INCUBUS 17

Incubus” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 17

Tomi… —susurró jadeante—. Quiero… que hagamos el amor.

¿Estás seguro, Bill? —preguntó mirándole fijamente, el moreno asintió, depositando otro beso en sus labios, que poco a poco fue tornándose más apasionado y húmedo. El trenzado paseó sus manos por la espalda del menor, hasta que éste se separó bruscamente de él y le miró con el rostro completamente pálido y los ojos aterrorizados—. ¿Bill?

Tomi… yo… —Sus ojos se pusieron blancos y cayó de espaldas en la cama.

¡Bill! —Gritó el mayor y lo cogió en sus brazos y entonces notó que su pelinegro comenzó a generar una hemorragia nasal muy fuerte. Tomó la sábana blanca y trató de limpiarlo con ella, manchándola con el fluido, completamente asustado al ver que no se detenía y que el pelinegro tampoco recuperaba la conciencia—. ¿Bill? ¿Bill?

Le llamaba, aún limpiando su nariz, usando sus dedos, abrió un poco los labios del moreno para permitirle respirar, porque su nariz no dejaba de sangrar.

Cof, cof, cof —Sintió que el chico se sacudía en sus brazos en busca de más oxigeno y le ayudo a sentarse un poco.

¿Bill… estás bien? —preguntó asustado.

El chico le miró completamente aterrado de lo que le ocurría a su cuerpo, se sentía sumamente débil y cansado, su nariz no dejaba de soltar ese fluido rojo que tanto le atemorizaba.

¿Qué me está ocurriendo? —interrogó, con temor reflejado en su voz. Tom lo miró con angustia… no podía contarle nada, no aún y eso le desesperaba.

Sólo es una hemorragia nasal —Le dijo acariciando su cabellera y besando su frente para infundirle confianza.

Pero entonces todo empeoró. Bill comenzó a convulsionar sobre sus brazos, le apretó para detenerlo, pero no lo lograba, el pelinegro saltaba en sus brazos, sus ojos aterradoramente blancos, sin vida… su nariz sangrante y ahora de su boca un hilo de sangre se unía a las manchas en su rostro.

Cof, cof, cof… —Se ahogaba el pelinegro, no recibía oxigeno, su nariz sangrante y ahora su garganta también, no había forma de que el preciado aire llegara a sus pulmones.

Tom observaba la escena espantado, si había visto cosas raras en el infierno, esto era lo más bizarro y aterrador que le había ocurrido en la vida… tener al ser que amaba en sus brazos, luchando por respirar y él ahí, sin poder hacer absolutamente nada. Llegó a pensar que Bill moriría en sus brazos. Los ojos le escocían y él mismo dejó de respirar, pensando que tal vez su aire pudiera llegar a su amado, pero eso era imposible.

¡Bill! —Comenzó a sacudirlo violentamente—. ¡Bill despierta! ¡Abre los ojos! —Gritaba desesperado, pero el pelinegro sólo seguía agitándose en sus brazos… su rostro palidecía con rapidez… de hecho comenzó a tomar un tono azulado—. ¡Bill! —Gritaba el trenzado… no podía perderlo, no ahora, no—. ¡Bill! —Le llamaba…. Hasta que de pronto… la convulsiones terminaron… Tom no quería mirarlo, llegó a pensar que su amado pequeño estaba… muerto… no hizo nada más que llorar.

¿Tomi? —Oyó el suave sollozo y entonces apretó su abrazo.

Oh, Dios mío —Fue su susurro de vuelta, su llanto desconsolado asustó al moreno.

¿Qué pasa? —preguntó con la voz rasposa.

Creí… creí que habías… muerto —Lloró amargamente.

Sólo estoy cansado, Tomi… no moriré aún… —Sus palabras y ese “aún” retumbó en los oídos del Incubus.

Al notar que su adorado pelinegro nuevamente caía en la inconsciencia, le obligó a levantarse rápidamente y marcó a Luka.

Luka, Luka soy yo, Tom… Bill, es Bill, él está… inconsciente —dijo velozmente, como tratando de acelerar el momento en que, por fin despertara.

Tranquilo… dime… ¿Qué pasó? —El otro chico, pese a sonar calmado, estaba muy agitado en su interior.

Él… comenzó a sangrar… —Tom no pudo evitar llorar en el teléfono, lo que dificultaba la comunicación—. Su nariz no paraba de sangrar y luego… luego se ahogó y su cuerpo saltaba y yo creí que moriría…. —Su llanto era realmente elocuente. Luka tuvo que guardar silencio para no llorar junto a su compañero, pues sus palabras sólo le hacían revivir aquel horrible momento que vivió con su amada Elizabeth, algún tiempo atrás.

Voy de inmediato, sólo mantenlo respirando. Si despierta, dale de comer y Tom…

¿Si?

