18: Fotografías

Como sé que no a todos les gustan los capítulos especiales de Gus y Chantelle, haré actualización doble, para que lean sobre las dos parejas de la apuesta.

 “Fashion” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 18: Fotografías

Cada vez que yo me voy, llevo al lado de mi piel tus fotografías, para verlas cada vez, que tu ausencia me devora entero el corazón y  yo no tengo remedio más que amarte…  (Fotografías, Juanes y Nelly Furtado)

(Sábado, día de la competencia)

La mañana llegó con rapidez para todos, tanto para Tom por la inminente competencia, como para Bill, quien quería lucir sus mejores galas para que su rastudo se sintiera orgulloso y por qué no, tentado por él.

Sin embargo, ambos llegarían en forma diferente, siendo el mayor, el primero en hacer acto de presencia junto al resto de los competidores. Vestía el uniforme deportivo de la escuela, mostrando su piel tostada por el sol y sus bien definidos bíceps. Junto a él, llegaron las porristas con sus pequeñas falditas y sus cabellos rubios firmemente atados en coletas de caballo.

El poco público que había llegado tan temprano, eran los familiares de los participantes y los infaltables amigos.

Vaya, Bill, debo admitir que luces fantástico —dijo Gabriel, admirando de arriba abajo el fantástico atuendo del cantante—, sino fuera porque hoy es el día de Tom, me lanzaría a pedirte un autógrafo —bromeó el castaño.

Gabriel, somos amigos, no necesitas autógrafos míos.

Claro que sí, soy tu fan jiji —rió llevándose la mano a los labios, provocando que el pelinegro rodara los ojos.

Hay poca gente —dijo el menor, mirando el estadio.

Es porque aún es temprano, la competencia es en una hora —explicó el chico.

¿Crees que podremos ver a Tomi antes de la carrera? —preguntó ansioso el moreno.

Tal vez no, pero nos podemos escabullir por ahí —dijo Gabriel con tono malévolo.

¿Y qué esperamos? —acotó Bill con la misma mirada cómplice.

Escondiéndose entre las gradas, los dos amigos llegaron hasta donde estaban ubicados los chicos de su escuela. Bill sacó su cámara y haciendo zoom, pudo sacar buenas fotos de su rastudo, mientras elongaba en preparación para la carrera.

Se dio cuenta que el chico estaba en muy buena forma y deseó poder pasar sus manos por aquellos brazos, arañando con suavidad, no en un abrazo amistoso, sino provocativamente, logrando escuchar jadeos placenteros de aquella boca tan, tan, tan

¡¿Qué demonios hace Chantelle con MI Tomi?! —dijo, saliendo de su escondite, totalmente molesto y apaleado por la presencia de la rubia.

Calma, Bill, ven que nos verán —trató de calmarle Gabriel, agachándolo para seguir ocultos. Finalmente el pelinegro lo hizo y le miró con cara de WTF—. ¿Acaso no sabías que las porristas estarían aquí?

Rayos, lo había olvidado —de pronto los colores desaparecieron del rostro del pelinegro. Qué pasaría si Chantelle le mencionaba a Tomi algo sobre la apuesta, sin duda el mundo se acabaría para él—. Oh my God, están hablando —susurró palideciendo aun más, al ver a la rubia tan cerca de su rastudo.

Es normal, la gente habla —dijo el castaño, sintiendo su mandíbula tensarse, él sabía que la rubia era la rival de su ídolo y también la odiaba por ello, pensando que era una “teñida sin cerebro”, y verla allí tan de coqueta con Tom, le revolvía las entrañas.

Oh my… Tomi está sonriendo…

¡Maldita perra! —rugió Gabriel a su lado, tomando la mano de Bill para darle apoyo.

Estoy perdido… —el pelinegro, se sentó en el suelo, dándole la espalda a la pareja—, no puedo seguir viendo —obviamente sus palabras estaba relacionadas con la maldita apuesta, pero para Gabriel, sólo eran una señal de los celos de su ídolo.

Bill, calma, ya se va…

No puedo creerlo, mi Tomi con ella… todo menos eso, ¿por qué? —se quejó, apretando las manos y golpeando con los pies el piso. Su actitud de “diva” saliendo a flote con cada segundo que pasaba.

No te enojes con él —pidió el castaño, sentándose a su lado—, ya sabes cómo es Tom, seguro no sabe quién es ella.

Espero que sea eso. Gabriel… —le miró con ojos de gatito con botas—. ¿Y si la fama se le fue a la cabeza? ¿Y si ahora se pone a salir con las porristas porque es famoso y codiciado por las mujeres? ¡Demonios! Hasta algunos hombres babean por él —gruñó apretando los puños.

¿Cuál fama? ¿De qué estás hablando? —preguntó incrédulo el otro chico.

