13: Party Time (Parte 1)

Fashion” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 13: Party Time (Parte 1)

When all else fails and you long to be something better than you are today. I know a place where you can get away. It’s called a dance floor, and here’s what it’s for

(Cuando todo lo demás falla y anhelas estar mejor de cómo estás hoy, conozco un lugar en el que te puedes liberar. Se llama “pista de baile” y aquí está para bailar. “Vogue”)

(Viernes, día de la fiesta)

Tras llamar insistentemente a su padre, hasta casi hacerle perder la razón, Bill consiguió que le dejaran salir del hospital el viernes por la mañana, con la condición de que siguiera una dieta estricta en hierro para recuperarse de la anemia y controlarse el lunes a primera hora con el médico de turno.

Y como buen profesional, el cantante se reunió con “The beautiful people”, su amada banda, para practicar y prepararse para el baile de esa noche.

David Jost ni siquiera se había dejado ver en el hospital después del accidente del cantante, pues visitó primeramente a Bushido y éste le contó su propia versión de los hechos, provocándole un rechazo contra la actitud de “diva” del pelinegro.

Sin embargo, su papel de manager sí le obligaba a estar presente en este evento local de grandes proporciones, pues la escuela de Bill, era la más importante, rica y prestigiosa de la ciudad. Pese a los intentos de David de llevar a una televisora, el director del centro educativo se negó y lo dejarían como un acto de la escuela y punto. Pero para amargar al pelinegro y hacerle saber que no siempre se saldría con la suya, llevaría a Bushido como pareja oficial del chico, aun cuando éste tuviera una pierna con yeso, por la fractura que consiguió en el reciente accidente. Obviamente para evitarse dramas innecesarios, David no le diría nada al cantante hasta que ya fuera inevitable.

&

Ese viernes las clases fueron prácticamente imposibles de realizar, ya que la mayoría del alumnado estaba ansioso por la inminente fiesta y por hacer lo mejor posible en las diferentes asignaciones en las que estuvieran involucrados.

Gabriel también estaba radiante por el estreno de Tom como guardaespaldas del cantante, claro que aunque todo aquello era confidencial, el amigo del rastudo sabía por sus “fuentes secretas”, que Bushido se presentaría en la fiesta y obviamente Tom tendría que actuar y proteger al pelinegro de posibles atentados del rapero.

Algo te pasa —dijo Tom alzando una ceja—. Hoy estás más raro de lo usual.

Es que hoy es tu gran día —dijo como una madre que lleva a su hijo en su primer día de escuela. Le tomó una rasta y sonrió—. Tu mamá estaría muy orgullosa de ti.

Si que estás raro.

¿Ya hablaste con Bill? —preguntó para cambiar de tema.

Claro, muy temprano, estaba furioso porque las enfermeras lo despertaron antes de terminar su “sueño de belleza” —ambos sonrieron.

Debes cuidarlo mucho, Tom, Bill es especial, es un joya —dijo Gabriel poniéndose serio de repente, cosa que le causó gracia a su amigo.

Claro que lo sé.

¿Qué pasaría si alguien intenta atacarlo? —El rastudo levantó una ceja, insinuando que eso era imposible—. Sólo ponte en el caso, Tom.

Bueno yo… —se rascó la cabeza—, la verdad es que no tengo la menor idea.

Tendrías que pelear —le dijo muy seguro el otro chico.

Sí, eso creo.

Vamos, Tom, ya me contaste que sí sabías hacerlo, pero no me has dado detalles —insistió Gabriel—. Estoy insinuando que lo hagas, Tom —suspiró—, a veces eres tan lento, no sé cómo te darás cuenta de que estás enamorado.

Ja, ja, ja estás cambiando de tema.

Bueno, regresemos al tema, dime cómo aprendiste a pelear.

No te lo diré, porque no pelearé, Bill estará con la banda y todos estarán seguros con los verdaderos guardaespaldas. Y si algo se sale de control, será alguna chica que quiera besarlo eso es… —de pronto sus pensamientos provocaron un nudo en su garganta—, eso es todo.