Calma… podemos salvarlo, ¿ok? —El trenzado asintió al lado del teléfono y colgó.

Regresó al lado de su pelinegro y con unas motas de algodón humedecido, le quitó las manchas de sangre del rostro. Tom sufría… él ya había visto la sangre tantas veces, al limpiar a sus víctimas cuando las violaba, pero esto era completamente diferente. La sangre… elemento vital en la vida de los humanos, sólo debía estar en el interior de sus frágiles cuerpos, si salía de él, sólo era signo de enfermedad y desgracia.

Suavemente limpiaba los rastros y con su mano quitaba las lágrimas que seguían cayendo por sus ojos, hasta que sintió que su pequeño se removía. Se acercó a su frente y le besó levemente, sonriendo.

¿Tomi? —Le llamó el pequeño, reconociendo al dueño de aquella suave caricia.

Amor… ¿Cómo te sientes? —preguntó, tratando de calmar su angustiada voz.

Sólo estoy muy cansado —susurró, aún sin abrir los ojos.

Tranquilo, debes descansar —Le volvió a rozar los labios—. ¿Quieres seguir durmiendo?

No si tú estás triste —agregó, haciendo un esfuerzo y encontrando su mirada con los enrojecidos ojos de su trenzado—. ¿Qué te tiene tan angustiado, amor?

Tú, mi vida… nunca te había visto tan débil —respondió el mayor, tratando de decir parte de la verdad y no mantener al pelinegro invadido de mentiras.

Siempre he sido un debilucho, Tomi, no te asustes, tal vez sólo sea el hambre que tengo —dijo tocándose el vientre. El mayor llevó su mano también allí y le acarició.

Se mueve… —comentó el de trenzas, simulando sorpresa.

Tal vez sea una especie de parásito y nada más, con una par de hierbas y antibióticos estaré sano de nuevo —afirmó el pelinegro, infundiéndole valor a su amado.

¿Quieres algo de comer? —preguntó Tom, entusiasmado con la conversación.

No pienso alimentar a este bicho —Gruñó el pelinegro, refiriéndose a su supuesto “parásito estomacal”—. Así que no… prefiero dormir un poco.

No creo que sea bueno que te debilites, mi amor. ¿Por qué no comes un poco y luego descansas? —sugirió el trenzado casi suplicante, sus ojos llenos de amargura.

No, Tomi. Abrázame y déjame dormir a tu lado —Tom lo acomodó mejor en la cama, porque el moreno no tenía fuerzas. Se acostó a su lado, lo cubrió con una manta y le acarició el cabello, hasta que finalmente se durmió.

&

A los pocos minutos, la puerta era golpeada fuertemente. Tom dejó con sumo cuidado a su pelinegro y fue a abrir. Se encontró con Luka y Jared con rostros consternados.

¿Dónde está? —preguntó rápidamente el más alto.

En el cuarto —respondió de inmediato el trenzado, dejando espacio para que ambos entraran.

Luka me llamó en cuanto le hablaste —comentó Jared al trenzado Incubus, mientras apretaba su hombro dándole un poco de consuelo.

Gracias, amigo, estoy… abatido —susurró el trenzado, frunciendo el ceño.

Te ves realmente mal —Entraron al cuarto y vieron a Luka, sentado al lado de Bill descubriendo su brazo.

¿Qué haces, Luka? —Preguntó Tom al ver que manipulaba algunas cosas.

Tomo una muestra de sangre. Necesitamos saber si ya generó la anemia —Habló como un profesional. Aunque él no se sentía para nada de esa manera. Luka lo único que quería era salvar al pelinegro y evitar un desastre mayor.

¿Por qué mejor no lo llevamos a un hospital? —preguntó desesperado el trenzado.

Tom —Le dijo Jared, volteándolo para que le viera a los ojos—. Si llevamos a Bill a un hospital, descubrirán de inmediato que está embarazado, aunque su vientre se vea plano, la criatura muestra una evolución de dos meses —Tom abrió grandemente los ojos, su hijo Ya estaba creciendo—. Lo peor Tom, es que Bill es hombre… y aunque este mundo está completamente loco, no existen embarazos masculinos.

Oh —Fue lo único que salió de la boca del trenzado.

Si toman a Bill de conejillo de indias, lo perderemos para siempre… morirá sin que podamos hacer nada para intentar salvarlo —Jared no dejaba de mirarlo, esperando alguna reacción, pero Tom estaba tan perdido en sus pensamientos que no lograba articular palabra alguna.

Ya está listo —dijo Luka guardando herméticamente la muestra.

¿Y qué harán con eso? —preguntó por fin el trenzado, si era imposible llevar a Bill a un hospital, tal vez la muestra tampoco podría ser analizada.

