13: Party Time (Parte 2)

Saludos gente bella, he cometido un pequeño error. Comencé a publicar la historia feliz de la vida, y me había olvidado que había especiales, con la historia de la otra pareja de la apuesta, así que esta semana, subiré los especiales para que no se vayan a perder las peripecias de Chantelle, tratando de cambiar a Gustav XD Pero ahora, sigamos con Bill y Tom

 “Fashion” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 13: Party Time (Parte 2)

Soul is in the music. That’s where I feel so beautiful, magical, life’s a ball. So get up on the dance floor.

(El alma está en la música. Ahí es donde me siento hermoso, mágico, la vida es un baile. Así que vamos a la pista de baile “Vogue”)

Gabriel estaba saltando de felicidad ante lo que acababa de presenciar, tenía todas las pruebas en su celular, ahora Tom podría hablar con propiedad con Gordon Kaulitz, sin que éste lo ridiculizara diciéndole que estaba celoso, aunque Gabriel sabía que en realidad Tom sí estaba celoso de Bushido y por nada del mundo quería tenerlo cerca de su pelinegro.

Volvamos adentro —pidió el menor.

Sí, regresemos —agregó el rastudo, dejando a los dos adultos allí en el piso, completamente furiosos.

Hey chicos, espérenme —les llamó Gabriel desde atrás.

Tom tenía firmemente tomada la mano del pelinegro, y con su pulgar le acariciaba, dándole tranquilidad, después de tan terrible situación.

¿Te encuentras bien? —preguntó por centésima vez.

Sí, pasé un susto de muerte, pero ya puedo respirar tranquilo —respondió Gabriel a su lado, provocando la risa de los otros dos—. ¿Qué? ¡Estaba aterrado! —dijo dramáticamente y, cruzándose, abrazó a Bill y le susurró al oído—. Qué bueno que estaba Tom para defenderte, de lo contrario…, lamento mucho que tuvieras que pasar por eso por culpa de tu manager. Ser famoso tiene sus días malos.

Gracias —susurró el cantante, sintiendo que sus ojos nuevamente se nublaban, pero esta vez de felicidad, al ver que Gabriel, como su fan, entendía lo que ocurría.

Ya déjalo Gabriel, es mi turno —alegó Tom y moviendo a su amigo, abrazó al pequeño y le dio un beso en la sien, haciendo círculos en su espalda—. Ya acabó todo.

Gracias Tomi, por estar aquí —suspiró tranquilo.

Y siempre estaré, siempre que me necesites, estaré para ti —era una promesa, que intentaría mantener para toda la vida.

&

Cuando el baile comenzó, todos los alumnos de la escuela estaban completamente distraídos por la música que se dejaba sentir por todo el lugar. Cuerpos moviéndose al compás y pegándose lo más posible a sus parejas, hacían de este evento en particular una forma de olvidar el tedio que provocaban las clases y para los chicos del último año, esta fiesta era una forma de evadir el hecho de que pronto saldrían de la adolescencia y formarían parte del grupo de los adultos.

Los “pretty people” y las porristas, pertenecían a esta última categoría, tan sólo les quedaba este año para gobernar la escuela, porque cuando entraran a las diferentes universidades, todo este supuesto poder, dejaría de existir, y aquellos que entraran al mundo laboral, tendrían que poner los pies en la tierra y madurar.

Aunque existían chicos como Andreas, Georg y por supuesto Bill, cuyos padres eran tan ricos, que no importaba si no hacían nada por el resto de sus vidas, tendrían el dinero suficiente para llevar una vida de lujo hasta su muerte. Pero eso no estaba en la mente del pelinegro.

&

Cuando la música dejó de sonar, todos los alumnos sabían que lo mejor de la fiesta comenzaría, la mejor banda de la ciudad tocaría en exclusiva para ellos. Rápidamente, se acercaron al lugar dispuesto como escenario y los vítores se dejaron oír.

—“The beautiful people” —se escuchaba una y otra vez.

Cerca de ellos, Tom miraba con asombro la fama de la banda y de su querido amigo, oía como las chicas gritaban el nombre de Bill y un nudo en la garganta le agobiaba, tendría que acostumbrarse a su fama, porque era lo que el chico amaba, y por lo tanto, Tom estaría allí para apoyarlo, siempre.

