INCUBUS 19

Incubus” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 19

& Anteriormente &

¿Obispo? —dijo Luka, mirando a Jorg con asombro.

¿Luka? —El hombre abrió los ojos grandemente y luego desvió la mirada hacia los otros chicos y se puso de pie—. ¿Ustedes? —Los señaló con el dedo—. ¿Tú Tom? —Miró a su hijo que le veía con la boca abierta sin saber qué le ocurría—. Tú te vas conmigo ¡Ahora!

¿Qué? —preguntó aturdido el pelinegro.

Nos vamos… ¡Ahora!

Sin pensarlo un segundo, Luka chasqueó los dedos dejando al pelinegro y su madre completamente inmovilizados, con los ojos cerrados. Tom lo miró aturdido.

¿Qué demonios haces? —preguntó irritado, acercándose a su amado y comprobando que sólo estaba dormido y no embrujado sexualmente.

Sólo trato de salvar a Bill, Tom —Aclaró el chico alto.

¡Dios mío! —exclamó asombrado el obispo, cayendo de rodillas al suelo. Juntó sus manos en actitud de súplica—. Dios no los dejes dañar a mi familia, estoy dispuesto a bajar nuevamente al infierno, pero protege a mi esposa y a mi hijo —Rezó Jorg, con los ojos fuertemente cerrados.

Obispo —llamó Luka, tomándolo de un brazo para ponerlo de pie—. No queremos dañarlo ni a usted ni a su familia.

No es cierto… —Bramó, horrorizado el hombre y señaló al trenzado con su dedo—. Él me secuestró y me llevó al infierno.

¡¿Qué?! —preguntó Luka exaltado.

Me ultrajaron los demonios de allí… —murmuró el hombre, bajando la mirada y estremeciéndose al recordar tan fatídico incidente.

¿Es eso cierto? —demandó Luka, completamente indignado.

Bueno… —balbuceó el trenzado, sintiéndose increíblemente culpable.

No fue Tom. Fui yo —Le defendió Jared. El obispó levantó la mirada y negó con la cabeza.

Fue Tom, yo lo vi… me miraba con aquellos aterradores ojos rojos —Recordó y se acercó a Bill, empujando a Tom para alejarlo.

Señor, fui yo… disfrazado —El guapo Incubus chasqueó los dedos y adoptó la forma del trenzado. Sólo entonces, el obispo no supo qué decir—. ¿Lo ve? Tom me contó por qué no podía ser novio de Bill, porque usted le lavó el cerebro, por eso le fui a “dar una lección” —relató tranquilamente el chico, asumiendo toda la culpa. El reverendo tragó pesado, no sabía qué pensar.

Sin embargo, él… —Lo volvió a señalar—. También es un Incubus —dijo absolutamente seguro—. Es un maldito demonio sexual y se ha aprovechado de mi hijo —Sus palabras mostraban toda la indignación que sentía—. Ahora que veo como se tratan con Luka, puedo estar seguro de que Tom es también, un ser infernal.

Obispo… —Pidió Luka sentándose cerca de él, para tratar de calmarle—. Usted me conoce —comenzó a hablar con tranquilidad—. Sabe de mi promesa… —El hombre asintió—. Y también sabe que no haría nada para dañar a nadie, mucho menos a Bill.

Y entonces, ¿por qué está así de enfermo? Míralo… está muy débil —El obispo estaba realmente preocupado por su hijo.

Eso… es lo que trataremos de explicarle —Concluyó Jared.

¿Bill? —susurró Tom y todos le miraron confundidos.

¿Qué sucede, Tom? —preguntó Luka.

Bill está asustado, lo siento… —El trenzado llevó una mano a su propio pecho y respiró con dificultad—. Debes despertarlo, no se siente bien —Los Incubus se miraron no pudiendo creer lo que pasaba.

¿Tom? —Se oyó el suave susurro del pelinegro y todos abrieron los ojos grandemente—. Tom… ven… por favor… —El corazón del obispo dio un brinco… ¿Por qué su hijo llamaba a Tom cuando tenía miedo? ¿Acaso el amor, que decían tenerse, era así de poderoso?

No puede ser… —Susurró Luka.

