12: Despedida de soltero

Todos asociamos las despedidas de solteros al alcohol y al sexo, pero veamos cómo la celebran: el embarazado y su novio. Besos y que disfruten su lectura.

Regalo Especial” Fic Twc de MizukyChan

Capítulo 12: Despedida de soltero

& Viernes por la mañana &

Un joven castaño se paseaba nervioso por la sala de su casa, esperando ansioso a sus amigos y juntos, re-hacer la despedida de soltero de Bill y Tom. El chico aún no entendía cómo de repente su amigo de trenzas, que era el más codiciado entre las chicas, se decidía a contraer nupcias con un hombre. Era cierto que el joven Bill era un chico muy agraciado y sus rasgos llegaban a ser casi femeninos, pero aun así era muy extraño para él.

De tanto meditar llegó a la conclusión que era mejor dejarlos en paz y aceptar esa relación que ya había dado frutos permanentes, es decir un bebé. Cansado de dar vueltas, decidió sentarse y fue justamente en ese instante, en que sonó el timbre de su casa. «Ya era hora» Se dijo a sí mismo.

Hola chicos, pasen tenemos mucho que hacer.

Lo sé, debemos re-organizar toda la bendita fiesta —comentó Gustav.

No sé en realidad por qué las fiestas iban a ser tan diferentes. —Acotó Andreas.

Lo que pasa es que Georg quería hacer algo con bailarinas exóticas, algo muy “macho”. —Aclaró Gus—. Y nosotros le hicimos a Bill, algo más light.

Ya, pero ambos son gay, ¿o no? No veo la necesidad de tener mujeres desnudas —Siguió el platinado.

Es por la fama que tenía Tom. —Se defendió Geo—. Sus amigos en su mayoría son hétero y sin duda disfrutarían de las chicas.

Ya veo, sin embargo, Bill es muy celoso y si Tom se calienta con las chicas y el alcohol, entonces tendremos problemas. —Sentenció Andreas.

Es un buen punto. —Apoyó el castaño.

Hey no juzguen así a Tom, él ama a Bill y no se va a “calentar” con ninguna stripper —comentó Gustav.

Muy bien, pongámonos manos a la obra. —Propuso el castaño.

& Viernes por la noche &

La joven pareja esperaba a sus amigos, que los recogerían a las nueve. Tratándose de Gustav, serían puntuales. El de trenzas estaba un poco preocupado por lo que acontecería esa noche en su despedida de soltero. Para él sería solo una fiesta más, pero no estaba seguro de cómo se comportaría su novio en una situación cómo aquella, ya que en la mañana le había confesado que nunca había participado en algo parecido, obviamente porque su padre lo prohibía.

Justo a las nueve, el rubio de gafas tocó el timbre.

¿Qué tal chicos? —Saludó muy contento.

Hola Gus. ¿Te seguimos en mi auto? —cuestionó Tom.

No camarada, hoy no manejan, así podrán beber sin problemas, excepto tu Bill, habrá solo bebidas de fantasía para ti y el bebé.

Hubiese deseado emborracharme esta noche jajaja —dijo en tono de broma el aludido.

No sé qué sería de mí si estuvieras borracho Bill, seguro me violas antes de llegar a casa. —Rió el trenzado.

Bueno no esperemos más y vámonos. —La pareja se sentó atrás, tomándose de las manos.

&

Llegaron a un club nocturno. Los ojos del más joven brillaban de la emoción, y sujetó con más fuerzas la mano de su pareja. Al entrar, les dieron la bienvenida por el micrófono y ellos saludaron con un gesto de cabeza. Se sentaron en medio de un semicírculo, que fue adaptado especialmente para el evento.

¡Felicidades chicos! —Gritaron los amigos reunidos.

Gracias a todos por venir —dijo el de trenzas.

Tragos para todos y este vaso es especial para Bill —dijo Georg—. ¡Que empiece la fiesta! —Gritó y las luces del escenario se encendieron.

Las chicas exuberantes comenzaron a bailar eróticamente. Bill y Tom solo reían. De pronto, una rubia muy voluptuosa se acercó al joven moreno y tomándolo de la mano, lo sacó a bailar. El chico miró a Tom para pedir su aprobación y él asintió.

Baila para mí. —Le susurró el trenzado.

Con esa instrucción el joven se movió sensualmente por la pista. La rubia le seguía de cerca y correspondía sus movimientos. Pronto todas las personas presentes en el local comenzaron a vitorear a Bill, quien se sentía sumamente halagado. Pero esto no agradó a su pareja, que se puso tensa al ver que tanto hombres como mujeres veían con otros ojos a su adorado pelinegro. Con rabia contenida, se tomó varios sorbos de whisky.

