INCUBUS 4

INCUBUS”

Capítulo 4

Cerraron como siempre el local y Tom abrazó por la espalda a Bill, quien soltó un suspiro.

¿Qué te pasa, Tom? Has estado raro todo el día —Giró en los brazos del Incubus, quedando frente a los profundos ojos chocolate.

No es nada, se me pasará —respondió Tom, soltándolo y tomándole la mano, acto que se había hecho costumbre entre los chicos—. ¿Nos vamos?

No, hoy regresaré solo —comentó Bill, sorprendiendo al trenzado, quien se paró en seco.

¿Por qué? —Le interrogó arrugando el ceño, se sentía muy posesivo con él.

Es algo personal —contestó sonando serio.

¿Estás seguro? Podría acompañarte y luego ¿llevarte a casa? —Insistió Tom.

No, Tom, gracias —El pelinegro bajó la mirada y Tom sintió que debía darle espacio, de todas formas lo vería esa noche y averiguaría que le estaba ocultando.

Está bien. Hoy es viernes… así que nos veremos el lunes.

Así es… Adiós Tom —Se acercó para darle un abrazo, ya que se había hecho costumbre entre ellos. El trenzado lo apretó contra su cuerpo y aspiró su aroma embriagador y se apartó de él.

Cuídate, Bill, y si necesitas algo, sólo llámame.

Lo haré.

&

Tom se esmeró en arreglar su apariencia, esa noche… saldría de caza… iría por Bill.

¿No sé por qué me arreglo tanto si de todas formas no me verás, cariño? —Se decía frente al espejo—. De todas formas, es probable que mañana deba volver a cazar —Claro que era posible, ya que si su hambre de sexo no era satisfecha por una virgen, lo más seguro era que no quedara completamente pleno y al día siguiente el deseo de volver a alimentarse… resurgiría—. Voy por ti, mi bello durmiente.

Salió de su cuarto apagando las luces y se hizo uno con las sombras, desvaneciéndose y recorriendo las distancias a una velocidad vertiginosa y finalmente llegando a su objetivo: el departamento del pelinegro.

Entró en él, haciendo uso de la oscuridad reinante. Debían ser cerca de la una de la madrugada. Silenciosamente se materializó y un habitual rugido le saludó.

Miiiiaaaauuuuu —Gruñó el animalito que, cada vez que veía a Tom, se erizaba por completo.

¡Duerme ahora! —Le mandó de inmediato y el gato se hizo un ovillo y cerró los ojos, imposibilitado de oponerse ante aquel poder.

Siguió su camino hacia el cuarto del moreno, abrió la puerta con cuidado y extendió sus manos hacia la forma sobre la cama, emanando su diabólico poder. Esta noche, Tom no podía permitirse ningún fallo, él deseaba a Bill con desesperación, hoy lo gozaría como a él le gusta, hoy no se contendría.

Acortó la distancia y se sentó a los pies de la cama, ésta se hundió con su peso.

¿Tomi, llegaste? —habló el menor, con la voz ronca por el sueño.

Sí, mi pequeño, he venido por ti —susurró el trenzado, quitándose el elegante saco que traía puesto.

Mmm Tomi… ven… —Pidió la voz adormecida de Bill.

Ya voy, cielo —Tom se terminó de desvestir y se sentó, justo al lado del pelinegro—. ¿Me ayudas? —Pidió al comenzar a desabotonar el pijama.

Sí… quítalo, Tomi… —Arqueó la espalda al sentir las manos de Tom hacer contacto con su piel al quitarle la primera prenda.

Dios, Bill, hueles exquisito —Se acercó a su cuello y tomó una bocanada de aire, pasando a llevar el lóbulo de su oreja, haciendo que el moreno se estremeciera de placer.

Tomi… fóllame Tomi… —demandó el pelinegro, cosa que hizo que el Incubus soltará una genuina sonrisa.

Claro que lo haré, te encantará, lo prometo —Bajó sus manos para quitar el pantalón del pijama y se encontró con la sorpresa de que su moreno no llevaba nada más encima—. Estás duro, cielo.

Tooooommmmmiiiiii —Comenzó a gimotear el pelinegro, buscando sentir las manos del demonio en su cuerpo.

¿Sabes qué es lo que más me gusta, precioso? —Se acercó el trenzado al rostro de porcelana del menor—. Tu boquita… Bill… bésame —Le ordenó suavemente y fue gratamente complacido.

Se unieron deseosos y sus brazos se enredaron en el cuerpo del contrario, haciendo el beso más profundo y cálido. Sus lenguas jugueteaban y a Tom le encantaba la sensación que le producía la bolita en la lengua de Bill. Sus manos recorrían la espalda y brazos del otro, apretando y marcándose con deseo.

Finalmente se separaron y Tom, que era el único con los ojos abiertos, vio en todo su esplendor la belleza del pelinegro. Y con sumo cuidado acarició el rostro que se había acostumbrado a ver cada día en el trabajo, esta vez libre de maquillaje lo que le daba un aspecto más natural.

