INCUBUS 18

Incubus” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 18

Por la mañana Bill despertó con gran cansancio, sentía que en realidad no había dormido nada, pero no pudo evitar sonreír al sentir el poderoso brazo de Tom alrededor de su cintura. Se levantó para ir al baño, pero sólo un pequeño movimiento suyo alertó al Incubus.

¿Dónde vas? —preguntó, sentándose de golpe en la cama.

Al baño —contestó el pelinegro, sonriendo.

¿Cómo te sientes? Ayer me dejaste muy preocupado —comentó el trenzado, poniéndose de pie y ayudando a Bill, quien al parecer no lograba levantarse.

Estoy bien, sólo un poco… o muy cansado —dijo el moreno aceptando su ayuda y finalmente levantándose. Tom lo acompañó al baño y le dio un poco de privacidad. Luego, lo regresó al cuarto.

Hoy definitivamente te quedarás en casa —Alegó el trenzado.

Pero los chicos estarán locos.

Le pediré a Jared que les ayude —Y tomó de inmediato su celular y le pidió el favor a su amigo, quien de inmediato aceptó—. Bien… ya no hay problema.

Creo que estás exagerando, Tomi.

Nada de eso. Quiero que estés muy bien… para que nosotros… —Se sonrojó—. Para que podamos terminar lo que empezamos ayer —Ahora fue el turno de Bill de enrojecer.

Sí… yo quiero terminar eso… —Aceptó el menor y el trenzado se acercó para darle un casto beso.

Te prepararé algo de desayunar.

Sí… muero de hambre. Gracias, Tomi.

Tom cocinó algunas cosas ricas en “Hierro” como había dicho la mamá de Bill y entonces recordó que debía llamarla para darle tranquilidad. El pelinegro devoró todo con ansias, lo que calmó un poco la angustia del trenzado.

Fue al baño y preparó la tina para que su pareja se diera un relajante baño y así eliminar todo rastro de estrés que pudiera estar sintiendo.

Ya, cielo, tu baño está listo —Le indicó y lo cargó en sus brazos para llevarlo. Bill reía pensando que Tom sólo hacía eso porque exageraba.

Estuvo allí tranquilo, mientras Tom le lavaba el cabello y le jabonaba dulcemente. Él no tenía fuerza para negarse y en realidad no quería hacerlo, toda esa atención le hacía sentirse especial y le gustaba. Tom no intentó nada sexual durante el baño, cosa que agradó más al pelinegro, podía estar seguro de que Tom lo amaba de verdad y no era algo simplemente sexual. Finalmente el trenzado lo envolvió en una gran toalla blanca y lo llevó al cuarto donde lo secó y vistió.

Me siento como un inválido —Se quejó el moreno, sin realmente hacerlo.

Sólo déjate consentir mi cielo —Tom terminó de arreglarlo y lo volvió a tender sobre la cama—. Quédate aquí, si quieres dormir puedes hacerlo, pero antes me gustaría que llamaras a tu mamá, ella te llamó anoche, pero como dormías tan profundamente, no quise despertarte —Contó el trenzado, alcanzándole su celular.

Gracias, Tomi —Su pareja salió de la habitación para darle privacidad.

&

Él fue a la sala para contactarse con Luka y ver cómo iban los progresos.

Hallo Luka, soy Tom —dijo apenas sintió el otro lado de la línea.

Tom, ¿ha pasado algo malo? —La voz preocupada del otro chico le hizo sonreír, eran buenos amigos después de todo.

No, Bill despertó bien, aunque sigue extremadamente cansado —Explicó resumiendo.

Lo más probable es que Bill ya tenga anemia, Tom, pero eso sólo lo sabremos en unas horas. Jared irá por los resultados. Embrujó a un hombre, “un amigo” según él y traerá los resultados apenas los tenga —Le contó Luka—. Ahora mismo estamos en el “Sweet Land” ayudando, esto está de locos, hay mucha gente y todos preguntan por ustedes.

Es que somos los más guapos —comentó divertido el trenzado, olvidando un poco su dolor.

Tienes razón, amigo, aunque mi hermano y yo les hacemos bastante competencia, no te creas jejeje —Ambos rieron para alivianar la tensión.