¿Te gustó el baile, cariño? —preguntó el chico, al sentarse nuevamente al lado de su novio.

Me ha encantado, pero no lo vuelvas a hacer —contestó tratando de disimular sus celos.

Está bien, la próxima vez será un baile privado, solo para ti —dijo susurrando en su oído, lamiendo de paso, el lóbulo de su oreja—. A propósito, no tomes mucho cielo, no quiero que tengas resaca mañana, en la boda.

No te preocupes amor, ya no beberé más.

¿Te sirvo otro, amigo? —Invitó Georg al ver el vaso vacío del trenzado.

Tráeme uno como el de Bill, por favor.

Lo que digas man.

El castaño se acercó a la barra y pidió la bebida. De pronto, una rubia se acercó a él y le besó la mejilla.

Hola guapo —dijo sensual.

Chantelle. —El castaño se sorprendió—. Te pedí que no vinieras hoy.

No seas malito, me encantan las fiestas.

No quiero problemas, Chantelle. No te puedo echar, pero por favor, mantente alejada de Tom.

Lo haré tontito. —Georg no se percató de que la chica puso una pastilla en la bebida que yacía en el mesón.

& Más tarde, esa misma noche &

Vamos Tom, tómate otra ronda. —Insistió Gustav.

No amigo, hace un rato tomé mucho whisky y no quiero matar mi estómago aún —dijo el de trenzas golpeando su vientre. El moreno a su lado sonrió, al ver que su pareja seguía su consejo.

¡Los regalos! ¡Los regalos! ¡Los regalos! —Gritó canturreando Andreas, siendo coreado por los amigos de los festejados.

¿Qué regalos? —preguntó confundido el más joven.

Son presentes, que todos tus queridos amigos te han hecho con mucho cariño, para que te sirvan en tu nueva vida de casado. —El chico asintió agradecido y Tom sonrió al ver la inocencia de su amado.

Bien, yo voy primero. —Soltó Georg—. Son dos: uno para Bill y el otro es para Tom —Le dio a cada uno un paquete muy colorido.

¡Yo primero! —Gritó emocionado el pelinegro. Debían alzar la voz, para hacerse oír por entre la música de fondo. Todos los amigos reunidos pusieron cada de expectación. El joven abrió el regalo y sacó un látigo negro de cuero—. ¿Pero qué?

Pues amigo, eso es para que le des su merecido a Tom. —Al entender el juego, un intenso rubor coloreó sus mejillas—. Ahora tú amigo. —Geo señaló a Tom. Este abrió su regalo y sacó un colaless de leopardo. Al verlo, estalló en carcajadas.

Debí suponer que harías algo así, pero déjame decirte que esto le quedaría mejor a Bill. —El aludido se sonrojó aun más.

Bill amigo, no lo dejes salirse con la suya, tú también puedes mandar, por eso te di el látigo. Maltrátalo Bill, toma el control jajajajaja. —Todos rieron, pero Bill meditó las palabras del castaño.

Tal vez… solo tal vez… podría intentarlo, ¿o no?

Ahora el mío. —Gritó Gustav, entregándole los paquetes a sus amigos.

No sé por qué, pero me siento más nervioso —dijo Bill más para sí mismo. Al abrir su regalo, que era muy pesado, encontró unas botas altas negras, realmente hermosas—. Son preciosas Gus.

Andi me ayudó a escogerlas, para que fueran con tu estilo, pero van muy bien si las combinas con el látigo —dijo insinuante.

Gus… yo… yo… —El pelinegro estaba cortado y sus mejillas eran de un carmesí intenso.

¿Y para mí, qué hay? —cuestionó Tom abriendo su paquete, que era considerablemente más pequeño—. ¿Qué es esto?

Es lubricante con sabor a fresa. —Fue el turno del de trenzas de sonrojarse—. Ya sabes… Como tú serás el sometido jejejeje, que lo disfrutes.

Y así estuvieron riendo ante las ocurrencias de los amigos, que llevaron cosas realmente sorprendentes, y en su mayoría los regalos ponían a Bill como el “activo” en la relación.

Al terminar la ronda de regalos, el más pequeño estaba rojo hasta las orejas, y sin embargo mentalmente anotaba todos los consejos para “posiblemente” ponerlos en práctica con Tom.

Y ahora un regalo para el “aún soltero” Tom Kaulitz. —Se dijo desde el escenario.

¿Me hiciste algo, Billy? —preguntó Tom en un susurro, al oído de su pareja. Este, confundido, negó con la cabeza.

Con ustedes las exótica Chantelle. —Presentó el anunciador.

