Tomi y CereBrill 8

Tomi y CereBrill” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 8

Tengo miedo —susurró y entonces, el corazón del científico se derritió.

¿Eres Tomi? —cuestionó, a lo que el chico asintió—. ¡Oh, por Dios!

Gustav cerró las distancias con el rubio que yacía de rodillas en el suelo, junto a los restos de su jaula y lo envolvió en un abrazo. El más joven, era mucho más alto que el científico, sin embargo se aferró a él, como un niño de cinco años lo hace con su padre.

Tranquilo, todo estará bien —afirmó Gus, haciendo círculos en la espalda desnuda del otro. Al sentir que temblaba, preguntó—. ¿Tienes frío?

Miedo —respondió.

Ven conmigo, te pondremos algo de ropa. —Poniéndose de pie, ayudó al ex ratón a hacer lo mismo y lo guió hacia otro rincón del salón principal del laboratorio.

Mi hermano se ha convertido en un monstruo —dijo Tom con la voz débil, sujetando la mano del humano y yendo con él.

Geo, sacaré a Tomi a tomar un café. Cuida a Brill y llámame cuando puedas darme una buena explicación. —Tras esas palabras, cerró la puerta del lugar, donde guardaban los trajes y batas.

¡Batas blancas! —Los ojos de Tomi brillaron de gusto y admiración—. Siempre quise ponerme una, pero no sabía que las tenían aquí.

¿Quieres una? —preguntó el chico de gafas, a lo que el otro asintió—. Está bien, pero antes te pondrás esto. —Le extendió un jeans negro, bastante grande.

Tomi lo miró y sonrió, no tenía ni puta idea de cómo ponerse uno de esos. Gustav adivinó la situación y le ayudó, riéndose al notar lo extremadamente grande que le quedaba la prenda.

Para eso existe el cinturón —agregó el científico y se quitó el que él llevaba puesto—. ¿Lo ves? Ahora ya no se cae.

¡Santo Rey del Queso! —exclamó asombrado al ver que esas prendas cubrían sus piernas y le daban otro color.

Ahora algo para abrigarte —comentó el científico rubio y procedió a entregarle una camiseta y un jersey, igual de grandes—. Vaya, pese a lo suelto, te quedan bastante bien.

Tomi sonrió alegre, su mente simple le permitía pasar de un momento de tristeza a uno de algarabía, olvidando casi instantáneamente lo anterior.

&

Entre tanto, en el laboratorio, Georg sacudía la cabeza, tratando de ponerse sobrio y así poder resolver el problema en el que estaba metido. Su pequeño hijo, yacía desmayado en el piso, desnudo y con orejas y cola de gato. Por un segundo pensó que eran parte de algún disfraz de la “caja negra”, pero tras tirarle la cola al joven del maquillaje, descubrió que estaba pegada a su cuerpo, justo en el coxis.

¿Brill? —Lo sacudió, tratando de hacerlo despertar—. ¿Brill, estás bien? —Al ver que el rubio achinaba los ojos, sonrió—. Soy tu papá, Georg.

¿Papá? —Los ojos del joven se abrieron desmesuradamente y gritó—. ¡¿Qué demonios haces aquí?! ¡Tienes que llegar en la mañana, no en medio de la noche!

Vaya, Brill. Hola a ti también. —Saludó con ironía.

¿Estoy soñando, verdad? —cuestionó el rubio—. Si esto fuera la realidad, no estarías tan tranquilo de verme como humano.

Medio humano, en realidad —agregó el castaño, tomando la negra coa del otro—. Eres una especie de híbrido, Brill, tienes cola y orejas de gato.

¡Mierda! ¿Dónde está Tomi? Estaba aterrado, creyó que era Kazimir.

¿Kazimir? —Georg alzó una ceja, porque ese nombre que le era totalmente desconocido.

Kazimir es el gato del otro humano.

Oh… —El científico recordó el felino que se pasaba de vez en cuando a comer en las afueras del laboratorio—. ¿Ustedes le pusieron nombre?

Bueno, eso… Tomi prefiere ponerle nombre a todas las cosas, así no las olvida tan fácilmente y como el gato es un enemigo natural para nosotros, pues… debía recordarlo —explicó—. Ese nombre le recuerda a un monstruo que vio un día en una película de terror y lo usó desde entonces, para nombrar al gato negro.

Wow, ustedes son increíbles. Ahora Gustav se tragará sus palabras. —Sin poder reprimirse, Georg abrazó fuertemente a CereBrill—. Mi pequeño e inteligente bebé. Te quiero, hijo mío. —Besó la frente del chico, quien sólo cerró los ojos, demasiado impactado por este despliegue de emociones humanas. Ahora comprendía ese cúmulo de sensaciones que vivió cuando estaba conectado a Tomi durante su unión coital.

¿Puedes decirme dónde está Tomi?

Gustav se lo llevó —respondió el castaño y se preocupó al ver la expresión de terror de su hijo—. ¿Por qué te pones así? ¿Qué pasa?

El humano se llevó a mi hermano. —De un salto, Brill se puso de pie y estaba dispuesto a salir por la entrada principal, hasta que sintió una mano en su muñeca—. No me detengas padre, no sabemos que el hará el científico a Tomi.

No le hará nada. Gustav está demasiado impactado con esta noticia.

¿Y tú no? —El otro negó con la cabeza—. ¿Por qué no?

Porque lo supe antes.

¿Eh?

Creí que habían entrado a robar y revisé las cámaras de seguridad y entonces descubrí que mis hijos se volvían humanos al usar la máquina de ADN. —Georg sonrió al ver la cara de asombro de Brill, pero luego se puso serio—. Usaremos esas mismas cámaras para ver qué salió mal esta vez. Ven conmigo, Brill.