Tendrías que sacar a la chica de en medio —dijo decidido Gabriel, al notar como su amigo se desinflaba al pensar que una fan podría besar a su Bill. Él podía leer, en el rostro de su amigo, los sentimientos que estaban brotando y estaba feliz porque sabía que Bill le correspondía, pero Tom era tan… lento, y eso le podría ocasionar más de algún problema en el futuro.

¿Mmm?, lo siento, ¿decías? —Tom miró a su amigo, volviendo a la realidad.

Digo que tendrías que sacar a la chica.

Son sus fans, Gabriel, él puede lidiar con ellas.

Pero Tom, el asunto es que Bill NO QUIERE lidiar con ellas —dijo realzando la frase—, a él no le gusta que lo toquen, ¿acaso no sabes nada de él?

¿Eh? —el rastudo estaba seguro de que Bill era muy afectuoso, ellos siempre se tomaban de las manos o se abrazaban, incluso él acarició su estrella tatuada, sin poder evitarlo, se sonrojó ante ese recuerdo.

Todo fan verdadero debe saber esa clase de cosas, Tom —siguió hablando Gabriel, sin enterarse que el de rastas se iba a las nubes—. Pero hay chicas que no aceptan un NO como respuestas y se lanzan a tocarlo y ¡¡¡Aaaiicchh!!! Me molesta mucho.

Finalmente Gabriel se cayó al ver que la mirada de su amigo estaba en algún mundo aparte, y sonrió al verlo. Definitivamente algo en el corazón de Tom estaba cambiando, sólo esperaba ser lo suficientemente sabio para ayudarle a ver lo que tenía en frente. Bill se merecía lo mejor, y su amigo era el mejor.

&

Por la tarde, ya incómodo por no haber visto a su rastudo amigo en todo el día y, acudiendo a una petición de ayuda, Bill apareció en el departamento de Tom al borde del colapso por falta de aire.

Te juro que un día moriré en las escaleras —dijo dramáticamente el menor hundiéndose en el sofá, mientras Tom llegaba con un vaso de agua y una sonrisa en el rostro.

Gracias por venir —dijo humilde y con un leve sonrojo en las mejillas.

¿Y cuál es el gran problema? Ya me has demostrado que puedes combinar la ropa perfectamente —dijo el pelinegro, porque era cierto, pero feliz de que el rastudo aún le pidiera asesoramiento en cuanto a todo lo relacionado con moda.

Es que hoy, ya sabes, es mi estreno oficial como guardaespaldas —dijo bajando la mirada, sintiendo las mejillas cada vez más calientes.

Bill lo miró y reprimió un “Aaaawwww” y sólo le cogió la mano.

Todo estará bien, Tomi, no te estreses.

Gabriel me contó que no te gusta que las fans te toquen —dijo cambiando de tema.

Tiene toda la razón, a veces las chicas y los hombres también, quieren arrancarme algo, lo que sea, un pedazo de ropa, de cabello —puso cara de pánico—, y eso me aterroriza.

No puedo creerlo.

Te lo juro. No toda la vida de los artistas es miel sobre hojuelas, Tomi, muchas veces tengo miedo de sólo salir a escena —suspiró y bajó la mirada—, pero luego todo queda atrás, cuando empiezo a cantar y me doy cuenta de que es lo que amo.

Eres increíble, Bill, no sabes cuánto te admiro —ambos compartieron una mirada y levemente sonrojados se sonrieron.

Bueno, pongámonos manos a la obra —dijo el pelinegro, caminando a la habitación del mayor para buscar el mejor de los atuendos.

&

Como era costumbre en Bill, vació el armario del rastudo y probó prenda tras prenda, hasta que quedó plenamente satisfecho con el conjunto que, en su opinión profesional, le quedaba mejor.

A petición del mayor, el moreno salió del cuarto para dejarle cambiar apropiadamente. Tom usó unos jeans azul oscuro, no tan grandes, pero aun así gigantescos a ojos del más delgado. En la parte superior, llevaba una camiseta negra, no tan holgada y sobre ésta, una camisa leñadora con un diseño escoses rojo y negro. Y como broche de oro, una bandana negra, y muy a regañadientes, Tom no usaría una gorra, dejando sus rastas sujetas en una coleta alta.

Wow —dijo Bill casi sin aliento cuando le vio entrar a la sala—. Te ves increíble.

Estás exagerando —el mayor se sentía avergonzado, en su opinión el increíble era Bill, él se sentía “normal”.

Claro que no, Tomi, mírate, luces muy bien, como un joven divertido y a la vez con un porte de chico malo que pondrá un alto a cualquiera que quiera propasarse conmigo —se lanzó al sofá con la mano en la frente—. Oh, me siento como una damisela en peligro —sonrió juguetón.

Creo que debemos irnos ya.

Sí, debo ir a casa a cambiarme.

Dame las llaves, yo conduciré.

Ok.

&

Tom bebía un refresco mientras esperaba al pelinegro. Pero casi se ahogó cuando éste se presentó en la sala, luciendo realmente como un dios griego.

Llevaba unos ajustados jeans negros, que al caminar, parecían gritarte “tócame”, y tuvo que detenerse, cuando sintió que sus manos cobraban vida y querían tocar más allá de lo permitido. Se sonrojó ante el pensamiento y siguió escudriñando la apariencia de estrella del cantante.

Arriba tenía una camiseta blanca ajustada y pensó que el blanco sin duda le favorecía, le daba la sensación de que él flotaba entre nubes del cielo por tan sólo mirar al menor.

Pero sin duda lo que más le llamó la atención, fue su cabello. Estaba completamente levantado, como una gran melena de león. Tom sabía que al pelinegro le gustaba jugar con su pelo, pero este toque era realmente “roquero” y sin duda muy “sexy”.

¿Cómo me veo? —preguntó el menor tímidamente, sonrojándose ante la atenta mirada del rastudo.

Eso no se pregunta. Estás… wow, extraordinario —levantó ambos pulgares, dándole una señal afirmativa y Bill sonrió ante lo ingenuo que se veía el rastudo.

¿Nos vamos?

Cuándo digas.

&

Tom condujo directo a la escuela, pues el resto de la banda llegaría allá, las pruebas de sonido ya estaban listas y seguramente David les daría algún consejo antes de salir a escena.

Bill se moría por tomarle la mano al rastudo, mientras caminaban por los pasillos hasta llegar al que sería el camerino de la banda, sin embargo, le pidió que se quedara en el gimnasio, donde se realizaría el baile. Pero cuando abrió la puerta de su destino todos los buenos pensamientos le abandonaron.

¡¿Qué demonios?! —gritó al ver a Bushido sentado cómodamente hablando con su manager.

Hola, cariño —dijo él, guiñándole un ojo, sin ninguna vergüenza.

¡¿Por qué diablos estás aquí?! —preguntó sintiéndose cada vez más irritado.

Yo le invité —habló el manager, levantándose.

¿Por qué? —gruñó el menor—. ¿No te enteraste de que casi me mata? —preguntó con indignación.

Vamos Bill no te portes como un crío —alegó David—. Ya madura, todo esto es publicidad gratis.

Pues no la quiero, odio que me estés utilizando, a veces pienso que el único que se beneficia de toda esta supuesta publicidad es este maldito —lo señaló con desagrado.

Hey, precioso, corta la mala onda, sólo vine a desearte buena suerte —dijo Bushido con actitud petulante—. ¿Me das un besito?

¡Por supuesto que no! —gritó el moreno, sintiéndose estúpido por dejar a Tom fuera.

Ya cálmate, Bill.

Y una mierda. Si él no se va, entonces me voy yo —gruñó y salió de allí a calmar sus nervios.

El sol ya había caído y el pelinegro buscó refugio fuera de la escuela, para poder fumar tranquilo, sabía que la nicotina era mala para su garganta, sobre todo si tenía una presentación, pero ahora lo único en lo que podía pensar, era en sacar a Bushido del lugar.

Hola, conejito —la piel del menor se erizó al ver al adulto caminando hacia él.

¿Por qué no me dejas en paz? —preguntó temblando ligeramente.

&

Entre tanto, Gabriel se encontró con Tom en el gimnasio y le pidió llevarlo con su ídolo para pedirle un autógrafo, fue así que se enteraron que Bill estaba por el momento perdido, y además de que el gorila maldito (denominación que le otorgó el de rastas) estaba en las instalaciones.

