23: “Planes”

Hoy les confirmo que el fic no es M-preg, pero tal vez las oraciones de Bill y Tom sean contestadas. A leer.

Head Over Feet”

Capítulo 23: “Planes”

& Tom’s POV &

Soñé toda la noche con un pequeño Billucho. Al despertar, vi que mi adorado moreno ya estaba despierto, sin darme cuenta llevé mi mano a su estómago desnudo y lo acaricié. Su rostro se ensombreció y me dijo.

—Sabes que así no podemos.

—Bill, cielo, cálmate, es solo que estuve meditando mientras dormía y me encanta la idea de ser padres.

—Pero no puedo darte hijos. —Sus ojos se llenaron de lágrimas—. Soy un hombre, no tengo lo necesario, estoy vacío por dentro.

—Cielo… —Lo abracé—. Tú estás lleno de amor por dentro y serás un padre ideal.

—No te arrepientes… tú sabes, porque soy…

—Hombre —interrumpí—. Claro que no. No cambiaría por nada del mundo lo que tengo contigo, por unas tetas y un útero.

—Pero quieres un hijo.

—Tanto como tú, pero podemos adoptar.

—No, completamente descartado, yo quiero un hijo con nuestros rasgos.

—Eso es más complicado.

—Vamos a fecundar a una chica.

—¡¿Qué?! ¡¿Estás loco?! No me voy a acostar con nadie que no seas tú y tampoco dejaré que tú lo hagas, ¿está claro? Sácate esa idea de la cabeza. Me moriría de los celos si te vas con alguien y llega 9 meses después diciendo que tiene un hijo tuyo. Capaz que la mate por adúltera.

—Tienes razón, mala idea, yo haría lo mismo contigo. —Sus ojos se volvieron a ensombrecer.

—Cielo, lo acabamos de pensar, esperemos a asimilar las ideas, aún somos jóvenes, tenemos todo el tiempo por delante. Vamos, levantémonos.

—Ve tú primero, cielo.

.

Me metí a la ducha, debía ser fuerte por Bill, pero estaba seguro que hallaríamos un modo. Al terminar, me puse una toalla y volví a la pieza. Al lado de la cama estaba Bill de rodillas, orando, aguardé en silencio y cuando terminó, entré y me vestí.

—¿Qué hacías?

—¿Me viste?

—Sí, ¿estabas rezando?

—Hace como un mes, le conté a la Hermana del Hogar de Cristo de mi deseo de tener un hijo contigo, pero que era imposible por razones obvias.

—¿Y qué te dijo?

—Dijo que en la biblia aparecían muchos ejemplos de fe y me contó de Abraham, él fue un profeta y Dios le prometió que tendría una descendencia innumerable, sin embargo su esposa era estéril, pero por el poder de Dios, ellos tuvieron un hijo y de él vinieron muchos más.

—Bill, pero no creo que Dios esté muy de acuerdo con nuestro amor.

—Lo mismo le dije yo a la hermana, pero ella me dijo que Dios ve el corazón de las personas y que si pedía con fe, él me respondería. Y creo que ya lo hizo, porque se me ocurrió una idea.

—Cuéntame.

—Déjame estar seguro primero, no quiero que nos desilusionemos.

—Si así lo quieres, yo te apoyaré en todo.

—Gracias, cielo. A propósito, hoy no veremos a ningún cliente, ¿te puedes encargar tú solo del papeleo? Necesito hacer unos trámites.

—Lo que tú digas mi vida. —le besé.

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& Bill’s POV &

Llamé por teléfono a uno de nuestros socios de confianza que es médico obstetra, accedió a juntarse conmigo. Nos reunimos en su consulta.

—Señor Black, le pedí esta cita porque necesito tratar un tema sumamente personal y confidencial.

—La verdad, me inquietas, William, ya que nosotros solo tenemos relación en el aspecto económico, ¿no me dirás que algo va mal con las acciones de la empresa?

—No, en realidad no tiene nada que ver con los negocios, usted sabe que Tom y yo somos muy eficientes en ese ámbito.

—¿Entonces?

—Quiero tener un hijo.

—Ja, ja, ja, muchacho, pero no necesitas mi ayuda, tú eres muy guapo, podrás tener un hijo con la chica que quieras, yo me especializo en inseminación.

—Justamente por eso.

—¿Tu chica es estéril o tiene problemas?

—Aquí viene la parte confidencial del asunto.

—Dime William.

—Soy gay, tengo una pareja hombre y queremos tener un hijo.

—A ver… no quiero ser entrometido y no te juzgo para nada, pero creo saber quién es tu pareja, ¿es Thomas, verdad? En nuestra última entrevista me fijé en sus argollas.

—Sí, Tom y yo nos casamos hace algún tiempo.

—En hora buena, chico, te felicito.

