Les quiero! ♥ Con Amor, AS ♥♥

Publico y rescato para el fandom TH

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