Bill le guiñó un ojo al rastudo cuando pasó a su lado para subir al escenario y sin poder evitarlo, se sonrojó y sonrió bobamente. Sin duda era especial por estar cerca de Bill, muchos de su compañeros de escuela nunca tendrían esa oportunidad por el tonto lema que hace bastante tiempo ya no escuchaba “No one ugly allowed” (no se admiten feos), sin querer se sintió orgulloso del cantante, porque en su opinión, había dejado de ser una “diva” insufrible, para convertirse en un gran amigo, Tom lo sentía casi como familia y eso le provocaba mariposas en el estómago, cosa que sólo había sentido años atrás, con su ex novia Xaviera, «es raro», pensó, y regresó la vista al pelinegro.

La música se dejó oír fuertemente y la melodiosa voz de Bill llenó todo el lugar, causándole al rastudo una sensación de paz y tranquilidad que le llenaba el alma, ahora comprendía por qué todos le seguían, era inevitable no hacerlo, sus canciones te llevaban a pensar y a querer actuar, a gritar en contra de las injusticias y a amar…

«Yo podría amarlo», pensó, pero sacudió la cabeza negándolo y volvió la vista a su cantante favorito.

Vio como las chicas querían subir al escenario, pero los del equipo de seguridad no las dejaron y dio un suspiro de alivio, sin embargo, otra vez la ola de nervios le inundó, porque… eran nervios ¿o no? Gabriel le mencionó en más de una ocasión que esos sentimientos eran más bien… celos… además el papá del cantante también le hizo pensar que estaba actuando en contra de Bushido por… celos… No, no eran celos, era cariño y preocupación por Bill, eso era.

&

Al terminar el mini concierto, Tom se declaró “fan” de la banda o más bien “fan de Bill” y sonrió ante este hecho.

Con el rostro sudoroso, el cantante bajó por las escaleras y casi cae al tropezar, pero fue recibido por los fuertes brazos del rastudo, quien le susurró un.

Te tengo —y sonrió al ver el sonrojo del pequeño.

Gracias Tomi.

Lo hiciste genial, Bill —le felicitó, acompañándole a su camerino, desconfiando de todos esta vez, no cometería el mismo error dos veces.

Gracias por convencer a nuestra “diva” de cantar esta noche —dijo el baterista del grupo con una sonrisa.

No hice nada, sólo protegerlo —respondió apenado el chico.

Nosotros nunca estuvimos de acuerdo con lo que David estaba haciendo —comentó el guitarrista—, pero no podíamos hacer nada, además la banda es famosa por Bill, nosotros somos sólo el acompañamiento.

No digan eso, chicos —Bill dijo al entrar al camerino.

Pero es cierto —añadió el bajista—, por eso debíamos callarnos, así que estamos felices de que alguien se interpusiera.

Vaya, gracias —dijo humildemente el rastudo.

Bill procedió a quitarse su look de estrella de rock, para proceder a maquillarse más casual, porque aun quedaba tiempo y él quería disfrutar de la fiesta, sobre todo con su guardaespaldas.

¿Vamos a bailar? —preguntó el pelinegro, cuando el resto de la banda ya se iba.

Claro —respondió el rastudo, cogiendo la mano que el pequeño le ofrecía.

&

Gabriel les vio aparecer por la entrada del gimnasio y prácticamente corrió hacia ellos, saludando a Bill como todo un “crazy fan boy” faltaba poco para que babeara por el cantante, pese a que lo conocía y había compartido mucho con él, verlo en el escenario cambiaba mucho las cosas.

A bailar —gritó el chico y Tom se acercó a dos compañeras para invitarlas.

Aunque la idea de Bill era bailar con Tom, parecía cada vez más imposible sacarle esas costumbres “hétero” a su guardaespaldas, sin embargo, el pelinegro se puso frente a él y bailaba “para” él. Y el de rastas, no podía quitarle los ojos de encima, cada vez que le veía, era como si descubriese a un Bill diferente, y era emocionante encontrar tantas variantes en una sola persona. Bill era… perfecto.

&

Las horas pasaban y el baile estaba por culminar, cuando un fuerte ruido en las puertas del gimnasio alertó a todos los presentes, incluso la música pareció perder fuerzas.

Y allí estaba Bushido y su pandilla. Adultos en una fiesta de escuela, «que irónico», pensó el rastudo, poniéndose de inmediato al lado del cantante y susurrando a Gabriel que llamara a la policía.

El grupo de cinco hombres se acercó al pelinegro con claras intensiones de agredirle y Tom intervino golpeando al primero con un gran estruendo.

¡Tom! —gritó Bill al ver que otro de los hombres sujetaba a Tom por detrás y el que recibió el golpe, se preparaba para devolverlo, cobardemente.

¡Son unos malditos! —gritó Gustav entrando en la pelea junto con su compañero, atacando a los otros, mientras Bushido aprovechaba para tomar a Bill y forcejeando, llevárselo de allí.

