Intelectual 9: Esa mujer es peligrosa

Intelectual” Fic de MizukyChan

Capítulo 9: Esa mujer es peligrosa

¡Tom Kaulitz, abre la puerta de inmediato! —Se oyó una voz femenina, gritando desde el otro extremo del departamento.

Oh, no, ¿qué has hecho, Tom? —preguntó Trumper rodando los ojos.

¿Yo? —preguntó el castaño con los ojos muy abiertos, intentando ponerse de pie. Tenía las piernas adormecidas por haber estado en esa incómoda posición por quién sabe cuánto tiempo—. Yo no he hecho nada.

William permaneció en el piso, incapaz de moverse, pero levantó el índice con confianza—. No abras la puerta. Esa mujer es peligrosa.

¿La conoces?

Claro que sí, es Alice, mi hermana.

¡Abre la maldita puerta, Kaulitz, o llamaré a la policía! —se oyó el fuerte grito.

Sin tener alternativa, Tom se sujetó de la pared, para caminar hasta la entrada, donde abrió la puerta, viendo a una pequeña mujer con mirada asesina, a punto de saltarle encima.

¿Dónde está mi hermanito? —Preguntó con tono amenazante.

En el despacho —respondió el castaño, dando un paso atrás, temeroso de ser arrollado por la diminuta mujer.

Si le has hecho algo, Kaulitz, juro que te mato, a ti y a tu padre —Alice lo amenazó, mientras daba pisotones por el corredor, hasta el despacho.

Tom dio un par de zancadas y la alcanzó de inmediato, pero se mantuvo en el marco de la puerta, en caso de la que la chica sacara un arma o algo por el estilo.

Dios, ¿tienes que ser tan ruidosa? —preguntó Trumper con un gruñido, todavía sentado en el suelo.

William August Trumper —dijo en tono de regaño—. ¿Cuántas veces te he dicho que me llames, o al menos me envíes un texto, antes de entrar al refugio?

Tom notó que las mejillas de William se teñían de rojo ante las palabras de su hermana.

Lo-lo siento… —logró susurrar el rubio, quejándose al sentir sus extremidades dormidas.

¿Cuánto has estado aquí? —preguntó la mujer con el ceño apretado, pero como William parecía confundido, giró hacia Tom—. ¿Cuánto ha estado así?

El castaño se mordió el labio—. Mi conserje llamó por la tarde, que es cuando yo lo encontré, pero supongo que ha estado así desde la mañana.

Alice pasó una mano por su rostro, se agachó junto a su hermano y con cuidado comenzó a masajear una de las piernas del chico—. ¿Qué esperas, Kaulitz? Ayúdame.

Tom dio un respingo y rápidamente se sentó en el piso, haciendo lo mismo con la otra pierna, permitiendo que la sangre volviera a fluir por las extremidades del rubio, quien no dijo absolutamente nada y estoicamente soportó el dolor.

Tom sentía como el calor aumentaba en sus manos, cuando la piel de Trumper se calentó debido al constante masaje. El calor no sólo se quedó en sus manos, Tom sintió como la calidez subía por su cuello hasta su cara, por tener sus manos en las piernas de otro hombre.

Ya es suficiente —dijo de pronto la mujer—. Tom, ayúdame a levantarlo. Hay que llevarlo a la cama.

Pero… —se quejó el rubio, pero fue silenciado por la mirada asesina de la chica. Tom no dijo nada, pues él mismo se sentía intimidado por la energía que emanaba de esa mujer.

¿Cómo es posible que alguien tan pequeño de tanto miedo? Se preguntó, levantándose, para proceder a ayudar a Trumper.

A la cuenta de tres, ¿está bien, Will? —El rubio asintió—. Uno, dos, tres —usando la fuerza de sus músculos, Tom levantó a su compañero con mucha facilidad—. Yo me encargo —dijo cuando la mujer intentó sostenerlo por el otro costado—. Prepara la cama.

Dando pequeños pasos, Tom guió a William hasta la habitación.

Esa no… —comenzó a decir el rubio al ver la cama grande, pero Tom lo detuvo.

Está bien. Vamos. Tienes que descansar.

Tom acostó al chico en su propia cama y lo cubrió con cuidado, sin notar la aguda expresión en los ojos de Alice.

Duerme —ordenó la mujer a su hermano y, sujetando a Tom de un brazo, se lo llevó a la cocina.

Tom caminó en silencio y cuando la mujer lo soltó del brazo, se aclaró la garganta—. ¿Qué fue eso? ¿Qué le pasó a Will? ¿No deberíamos llevarlo al hospital o algo?

Alice movió las sillas de la isla, para que ambos pudieran sentarse y dejó escapar un largo suspiro—. Él está bien ahora, exhausto, pero bien. Dormirá al menos dos horas seguidas, así que tenemos tiempo de conversar y preparar algo de comer.

Tom se sentó junto a la chica y la observó con atención, ella era muy pequeña en comparación a Will, quien era casi de su estatura, pero sus facciones eran muy similares, delicadas y hermosas.

William es mi hermano menor —comenzó a explicar la mujer—. A propósito, soy Alice Trumper.

Oh, lo siento —respondió el castaño, estirando su mano—. Soy Tom Kaulitz.

Lo sé —apretó su mano, como saludo—, intervine tu teléfono para llegar aquí —Tom abrió grandemente los ojos—, lamento eso, pero debía asegurarme del bienestar de mi hermanito.

¿Hackeaste mi teléfono? ¿Cómo? —La sorpresa era notoria en la voz de Tom.