No te hagas, lo de YouTube y ahora lo de la tele —declaró dramáticamente el cantante.

Bill, los que vieron la tele, seguramente no reconocerán al mismo Tom de YouTube —dijo como si fuera obvio.

Tienes razón… pero… a él le siguen gustando las chicas —se le escapó al pelinegro y luego miró el piso, mientras Gabriel saboreaba esta afirmación.

Bill, te puedo asegurar que tú eres mejor que cualquier chica, sólo mírate, eres hermoso —le dijo el castaño, guiñándole un ojo al pelinegro, quien se sonrojó.

¿Ya te diste cuenta de mis…, ya sabes, de mis sentimientos?

Por supuesto, desde hace mucho —rió el chico—, el problema es que Tom es muy lento.

Sin olvidar que es “hétero” —hizo comillas.

Pero… —obligó a Bill a verle a los ojos—, yo lo conozco desde hace tiempo y nunca lo había visto así con alguien, ni siquiera conmigo.

¿Así cómo?

Así, todo romántico, tierno, bueno sí es tierno, pero nunca con un hombre —dijo Gabriel pensativo—, creo que está más ligado a ti de lo que nunca ha estado conmigo en todos estos años —le miró a los ojos—, no estoy celoso, sólo quiero que no vayas a lastimarlo, Tom está solo y no me gustaría que se enclaustrara todavía más, por una tontería amorosa.

Comprendo, y no pretendo dañarlo, él… —suspiró profundamente—, me gusta mucho, en serio.

¿Sólo te gusta?

Gabriel, ¿crees que estoy enamorado? —el menor suspiró, recordando las palabras de Andreas de que sí lo estaba.

Créeme, estás enamorado —afirmó el otro chico—, y estoy contento de que sea de mi amigo, él es el mejor.

Lo sé.

&

La hora del evento había llegado y el estadio se encontraba repleto, tanto de gente que apoyaba a los participantes, como personas que llegaron a curiosear, después del reportaje visto en televisión la noche anterior.

Bill y Gabriel estaban locos en el asiento aguardando el momento y Georg junto Andreas los miraban con diversión.

Dime una vez más, ¿por qué estoy aquí un sábado por la mañana, en lugar de estar durmiendo en mi deliciosa cama? —preguntó el rubio al pelinegro con ojos enigmáticos.

Porque eres mi amigo y siempre haces lo que te pido —respondió el otro chico con una sonrisa, cosa que hizo reír a Gabriel.

¿Y yo? —insistió Geo—, yo no soy tan buen amigo tuyo.

Tú, estás aquí, porque no tenías nada mejor que hacer. Vamos, anímense, hay que apoyar a Tomi —declaró el cantante, aun sonriente.

Las primeras carreras, fueron de velocidad y el mejor fue Tom Trumper, ganando el primer lugar en los 100 y 200 metros planos. La siguiente participación del rastudo, sería la carrera de resistencia, donde tendría que correr diez vueltas por el estadio.

Oh my God —decía dramáticamente el pelinegro, ajustándose las gafas de sol—, Tomi se ve fresco como una lechuga y yo de sólo verlo, parezco camello en el desierto. Georg, ve por una soda —le mandó.

Hey… —reclamó el castaño.

Vamos, tengo mucha sed.

Pero quiero ver a las porristas.

Olvida a las “sin cerebro” y ve por mi bebida —le mandó con su pose de “diva”, cosa que intimidó al castaño—, y también le traes una a Gabriel.

Lo que mandes… —refunfuñó—, a veces me siento como tu esclavo.

Jejeje —reía Andreas y Gabriel, mientras el cantante seguía tomando fotografías del lugar.

&

Finalmente la última carrera había llegado, había otros participantes que se veían muy intimidantes, con cuerpos más fuertes y miradas asesinas, pero Tom estaba tranquilo, él sabía que esta carrera era la más importante, la que se anunciaría en las noticias, y él la ganaría para dedicarla a su Bill.

Se formó junto a los otros y aguardó. Cuando el silbido resonó, partió. Se concentró en el fin, pensó en la dulce sonrisa que le otorgaría Bill cuando le pusiera en ese pequeño y delicado cuello la medalla que ganaría, lo más probable es que le diera un gran abrazo y un piquito, un delicioso piquito, que si fuera por él… se prolongaría… y luego mordería su labio inferior, para poder probar su deliciosa lengua y ese exquisito piercing.

Con las mejillas totalmente sonrojadas, corrió a toda prisa, sacándole bastante distancia al competidor más cercano. Aquellos pensamientos “indebidos” le estaban provocando tal calor, que se sentía como una locomotora, mientras más fuego, más rápido corría. Sin darse cuenta, la última vuelta se había iniciado, y llevaba una vuelta completa de ventaja, corrió y corrió, hasta que cruzó la cinta que marcaba el final.