¿Qué? ¿Por qué? —preguntó alarmado el padre.

Él debería estar en total inconsciencia, no debería ni siquiera poder hablar —Explicó El chico alto.

Conmigo pasó lo mismo —Añadió Jared—. No me dejó tocarle un pelo, llamó de inmediato a Tom para que le protegiera —El padre escuchó y confirmó su teoría, su hijo estaba enamorado de un demonio del infierno, pero ¿Acaso él lo sabía?

¿Tom? —Volvió a llamarle. El aludido se arrodilló a su lado y tomó su mano.

Aquí estoy, mi amor… no temas —Le habló suavemente y acarició su mejilla, con una gentileza que el obispo no pudo ignorar.

¿Qué haremos ahora? —cuestionó Jared, un poco complicado con esta situación.

Tendremos que continuar con esta conversación luego. Sin duda no podré mantener a Bill así mucho tiempo… míralo… está luchando por abrir los ojos y buscar a Tom —Indicó Luka.

Tranquilo, Bill, aquí estoy… no temas —Le repitió el trenzado y depositó un suave beso en su mejilla. El pelinegro de inmediato sonrió y el obispo prefirió desviar la mirada.

Necesito una buena explicación, Luka —demandó nuevamente serio el hombre—. No puedo dejar a mi hijo en manos de un demonio que le chupa la energía, violándolo cada noche.

¡Yo no lo violo! —Se defendió Tom, alzando inesperadamente la voz—. Yo lo amo.

¿Acaso Bill te ha dado consentimiento para tener relaciones sexuales? —preguntó el obispo, completamente enojado con el demonio.

No… —Era la verdad, y por más que quisiera, Tom no podía cambiar eso.

¿Lo ves? Has violado a mi hijo y ahora él está enfermo por tu culpa —Escupió las palabras con dureza, al grado de enrojecer.

No… no… no… Yo lo amo, no quiero que nada malo le pase a Bill —La voz de Tom se quebró y sus ojos se aguaron, pero no quería que le viera el padre de su pelinegro en esas condiciones, no quería darle en el gusto. Sin embargo, una lágrima rebelde se escapó y el obispo vio con asombro lo que estaba ocurriendo… ya lo había vivido… con Luka… años atrás… un demonio enamorado.

Lo has enfermado. ¿Por qué no lo dejas para que pueda sanar? Deja que me lo lleve a un hospital, lo necesita —pidió el padre cambiando su tono de voz.

No podemos llevarlo a un hospital —afirmó Jared de inmediato, paseándose por la sala.

¿Por qué no? —preguntó alarmado el obispo.

Es… complicado.

¿Tomi? —El pelinegro podía sentir la desesperación de su pareja y eso le empujaba a despertar, hasta que finalmente abrió los ojos—. ¿Qué sucede, Tomi? —Todos mostraban expresiones de horror en sus rostros.

Nada, cielo —Le dijo suavemente. Luka chasqueó los dedos y la madre del moreno también abrió los ojos.

No te creo, Tomi, te sientes mal, lo sé —agregó el pelinegro, acariciando una de sus trenzas con cariño.

Hijo, nosotros nos iremos —aseguró Jorg, aclarándose la garganta.

¿Tan pronto? —intervinó la mujer, pensando en que su esposo armaría más polémica por el trenzado, pero vio que no hizo nada.

No me iré contigo, padre —dijo Bill rotundo, al recordar que las últimas palabras de su padre fueron que quería llevarlo con él—. Tom me cuidará, me quedaré con él —El trenzado asintió.

Está bien, pequeño, pero si este hombre te trata mal, me das sólo una llamada y estaré aquí para llevarte a casa —comentó Jorg en tono paternal, el pelinegro y su madre sonrieron.

Luka, necesito que vengas conmigo –Pidió amablemente el obispo, no quería preocupar a su hijo, ni a su mujer.

Sí, señor —Tras una breve despedida, todas las visitas se retiraron.

&

¿Tomi? —preguntó tímidamente le pelinegro, al ver a su amado tan triste.

¿Mmm? —respondió sin mirarle.

¿Estás bien? —cuestionó, besando su mejilla.

No… —Confesó y giró el rostro, besando levemente los labios del pelinegro.

¿Por qué?

