Me niego 27

«Me niego a ser tu hermano» Fic Twc

Capítulo 27

Habían pasado algunas semanas tras haberle contado a sus padres su más preciado secreto, desde aquel día no habían vuelto a saber nada de la madre, solo habían hablado con el padre para decirles que estaba todo bien pero sin entrar en detalles, tras decirle miles de veces que su madre les llamara, la llamada nunca llegaba y eso entristecía a los gemelos pero se tenían el uno al otro. Los chicos seguían viendo a Shane y trataban mediante la terapia de pareja sus problemas, ahora Bill no se separaba de Tom y este estaba más calmado, Shane les ayudaba mucho a usar sus herramientas humanas para intentar llevarse mejor en la relación de pareja, y es que todo les iba yendo bien. Tocaban a la puerta y Bill gritaba a su hermano que la abriese pero este le decía que no con la cabeza, el mayor estaba haciendo su supersalsa de tomate para la pasta y Bill tuvo que entrar desde el jardin para abrir la puerta.

– Joder Tom que tu estas más cerca…. ya voyyyyy – al abrir Bill se encontró en la puerta a su madre, al parecer vino de sorpresa, solo llevaba un bolso y su cara algo desencajada

– ¿Mamá? pero pero

– ¿Puedo pasar? – dijo seria

– Si claro que si, por supuesto

– ¿Quien es Bill? – gritaba desde la cocina

– Mamá – gritó Bill y se acercó Tom a la puerta

– ¿Mamá? – iba a darle un beso pero no veía bien a la madre

– Pasa mami, ¿como no nos has dicho que venías? te hubieramos ido a recoger al aeropuerto

Los gemelos prepararon café y se sentaron los tres en el sofá, justo como la otra vez, tenían miedo a la reacción de su madre tras semanas sin hablarles.

– Bueno mamá, ¿que tal por Alemania? – servía Bill el café

– Chicos, ¿tanto me odiais? – les dejó sin palabras a los dos, se miraron y se entendieron al instante.

– Mamá, no te odiamos – dijo Tom

– ¿Porque? Solo quiero saber ¿Por qué me haceís esto? – decía muy preocupada

– No es nuestra culpa mamá, no tenemos la culpa de lo que nos ha pasado

– ¿No podeís ser solo hermanos? ¿No os da asco?

– No mamá, no nos da asco – contestaba Tom muy serio

– Pués a mi sí me da asco de mis hijos

– Mira mamá – se levantó Tom – si vas a insultarnos y a despreciarnos es mejor que te vayas

– Tom, tranquilizate

– No Bill no me tranquilizo

– Tooommm recuerda lo que nos dijo Shane, sientate anda – Tom se sentó – mamá que sí, que entendemos que te damos asco, pero el año pasado no te dabamos asco y eramos los mismos, hasta hace unas semanas eramos los mismos y todo era como siempre.

– Pero no sabía que os tocabaís

– Mamá, tu has tocado también a papá y no te decimos nada, y papá no tiene que gustarnos a nosotros si no a tí – le respondía muy serio – no queremos que lo entiendas, queremos que nos respetes, fijate, estamos aquí sentados y si no te decimos nada, fijo que no lo notarías.

– La verdad es que si se nota

– No se nota mamá – le retaba Tom

– No es la primera vez que os veo juntos, de hecho, lo sabía desde hace muchos años

– ¿Que?? – se sorprendieron y Bill se quedó bloqueado

– Eso es imposible, nadie lo sabe nada más que nosotros – Tom asentía muy serio

– No, sois mis hijos, os he dado a luz, se lo que sois y como sois, y no es la primera vez que os pillo, os lavaba la ropa y casi siempre estaban los calzoncillos manchados, pensaba que al principio era casualidad, pero cuando veía que Bill salía de la habitación de su hermano te paras a pensar un poco.

– Oh dios santo – Bill se ponía la mano en la boca

– Pensaba que subíais a chicas a las habitaciones pero no es así, cuando dormíais entraba en la habitación y os miraba medio desnudos y abrazados

– Eso es invadir la intimidad mamá – dijo Tom sorprendido

– Lo peor de todo no era saberlo, lo peor era tener que irte a trabajar y pensar que estabaís solos en casa y no sabía como os iba a encontrar, he escuchado muchas de vuestras peleas, muchos llantos que me decíais que eran por chicas, y al fin y al cabo, siempre os acababa escuchando, no lo quiero decir, escuchandoos.

– Me quiero morir Tom – se escondía la cabeza

– Pero solo era eso, pensaba que era un juego, que eraís pequeños y os estabaís conociendo o quizas confundiendo, estabais jugando, y con la banda ví el cielo abierto, estaríais con más gente, cansados, distraidos y sin tiempo de estar solos, y con todo eso de que Tom, es un mujeriego y le gustan las chicas me calmé, y el otro día cuando me dijisteís eso, que todo era verdad, era como si mi pesadilla nunca hubiera acabado y hubiera estado soñando una realidad alterna…. me habeís hundido

– Mamá, dinos que podemos hacer, de verdad, dinoslo – decía Tom

– Por mí no podeís hacer nada, ni quiero nada de vosotros ni nada, simplemente cada vez que os miro o os llamo se abre en mi una herida que creía haber cerrado, ahora mismo sois mi veneno – Bill lloraba

– Mamá, eso es injusto, Bill no llores, dejalá, si no nos quiere es su problema

– Pero es mamá, no entiendo porque nos hace esto

– Hijos, os quiero mucho, pero como comprendereís no puedo estar a vuestro lado ni imaginaros, ni siquiera nada

– ¿Es que prefieres que Bill acabe con un drogadicto que venda su culo? ¿Prefieres que yo me folle a todas las tias del mundo? ¿Prefieres eso?

– No claro que no hijo

– Pues eres injusta mamá, porque los dos hemos encontrado el amor y somos felices, que ha sido en tu hermano gemelo, pues mira no tenemos culpa, pero esamos orgullosos de nosotros mismos

– No podeis estar orgullosos, no habeís buscado afuera

– Bill deja de llorar te he dicho, que ya estoy yo para defendernos, si no buscamos fuera quizás es porque ya tenemos todo dentro

– Hijos, os estaís equivocando, y no me gustaría perderos

– Tú eres la que te pierdes la felicidad de tus hijos – decía Tom con lagrimas en los ojos mientras Bill no paraba de llorar – eres tú la que vas a sufrir porque no estarás en nuestras vidas, cuando lo hagamos público, nos casaremos, viviremos en una casa más grande que esta y tendremos nuestros hijos, seremos felices, y ¿sabes que? no estaras aquí para verlo

– Tom, ya, dejalo, tiene derecho a no querer vernos

– Pero no es justo Bill

– Si que lo es, es su opinion, ha interpuesto sus principios a sus hijos.

– Os quiero igual chicos, pero eso no quita que ahora no os pueda ver, voy a regresar a mi hotel – se levantó y se marchó hacía la puerta

– ¿Volverás? – dijo Tom y escuchó como su madre cerraba la puerta.

Continúa…

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