CereBrill. —Corrigió el ex ratón.

¿Qué?

Soy CereBrill, no sólo Brill, porque soy…

El cerebro de la familia, ya lo sé. —Volvió sonreír y por primera vez en esos tensos momentos, el rubio también lo hizo.

Subieron al piso donde estaba instalado el equipo de vigilancia y revisaron las cámaras. Georg estaba rojo al descubrir que sus pequeños habían utilizado la “caja negra”, pero no de ira por su desobediencia, sino porque le pareció demasiado erótico lo que hicieron los chicos en su camilla. Retrocedieron las cintas, hasta que dieron con lo que buscaban.

Ahí está —dijo CereBrill, quien estaba más atento a la grabación, porque su padre, estaba baboso viendo buen porno. Le dio más volumen al parlante y escucharon.

Quédate quieto. —Mandó Brill, su gemelo asintió y susurró algo como “adoro jugar al congelado”

La ratita blanca con círculos negros en sus ojos, caminó hasta el tablero de encendido del invento del humano rubio y tecleó algunas cosas, antes de oprimir el botón “enter” y correr hasta Tom.

¿CereBrill?

Ahora no, Tom. —Negó el menor, sin mirar hacia donde señalaba la peluda mano de su hermano.

¿Qué es eso? —preguntó el castaño, buscando enfocar lo que señalaba Tomi con su manito de ratita.

Kazimir —contestó el chico del maquillaje.

Se mezcló el ADN de humano con algún pelo del felino. —Reflexionó Georg a lo que Brill asintió enérgicamente—. Entonces sólo hay que corregir el error.

La pregunta es… ¿por qué no se activó antes el cambio? —Brill se paseó por la pequeña sala, con una mano en su barbilla, mientras meditaba lo que acaba de presenciar.

Creo que debo buscarte una bata —comentó el castaño, distraído por el delgado y bien formado cuerpo de su mascota.

Eso es. —Sus ojos se iluminaron y Georg se congeló en sus pasos—. Fue el sexo.

¿Sexo? —Su padre se giró y vio un brillo extraño en sus ojos.

El ADN humano estaba completamente controlado, dominando la mayor parte de las células de mi cuerpo, hasta que el orgasmo gatillo el cambio. Fue un desbalance, eso es todo.

&

Después de una taza de café, Tomi estaba más hiperactivo que nunca y Gustav sintió que estaba perdiendo la paciencia, así que decidió regresar al laboratorio y ver si su colega y amigo, había resuelto la extraña situación de su otro hijo.

Al entrar al salón principal, notaron que estaba vacío, hasta que escucharon unas voces, las que reconocieron enseguida.

Deben estar en el salón de cámaras, Tomi.

¿Qué? ¿Eso está muy lejos? Quiero ver a CereBrill, lo extraño demasiado y ya acepté que si él es un monstruo, entonces yo también lo seré, porque somos gemelos igualitos. —Asintió, moviendo la cabeza frenéticamente y el de gafas, sólo pudo sonreír por la ingenuidad del chico.

Está en el piso de arriba, pero les avisaré por el teléfono, dame un segundo.

Justo en esos instantes, las voces volvieron a sonar por los parlantes.

Podemos corregirlo y volver a convertirte en ratón —agregó Georg, pero luego su voz se tornó seria—. Con esa forma externa, ya no volverías a ser un gato.

Pero tampoco podríamos volver a tener sexo —admitió el menor de los gemelos.

Cuando Tomi escuchó eso, su pecho se oprimió. A él le gustaba ser un roedor, amaba su ruedita de ejercicios, el queso crema que papi Geo le llevaba, amaba los besos de ratón que le daba a CereBrill, pero… cuando se unieron a través del “sexo”, se conectaron de una forma mágica, sus corazones latieron como uno solo y hasta pensaban lo mismo, que se amaban. Negó con la cabeza, definitivamente quería volver a tener sexo con CereBrill.

Pero si revisamos la máquina, es posible que nunca más podamos dejarla calibrada como hasta ahora, podríamos arruinarla, Brill. —El castaño estaba entrando en estado de pánico, tampoco quería perder la oportunidad de hablar con sus hijos, como lo estaba haciendo ahora mismo—. Podrían quedar atrapados en esa forma para siempre. Siendo ratones, ya nunca podrías “conquistar el mundo”. —Trató de bromear el mayor.

Tomi es mi mundo, papi Geo, al único que quiero conquistar es a él —respondió Brill con resolución.

Aaww. —Suspiró el mayor de los gemelos, al escuchar esas palabras.

Y si Tomi está aterrado de verme de esta forma, prefiero que seamos ratones para siempre. —Su voz sonó decidida—. Vamos a corregir el error, papá. Debo volver a ser yo, antes de que Tomi regrese y se espante de verme mitad gato.

¿Estás seguro de esto, Brill?

Lo que sea por mi Tomi.

& Continuará &

¿Podrán hacer la separación del ADN humano y del de gato? ¿Podrán hacer el cambio en forma efectiva? ¿Estará Gustav dispuesto a ayudarlo? ¿O saldrá su lado científico y se pondrá a estudiar a los ex ratones? No se pierdan los últimos capítulos. Y ya saben que los comentarios me hacen muy feliz. Besos a todos y gracias por visitar el sitio.
Nota: La parte que está en cursiva, fue la pista que les dejé en el capítulo 5.

Escritora del fandom

1 Comment

  1. Que tiernooooo 😍 CereBrill se volvió tan romántico 😍😍😍

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