Pink

Sé que a todos no les gusta el nuevo estilo de cabello de Bill, pero este microrrelato es sólo una humorada >_< Espero lo disfruten.

«PINK»

Tom despertó con un horrible dolor de cabeza, soñó que discutía con Bill sobre su próximo estilo de cabello.

Raparse ya no era novedad, cada vez que el menor de los gemelos decía que estaba harto, iba a la peluquería y se rapaba, así ya no debía luchar con tintes, al menos hasta que creciera lo suficiente, ni tampoco con los largos minutos de secado, o peor aun, con los incontables movimientos para peinarlo “sin estilo”, como decía él.

A Tom no le importaba, a él le gustaba todo lo que Bill se hiciera, incluso si se rapaba por completo, le seguiría pareciendo el hombre más guapo del planeta, pero ¿por qué tenía esa extraña sensación en la boca del estómago?

Se levantó de la cama y con intención de ir hasta el baño, debía tomar una aspirina para atenuar el malestar. ¿Acaso había bebido demasiado? Nah, fueron sólo un par de cervezas con Bill. Y hablando del Rey de Roma…

—¿Bill? —Llamó fuerte. No llegó ninguna respuesta, así que volvió a gritar, un poco más fuerte esta vez—. ¿Bill?

Se frotó las sienes, tratando de aliviar la molestia que sentía. Cuando llegó al botiquín del baño, se quedó de piedra mientras miraba su imagen en el espejo—. ¡¿Pero, qué demonios?! ¡BILL! —Gritó a todo pulmón.

Salió a tropezones de la habitación, buscando a su condenado hermano por el resto de la casa. Los perros huyeron de él, al ver su expresión homicida en la cara, o tal vez al ver otra cosa…

Bill no estaba en ninguna parte. Tom gruñó como león enjaulado y caminó por la cocina, en busca de café. Debía recordar qué mierda había pasado la noche anterior, para haber terminado en ese estado. El sonido de las llaves de la entrada le alertó y prácticamente corrió hasta su gemelo.

—¡¿Bill, qué demonios me hiciste?!

Bill llevaba una gorra de baseball puesta en la cabeza y cuando vio a Tom se quedó de piedra por un segundo y luego estalló en carcajadas.

—¡Oh, mierda! Lo lamento, Tom —Rió a todo pulmón.

—Riendo así no parece que lo sientas en lo más mínimo —alegó Tom, dando dos pasos para cerrar las distancias con el otro y le quitó la gorra de la cabeza—. ¡Mierda!

—Lo sé… —Bill se pasó una mano por la cabeza rapada que tenía un brillante tono rosa-fucsia.

—¡Lo hiciste y me lo hiciste a mí también! ¡¿Cómo pudiste?!

—¿Te acuerdas de anoche? —Preguntó Bill, caminando hasta el sofá.

—Claro, te dije que de rosa no, pero ya veo que no me hiciste caso.

—No, no me refiero a eso… —Bill metió una mano en sus bolsillos y sacó una bolsita con pitillos de mariguana—. Hablo de esto.

—No me estés jodiendo. La mariguana no sería capaz de drogarnos tanto como para dejar que me pintaras el cabello de rosa a mí también.

—Yo pensé lo mismo, pero al parecer así fue, porque no recuerdo haberlo hecho yo. Además, a ti te quedó mucho mejor el tono.

—¡¿Qué?! —Exclamó el mayor—. Parece que tengo un maldito chicle en la cabeza, ¿cómo va a ser eso, mejor?

—Si te hace sentir mejor, yo sólo tenía unas manchas rosas en la cabeza, por eso tuve que salir muy temprano a la peluquería para que lo arreglaran —explicó Bill, cosa que no hizo gracia a su gemelo.

—¿Y qué haré ahora? No pienso ir a la peluquería con el cabello así.

Bill levantó la bolsa que llevaba cuando entró en la casa—. Tengo lo necesario. Como te vi en la cama antes de salir, decidí corregir mi error. Traje castaño oscuro, para regresar tu hermoso color, Tom.

—Más te vale arreglarlo o no tendrás sexo en todo un mes. Ya sabes que con mi cabeza no se juega. —Bill le dio una mirada a su entrepierna y dibujó una sonrisa coqueta—. Hablo de la otra cabeza… idiota.

&

Un par de horas después, los chicos pausaban el capítulo de Juego de Tronos, para proceder al lavado final del tinte de Tom.

Cuando el mayor se sentó en la taza, esperando a que Bill hiciera lo suyo, tomó la caja del tinte y leyó la advertencia: cuide la combinación de tonalidades, para evitar resultados adversos. Hizo una mueca y dejó la caja a un costado.

—El agua está lista —dijo Bill y tomando el shower lo llevó al cabello de Tom, limpiando todos los residuos de color.

Después de secar con el secador, por más tiempo del que esperaba, Tom empezó a gruñir—. Ya es mucho, Bill, deja que vea cómo quedó el color.

—No, mejor no —susurró el menor, cosa que alertó a Tom.

Levantándose de su lugar, se puso frente al espejo y casi le dio un ataque. Su cabello se veía de un morado extraño. Giró lentamente hasta su hermano peli-rosa y apretó los puños. Bill tragó pesado y dijo, como si nada—. Me gusta más tu tono que mi pink.

& FIN &

No quiero ni imaginar la forma en que Tom va a castigar a Bill… o quizás sí >///<

Escritora del fandom

2 Comments

  1. Me encanto, me rei mucho imaginando a Tom primero con el cabello rosa y despues de morado jajajaja.
    Saludos y bonito finde 😊

  2. Me encantó !!!! excelente drabble !!!! gracias Mizuky por este bellisimo capitulo. Besos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *