Reverse 4

«Reverse I» Fic de Alter Saber

Capítulo 4: Impacto

Sabía que algún día llegaría el momento en que mi promiscuidad me iba a costar, eso de ser el Alfa de la camada me está valiendo en éste momento. Pero ¿Cómo esa belleza puede ser un hombre? Es inaceptable, casi un crimen. Aunque sí consideramos que su aspecto es muy femenino, su voz muy aguda para estimarse como varonil y balanceamos todos sus pros; podría casi que dejar pasar el hecho que es un chico. Sí, sí, eso es; me olvidaré que se trata de un hombre y procederé a convertirlo en mi presa, el sexo será igual de placentero, de seguro; sólo no debo meterme con eso que tiene en su entrepierna y no habrá problemas.

Si me hubiese enterado que todos estos años de juerga me iban a jugar en contra en un sólo impacto, me habría comportado un poco mejor; bueno, al menos lo pude haber intentado. Dios debe estarse descojonándose conmigo, yo también lo haría sí fuera Él.

Nunca voy a entender cómo es que sigo teniendo interés en él; es que una cosa es haberle comido con la mirada porque creía que era una mujer, pero una muy diferente es seguir deseándole aun cuando sé que es un chico.

Salí de la cocina simulando estar molesto, porque más que enojado, estaba profundamente asustado.

No me importó su hombría, ni siquiera me perturbo un poco; a mis ojos, Ella que ahora era un Él, me seguía pareciendo un ser etéreo, perfecto, sublime, sencillamente hermoso. Su rostro me incitaba a profanar su pureza e ingenuidad, provocando en mí, un anhelo incontrolable de poseerle, de volverlo adicto a mi presencia; así, de la misma manera en la que él me había cautivado.

Entré en mi cuarto y me dejé caer en la cama, con mis ojos cerrados, medité y aunque trataba de enfocar mi atención en otra cosa, no pude desviar mis pensamientos a otro aspecto que no fueran sus ojos, sus labios, la forma tan delicada en la que su cabello reposaba sobre sus hombros, la manera en la que su rostro estaba ligeramente inclinado por la vergüenza y lo que sentí cuando le vi de frente, es un asunto de un nivel incomparable.

Su mirada me pedía a gritos que me sumergiera y no saliera nunca de ella; me adentré en su ser y por primera vez en lo que va de mi existencia; Yo, me sentí realizado, como si no necesitara nada ni a nadie para ser feliz, sólo requería que esos ojos me vieran a mí y todo tendría sentido.

Pero, ¡Qué ridiculez! ¿Desde cuándo invierto mi tiempo en pensar en otro ser que no sea yo? A la mierda las cursilerías, me cago en todos los putos románticos que nos han llenado la cabeza con estupideces como el «Amor a primera vista»; Disney también tiene la culpa por hacernos creer que las historias felices sí existen.

¿Por qué las relaciones no pueden ser banales, netamente carnales?

¿Por qué no podemos sumirnos en la lujuria y el desenfreno que un día llevo a la perdición a Sodoma y Gomorra, sin obtener un castigo?

¿Por qué seguimos escondiéndonos bajo la rectitud que la Sociedad nos ha impuesto?

Los principios, las leyes, los deberes; no son más que palabrería barata ejercida por los poderosos para poder controlarnos; ellos quieren manipularnos, haciéndonos creer que lo «Inmoral» puede llevarnos al infierno, pero:

¿Acaso no estamos ya en él?

El homosexualismo es considerado impúdico; bajo los diseños divinos, dos personas del mismo sexo no pueden enamorarse y yo lo entendería, sí y sólo sí, todos los hombres que habitan en la tierra fueran semejantes a mí.

Sin embargo, cuando se te planta en frente una deidad con una complexión tan delgada que raya en lo frágil, con una piel blanca como la nieve, con un estilo que delinea sus escasas curvas pero que inducen a la vileza, con un rostro sin señal de impurezas, con unos ojos miel que dulcifican hasta el peor de los días; cuando una preciosidad de ese calibre está a escasos centímetros de ti; las perspectivas cambian y el ser gay más que una obligación, pasa a ser una necesidad desorbitante.