Con la sola mención del nombre, Tom hizo una mueca de desagrado. Georg bajó el rostro, sintiéndose culpable y Bill miró intrigado a la chica, que danzaba no sensualmente, sino sexualmente. Los hombres la piropeaban, pero Bill la miraba con asco, el nombre se le hacía familiar, pero realmente no la recordaba de nada. Gustav al verle tan concentrado se acercó a él y le susurró al oído.

Esta es la perra que prestó la casa para el cumpleaños de Tom, ¿te acuerdas?

La verdad, no.

Ten cuidado, es una perra, no le quites los ojos de encima a Tom, seguro viene por él.

No te preocupes, yo defenderé lo mío. —Tras estas palabras se acercó más a su pareja, quien parecía molesto—. ¿No te gustó el baile, amor?

No sé quién planeó esto, pero no me agrada la chica —respondió sincero.

Es una perra.

Se le nota. —Ambos se miraron y sonrieron.

La chica siguió bailando y sexualmente, bajó del escenario y se tiró prácticamente a los brazos de Tom, este la levantó y la puso en las piernas de Georg. El castaño le dijo algo en el oído y ella se fue del lugar.

Entonces el moreno de trenzas comenzó a removerse en su asiento y se puso de pie.

¿A dónde vas, cielo? —indagó Bill, cogiéndolo de la muñeca.

Al baño, me siento un poco raro.

Ve. —El joven de trenzas se retiró.

Bill lo siguió con la mirada y se percató de que una melena rubia iba en la misma dirección. Se levantó, decidido a hacer una escena si era necesario y se enrumbó a los lavados. Guardando las distancias, Bill vio que la chica entraba al baño de varones. Completamente seguro de sus sospechas contra ella, entró también. En el interior, los cubículos estaba cerrados y la chica miró al moreno impactada.

¿Qué haces aquí? —preguntó altanera al más delgado.

Por si no te has dado cuenta, este baño es de hombres. ¿Acaso tienes pene? —preguntó mordazmente.

Solo espero a alguien.

Ese alguien tiene dueño.

No me digas —dijo irónica.

Te falta un par de buenas razones —dijo señalando sus senos— para tener a ese hombre.

Te equivocas —agregó Tom, al salir de un cubículo—. Bill tiene atributos de sobra para tenerme completamente enamorado y usted señorita, será mejor que se aleje de nosotros o tendré que dar aviso a la policía por acoso.

Está bien, pero insisto, esta no será la última vez que nos veamos. Además yo te habría podido ayudar con el problema que tienes ahí. —Señaló la entrepierna del trenzado, quien se ruborizó y la chica salió hecha una furia.

Así que por eso te sentías raro —dijo Bill enojado— ¡¿El baile de la puta esa te calentó!? —Casi gritó las últimas palabras.

Claro que no Billy, es solo que no sé qué me pasa, de pronto me sentí muy caliente y estoy así.

¿Qué hacen chicos? —cuestionó el castaño entrando en el baño—. ¿Tienen algún problema?

Tom es el problema —contestó Bill completamente molesto—. Si te vas a calentar con mujeres, entonces no entiendo por qué te vas a casar conmigo, que soy un HOMBRE.

Chicos, calma. ¿Qué te pasa Tom?

No lo sé, desde que me tomé ese jugo que me trajiste tú mismo, me siento extraño.

No será…

¿Qué? —preguntó Bill furioso.

Cuando fui por tu jugo, me topé con Chantelle, pero no creo que ella le haya puesto algo, ¿o sí?

Y ella te estuvo observando y te siguió cuando viniste hacia acá —dijo el moreno más calmado

Seguro te puso algo.

¡Esa maldita me drogó! —Exclamó enojado el de trenzas, Bill lo abrazó.

Lo siento mi amor.

No te preocupes, no fue tu culpa, pero ahora… tengo este problema —susurró, sonrojándose.

Yo te puedo ayudar con eso, mi amor.

¿De qué hablan?

Geo, lo siento. Tomi se siente mal y debemos irnos ahora.

Está bien, además, ya les dimos todas las sorpresas. Yo mismo los llevo.

Y así, tras despedirse de sus amigos, la pareja se fue a casa, escoltada por el castaño.

&

Espérame desnudo en la habitación cariño, ya te alcanzo —Pidió Bill escabulléndose en el baño.

Tom no sabía qué clase de droga le habían puesto en la bebida, pero era tan intensa que su miembro dolía dentro de la ropa. Se desvistió rápidamente y se metió en la cama, dejando encendida solo la luz de la mesita de noche.

Pasaron unos minutos y se preguntó qué estaba haciendo Bill. Porque lo que fuera, lo estaba irritando, lo necesitaba YA. «Calma Tom, calma, no puedes ser bruto con Bill, recuerda que él no es un juguete sexual, él es tu pareja, el amor de tu vida y será tu esposo» Se repitió sin cesar, hasta que lo escuchó.