Y Tom Trumper es el ganador —se dejó oír por los parlantes del estadio—. Alcanzando una nueva y sorprendente marca a nivel estudiantil.

El grupo de porristas de la escuela saltaba y gritaba por el triunfo. Mientras Bill abrazaba a Gabriel, gritando enloquecido por su querido Tomi.

Tengo que bajar —gritó de pronto.

No, esperémosle aquí —pidió Andreas, un poco celoso de toda la atención que estaba obteniendo el corredor.

No, tengo que sacar fotografías —indicó y bajó a toda velocidad, seguido de Gabriel, quien pensaba sacar fotos de la pareja.

&

Secándose el sudor con una pequeña toalla blanca, Tom vio al pelinegro acercarse y caminó hacia él.

Hey —saludó.

Tomi… —corrió el menor, hasta colgarse en sus brazos—. ¡Ganaste! —repetía sin cesar, mientras el castaño sacaba y sacaba fotografías de los chicos abrazados y como Tom giraba con el pelinegro en sus brazos.

Sí, lo logré —decía el rastudo, por fin, bajando al otro chico.

Eres genial, Tomi, eres… perfecto —susurró, sonrojándose y bajando la mirada.

Hey… —el mayor, levantó la barbilla de Bill para que se vieran a los ojos—, lo hice por ti, este triunfo es para ti.

¿En serio? —preguntó el chico, acercándose unos milímetros más, quedando casi nariz con nariz.

Sí, muy en serio —respondió sin retroceder.

Tom, al podio, debes recibir la medalla —anunció el entrenador, rompiendo la burbuja.

Debo irme —dijo el rastudo.

Te sacaré fotografías —prometió el cantante, aunque la cámara estaba en manos de Gabriel, quien no dejaba de tomar fotos.

Sonreiré para ti —respondió, alejándose de ellos.

Aaahhh —suspiró Bill.

Si eso no es amor, entonces no conozco el mundo —dijo Gabriel, tocando el hombro del pelinegro.

¿Crees que Tomi…? —preguntó esperanzado el menor.

Estoy seguro, Bill, aunque debemos lograr que él sé de cuenta —ambos se mordieron el labio—. Eso será lo difícil.

&

Gabriel se coló cerca del podio y pudo sacar buenas fotografías de su amigo y de las tres medallas que ganó. Pero sin duda lo mejor, fue cuando un camarógrafo y una reportera se acercaron a él para entrevistarlo.

¿Qué nos podrías decir de este triunfo? —preguntó la chica, con voz profesional.

No lo habría logrado sin mi estrella de la suerte —dijo con orgullo el rastudo.

¿Y cuál es esa estrella? —insistió la chica.

Es la estrella del momento, Bill Kaulitz, él es mi motivación y esta medalla es para él.

¿Hablas del cantante de “The beautiful people”?

Exacto, aquí está… ¡Bill! —le gritó y el chico se acercó de inmediato—. Este triunfo fue gracias a ti —se quitó la medalla y se la puso al menor, mientras eran filmados por la cámara—. Gracias, Bill.

Se abrazaron y luego Tom hizo una adiós a la cámara, llevándose a su pelinegro lejos del bullicio.

No deberías darme esto, Tomi —dijo tímidamente el pelinegro.

Claro que sí, tú eres mi estrella de la suerte.

Tú… —le miró a los ojos, brillaban—, tú me confundes…

No digas bobadas… me iré a cambiar.

Bien, te esperaré junto a los chicos.

Nos vemos —Tom se acercó un poco, Bill creyó por un momento que recibiría un beso, pero sólo recibió la respiración del otro, cerca… muy, muy cerca de su boca. Se estremeció y se alejó de allí antes de lanzarse él mismo a los labios del mayor.

Cuando se iba para reunirse con Gabriel, escuchó a los otros competidores hablar, habría una celebración para todos, aun para los que no recibieron premio, era parte de la competencia, arrugó el ceño, él quería pasar más tiempo con Tomi.

¿Qué pasa, Bill? —preguntó Andreas al verle con el ceño fruncido.

Mmm, no es nada.

Te ves molesto —insistió el rubio.

Es que habrá un almuerzo para los competidores —explicó y Gabriel se sentó a su lado.

¿Y Tom? —preguntó al escuchar la última parte.

Creo que irá con ellos, es para todos los corredores —dijo el cantante.

Entonces, nos vamos —dijo Geo, comenzando a bajar las gradas.

Es lo mejor —afirmó el rubio—. Tiene derecho a celebrar.

Yo… —«quería quedarme con Tomi», pensó inflando las mejillas cual niño pequeño.

¿Bill? —Gabriel le apretó el hombro.