¡Toomm! —gritó el pelinegro, provocando que los demás alumnos, movieran la vista hacia su compañero.

¡Está secuestrando a Bill! —gritó Gabriel y varios chicos, entre ellos Andreas y Georg, abrieron los ojos y corrieron a socorrer a su amigo.

El rastudo entretanto, recibió varios golpes y propinó otros cuantos, con sólo una misión en mente “recuperar a Bill”, hizo lo posible por noquear a uno y corrió hacia el cantante, quien estaba en los brazos de Andreas, llorando.

Bill… —le llamó con el labio sangrando y el ojo tomando una tonalidad azulada.

Tomi… —el cantante le vio y corrió hacia él, abrazándolo.

¿Estás bien? —preguntó preocupado, tratando de recuperar el aire.

No…

En esos momentos, llegó la policía y arrestó a los adultos, y también a Gustav, pues era rostro familiar, llevándoselos para tomar declaraciones.

Tendrás que denunciarlo, Bill —pidió Andreas a su amigo—, es la única forma de sacártelo de encima.

Estoy de acuerdo, Bill —dijo Tom aun abrazándolo.

Nadie me creerá —sollozó el pelinegro—, todos piensan que somos novios.

Pero ahora tenemos pruebas —dijo Gabriel, sacando su celular—. Grabé cuando él intentó propasarse, podemos denunciarlo por acoso a un menor de edad.

Bien… pero ahora, sácame de aquí, Tomi, por favor —suplicó secándose las manchadas lágrimas.

¡Te queremos, Bill! —se escuchó el grito de apoyo de sus compañeros.

Nosotros testificaremos si nos necesitas —dijo alguien más.

Y así, mientras dejaban el gimnasio, los chicos vieron el lado vulnerable de la “diva” de la escuela, pero en lugar de mofarse, le apoyaron, cosa que Bill agradeció desde el fondo de su corazón.

&

Tom condujo hasta la casa del pelinegro, pero cuando éste vio las luces encendidas entró en pánico, no quería hablar de esto con sus padres.

Tomi no quiero entrar…

¿Por qué?

Llévame a tu casa, por favor —pidió mordiéndose el labio inferior, gesto que el rastudo ya conocía y que era clara señal de que el pequeño estaba nervioso.

¿Estás seguro? ¿No prefieres ir con Andreas?

No.

Bien…

Emprendió nuevamente el camino y en una luz roja, acarició la mano del cantante, quien le miró con los ojitos brillantes.

Tranquilo, todo estará bien.

Gracias

Lo cierto es que Tom no sabía si todo estaría realmente bien, él sabía lo que era estar en una corte, lo supo cuando sus padres murieron y lo dejaron a cargo de sus tíos. Ese lugar era tan frío y poco acogedor, daba mucho miedo estar allí, imaginarse al pelinegro en ese lugar enfrentando a Bushido, le causaba escalofríos y tuvo la necesidad de abrazar al cantante, pero contuvo sus deseos y apretó más fuerte el volante.

&

Exhausto por las inmensas escaleras, Bill se fue directo al cuarto y se tendió en la cama, tratando de recuperar el aliento. Tom entró de inmediato tras él y le abrazó.

Estarás bien, dormirás y mañana todo será diferente.

Gracias, Tomi.

Quítate esa ropa asfixiante, te traeré un té —le pasó una de sus playeras gigantescas para que pudiera usar como pijama y salió con rumbo a la cocina.

Bill se quedó un rato más recostado, mirando las descoloridas paredes de la habitación, pensando en que su cuarto era tan lindo, amplio, lleno de muebles cómodos y sin embargo, este lugar viejo y todo, era donde se sentía más a gusto, sobre todo si era junto a Tom. Suspiró largamente y comenzó a desvestirse.

Tom preparó un té de hierbas preciso para poder dormir y volvió al cuarto, justo cuando su enorme playera caía por la espalda delgada del cantante, vio la delicada curva del trasero cubierta sólo por sus bóxer negros y como la tela caía hasta los blanquecinos muslos del pequeño. Tragó grueso y regresó a la sala. Respiró hondamente para calmar su corazón que latía alocadamente. Luego de un momento, sintió la mano de Bill en su hombro.

¿Tomi?

Oh, lo siento, aquí está tu té —dijo sonrojándose sin querer.

Gracias —el rostro del pelinegro se veía más relajado.