Tengo miedo de perderte —Ambos se miraron con tristeza en los ojos—. Viste la reacción de tu padre antes de irse… te quería arrancar de mi lado —Volvió a bajar la vista.

Pero le dije que quería estar contigo, Tomi —El trenzado levantó el rostro y le volvió a besar.

Te amo, ¿sabes?

Claro que lo sé, mi Tomi.

¿Qué quieres hacer? —preguntó el mayor más animado.

¿Una película? —respondió el moreno, alzando una ceja.

Claro… ¿Tu cuarto o el mío? —Le alentó, cargándolo como a una novia.

El mío —El trenzado le dio un ligero beso y caminó hacia la habitación. Lo depositó con suavidad en la cama y le entregó el control remoto.

Se toparon con una película que parecía interesante, pero al poco rato, Tom se durmió. Aprovechándose de su posición, el moreno acariciaba lentamente sus trenzas y sonreía con ternura.

Al cabo de un rato, la película mostró una escena de la pareja principal teniendo sexo. Bill se cubrió el rostro, pero abría sus dedos para observar, completamente sonrojado.

«Me preguntó ¿Cómo será para dos hombres hacer el amor?»

Él sabía técnicamente cómo debía funcionar la unión, su amigo Andreas le había contado, pero siempre tuvo mucho temor, el rubio le contó que dolía mucho la primera vez y él siendo “virgen” tendría ese gran inconveniente.

Me gustaría tanto, hacerlo contigo —Le dijo suavemente al oído al trenzado, quien sonrió en el sueño—. Sé que también quieres hacerlo jijiji —Se rió por hablar solo. Terminó de ver la película, cuando sintió el cuerpo a su lado moverse.

¿Bill? —Llamó sin abrir los ojos.

Aquí estoy, mi amor —Contestó el pelinegro abrazándolo fuertemente, siendo inmediatamente correspondido. El trenzado se sentía tan bien, sólo al lado de su pelinegro lograba dormir, y esa siesta, le había ayudado a relajar por completo su cansado cuerpo y su agobiada mente.

Nunca me dejes, amor —Entonces, Bill supo que había llegado el momento, en un ágil movimiento se puso sobre el cuerpo del trenzado, con sus piernas a ambos lados y se apoderó de su boca.

Mmm —Gimió el moreno dentro del beso, no podía evitarlo, cada vez que besaba a Tom, recordaba los fantasiosos sueños eróticos que tuvo con él y lo bien que se sentía hacer el amor con él.

Siguió profundizando más el beso, frotando sus lenguas, jugando con su piercing allí dentro, dejando al trenzado casi sin aliento. Bill no tenía mucha experiencia, pero en cada uno de sus sueños, aprendió cosas nuevas, que le gustaría usar con su Tom “real”.

Tom sintió de inmediato que su cuerpo reaccionaba ante tales caricias, pero no era el único, pudo sentir como una dureza rozaba su estómago durante el beso, no pudo evitar sonreír, hasta que de pronto sintió que todo eso estaba mal. Se separó del pelinegro y le miró a los ojos… buscando…

¿Estás bien? —Le preguntó al moreno, alzando una ceja, un poco preocupado, pensando que su hijo estaba tomando el control de su mente.

Sí, Tomi, lo siento… ¿No te gustó? —Su sonrojo era adorable—. Es que… no tengo mucha experiencia —Tom quiso golpearse.

Lo haces de maravilla… —Los ojos del pelinegro brillaron—. Hazlo de nuevo ¿Quieres?

De inmediato Bill volvió a atacar su boca, pero esta vez, sus manos comenzaron a vagar por el torso del trenzado. Haciendo uso de su agilidad, logró levantar su playera y colar sus pálidas manos, necesitaba tocar, sentir aquel cuerpo caliente que estaba gimiendo bajo su cuerpo.

Subió y bajó por su pecho, haciendo memoria del perfecto cuerpo que sentía en sus sueños húmedos. Apretó los pezones del trenzado, como él le hizo varias veces, sabía que era excitante, y hoy más que nunca quería excitar a Tom.