—Hemos sido felices por mucho tiempo y queremos concretar esta felicidad con un hijo. No queremos adoptar, queremos uno con nuestras características, con nuestros genes.

—Ya veo, entonces no tienen una chica.

—No.

—Podemos fecundar un óvulo invitro y alquilar un vientre.

—¿Cómo es eso, doctor?

—Hay mujeres sanas que, por problemas económicos, alquilan su vientre por el período gestacional y luego te entregan al bebé sin ningún problema, todo es absolutamente legal.

—¿Y entonces, en esa chica pondríamos el óvulo fecundado?

—Básicamente ese es el proceso, hay algunas complicaciones claro.

—¿Cómo cuáles?

—Primero, es difícil que quede embarazada de inmediato, hay que hacer varios intentos hasta que lo logremos, eso toma un tiempo.

—¿Hay algo más?

—También se corre el riesgo de que haya un aborto espontáneo.

—Oh, ya veo.

—Si eso pasa, hay que esperar un tiempo de recuperación de la mujer para volver a intentarlo.

—Entiendo.

—Y algo más, hay que estar constantemente monitoreando el embarazo.

—Doctor, una pregunta.

—Dime.

—¿Podría… el bebé ser de ambos?

—Eso es un poco improbable, verás al fecundar el óvulo se pone la esperma del padre, pero solo un espermio entra en él. Son muy escasas las ocasiones en que dos espermios entran en el mismo óvulo.

—Ya veo. ¿Y Usted sabe cómo podría encontrar una chica que alquile el vientre?

—Generalmente se ponen en contacto con el centro. Yo haré las averiguaciones y te comunicaré de inmediato.

—Gracias doctor, no sabe el alivio que me han dado sus palabras.

—Te llamaré para acordar la fecha en que vengan a congelar su esperma.

—Está bien. Muchas gracias una vez más.

—Y… William, no te preocupes, somos muy confidenciales. Adiós.

—Adiós.

Al salir de la consulta, tomé inmediatamente mi celular.

—Tomi, cielo.

—Qué bueno que llamas, ya me tenías preocupado.

—Tengo excelentes noticias.

—Cuéntame, amor.

—No, voy para allá y te lo digo en directo, quiero ver tu reacción.

—Te espero entonces, ¿quieres que mande al chofer de la compañía?

—No, tomaré un taxi, mientras más pronto llegue, mejor.

—Te espero, amor.

El viaje en taxi se me hizo eterno, pero cuando al fin llegué subí corriendo a la oficina. Entré de golpe y vi que Gordon estaba allí.

—Bill, mi amor, que gusto.

—Oh cielo, estoy tan feliz.

—Bill, Tom ya me contó que quieren tener familia.

—Sí y hoy me dieron una excelente noticia, vamos a alquilar un vientre y tendremos a nuestro propio hijo —expliqué sonriendo.

—¿Alquilar un vientre? —Preguntó Tom alzando una ceja.

—Sí, he oído que es muy común en Estados Unidos, me parece una idea estupenda.

—A ver, alguien que me explique. —Pidió mi Tomi.

—Mira, cielo, el doctor me informó que es una inseminación invitro, pero como no tenemos una mujer, hay chicas que alquilan el vientre mientras dure el embarazo.

—¿Y dónde vamos a encontrar a alguien que haga eso?

—La misma clínica se pondrá en contacto con nosotros. ¡Ah! Espero que no se demoren mucho, ya tengo ganas de tener al bebé en mis brazos.

—Seguro será precioso como tú —dijo Tomi, abrazándome.

—Chicos, esta noticia requiere celebración, ¿por qué no van a comer a algún lugar lindo y yo los reemplazo esta tarde?

—Oh, gracias Gordon, vamos amor.

—Vamos, precioso.

Tomi me llevó a comer a un restaurant muy elegante, no solemos ir a esos lugares, para no levantar sospechas, pero hoy estábamos tan felices, que valía la pena el riesgo.

—¿Cielo, cómo está tu helado?

—Exquisito.

—¿Qué tal si te apresuras? Quiero llevarte a casa y comerme el postre que más me gusta.

—Eres un goloso, ¿lo sabías?

—Quiero que hagamos el amor tantas veces, que sea como si estuviéramos en campaña de embarazarte a ti —dijo sensualmente, alzando una ceja.

—Pero no puedes embarazarme —respondí igual de coqueto.

—No importa, lo seguiré intentando hasta que muera.

—¿Es una promesa?

—Una afirmación. Te deseo tanto como el primer día.

—Entonces vamos.

.

Llegamos a casa y apenas abrimos la puerta, Tom me tomó en brazos, cerró la puerta con el pie y me llevó casi corriendo a la habitación.

—Gatito, te voy a devorar. —Me besó apasionadamente.

—Aaahhh Tooommiii —Gemí—. Hazme tuyo, anda trata de embarazarme.

—Claro que lo haré. —Me quitó la polera con rapidez y yo le quité la suya.