Sólo bastó juntar uno más uno y Tom salió corriendo a revisar cada lugar que le fuera posible, no volvería dejar a SU Bill junto a ese malnacido. Con una sonrisa en los labios, Gabriel, emprendió la carrera junto a su amigo. Esto tendría que verlo y si era posible, grabarlo.

&

Bushido, aun con su pierna en malas condiciones, era muy fuerte y en un rápido movimiento, acorraló a Bill contra una muralla.

¡Déjame! —le pidió, pero mirándole con ojos temerosos.

No hasta que me des lo que me corresponde —dijo mayor, tratando de besarle.

¡No! —gruñó el pelinegro, luchando en vano contra él—. No te das cuenta, que todo es falso, que yo no siento nada por ti.

Eso lo dices de los dientes para afuera —bajó una mano para intentar tocar el miembro de Bill.

¡Suéltalo! —se oyó el gritó de Tom, quien corrió y se lanzó contra el gorila, cayendo ambos al suelo.

Gabriel por su parte, tomó su celular y comenzó a grabar. Bill estaba temblando y trataba de respirar, pero le estaba dando un ataque de pánico.

¿Estás bien? —preguntó el rastudo, levantándose y abrazándolo.

Yo… yo… —el aire no le llegaba completamente a los pulmones, su rostro había perdido todo rastro de color y en cualquier momento se desmayaría.

Mírame, Bill —el menor alzó la vista hasta que vio los hermosos ojos de Tom—. Respira, eso… respira poco a poco —el pelinegro seguía las instrucciones, hasta que por fin estaba volviendo en sí.

¡Idiota! —gritó Bushido, ya de pie y golpeando por la espalda a Tom.

¡Tom! —gritó Bill, esta vez colapsando al piso, llorando.

¡Cobarde! —gritó también Gabriel a lo lejos.

Pero el de rastas no se quedó quieto, cuando era niño, su padre le enseñó capoeira, una técnica que se practicaba como un baile en Brasil, pero que en realidad era una forma de lucha, y habiendo recibido lecciones desde los nueve hasta los quince años, Tom ya era un profesional, y aunque fuera más que nada una forma de acrobacia en estos momentos él la usaría para defender aquello que más quería en estos momentos, a Bill.

Con una destreza increíble, hizo unas acrobacias y golpeó a Bushido, dejándolo en ridículo, frente a Bill y frente a la cámara que lo grababa. Cuando yacía sangrante en el piso, el rastudo lo dejó y fue a confortar al pelinegro.

¿Estás bien?

¿Y tú, estás bien, te golpeó? —el moreno estaba tan aterrorizado, que la mayor parte de la palea tuvo los ojos fuertemente cerrados.

Estoy bien, Bill, eres tú quien me preocupa —Bill revisó cada parte del rostro de su rastudo, aliviado de no encontrar ningún hematoma.

En esos momentos llegó David Jost y se arrodilló frente al cuerpo del otro cantante y miró a Bill con reprobación.

¿Qué ha pasado aquí? —preguntó indignado.

Pasa que estoy harto de que sigas mintiéndole a todo el mundo —dijo el pelinegro, volviendo a su rol de “diva”, ahora que el temor había pasado—. Este hombre y yo jamás hemos tenido un romance, es más, de no haber sido por Tom, se habría aprovechado de mí.

Eso es una mentira —gruñó el manager.

Bill dice la verdad. Tendrá que alejar a ese hombre de Bill o lo denunciaré a la policía —advirtió el de rastas.

¿Y quién eres tú para decirme lo que debo o no debo hacer? —preguntó furioso David, mirando con reprobación las rastas del chico.

Soy Tom Trumper, su guardaespaldas —dijo orgulloso, y los ojos de Bill brillaban a su lado, al grado de que no lo pudo evitar y le dio un beso en la mejilla, con mucho cariño y sentimiento.

Y tú, David, ¡estás despedido! —gruñó Bill por última vez.

& Continuará &

¿Y la fiesta cuándo?, ¿será ese el fin de la relación entre Bushido y Bill?, ¿se quedará así de tranquilo David? No se pierdan la continuación y no olviden comentar porque eso me hace muy feliz.

Escritora del fandom

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