¿Y el orgullo?

Eso pasa a un segundo plano, sí con eso logro probar un poco de su esencia celestial, Yo, puedo abandonar mis convicciones, incluso puedo desmantelar las 2 reglas que juré no romper; porque a su lado, quizás, el amor sí me sale rentable y pensar en él no supondría un esfuerzo, porque sin pedirme permiso, invadió mi mente como si fuera el dueño de mis delirios.

Me levanto decidido de mi cama, salgo de mi habitación y me dirijo al recinto de esa criatura que me tiene en las nubes.

Al abrir su puerta sin reparar en su autorización para ingresar, me encuentro con que ésta divinidad está sentada en el suelo, sumido en sus pensamientos, de los que ruego ser merecedor; me acerco sigilosamente para tomarle desprevenido y aprovechando su sorpresa, le besaría como sí se me fuera la vida en ello; pero como sí reaccionara a mi presencia, Bill se levanta con rapidez y se posiciona frente mío, con una actitud que varía entre la resignación y las ganas de golpearme.

Aplomo mi paso y le observo, me deleito en él. Pasan lo que parecen ser segundos para mí y sin pensarlo, le sonrió sinceramente como nunca había hecho con alguien, ante mi gesto, Bill se queda atónito y como si de un buen chiste se tratara toda esta situación; me empiezo a reír, no entendía el porqué, pero tenerle tan cerca, me inundaba de emociones que se pintaban con euforia y paz; una tranquilidad que me bastaba para regocijarme junto a él.

Bill no reacciona, sigue estático pero no parece incomodarse por la manera en la que me estoy comportando. De repente, dejo de reír y me fijo en esa carnosidad que esconde su hermosa dentadura; medito con poco éxito y me paro justo en frente suyo; él baja su mirada y se ruboriza; y ¿Dónde quedo yo? ¿Acaso no es consciente de que me derrite su actitud tan inocente?

Él me tiene en sus manos y no lo sabe.

Apostando un poco a mi suerte, interrumpo su intento de huida, le tomo por la cintura, acerco mi mano a su barbilla y le obligo a verme.

Sus ojos me estaban analizando, como si quisieran descubrir lo que tramaba; pero él no se percata de que yo no estaba jugando, no tenía nada planeado, ninguna de mis estrategias servirían. Me rendí, no quería que fuera pasajero, quería retenerle a mi lado.

No lo pensé más y me lancé por sus labios; fui insistente, estaba desesperado, quería más de él, le deseaba con locura. El roce con el portador de esa boca tan encantadora, me erizó la piel. Lo presione para que permitiera que mi lengua entrara a su cavidad y cuando la introduje, no tarde en traicionar su confianza y recorrí cada parte de ella, lo domine, lo sometí a mí, que entendiera que no le dejaría escapar de mis garras, él me pertenecía y yo le encadenaría para siempre.

Mis manos empezaron a trazar pequeños círculos en su espalda y cedí a mis deseos, bajando cada vez más y lo apreté con fuerza, pegando todo su cuerpo a mí y restregándome con terquedad; en ese momento no quería otra cosa más, no podía pensar con claridad, simplemente le ansiaba.

Repare en el hecho que Bill no se había inmutado, no rechazaba mis toques pero tampoco los correspondía y perdí la cordura. Tome su mano y la acerqué a centímetros de mi ingle, me pose en su cuello y comencé a succionar su piel, marcando un camino hasta su oreja; estando allí, le susurre con una voz seductora y completamente excitada; una sentencia que anhelaba que cumpliera, necesitaba sentir que él estaba olvidando sus principios como yo, y sin remordimientos, le dije:

Tócame.

Continúa…

Gracias por la visita.

Publico y rescato para el fandom TH

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