Gracias, Luka, por todo lo que haces —agregó y esta vez su voz sonó rota, el otro chico sintió el dolor en esas palabras, él mismo podía sentirlo, lo había vivido y nunca pudo superarlo, ni siquiera ahora que tenía la oportunidad de redimirse, salvando a Bill. No, no había nada que pudiera sacarle el dolor de haber perdido a “su familia”.

Ten fe, Tom.

El trenzado soltó bufido irónico.

¿Fe? ¿Qué acaso estás loco? —dijo sonando un poco frustrado, más no alzó la voz en ningún momento.

Tom… si el diablo existe, entonces Dios también —El trenzado reflexionó un momento y luego preguntó muy discretamente.

Luka… ¿Por qué hueles a virgen?

Eso, mi amigo, es un milagro.

¿Me contarás? —Tom sintió que una oleada de esperanza crecía en su pecho.

Lo haré… oh, claro que lo haré… pero en persona —respondió feliz con su raro acento extranjero.

Bien… gracias.

Nos vemos luego —Y colgó. Tom se quedó mirando el aparato y sonrió.

Milagros… —dijo casi en un susurro—. Es lo que necesito ahora… un milagro —Regresó a la habitación sólo para encontrar a Bill jugando con el control remoto—. ¿Pudiste hablar con tu madre? —preguntó sentándose a su lado y acariciando su mano.

Nop… nadie contestó el teléfono, tal vez están en la Iglesia —comentó sin darle verdadera importancia, el trenzado frunció el ceño.

¿Y por qué no intentas con el celular?

Oh… mi padre los considera artilugios satánicos.

Jajaja ¿Los celulares…. Satánicos? Jajaja —Tom no pudo evitar reírse.

Sí, lo sé, suena horrible, pero así es papá.

Lo siento —Se apresuró a disculparse el trenzado—. No quise burlarme.

No es eso, sé que nuestra religión es muy extremista. A veces me pregunto cómo aguanté tantos años en ella —agregó el pelinegro, mirando por la ventana.

Nos acostumbramos… a lo bueno y a lo malo… somos animales de costumbres —declaró el trenzado, pensando en cómo vivía él, antes de conocer a Bill y cómo había cambiado su vida a causa de ello.

¿Tomi?

¿Mmm? —Tom salió de sus pensamientos.

Tocan el timbre —El trenzado frunció el ceño.

¿Quién podrá ser? —El moreno se alzó de hombros.

Tom caminó rápidamente por el apartamento y llegó a la puerta, tomó el pomo y lo giró, llevándose la sorpresa más fuerte e inesperada que NO necesitaba en esos momentos.

¿Usted? —Gruñó, sin evitar el asombro en sus ojos ni en su voz.

Necesito hablar con mi hijo —ordenó el obispo, confrontando su mirada.

Disculpe… ¿Tom? —La voz femenina le hizo cambiar la dirección de su mirada—. ¿Está mi hijo en casa? —preguntó tímidamente la mujer, pensando de pronto que esto era realmente una mala idea.

Disculpe, señora. Pasen, por favor, Bill está descansando —La pareja entró a la sala.

¿Podemos verlo? —Insistió la mujer, el hombre sólo evitaba la mirada del trenzado.

No creo que sea conveniente, él pasó mala noche y está exhausto —En verdad el debía tratar de evitar ese encuentro a como diera lugar, de lo contrario el padre de Bill podría poner en riesgo todo lo que tenían hasta ahora.

¿Quién es Tomi? —llamó el pelinegro, mientras se acercaba a la sala, apoyándose en las murallas. El trenzado al verle tan débil corrió en su ayuda y le tomó por los hombros para darle soporte.

Estás muy débil, Bill, deberías seguir durmiendo —susurró con mucha ternura, el pelinegro le vio y se sonrieron mutuamente.

Los padres vieron la escena y luego se miraron entre sí. Por muy religiosos que fueran ellos, podrían reconocer una mirada de amor en cualquier lugar.

Hijo mío —Habló la mujer.

