Travesuras en el Laboratorio 7

Travesuras en el Laboratorio” Fic Twc de MizukyChan

Capítulo 7: Las palabras mágicas

& Día dos &

Kazimir estaba molesto, había hablado con Georg, pero lejos de sentirse un poco más aliviado, era como si su sangre estuviera en punto de ebullición. Sentía que ardía de rabia, pero también estaba extremadamente caliente y lo peor es que ni siquiera podía ir al baño a pajearse o a darse una ducha condenadamente fría, porque los malditos ratones estaban follando como locos allí.

Se paseó como león enjaulado por los pasillos del laboratorio, no había nadie a la vista. Sabía que Gustav estaba en el piso superior, preparando camas, pero no estaba seguro del castaño y tampoco le importaba, estaba molesto con él, estaba furioso y eso le tensaba cada músculo del cuerpo.

 

Desde ahora en adelante tendrás que acostumbrarte a usar las palabras mágicas, ¿escuchaste? —Le advirtió el científico.

Y en tono burlón, el felino había preguntado—. ¿Y cuáles son, según tú, las palabras mágicas?

Por favor. —Alzó el índice y arrugó el ceño—. Todo lo pedirás “por favor”, especialmente si tiene relación con mis hijos.

 

Al recordar los fragmentos de la charla, Kazy apretó los puños—. Malditos humanos con hormonas cachondas. Venir a sacarme en cara mis deseos por Tomi, después de todo lo que los he visto hacer. —Siseó entre dientes—. ¡¿De qué demonios me servirá usar el “por favor” con Tomi?! —Casi gritó y alzó las manos, como pidiendo respuestas. Solo entonces notó el parpadeo rojo de las cámaras de seguridad.

Se sintió tan frustrado, que dio dos grandes pisotones y se miró el cuerpo desnudo y la erección prominente que se mostraba entre sus piernas—. ¡Mierda! —Gritó a la cámara—. ¿Y qué hago, eh? Le digo ¿me dejas follar contigo, Tomi, por favor? —Puso carita de niño bueno, juntando ambas manos, como el gatito con botas.

Los gemidos se volvían cada vez más intensos en el baño y la masculinidad del gato se ponía más dura, respondiendo a los estímulos auditivos.

Pero no podía hacer nada… nada… aún.

Sin poder tocarse, por rabia y así evitar que los humanos se dieran un festín voyerista a través de las cámaras ocultas, decidió cruzarse de brazos y quedarse recostado en la camilla del rincón, muy cerca de la curiosa planta morada con la que Tomi había “hablado” toda la mañana. Cerró los ojos un rato, dejándose acariciar por los gemidos de los ratones gemelos en pleno acto sexual.

Mmm, Tomi… —Jadeó, hasta que sintió como una delicada mano se posó en su brazo.

¿Oye, estás bien? —Esa voz le pareció increíblemente familiar al felino, quien se estiró sin abrir los ojos, sintiendo como su delgado y desnudo cuerpo tocaba toda la sabanilla blanca de la camilla. Que delicioso se sentía que el fino material lo acariciara. Sí, la tela era exquisita y esas manos en sus piernas también—. ¿Tienes frío? Estás temblando.

¿Tomi?

La mano que subía y bajaba por su pierna derecha se sentía muy bien, tan bien, que decidió moverse, para que también tocara la otra pierna.

¿Tomi, tócame, por favor?

Si en verdad era Tomi, no podría resistirse a las palabras mágicas, o al menos, eso había dicho Georg.

CereBrill, Kazy quiere que lo toque, me lo pidió por favor —dijo más fuerte el rubio. Al oírlo y confirmar sus teorías, los ojos del gato se abrieron como plato, viendo al chico de cabello rubio muy corto, mirando hacia atrás, buscando la aprobación de su gemelo.

¡Mierda! ¡No me pegues, por favor! —Casi gritó el pelinegro, al ver que CereBrill traía una correa de cuero y cara de pocos amigos.

¿Quién te enseñó las palabras mágicas? —interrogó Brill, apretando la correa en sus manos, haciendo un sonido rudo con ella.