Jared la llevará con un amigo —Habló Luka no muy convencido de la situación, no le agradaba la idea de su hermano usando su poder para recibir favores de otros hombres, a pesar de todo siempre fue muy sobre protector con él.

¿No será lo mismo? —Volvió a cuestionar Tom.

No… yo me aseguraré de ello —afirmó el otro Incubus—. Tranquilo, Tom, te ayudaremos.

Déjale dormir y hazle comer —pidió nuevamente Luka.

Está bien… gracias —Los chicos tan rápido como llegaron, se fueron.

&

Una vez dentro del vehículo, los hermanos Incubus aseguraban los cinturones y soltaron un hondo suspiro.

¿Cuánto tiempo tenemos, Luka? —preguntó el menor encendiendo el motor.

No más de cinco días —dijo tristemente el más alto—. Después de eso, será imposible realizar el aborto, el bebé se adueñará por completo de la vida de Bill, si algo le pasa a él, arrastrará al padre a su muerte —Su tono era sombrío, como la situación en sí.

Creo que debemos decirle a Tom.

Primero asegurémonos de encontrar un buen lugar donde realizar el aborto —Aclaró el mayor—. Sólo entonces le diremos.

Podemos embrujar a los médicos para hacerlo —comentó esperanzado Jared.

Necesitamos a varias personas y eso requiere de mucha energía. Creo que Tom y tú no serán suficientes —explicó Luka, mirando al frente.

¿Y tú, hermano? ¿Tus poderes?

Si los uso… —Meditó sus palabras—. Si los uso volveré a tener hambre —Jared comprendió y asintió.

No te obligaremos… —Se volvieron a sumir en el silencio.

&

Tom seguía con los ojos cerrados, se había dormido al lado de su amado, acariciando su sedoso cabello negro y besando levemente su frente. Pensaba que soñaba con él al sentir que su entre pierna cobraba vida, recordaba cada vez que embrujó a su pelinegro en sueños y él juguetonamente lamía su masculinidad. Sentía como se endurecía poco a poco y tuvo hambre, llevaba ya tres días sin sexo y eso para un Incubus era algo terrible.

Para él sin embargo, era sólo un sacrificio por su amor. Pero a pesar de auto alentarse con ese pensamiento, no podía ignorar aquella agradable sensación que provocaba una felación, más aun si ésta era hecha por la experta y exquisita boca del pelinegro.

Sin pensarlo más, llevó su propia mano hacia su erección, debía arreglar ese problema antes de que Bill despertara. Pero al llegar… se topó con una melena. Se sentó de golpe y quitó las sábanas.

¡Bill! —Llamó preocupado.

Tomi mmm —Gimió escandalosamente el pelinegro, completamente desnudo y lamiéndose los labios lascivamente.

¿Qué te pasa?

¡Fóllame! —Mandó fuerte y claro, mientras su mano masajeaba su creciente erección. Tom notó que sus ojos, no estaban cerrados, pero sí estaban cubiertos por una delicada membrana. Su hijo tenía hambre y estaba manipulando a su pelinegro—. Vamos Tomi, fóllame bien duro.

Bill, ven aquí —Le llamó y el moreno gateó hasta sus piernas y apresó sus labios, en un beso apasionado y lleno de deseo.

Tom sabía que no podría hacer el amor con Bill en esas condiciones, además Luka tenía razón, si lo tomaba así, sin sus poderes de Incubus, al saciar su hambre, lo vería y pensaría lo peor, que fue violado.

Ya Tomi mmm —Jadeaba el menor masturbándose lentamente, provocando más el hambre de Tom.

No te follaré, cielo… sólo nos acariciaremos ¿Quieres? —preguntó dulcemente.

Dentro de la mente del pelinegro, era volver a repetir aquellos maravillosos sueños eróticos. Asintió lentamente y Tom se puso sobre él, besándolo con ansias, él también lo deseaba. Bill abrió las piernas, dándole espacio entre ellas. El mayor comenzó a moverse sobre él lentamente, friccionando sus cuerpos con deleite.

Tom se concentraba en besar al pelinegro, mientras que una de sus manos le acariciaba lentamente. Se apoyaba en la otra para no dejar caer todo su peso en el delgado moreno. Con suavidad tomó la dureza de Bill en su mano moviéndola con rapidez. El pelinegro dejaba escapar jadeos prolongados y roncos, llenos de placer. Tom Dejó su lugar y bajó besando todo el torso de su amado, hasta perderse en sus caderas y engullir en su boca toda la masculinidad de su pareja… lo lamió con deleite hasta que el pelinegro terminó en su boca.

Aaahhh —Gimió fuertemente el menor, tironeando las trenzas negras. Tom volvió a su lado y le besó, dejando el almizcle en boca del moreno.

Duerme, cielo.