Alice lució molesta un instante, antes de responder—. ¿Crees que William es el único genio de la familia?

Dios mío, esto es…

¿De locos?

Genial —agregó Tom, logrando que la molestia desapareciera de la expresión de la mujer, dando paso a la sorpresa.

Ya veo…

¿Ves, qué?

Porque le gustas a mi hermanito —respondió con una sonrisa, sin notar como las mejillas de Tom se calentaban—. No pensé que duraría, ¿sabes? —Tom quiso preguntar, pero la mujer continuó—. Cuando me avisó de este trabajo, hablé personalmente con tu padre, para asegurarme de que sólo serían dos días de trabajo, por uno de descanso.

Cierto, lunes y martes, dejando el miércoles para descansar, luego jueves y viernes —Tom recordó las palabras, porque le sorprendió mucho escuchar aquello en el almuerzo de la empresa de su padre. Ya en ese momento supo que Will debía ser muy bueno si su padre le daba esa clase de libertad.

Estuve de acuerdo con ello, porque William trabajaría desde casa, como siempre —Alice prosiguió—. Pero cuando lo vi empacando porque una de las clausulas era vivir contigo, pensé que sólo duraría un día y regresaría antes de asesinarte —Tom sonrió, pero la expresión fría de la mujer lo hizo carraspear—. William no es bueno con las personas. Su mente es demasiado rápida para lidiar con trivialidades, prefiere mantenerse ocupado por eso adora su trabajo de probabilidades, lo mantiene concentrado, ya conoces el dicho “hay un mundo de probabilidades”.

Entiendo —dijo Tom, bajando la mirada—, creo.

Pero cuando se enfrasca en su trabajo, se despreocupa de su cuerpo. Él dice que comer…

Ralentiza su pensamiento —interrumpió el castaño. Ella asintió.

No duerme y apenas come, por eso necesita que alguien esté pendiente de él. Ese era mi trabajo, mantenerlo sano —comentó sonriendo—. Pero ahora vive contigo, no puedo venir a controlar sus hábitos alimenticios.

Con una sonrisa, Tom respondió—. Había pensado en eso, por eso dejé varias alarmas programadas, para sacarlo del estudio y que se alimentara mientras estaba en la universidad, pero no las escuchó, por eso me llamaron de emergencia. A propósito, ¿qué fue eso? ¿Qué le pasó, fue un ataque?

Nada de eso —contestó Alice—. Cuando William no puede lidiar con algo, cuando un tema es más complicado que una simple ecuación numérica, recurre a su refugio.

¿Qué refugio?

Su mente —respondió la mujer, suspirando—. Entra en ella y se pierde ahí, intentando resolver el problema.

Pero dijiste que es un genio. Yo mismo lo he visto hacer esas deducciones increíbles, ¿qué pudo ser tan terrible que estuvo todo el día en su refugio?

Emociones —la mujer lo miró directo a los ojos y Tom se sintió cohibido—. William no entiende las emociones humanas, por eso prefiere evitar a los humanos.

¡No puede hacer eso! —exclamó el castaño, sintiéndose protector de su compañero—. Él también es humano, no puede vivir como ermitaño.

No todo el mundo acepta sus deducciones, Tom, la mayoría de las personas tiene secretos que ocultar y William los lee tan abiertamente, que muchas veces los deja en ridículo y esas personas lo atacan.

Tom bajó la mirada recordando el altercado de la mañana y sintió un nudo en su garganta.

La mayor parte de las veces a William no le importa, porque no tiene mayor conexión con esas personas, pero cuando forma lazos, cualquier discusión es dolorosa para él y no puede lidiar con ello —explicó la mujer y Tom apretó las manos en puños.

Dios, esto es mi culpa —dijo con voz rasposa—. Le dije que era un idiota, porque me consideraba sólo una asignación del trabajo, siendo que ahora somos compañeros.

Alice puso una mano en su brazo—. No es tu culpa. Él no sabe cómo expresar sus emociones, Tom, no tenías como saber que él te tiene en alta estima, de lo contrario ni siquiera se molestaría en vivir con un vago que no ha terminado una simple carrera de artes.

No sé si sentirme halagado o molesto por tus palabras.

No seas sentimental, Kaulitz, y ayúdame a preparar algo de comer para William.

Tom arrugó el ceño, pero se levantó de su lugar—. Está bien.

Te enseñaré a preparar su platillo favorito.

.

Un par de horas después, Trumper abrió los ojos, sonriendo ante el familiar aroma que provenía de la cocina. El corazón se apretó en su pecho, sabiendo que a sólo unos pasos estaban su comida y sus dos personas favoritas.

Ahh, la vida es buena.

& Continuará &

Aaww, ok, aclaraciones, el refugio de Will, es lo mismo que el palacio mental de Sherlock, pero obviamente aquí no habrá nada de casos misteriosos, incluí esta escena para mostrar a la hermana de Will y para que Tom supiera lo que pasa con Will cuando parece vegetal, sólo eso, la idea de este fic es hacerlos suspirar y reír, así que intento a toda costa evitar el drama.

Escritora del fandom

4 Comments

  1. «Refugio» totalmente inesperado, pero nada raro viniendo de un genio como Will. Tom ya es una de sus personas favoritas 🙂 de Will, espero Tom pueda lidiar con eso.

    • Oh, no te preocupes, Tom sí va a lidiar con ello, porque Will también se ha convertido en su persona favorita.
      Muchas gracias por seguir aquí, apoyando esta historia. MUAK

  2. NECESITO MÁS 🥰🥰🥰🥰🥰🥰

    • Gracias 😉

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