Tom podría haber jurado que el rostro de Bill, alumbrado por la luz de la luna, fácilmente podría ser confundido con el de aquellas criaturas aladas que protegen los bosques: las hermosas hadas blancas de la noche. Se acercó nuevamente a sus labios y depositó un casto beso en ellos.

¿Por qué, si eres tan bello, estás tan solo Bill? ¿Qué te hace sufrir tanto? ¿Por qué no disfrutas la vida? ¿Qué es lo que impide que seas feliz? —El rostro del moreno se compungió y una lágrima quiso escapar. Tom la secó con su pulgar—. No te preocupes, Bill, yo te ayudaré a ser feliz y mientras lo logras, me darás estas calientes sesiones de sexo que tanto disfrutamos.

Sí Tomi… fóllame —Volvió a pedir el moreno, completamente llevado por el placer carnal que provocaba la magia demoníaca.

Que ansioso estás, pequeño —comentó con una sonrisa maliciosa—. Me gusta eso en ti —Se apoderó nuevamente de su boca y apretó a Bill contra su cuerpo. Se acomodó entre sus piernas y se frotó contra él.

A pesar de que sus bocas seguían conectadas, el pelinegro gemía dentro de sus besos. Tom llevó su mano al rostro de Bill y éste por instinto lamió los dedos, ensalivándolos para ser preparado.

Tom no dejaba de besar esos labios que le encantaban, mientras preparaba el estrecho canal que le llenaría de placer. Bill gemía descontrolado y se entregaba al placer sin ningún remordimiento. Cuando estuvo dilatado, el Incubus se situó poniendo las piernas de Bill en sus hombros y lo penetró con fuerza.

¡Aaahhh! —Gimió el pelinegro al sentirse tan duramente invadido. Tom se quedó quieto y miró el cuerpo delgado del moreno.

¿Te gusta, pequeño? —preguntó sonriendo, en los labios de Bill se pintó una sonrisa maliciosa de medio lado y asintió—. Entonces esto te fascinará —Y comenzó a moverse contra él en un compás fuerte, seguro, y rítmico.

Tomi, Tomi, Tomi —Cantaba el apodo cariñoso, que sólo decía en sus sueños. Trató de moverse y tuvo que usar su fuerza para cambiar de lugar—. Quiero…

Hazlo, pequeño —Le animó el trenzado al ver las intenciones del pelinegro. Se acostó en la cama y Bill se puso a horcajadas sobre su miembro, sentándose sobre él, respirando hondo y comenzando a moverse contra él, movido por la pasión—. ¡Móntame, pequeño! —Le mandó el Incubus, pero la idea original había sido del moreno, cosa que le agradó sobre manera.

Aaahhh Toooomiiii —Gemía, echando su cabeza hacia atrás, haciendo que mechones de su cabello se le pegaran en el rostro a causa del sudor.

Dios, Dios, Dios, Bill, Bill, Bill, eres tan bueno —La voz ronca del deseo de Tom llenaba el ambiente de la habitación. Aún era verano y el calor mezclado con el sexo hacía que la temperatura de allí estuviera aumentada en unos cuantos grados.

Cuando Tom notó que Bill se estaba cansando en esa posición, tomó el control nuevamente y lo puso en cuatro sobre la cama. Entró en su cuerpo y siguió moviéndose frenéticamente sobre él, hasta que sintió que el orgasmo le alcanzaría. Entonces hizo algo que jamás en su vida había hecho. Levantó la espalda de Bill, para poder abrazarlo por detrás. Tomó su miembro y lo masajeó, sin dejar de abrazarle… con… cariño.

Te amo, Tomi —Gimió la cantarina voz del pelinegro cuando su semilla bañó la mano del Incubus y entonces, presa de la sorpresa y la pasión, él se corrió dentro del pelinegro.

Oh Bill —Suspiró en su oído y besó su mejilla—. Ven aquí —Con cuidado le acostó y se acomodó a su lado.

Tomi —Susurró suavemente el moreno, ahogando un bostezo y apretándose contra el cuerpo del trenzado.

Esto es de lo más extraño que me ha pasado, ¿sabes? —Le abrazó nuevamente y los cubrió a ambos con una delgada sábana blanca—. Cuando estás bajo los efectos de mi poder, tú… no eres… no puedes ser consciente de tus sentimientos —Pero sus palabras se las llevó el viento porque el pelinegro dormía plácidamente junto a él, cosa que le hizo suspirar varias veces—. No lo entiendo —Se dijo a sí mismo—. Bill, cielo… antes de que te duermas… dime… ¿qué asunto personal tenías hoy?

Fui a comprar un regalo para mamá, mañana es su cumpleaños, iré a su casa. Te amo, Tomi —Repitió soltando un suspiro y volvió a dormirse como si nada malo hubiese pasado.