Tienen razón, vámonos. Tom tiene derecho a disfrutar de su triunfo.

&

Cuando estaban en el estacionamiento, el celular del pelinegro comenzó a sonar con el ring tone del rastudo.

¿Tomi? —contestó de inmediato el pelinegro, sin poder evitar la sonrisa en su rostro.

¿Dónde estás? Creí que me esperarías —preguntó el de rastas con la voz cansada.

Pero hay una celebración para los participantes, yo creí que irías con ellos —explicó el moreno, mordiéndose el labio, secretamente quería pasar más tiempo con Tom.

Billa, Billa, Billa, claro que quiero celebrar, pero con mis verdaderos amigos —dijo el mayor, sonriendo, viendo el auto deportivo y notando la incomodidad en el cantante, que en esos momentos le daba la espalda.

¿Estás seguro?

Por supuesto —colgó y luego dijo en voz alta—, sólo quiero estar contigo.

¡Tomi! —gritó el menor al verle allí mismo, al lado suyo.

Me ibas a dejar —le regañó, pero con una sonrisa. Gabriel aprovechó el momento para seguir tomando fotografías.

No quería irme, lo juro —se disculpó el pelinegro—, Gabriel te lo puede decir.

Es cierto, estaba que lloraba —bromeó.

Es una lástima que no viste a Andreas ni a Georg —dijo el cantante, pero la verdad era que Tom no disfrutaba mucho la compañía del rubio, no después de enterarse de aquella “tonta” promesa de matrimonio.

Ya los veré en la escuela —se defendió el rastudo—. ¿Vamos a comer?

Yo no voy —dijo el castaño—, tengo una cita. Me temo que serán sólo ustedes dos —les guiñó un ojo.

Más que suficiente —respondió Tom, abrazando a Bill por los hombros, quien se volvió a estremecer, al sentir el aroma fresco que traía el mayor después de una merecida ducha.

&

A petición del rastudo, Bill se quedaría a dormir aquel sábado. Habían comprado cerveza para celebrar y querían ver unas películas, nada muy original, sólo disfrutar de la compañía del otro.

¿Estás seguro de querer ver Destino final? Es de terror —explicó Tom, como si el pelinegro no supiera de qué iba la trama.

Hey, no soy tan cobarde —se defendió—. Además, ¿qué podría pasar?

Que me asuste YO y termine acosándote toda la noche con mis pesadillas —dijo el rastudo, poniendo cara de pánico.

Ja, ja, ja —rió el menor—, Tomi, tú puedes acosarme todo lo que quieras —dijo riendo, pero Tom lo vio con total seriedad.

Pero soy un hombre, como Bushido.

No, Tomi, tú jamás serás como Bushido —el menor, prácticamente se sentó en las piernas del mayor—, yo confío en ti. Además, eres mucho más guapo —le guiñó un ojo de manera sexy.

Ven acá —aprovechando la situación, el de rastas abrazó al más pequeño—. Quiero que me des un regalo.

¿Un regalo?

Sí, por el triunfo —comentó el mayor.

Claro, lo que quieras —se separó un poco para poder mirarlo—. ¿Qué deseas?

Un beso —ambos se miraron completamente sonrojados.

¿Un piquito? —preguntó el menor, esos roces que se habían dado con anterioridad.

El mayor asintió y vio como Bill cerró los ojos para recibir aquel beso esperado. Lentamente posó sus labios sobre los otros, pero a diferencia de las otras veces, no los retiró de inmediato, los apretó un poco más y movió su rostro para encajar mejor con el pelinegro. Con mucho cuidado, pasó la lengua por el labio inferior del cantante y éste le dio permiso para explorar su boca.

Soltando un suspiro, Bill llevó sus manos al cuello del rastudo, quien le apretó a su cuerpo por la cintura. Se aventuró a llevar su lengua dentro de aquella boca que le provocaba y de pronto ambos músculos se encontraron. De inmediato las mariposas inundaron sus estómagos y continuaron abrazando el otro cuerpo, ansiosos de aquel contacto tan esperado. Sus manos recorrieron con suavidad y timidez aquellas partes de piel que podían alcanzar, sintiendo como sus corazones se desbocaban con el contacto.

Miles de pensamientos cruzaron las mentes de ambos, pero de algo sí estaban seguros, no renegarían de esto, porque era lo más maravilloso que les estaba ocurriendo.

& Continuará &

OMG se besaron. Ahora viene todas las interrogantes ¿qué hará Tomi fuera de las puertas cerradas? Porque parece ser todo amor, pero sólo cuando están en la privacidad de su departamento. ¿Qué hará Bill?, ¿le revelará sus verdaderos sentimientos? Estarán una noche solos ¿Harán el amor o aun es muy pronto? No se pierdan la continuación.

Escritora del fandom

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