Se supone que esas palabras son mágicas. No me pegues, por favor. Solo quiero follar, mira. —Señaló su polla erecta y sensible—. Tengo las bolas moradas de tanto aguantar las ganas de follar con Tomi. Quiero hacerlo, por favor CereBrill, déjame follar con tu hermano. —De alguna forma, Kazy no podía creer que toda esa sarta de palabras saliera por sus labios, menos viendo la cara de asesino que ponía el rubio menor—. Vamos… por favor… —dijo suplicante.

Tomi jamás folla si no es conmigo. —Gruñó el rubio y Tomi se puso a su lado, dándole un beso de ratón en la mejilla, como confirmando sus palabras.

Una vez más, Kazy habló impulsivamente—. Por favor, CereBrill, déjame follar con él y si quieres participar, será más excitante.

El felino sabía que por naturaleza él era directo para decir lo que quería, sin embargo, su petición era demasiado vergonzosa y descarada, por lo mismo, llegó a pensar que recibiría un azote en pleno rostro con esa aterradora correa de cuero. Jamás pensó que el rubio gruñón se acercaría hasta estar a solo centímetros de su cara y le daría un lengüetazo para… ¿probarlo?

Mmm, sabes bien. —Su voz ronca y su prominente erección, le dieron a Kazy un nuevo motivo para gemir—. Ven Tomi, átame a la camila.

Tom puso la cara de “aquí vamos de nuevo” y siguió a su gemelo a la otra camilla, la más grande y cómoda. (Puesta en el laboratorio por sus dueños originales, los G’s)

Kazimir se sentó en la camilla pequeña, mirando con la boca abierta, como el par de rubios movía las caderas, con cada paso, hasta el otro extremo del laboratorio. Estaban desnudos, como si haber follado en el baño no hubiese sido suficiente. Parpadeó un par de veces y luego juntó sus labios, tratando de recuperar la movilidad de su mandíbula.

¿Qué esperas, gato? —Bill gruñó, estirando las manos para que su hermano lo atara—. ¿Quieres una tarjetita de invitación?

Sin pensarlo dos veces, Kazy dio un salto y bajó de su lugar, para caminar hasta los gemelos. Sin dudar, le dio una lamida al cuello despejado de Tomi, pegándose a su espalda, haciéndole notar su miembro, duro como roca.

¿Mmm, CereBrill, crees que me haga daño con su polla?

Si te hace daño, Tomi, se la cortamos y lo dejamos desangrarse hasta morir —respondió fríamente el rubio maquillado, sin dejar de alzar las caderas, estaba muy cachondo y ya no quería seguir esperando.

Al oír lo de la posible amputación a su miembro, Kazy tragó pesado y se dio una vuelta, buscando la “caja negra”, para traer un buen lubricante. No podía hacer sufrir a Tomi, aunque al parecer, ese par de ratones amaban el BDSM tanto como los G’s.

Cuando encontró el preciado artículo, se quedó de piedra al ver como Tomi lamía entre las nalgas de CereBrill, haciéndole jadear de gusto. Su carne dio un bote y abrió el frasquito para aplicar una gran cantidad en ella. Se acercó hasta el rubio y separó sus pompis, aprovechando su posición inclinada e hizo lo mismo que él, lamió y lamió, mojando con su saliva aquella rosada y apretada entrada que pronto lo albergaría

Brill estaba recostado a lo ancho de la camilla, dejando su trasero en el borde de la misma, con las manos atadas a ambos extremos. Tomi escupió en su alma y esparció el líquido en su polla. Se pegó a la camilla y elevó las piernas de su gemelo, para entrar de un solo golpe en su cuerpo.

¡Aaahh! —Gimieron en sincronía.

Kazy tragó grueso, en verdad eran unos sádicos, penetrar así de brusco era doloroso para ambas partes, pero una vez más se recordó que ese par de ratones no era normal del todo, no teniendo a Georg como padre.

Cuando Tomi comenzó a embestir con ganas, el gato se acercó por su espalda acarició sus fuertes brazos con deseo. Ejerciendo un poco de presión, lo indujo a inclinarse sobre el cuerpo de Brill, para de ese modo, participar del show.

Tomi no puso reparos, es más, gimió al sentir los dedos lubricados del felino, escurrir por entre sus nalgas, mientras él le daba atención a su polla, entrando y saliendo del estrecho canal de su hermano.