Bill…Bill… Bill… Este es sólo un sueño para ti… ¿me preguntó si dirías lo mismo sin mi poder? Habrá que averiguarlo —dijo meneando el piercing de su boca—. Mañana iré contigo y me mostraré ante ti, tal cual soy… seré sólo yo Tom Kaulitz, no el Incubus, sólo Tom. Está decidido —Se acomodó en los brazos de Bill y durmió un rato.

Antes de que amaneciera, Tom se levantó y limpió el cuerpo del pelinegro, pero éste se quejó, quería seguir en los fuertes brazos del trenzado—. Jamás podría imaginarte embarazado, Bill, así que déjame limpiarte y nos veremos en unos momentos más —Al terminar de arreglarlo, se acercó a su rostro y le besó dulcemente, luego usando sus poderes, se hizo uno con las sombras y regresó a su propio departamento.

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Tom se dio un buen baño y se acicaló frente al espejo enorme de su habitación, se aplicó un exquisito y costoso perfume y se dispuso a partir al departamento de Bill.

Fui un tonto al no preguntarte la hora de la visita, pequeño, pero no importa, te esperaré abajo —Tomó las llaves de su Cadillac y se dirigió su destino. Al llegar se dedicó a esperar que el pelinegro bajara.

&

Cuando la alarma de su celular comenzó a sonar, Bill se removió en la cama rápidamente para apagarlo.

¡Maldición! —Gritó alto—. Tengo sólo dos días para levantarme tarde y a mi padre se le ocurre citarme de mañana, ¡rayos! —Gimoteó.

De pronto todas las sensaciones de la noche anterior vinieron en ráfagas a su mente, sin duda no pudo ver a Tom en su sueño, pero si sentir y apreciar cada una de las dulces y sucias cosas que se hicieron el uno al otro. Su rostro se encendió y su miembro despertó.

¡OH NO! ¿Qué me está pasando? ¡No puedo tener estos sueños! Y menos cuando me voy a encontrar con mi padre. ¿Y si es verdad lo que dice, de que Dios le revela los pecados de la gente? Oh, Dios mío… me va a matar —Se paseaba como loco por toda su habitación—. Aunque… —Se detuvo de pronto— No es un pecado… sólo fue un sueño… Y qué sueño —Se tocó la entrepierna— pero fue sólo un sueño, nada más…. AAAAAHHHHH —Gritó—. ¡Me va a descubrir!

Corrió al baño, con ganas de quitarse las imágenes del sueño junto con el agua que resbalaba por su cuerpo, pero no podía, mientras más intentaba olvidarse del sueño, más se acordaba de lo agradable y placentero que había sido ser embestido por el fuerte cuerpo del trenzado.

Finalmente se sentía tan frustrado porque no sabía cómo encararía a su padre por tener esos estúpidos sueños de adolescente, que se enfadó y terminó peleando hasta con el pobre Kazimir que extrañamente lo ignoró por completo.

¡Maldito gato, sólo duermes todo el día! —Gritó poniéndole el alimento en su platito—. No voy a comer nada o lo vomitaré —Seguía peleando ahora con la comida—. ¡Me voy! —Gritó y bajó con el ceño fruncido hacia la calle.

Hey —Le llamó una voz profunda, que ya le era demasiado familiar.

¿Tom? —Miró intrigado a la procedencia del sonido y allí estaba él, todo guapo, apoyado en su auto elegante y con sus hermosos ojos viéndole de esa manera tan penetrante.

¿Cómo estás? —Se acercó a él y por primera vez al sentir su aroma, su piel se erizó por completo—. Te ves un poco molesto.

Dios, Tom, ¿qué haces aquí? —No pudo evitar contestarle de mala manera y es que primero el sueño y ahora ese aroma cargado de feromonas… en cualquier momento saltaría sobre él y se lo comería a besos, cosa que sería absolutamente estúpida.

¿Cómo que qué hago? Te vine a ver —respondió en tono casual y sexy, después de todo debía hacer su mejor esfuerzo porque no estaba usando sus poderes de Incubus, con el pelinegro.

Creo que te dije que hoy tengo algo que hacer.

No. Eso fue ayer —Le picó el trenzado—. Vamos… te acompaño.

No, Tom, es algo personal, y en mis cosas personales… no debes inmiscuirte —Soltó de repente y caminó sin mirar atrás, justo había un taxi esperando, lo abordó y desapareció.

Tom sintió que un balde de agua fría le cayó desde la cabeza hasta los pies. Bill siempre había sido gentil con él y hoy… que no estaba usando sus poderes oscuros…simplemente le ignoró de la peor de las maneras. Sintiéndose miserable subió a su Cadillac y se fue molesto a recorrer la ciudad, necesitaba calmarse y pensar.

& Continuará &

¿Qué hará Tom, ahora que está sumamente molesto? ¿Qué hará Bill frente a su padre? ¿Por qué su padre es tan estricto con Bill? No se pierda la continuación y muchas gracias por leer.

Escritora del fandom

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