El trenzado no resistió más y tomando fuertemente la playera ajustada del pelinegro, la sacó de su cuerpo, dejando su pecho delgado totalmente expuesto. Bill emitió un jadeo ante la repentina acción del mayor y al verle con la respiración igual de agitada que la suya, le dedicó una sonrisa “sexy”. Tom tuvo que tragar duramente para no entrar en Bill con todas sus fuerzas.

¿Quieres jugar? —Le preguntó moviendo su piercing del labio, pensando en masturbarse mutuamente, nada realmente serio.

Claro que sí —Sonrió lascivamente el pequeño.

Tom movió un poco a Bill de su regazo y se quitó su propia playera, dejando su torso descubierto. Amaba a su pelinegro y sabía que no podía ir demasiado rápido con él, no quería asustarlo, así que sólo jugarían, se tocarían y disfrutarían. Además… no quería que algo como lo del día anterior se repitiera.

¿Bill, qué haces? —preguntó al ver como el moreno se quitaba los pantalones y quedaba sólo en sus diminutos y ajustados bóxer, dejando “nada” a la imaginación.

Facilito las cosas —Fue la respuesta simple del moreno. El pequeño ya había tomado la decisión, si Tom lo tomaba, él se dejaría, no quería seguir esperando, ya no más.

Tom tragó nuevamente y se quitó también su enorme pantalón, mostrando su enorme erección, tras el apretado bóxer. Bill volvió a subirse a su pecho y se apresaron en un beso necesitado y húmedo, mientras sus cuerpos se conectaban en un suave vaivén, frotando sus pieles y erecciones. Tom volteó al pelinegro y se puso sobre él, para disponer de más espacio y acariciar mejor a su hombre.

Se apoyó en un brazo, mientras con el otro le apretaba las nalgas, dejando que el pelinegro se deshiciera en jadeos suaves. Dejó su boca, para besar y lamer su cuello, cosa que era gratamente recibida por Bill, quien le daba mayor acceso y apretaba sus trenzas.

Tom siguió bajando y succionó sus pezones, y marcó un caminito de besos por su abdomen plano, hasta llegar a su ombligo, donde sintió a su hijo moverse. Sacó su rostro de allí y se quedó mirando el vientre del pelinegro, asustado nuevamente.

Bill notó su titubeo y cogiéndole de las trenzas, le atrajo a su boca. Lamió sus labios y fue correspondido.

Quiero que me hagas tuyo, Tomi —susurró el pelinegro en la boca de su amado.

¿Seguro? —indagó, suspirando también.

Nunca había estado más seguro —El trenzado atrapó sus labios y esta vez, todo cambió.

Cada uno de los movimientos se hicieron más lentos. Bill jadeaba de placer y se enloquecía al esperar por lo que venía. Tom quitó la última prenda de ropa de ambos y con su mano acarició el miembro de Bill, quien gimió fuertemente.

Espera un momento —dijo poniéndose de pie y corriendo a su habitación. Regresó en un minuto con un frasquito de lubricante en sus manos—. Necesitaremos esto, no quiero lastimarte —dijo sonriendo.

Comprendo —El pelinegro se sonrojó mucho, no estaba seguro, pero intuía que era aquel recipiente—. Sólo apresúrate, amor.

Tom se untó los dedos y volvió a besar a Bill. Se puso entre sus piernas y buscó su entrada con mucha precaución. El pelinegro no pudo evitar tensarse un poco al sentir un dedo en su entrada y respiró profundamente al sentirle entrar en su cuerpo. El trenzado siguió besándolo profundamente para sacarlo de cualquier malestar que pudiera estar sintiendo.

Para desconcierto de Bill, aquel dedo, aparte de sentirse raro, no dolía. Se relajó y abrió más sus piernas cuando Tom incluyó un segundo dedo y luego un tercero. El pelinegro no pudo evitar gemir al sentir como aquellos intrusos se movían dentro de sí causando sensaciones placenteras. No había dolor.

«Es porque lo estoy haciendo con amor» Se dijo a sí mismo y se preguntó cómo sería tener a Tom dentro de él.

Aaahhh —Gimió roncamente—. ¿Qué sientes, Tomi? —Le preguntó con la voz ahogada.

Calor y deseo… deseo mucho estar en ti, dentro de ti —contestó honestamente el chico de las trenzas.