¿Mamá? —Bill elevó la mirada topándose con su progenitora y detrás de ella con su padre.

Te vinimos a ver, hijo —Siguió ella. El rostro del pelinegro era una total intriga.

¿En serio? ¿Por qué? —No pudo evitar sentirse invadido por ellos, no quería escuchar los reproches de su padre por vivir con otro hombre, ni mucho menos escucharle decir alguna barbaridad en cuanto a su Tomi.

Estamos preocupados por ti, hijo, ayer te llamé y Tom me dijo que no estabas muy bien.

Sólo dije que estaba cansado, señora —Se defendió el trenzado.

Pero ya que estamos aquí, podemos conversar, ¿cierto? —La mujer tenía esa mirada de súplica en sus ojos y Tom por primera vez en su vida sintió… lástima.

Tu madre tiene razón, Billy, ven siéntate —Le ayudó a acomodarse cerca el balcón. Abrió un poco las ventanas para que circulara el aire—. Voy por unos refrescos —ofreció gentilmente y desapareció por la cocina.

¿Estás enfermo, hijo? —preguntó Jorg con cara de preocupación, Bill alzó las cejas impactado.

No padre… sólo un poco cansado.

Es ese trabajo tuyo —«Ya empezó. Nunca va a cambiar» Pensó el pelinegro—. Pero ¿no estaba Georg ayudándote?

Sí padre, también Gustav de la facultad, ¿los recuerdas? Te lo presenté antes —El hombre negó con la cabeza.

Sabes que veo muchísima gente, hijo, no los puedo recordar a todos —Y sonrió por primera vez—. Te veo delgado.

Para nada, estoy engordando… mira —Se levantó la playera y mostró una pequeña barriga, los padres sonrieron.

Pero eso no es nada jajaja —dijo su madre.

Creo que tengo un parásito o algo así —comentó de repente el pelinegro y los sentidos de Jorg se alertaron.

¿Por qué lo dices?

Porque siento que se mueve y tengo vómitos y estoy muy cansado —Aclaró el moreno.

¿Por qué no vas al médico? —preguntó su madre un poco preocupada.

Creo que lo llevaré mañana mismo, si hoy no mejora —intervino Tom, entrando con una charola en sus manos—. Sólo lleva así dos o tres días y no ha querido faltar al trabajo —agregó a modo de regaño. La mujer le miró divertida.

Es que es un cabezotas a veces —Todos rieron, menos Jorg, que no dejaba de ver como Tom miraba a Bill casi con adoración, se sentó a su lado arrastrando un pequeño piso, para estar junto a él.

No es cierto —Se defendió Bill sonriendo—. Pero lo haré… si hoy no me siento mejor, mañana dejaré que Tomi me lleve al hospital, pero es que… yo odio los hospitales —Bufó sacudiendo el pelo, el trenzado sonrió al verlo actuando como un niño pequeño.

Ya Bill, que no te comerán allí —Bromeó el padre.

&

Estuvieron hablando de cosas triviales, del trabajo, de la iglesia, de cuanto lo extrañaban en el coro, pero ni una sola vez, el obispo habló de su experiencia en el infierno.

Será mejor que vaya a preparar el almuerzo —ofreció Tom levantándose.

¿Quieres que te ayude? —preguntó la mujer.

Claro que no, disfrute a su hijo señora.

Yo iré —aseguró el obispo y siguió a un intranquilo Tom hacia la cocina.

El Incubus sacó algunas cosas de la despensa y comenzó a preparar la comida, bajo la insistente mirada del hombre.

Hay algo que no me cuadra —comentó el hombre, sentándose en la mesa.

¿El qué? —preguntó Tom sin mirarle.

¿Cómo puedes fingir tan bien, después de lo que me hiciste? —Tom no se giró, de hecho siguió cortando vegetales.

Mire, señor… —dijo por fin girándose—. Sé que el encuentro que tuvimos fue desagradable, pero usted estaba lastimando a Bill y yo… no podía permitirlo —Tom se refería a aquella vez que rescató al pelinegro en su casa y en ningún momento se acordó de la venganza que Jared había realizado por él.

