Polvo de Estrellas 14

Polvo de estrellas”

Drabble 14: Acción

El virus en los registros akásicos ocasionó tal caos, que nadie se percató que tres naves espaciales salieron del puente. Las entidades encargadas de controlar todo lo correspondiente a tráfico aéreo, sólo registraron dos salidas, sin conocer exactamente el paradero de ellas, informaron a la guardia y éstos de inmediato fueron en busca del posible causante de todo: Bill.

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En una de las naves, los tres amigos, se removían en sus asientos, temerosos de cualquier tipo de fallo en su estrategia.

La contaminación de los registros fue exitosa —anunció Gustav con un deje de orgullo en su voz—, seguramente, en cosa de horas saldrán a buscarnos.

Pero en ese tiempo ya tendremos todo listo —Comprobó Georg, ajustando el plan de vuelo de la nave.

Ya voy Tom, estoy en camino —Suspiró Bill hacia la inmensidad de la galaxia, extrañaría esas visiones del espacio, en la Tierra, sólo podría ver el cielo desde abajo, nunca más podría ver la magnitud del firmamento.

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En el tercer planeta, aquella azulina bola en medio de la vía-láctea, Tom no dejaba de pasearse de un lado a otro en la sala de su casa.

¿Qué te pasa hijo? —preguntó una extrañada Simone, al ver la singular actitud de su hijo.

No lo sé… creo que tengo un presentimiento —respondió el chico, tocándose el corazón y soltando un gran suspiro.

¿Has hablado con Bill?

No exactamente —Tom no podía contarle a su madre, la clase de conexión que tenían, algo que era más bien… místico.

Tal vez es él quien te llama.

Tienes razón —Se ajustó la gorra—. Voy al bosque —Y sin más corrió a su lugar secreto.

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Llegaremos en un minuto —anunció Georg, revisando su tablero de controles.

Es hora Bill —Señaló Gustav, alentándolo a que le siguiera a la pequeña nave que le bajaría a la superficie terrestre.

Bill entró en ella, aún en su forma luminosa, temiendo por un momento. Puesto que as tocaba la Tierra y Tom no llegaba, él no tendría cómo buscarlo, estaría desnudo, sin poder caminar y sin comida, si no llegaba a tiempo… podría morir.

Tranquilo amigo —Le animó Gustav—. Estoy seguro que Tom te sentirá, es tu alma gemela después de todo ¿cierto? —Bill asintió y esperó a que su amigo cerrara la compuerta.

Fue transportado en cuestión de instantes y luego por el intercomunicador, ellos se despidieron.

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Tras haberse despedido de su amigo Bill, y estando ya muy lejos de la tierra, Georg controlaba las dos naves extras que habían robado y mediante unos comandos a distancia, las hizo estrellarse.

Está hecho —dijo el chico con un tono de asombro. Aún no podía creer que habían desobedecido las leyes de su raza.

Bill está a salvo amigo —Secundó Gustav, sentándose a su lado.

Espero que haya valido la pena —habló nuevamente Georg, emprendiendo el camino de regreso a su galaxia.

Creo que eso es innegable amigo, Bill está feliz ahora, con su gemelo, su amor.

¿Utilizas el idioma involucionado, también? —Bromeó Georg.

Sí, lo sé, pero es muy contagioso —Ambos rieron y regresaron sintiéndose felices por su amigo y rogando que nada malo le ocurriera en ese extraño planeta azul.

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Lentamente y casi con dolor, Bill cambió su forma corporal a la de un chico humano. Cayó al piso al sentir que sus piernas le fallaban y suspiró hondamente llamando a su amado.

¡Bill! ¡Bill! ¡Bill! —Escuchó gritos a lo lejos, era él, su amado Tomi estaba ahí.

Tomi, aquí estoy —Le llamó lo más alto que pudo, hasta que sintió el golpe de pisadas cada vez más cerca de donde se hallaba.

¿Bill? —El pelinegro, escuchó la voz varonil preguntar suavemente.

Tomi, mi vida —dijo desde el piso, tratando de sentarse para ser visto por su humano.

Dios mío —Exclamó el rastudo al verle tendido entre la hierba—. ¿Estás bien? ¿Estás herido?

No mi amor, estoy bien, estoy aquí, estoy aquí —repetía feliz de la vida.

¿A qué te refieres? Sé que estás aquí, puedo verte.

Pero ahora estoy aquí para quedarme —Tom le miró a los ojos y sonrió al ver las mejillas sonrojadas de su alien, no podía creer lo que salía de sus labios.

¿Es… es en serio?

Sí, el plan resultó, ellos me creen muerto, ahora estoy aquí para ti, tú eres mi hogar —Sus ojos café destellaban sus intensas emociones.

Oh Dios mío, qué feliz estoy —El rastudo, sin detenerse un minuto más, se apoderó de sus labios y a través de ese beso, le transmitió toda la felicidad y la paz que sentía al tenerle en sus brazos una vez más—. Te amo Bill.

Lo sé, te amo tanto.

Continuará…

¿Creen que todo haya resultado así de rápido? ¿Se podrá adaptar Bill a la vida terrícola? ¿Y nadie sospechará de los G’s? No se pierda la continuación. Besotes.

Escritora del fandom

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