Hazlo, Tomi, quiero sentirte en mi cuerpo —susurró separándose y viendo a su amado directo a los ojos.

El de trenzas se levantó de su posición y sujetó su miembro para situarse frente a su amado. Abrió un poco sus nalgas para entrar. Podía sentir el calor que emanaba de su interior y tuvo que ocupar todo su autocontrol para no ingresar de golpe y dañarlo. Debía recordar que para Bill esta era su “primera vez” y debía hacerlo especial.

Sintió como Bill tomaba una enorme bocanada de aire y lo guardaba al sentirle ingresar de a poco. El mismo Tom dejó de respirar al comenzar la penetración.

El calor le abrazaba y lo hizo lentamente. El pelinegro no dejaba de mirar a Tom y la expresión de felicidad y concentración que él tenía. Al estar por completo en su interior, se quedó quieto.

Las miradas se conectaron y ambos esbozaron una tímida sonrisa. Era la primera vez que se miraban al hacer el amor, se sentían plenos y felices.

¿Estás bien, cielo? —preguntó Tom, un poco preocupado—. ¿Te lastimo?

No… —contestó Bill desconcertado, en realidad no había dolor, sólo la satisfacción de sentirse lleno de la persona que amas—. Sólo… es extraño, pero está bien.

Te amo, Bill… te amo tanto… no sabes cómo esperaba este momento.

Yo también te amo —Completó el pelinegro.

Me moveré… —Indicó el trenzado, se acercó al rostro de Bill y le besó suavemente, mientras iniciaba el lento movimiento.

Ooohhh —Gimió el moreno, al sentir como el miembro grande de Tom se abría camino dentro de su cuerpo.

Gggrrr —Gruñó el demonio, de verdad había extrañado tanto esta sensación. Ese era el cuerpo más maravilloso que había poseído en su vida.

¡Oh Dios! Justo ahí —Soltó Bill, al sentir como el trenzado tocaba un lugar dentro de él que le hizo sentir electricidad. Tom se movió nuevamente en ese ángulo y golpeó de nuevo aquel lugar—. ¡Aaahhh! —Gimió más fuerte el menor.

El Incubus tomó eso como una buena señal y sus embestidas comenzaron a hacerse más fuertes, golpeando aquel lugar que hacía gritar a su amado. Podía sentir las uñas del moreno arañar su espalda y enterrarse a medida que la embestida golpeaba más fuerte ese punto.

Se movió más rápido y más fuerte, moviendo al pequeño junto con su cuerpo. Sus cuerpos, fundidos en un abrazo, apretaban el miembro de Bill entre los estómagos, hasta que el moreno estalló con un sonoro grito de placer.

El sólo escuchar ese grito, alertó todos los sentidos del tranzado, que le hicieron derramarse dentro del cuerpo del pequeño, que temblaba bajo suyo por los espasmos del orgasmo.

Respiraciones agitadas, movimientos torpes y finalmente se tomaron las manos, ambos mirando al techo, buscando recobrar el aliento.

Oh, como te amo, Bill —afirmó, entrecortadamente el trenzado.

Y yo… Tomi… te amo…

& Continuará &

Síiiii por fin hicieron el amor en la vida real, estoy muy feliz por ellos. Pero ahora se viene el mayor problema ¿Qué dirá el padre de Bill cuando sepa que su hijo esta embarazado? Y además que puede morir por causa de ello ¿Qué dirá Luka para convencerle de que les ayude? ¿Qué hará Jared al respecto? ¿Lo amenazará? ¿Lo llevara de nuevo al infierno? Jejeje mucho que saber. Nos encontramos en el siguiente capítulo.

Escritora del fandom

2 Comments

  1. wao al fin te puedo comentar misuky no te habia podido comentar porque no tengo Pc estoy ahora en mi trabajo.. pues en cuanto al fic esta genial, es tan original ahh estoy enamorada de ese tom demonio que ama tanto a su Bill. y me encanta ese Bill tan consentido e inocente. 10000 puntos ah me encanta

    • Me hace mucha ilusión que te guste el fic. Y creo que lo mejor para ti es que ya está terminado. Wiiiiii
      Espero que te guste lo que viene. Besos y gracias por comentar.

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