¿Estás listo? —preguntó con una voz muy sensual.

Estoy esperándote con ansias, bebé.

Hoy no seré tu bebé, cariño.

¿Qué? —El mayor se sorprendió con esa frase. ¿Acaso quería jugar?

Hoy seré tu dueño.

Serás lo que tú quieras amor, pero ven… te necesito —respondió en un tono suplicante.

Así me gusta. —Bill entró lentamente y a esa misma velocidad la respiración de Tom se detuvo. Lo miró de arriba abajo sin pestañar y tragó pesado.

Bi, Bi… Bill —tartamudeó, no podía estar más sorprendido.

El pelinegro traía puestas las botas altas, que le regaló hacía unos momentos Gustav, y contrastaban con su pálida piel. Llevaba un bóxer negro, corto y muy ajustado, que dejaba notar su erección. Su cabello colgaba sobre sus hombros. Retocó su maquillaje oscuro. Y como broche de oro, en su mano llevaba el látigo de Georg.

¿Acaso no te gusta, cielo? —cuestionó con un tono inocente, que no tenía nada que ver con su apariencia.

Te ves maravilloso, grandioso, sensacional.

Así me gusta, verás amor… durante toda la noche estuve pensando en mis regalos y… he llegado a una conclusión…

¿Y cuál es?

Para qué esperar hasta el matrimonio, hoy te haré mío, Tom Kaulitz. —El mayor tragó grueso.

¿En serio? —Tom se sintió un poco perturbado.

La única vez en que había sido “pasivo” en una relación, salió muy mal parado, tanto física como emocionalmente. Bill pareció notar su inseguridad y se sentó a su lado en la cama.

Prometo ser cuidadoso, como tú. —El trenzado asintió, pero seguía sintiéndose muy intranquilo—. ¿Tomi?

Bill —susurró y lo miró a los ojos.

No lo haré, si no quieres. —Acarició la mejilla de su novio con el pulgar.

Sí Bill, sí quiero, quiero entregarme a ti y a nadie más, quiero darte todo de mí.

Te amo.

Soltó el látigo y se abalanzó sobre Tom, besándolo con pasión, mordiendo sus labios, cosa que lo excitó más si podía. Retiró las mantas que lo cubrían y con sus manos acarició su entrepierna. Repartió besos por el cuello del trenzado y comenzó a bajar.

De pronto su cálida boca rodeó el miembro de Tom y un gemido ronco se escapó de su garganta. Al parecer, ese sonido lo alentó a succionar más fuerte y más rápido. El trenzado quiso detenerlo, al sentir que llegaba a su orgasmo, pero Bill no lo hizo, no se detuvo y Tom se corrió en su boca. Él tragó toda la semilla y se acercó a besarlo.

¿Te gustó? —preguntó, mirándolo con ojos inocentes.

Oh Dios, fue genial.

Esa Chantelle te dio viagra seguramente, porque tu Tomi Jr. todavía está muy animado —dijo riendo—. ¿Y sabes qué? Me voy a aprovechar.

¿Qué me vas a hacer?

Ahora lo verás. —El menor lo volvió a besar y dijo—. Mira lo que traje. —Era el frasquito de lubricante de fresa. Se untó los dedos y se puso entre las piernas del mayor, diciendo—. Relájate cariño.

Lo preparó con mucho cuidado, Tom no tuvo ninguna especie de trauma por su pasado, confiaba en Bill y en sus cuidados. Al estar listo, Tom le quitó los bóxers a su novio y lo dejó penetrarlo con lentitud.

AAhhh, Bill.

¿Te duele? —preguntó bajito.

Estoy bien, eres muy grande a pesar de ser tan delgado. —Sonrió al decirlo.

¿Está bien así? —indagó al iniciar un vaivén. Se movía lento, pero para Tom no era suficiente, pues su miembro dolía y necesitaba más estimulación.

Más rápido amor.

Aaahhh, Tooooomiiii —Jadeó Bill con cada nueva embestida. Era bueno, tenía un ritmo constante.

Con su mano acarició la erección del trenzado y con unas fuertes penetraciones más, ambos se corrieron.

Oh Billy, lo hiciste muy bien.

Gracias cielo, has sido un buen maestro.

Estoy agotado.

Pues Tomi Jr. no opina lo mismo. —Tom miró su pene y seguía erguido.

Habrá que hacer algo para remediarlo, ¿no crees?

Ningún problema, está va a ser una larga noche…

& Continuará &

Próximo capi “La boda”. ¿Estarán despiertos después de esta larga noche? ¿Resultará todo como un cuento de hadas o habrá inconvenientes? ¿Habrá más mujeres locas en la vida de los chicos?

Escritora del fandom

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