No… —Bill tomó en sus manos el miembro duro y palpitante del trenzado, y sintió como él le abrazaba con fuerzas, al sentirse tocado de esa manera tan deliciosa. El pelinegro siguió masajeándolo, mientras mordía con suavidad la oreja del mayor, hasta que su semilla caliente, mojó por completo su mano. Entonces, los ojos del moreno se cerraron fuertemente.

Te amo, Bill —Se puso de pie con cuidado, aún sentía su cuerpo temblar por el reciente orgasmo, pero no podía dejar a Bill en ese desastre. Lo cogió en brazos y lo llevó a su cuarto. Dulcemente le limpió el sudor y le puso sólo el pantalón del pijama. Lo cubrió con las sábanas y besó sus labios.

Luego regresó a su cuarto y comenzó a sacar todo. Había rastros de sangre, sudor y sexo. Definitivamente, debía limpiar. Se demoró muy poco tiempo, llevó todo a la lavadora e inició el programa, hasta que oyó una voz.

¡Tooommm! —Gritó. El aludido, corrió alarmado y encontró a Bill llorando, sentado en la cama.

¿Qué ocurre, cielo? —preguntó sentándose a su lado y abrazándolo para darle consuelo.

No te vi y tuve miedo… mucho miedo —Tom besó su frente e hizo círculos en su espalda.

Jamás te dejaría, amor mío —Bill se separó un poco y buscó sus labios—. Tengo mucho sueño.

Lo sé… ¿Por qué no duermes más? —El pelinegro asintió y el trenzado se acomodó a su lado.

&

Después de lo que pareció una hora, Tom sintió un molesto ruido que provenía de su habitación, hasta que se percató que se trataba del celular de Bill. Pensando que podían ser los G’s, se levantó y lo contestó sin verificar la pantalla.

Buenas noches —Saludó una voz de mujer—. ¿Y mi hijo?

Oh, señora, es Tom el compañero de piso de Bill —Contestó rápidamente para no asustar a la mujer, quien pensó un momento antes de hablar.

¿Y Bill? —Volvió a insistir.

Bill llegó muy cansado del trabajo y se retiró a dormir.

¿Está bien?

Sólo un poco cansado. Yo le diré que le llame por la mañana —Se ofreció el trenzado muy amablemente por el teléfono.

Gracias —dijo ella, pero antes de que pudiera colgar, el trenzado la detuvo.

¿Señora?

¿Mmm?

¿Usted conoce algún alimento en especial, para mejorar la anemia? —preguntó lo más casual que pudo, pero la mujer sintió pánico.

¿Acaso Bill tiene anemia? —dijo alterada y un poco espantada.

No, no, no es eso —respondió el trenzado, casi tartamudeando—. Es para mi hermana, está embarazada y tiene anemia —Mintió… en parte.

Oh, bueno…En ese caso, cualquier platillo que sea muy rico en hierro.

Hierro… gracias señora y no se preocupe por Bill, yo lo estoy cuidando —agregó, con una sonrisa débil, sin embargo eso alentó a la mujer.

Gracias, Tom —Colgó y el de trenzas dio un gran suspiro y regresó al cuarto.

& Al otro lado de la ciudad &

¿Y? ¿Cómo está? —interrogó con el ceño fruncido el obispo, mirando fijamente a su esposa.

Estaba durmiendo —Cortó ella, no quería alentar los desvaríos de su esposo.

Desde que había salido del hospital, se lo llevaba hablando de lo peligroso que era aquel chico de trenzas, amigo de su hijo. Se recluyó en sus libros antiguos de la Iglesia buscando información sobre él y los demonios que él vio cuando fue atacado. De alguna forma, el reverendo sabía que había sido sacado de este mundo y llevado al infierno.

Jorg, tranquilízate. Bill sólo dormía —Trató de calmarlo.

Bill no se acuesta tan temprano, algo debe estar mal, lo sé… según lo que descubrí, ese ser… le quita la energía vital… tal vez Bill se está muriendo de apoco por su culpa —La mujer sintió un escalofrío.

¿Crees que Bill se enferme por causa de eso? —preguntó, temiendo lo peor.

Sí… quizás empiece de apoco… anemia, desmayos, cosas simples al principio —Hablaba el hombre paseándose por la sala. La mujer al escuchar la palabra “anemia”, sintió que el mundo se venía encima.

Vamos a verlo… mañana —ordenó sin vacilar.

Bien.

& Continuará &

¿Qué hará la madre de Bill? ¿Caerá en el juego de su esposo? ¿Y el obispo… seguirá con su obsesión por Tom? ¿Podrá separar a los chicos? ¿Se dará cuenta del problema en el que esta su hijo? ¿Qué hará Tom cuando ellos lleguen a su departamento? ¿Qué harán Luka y Jared para ayudar a Tom con el aborto? Muchas interrogantes para el siguiente capítulo

Escritora del fandom

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