Aaahhh, CereBrill, te sientes tan jodidamente caliente aquí dentro —susurró. El otro rubio gimió de gusto al oír sus palabras y Kazy se molestó, porque Tomi siempre prefería al otro, aun cuando CereBrill fuera igualito a él, salvo por el color del cabello.

Dejándose llevar por los celos, sacó sus dedos de la entrada del rubio y los reemplazó con su dura polla. ¡Mierda! La sensación era mucho mejor de lo que había previsto. Ese pequeño túnel era tan cálido y el lubricante le permitía moverse con facilidad. Gimió de placer y se meció casi al mismo ritmo que marcaba Tomi.

Los jadeos entrecortados, los gemidos y las palabras obscenas llenaron el salón y pronto, los tres jóvenes estaban a punto de alcanzar el orgasmo. El primero en llegar al clímax fue el mismo pelinegro.

¡Aahh, Tomi! —Gritó y sacó su polla, chorreando con su semilla blanquecina por sobre sus respingadas pompis.

Kazy observó con deleite como su semen se escurría por la curva de las nalgas del rubio y luego caía al suelo, cuando estas se contrajeron, liberando el orgasmo de Tomi, dentro de Brill, quien gruñó roncamente, cegado de placer.

Cuando Tomi giró hacia él, sus ojos se abrieron como plato y, aterrorizado, se subió a la camilla, liberando torpemente a su hermano.

CereBrill también parecía furioso, aunque con su constante ceño apretado, era difícil saber cuando no estaba enfadado de verdad.

¡Me hizo daño! —Gritó Tomi, llevándose las manos al trasero y luego alzó su índice y señaló al gato—. ¡Él es malo! ¡Míralo, CereBrill!

Sí, es malo, Tomi. Vamos a cortarle la polla. —Brill puso una sonrisa macabra en su rostro y alzó la mano—. Te cortaremos la polla y luego conquistaremos al mundo.

Kazy no daba crédito a semejante situación, se llevó una mano a la boca con ganas de morderse las uñas, cuando sintió que algo peludo tocaba sus piernas. Bajó la vista y descubrió una larga y mullida cola negra.

¡Mierda!

Exacto, nos hiciste creer que solo querías sexo, utilizaste las palabras mágica y te dejamos ser uno con nosotros. —La voz de Brill sonaba fría y atemorizante—. Pero nos engañaste, te convertirías en monstruo para después comernos.

No te lo perdonaremos. Jamás podrás ser uno con nosotros. —Gritó Tomi, aun asustado sobre la camilla.

CereBrill cogió un filoso cuchillo carnicero de la “caja negra” y lo miró con un brillo desquiciado en los ojos.

¡¿Por qué demonios hay un cuchillo aquí?! —Chilló el gato.

¿Te gusta el dolor, Kazy? —preguntó Brill, sonando realmente macabro.

El felino giró para huir, pero su propia cola se interpuso y cayó al suelo.

¡Noooo! —Gritó a todo pulmón.

Kazy, Kazy. —Gustav movió frenéticamente al pelinegro, para despertarlo.

¡No me mates, CereBrill, jamás volveré a tocar a Tomi! —Gritó, con los ojos cerrados.

El científico sonrió ante eso, seguro había tenido una buena pesadilla por haber tratado de violar al ingenuo ratoncito. Pero luego, otra cosa llamó su atención.

¡Mierda! ¡Tienes cola!

& Continuará &

Escritora del fandom

2 Comments

  1. Todo fue un sueño!!!(no me acordaba XD) un maldito, erótico y pornográfico sueño!!!^//^ joder y era obvio que Bill no dejaría que el gato follara a su Tomi..cry..aunque la idea de un trío (ainsssss ves Clau? Pones ideas siempre porno en mi mente xD) jajajajaja en fin, un buen capitulo para estos fríos días..no recuerdo que tiene de malo lo de la cola (? Bueno esperar el siguiente capítulo.

    Muakkk!(Gertrudis haz lo tuyo xD)

    • La cola de gato le da pánico al pobre Tomi, mi querida Ady, recuerda que él es un ratón macho, pero bien macho jajajajaja

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