&

Después de beber su té, ambos yacían en la cama, dándose la espalda. Tom recordaba la última vez que Bill estuvo allí, lloró para que él no fuera parte de los “pretty people”, y él tontamente pensó que no era lo suficientemente bueno para estar en el grupo, pero fue Gabriel quien le explicó que no era eso, que Bill no quería que él se contaminara con sus actitudes frívolas, sonrió ante ello. Sin embargo ahora, el que estaba todo nervioso era él en su propia cama, por estar tan cerca de este chico especial, de esta estrella de rock, del ser que tanta gente admiraba y… deseaba.

¿Tomi… estás despierto? —preguntó suavemente el pelinegro.

Sí…

Sintió que la cama se movía, indicando que el pequeño había girado, así que hizo lo mismo para verle entre las penumbras.

¿Estás bien? —preguntó Tom, y sin poder evitarlo, le acarició la mejilla, pero luego retiró la mano, recordando que a él no le gustaba ser tocado.

¿Por qué?

¿Eh?

¿Por qué quitaste tu mano? —preguntó mirándolo con los ojos brillantes.

Recordé que no te gusta… que te toquen.

Pero ellas, Tomi, las locas fans, que quieren arrancarme el pelo —dijo él con una sonrisa—, tú eres diferente… tú si puedes hacerlo.

¿No crees que nos tocamos mucho? —se sonrojó—. Es decir, somos hombres, los hombres no se tocan tanto —Bill bufó y sonrió.

Eso es para los cavernícolas, Tomi, estamos en tiempos modernos —levantó la mano del rastudo y la llevó de nuevo a su rostro, donde el otro siguió acariciándole—. Me gustan tus cariños.

Es raro, ¿sabes?, cuando era pequeño, mis padres mi criaron bien y cuando tenía doce, yo… —titubeó.

¿Qué?

Verás… había un vecino que me gustaba —sacudió la cabeza—, digo… me gustaba estar con él, éramos amigos.

¿Un chico?

Sí, un chico, un día jugando, vi que él besaba a otro chico, un compañero de la escuela, y luego de eso, él se volvió el blanco de las burlas y palizas de los mayores, me dio pánico y dejé de jugar con él —los ojos de Tom estaban cerrados mientras hablaba, temeroso de enfrentar la mirada de Bill—. No quería que me trataran a mí de esa manera. Y desde entonces, nunca he tenido un contacto físico con otros chicos. Luego me hice novio de Xaviera, mi vecina, y descubrí lo maravillosas que son las chicas y el resto es historia.

¿Y a qué nos lleva todo esto? —preguntó el cantante, divertido por este recuerdo.

Que tengo miedo de que nos vayan a juzgar mal por estar así, tan juntos.

Jaja —Bill estalló en risas—, eso es ridículo Tom, míranos por ejemplo a Andreas y a mí, hasta nos damos piquitos a veces, es sólo una forma de demostrar la amistad.

Pero, Bill.

No es que sea gay, por darle un piquito a Andi, no seas bobo —siguió con su sonrisa. (Nota: “Piquito” = en mi país se dice así a un roce de labios, un beso suave”)

¿Y lo que ha pasado con Bushido?, todos piensan que eres gay por eso.

Pero tú sabes la verdad, Tom, Bushido fue un gran engaño creado por David. Y si te soy sincero, yo no estoy seguro de nada… me refiero, estuve con una chica y un chico, y fue terrible las dos veces y eso me lleva a pensar que estaré solo por el resto de mi vida —suspiró resignado, sabiendo en su corazón que amaba a Tom, pero que con esa conversación, lo estaba perdiendo.

No pierdas las esperanzas, Bill, tú eres muy dulce, encontrarás a alguien que te haga feliz.

Por el momento tú me haces feliz, Tomi —el aludido se sonrojó hasta las orejas, afortunadamente estaban en penumbras.

Me alegra saber eso, y espero seguir así.

¿Tomi? —Bill cerró los ojos, no quería ver la reacción del rastudo.

¿Mmm?

¿Sería muy gay, si te pido que me abraces?

No…

El menor se acercó al otro cuerpo, mientras los firmes y tonificados brazos le envolvían suave y protectoramente.

¿Bill?

¿Mmm?

¿Sería muy gay, si te pido un piquito como los que le das a Andreas?

Jaja —rió el menor, sintiendo que su corazón explotaría—. Claro que no.

El rastudo se alejó un poco, sólo lo suficiente para estar frente a frente y mirando al menor, cerró la distancia y rozó sus labios, brevemente, y conteniendo el aliento. Ese beso quedaría guardado en sus memorias para siempre.

& Continuará &

OMG se besaron ¿será este el inició?, ¿qué pasará con la otra pareja de la apuesta?, ¿qué pasará con David y Bushido?, ¿podrán alejarlos en un juicio? No se pierdan la continuación.

Escritora del fandom

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