¿Por qué te importa tanto mi hijo? —Siguió preguntando el hombre, notando que este trenzado no tenía ni un rastro de maldad en su mirada, sólo fastidio.

¿Acaso no lo entiende? —Le retó con la pregunta.

¿El qué?

Sé que usted es religioso y todo y que por eso Bill está sometido a su voluntad, pero eso no tiene que ver conmigo, por lo tanto yo soy libre de manejar mis sentimientos —Habló el trenzado con valor.

¿Sentimientos?

Estoy enamorado de Bill —Soltó de pronto, el hombre abrió los ojos grandemente.

Eso es un pecado. Bill y tú son hombres.

Para usted es un pecado… no para mí… yo lo amo y él, es lo mejor que me ha ocurrido en mi vida —afirmó el trenzado y sus ojos brillaban llenos de emoción y Jorg lo notó en seguida.

¿Y Bill… te corresponde?

Sé que él me ama, pero por sus estrictas tradiciones, no me deja acercarme a él como yo quisiera —Tom prefirió evitar decirle que se estaban haciendo cada vez más unidos y que en secreto… eran novios.

Tú sólo buscas sexo y luego que lo tengas lo dejarás para que se hunda en su miseria… como pasó con su amigo Andreas —alegó el adulto, sin saber si quería seguir teniendo esa conversación.

¡Claro que no! —Se defendió el chico— Yo lo amo, no quiero que sufra, no se da cuenta que su hijo es muy especial, tanto que hizo que yo cambiara.

Eso no quita el hecho de que si llegaran estar juntos lo volverás un marica —dijo enojado el hombre.

¿Acaso eso es lo único que le preocupa? ¿No piensa en la felicidad de su hijo? —Le recriminó el joven volviendo a preparar la comida.

Claro que pienso en eso, y por ello debo alejarlo de ti… tú eres malo.

Creo que mejor me deja solo, señor —Dijo armándose de paciencia. Jorg salió en silencio de la cocina y volvió con su familia.

Tom respiraba con dificultad, sus ojos rojos por la ira contenida en esos momentos. Si Jorg se hubiera quedado allí, le habría descubierto.

&

Cuando al fin todos se sentaron a comer, Bill miraba de reojo a su padre, tenía un mal presentimiento, pero no sabía de qué.

Esto se ve muy nutritivo, Tom, ¿Dónde aprendiste a cocinar? —preguntó muy amable la madre del pelinegro, el trenzado le sonrió encantado.

Aprendí viendo programas de televisión y tengo que hacer platos así porque en el “Sweet Land” sólo hay dulces y debo encargarme de que Bill se alimente bien —El moreno se ruborizó ante el descaro de Tom con sus palabras, pero la mujer sólo asintió aliviada, porque su hijo estaba en buenas manos.

Comieron tranquilos, su padre lanzaba alguno que otro comentario sarcástico, pero nada grave como para alterar la paz de la reunión, para Tom todo estaba resultando bastante bien, hasta que sintió el timbre nuevamente.

¿Otra vez? —comentó Bill y sonrió—. Hemos tenido sólo sorpresas el día de hoy —Tom se puso de pie y fue a atender. Dejó pasar a Luka y Jared y los saludó con un abrazo.

Les presento a la familia de Bill —Presentó Tom, acercándolos a la sala.

¿Obispo? —dijo Luka, mirando a Jorg con asombro.

¿Luka? —El hombre abrió los ojos grandemente y luego desvió la mirada hacia los otros chicos y se puso de pie—. ¿Ustedes? —Los señaló con el dedo—. ¿Tú, Tom? —Miró a su hijo que le veía con la boca abierta sin saber qué le ocurría—. Tú te vas conmigo ¡Ahora!

¿Qué? —preguntó aturdido el pelinegro.

Nos vamos… ¡Ahora!

& Continuará &

¿Por qué el padre de Bill reaccionó de esa manera al ver a Luka? ¿Sabremos por fin el último secreto de Luka? ¿Qué hará Tom para impedir que se lleven a Bill? Sólo quedan 4 días para realizar el aborto, si no lo hacen… Bill morirá… Mucho que leer jejeje gracias. Y no olviden comentar

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