Casi no podía respirar con sus besos, mientras sus manos acariciaban mis costados. Yo no me quedé quieto y tomé sus trenzas en mis dedos y tiré con suavidad. Lo escuché gemir.

—Vamos, maltrátame —dijo con la voz ronca y me sorprendí.

—¿Cómo? ¿Así? —Le mordí el labio.

—Auch, así, gatito salvaje. —Mi Tomi quería jugar y eso le daría.

—¡Quítate los pantalones! —Ordené.

—Wow, ¿me mandas? Grrr me encanta. —Obedeció y pude ver en la tela de sus bóxers que estaba muy excitado.

—Ahora los míos. —Volví a ordenar y una vez más, obedeció, quitándome los pantalones y dejando un rastro de besos en mis piernas. Me estremecí.

—¿Qué mandas ahora, gatito?

—¡Bóxer fuera! —Casi grité. Me quitó el mío primero y luego el suyo—. Bésame y toma el control.

—Entonces, debes atenerte a las consecuencias.

—Acepto el desafío.

Me besó salvajemente y bajó su boca a mi cuello, dejando pequeñas mordidas, seguro que quedarían marcas, pero que importa, el placer que estaba sintiendo era descomunal.

Bajó hasta mis pezones, lamió y mordió. Nota mental, fue una excelente idea hacerme ese piercing. Gemí como desesperado y escuchar los ruiditos húmedos de la boca de Tom, me ponían a mil. Bajó hasta mi estrella y la delineó con su lengua.

—Ya basta. —Grité—. Ahora es mi turno. —Con una fuerza que desconocía, me puse sobre él y comencé a aplicarle el mismo procedimiento. Los gemidos de Tomi eran tan roncos, tan masculinos, me llenaban el corazón. Bajé hasta su miembro y lo lamí.

—Ahhh Diooossss Bill —Seguí así, jugando con mi piercing en su punta—. Ya basta.

—¿Entra en mí, Tomi? —Pedí con la voz llena de deseo.

Se volvió a ubicar sobre mi cuerpo y me preparó. Lentamente entró, gemí y abrí los ojos para verle.

—Te amo, gatito —dijo dulcemente y hasta ahí llegó la pasión, nos envolvió la ternura y nos movimos suavemente.

—Y yo a ti…

—Tendremos un maravilloso hijito, mmhm.

—Será fuerte e inteligente como tú. Aaahhh.

—Cantará como tú, Grrrr.

—Y sabrá cocinar, Aaaahhh Diooossss.

—Formaremos una hermosa familia, mmmmm.

—Voy a estallar, Tomi.

—Hazlo, déjame verte.

—Aaahhh —Grité.

—Biiiiilllll —Sentí su semilla caliente dentro de mí.

—Tomi, te amo tanto, ahora no importa que no sea mujer, te podré dar un hijo igual.

—Al parecer Dios contestó tu oración. —Me besó la frente.

—Y me siento tan feliz. Mañana llamaré a mamá.

—¿Por qué mejor no esperas un poco?

—Tienes razón, hay muchas cosas por hacer antes.

—¿Como qué?

—Tenemos que ir a la clínica a dejar nuestra esperma.

—Ya veo.

—Pero no te preocupes, el doctor Black me mantendrá al tanto de todo.

—¿El doctor Black? ¿Nuestro socio?

—Sí, él mismo, le expliqué nuestra situación y se tomó todo muy bien. Lo más importante es que me aseguró el máximo de confidencialidad.

—Qué bueno, que feliz me siento.

—¿Cielo? —lo llamé.

—¿Qué?

—¿Lo hacemos de nuevo?

—Claro, hay que aprovechar que tenemos la tarde libre.

Volvimos a amarnos una vez y otra vez. Estábamos tan felices que queríamos hacer sentir al otro esa felicidad, llenándonos de besos y caricias. Así estuvimos hasta que cayó la noche y el cuerpo nos pidió descanso.

.

& Simone’s POV &

—¿Es cierto, Gordon, lo que me estás contando? —Pregunté tomando un poco de mi copa.

—Sí, Simone, es la manera más segura de tener un hijo de su propia sangre.

—Pero es antinatural.

—Es tecnología y ciencia, podrás tener el nieto que tanto deseabas.

—Alquilar un vientre. ¿Y si la mujer tiene problemas?

—En la clínica se aseguran que sean chicas sanas.

—Comprendo.

—¿Y? ¿Te pone feliz la noticia? Tendrás un nieto de Tom.

—Pero me desagrada que siga con William, él perfectamente bien podría tener un hijo con una linda chica.

—Ya no sigas con eso, ellos se aman, y si sigues así Tom te sacará de su vida para siempre.

—Ya, termina de cenar, no me gustan estos temas en la mesa.

—Bueno, tú preguntaste por Tom.

—Claro, es mi hijo después de todo.

—Entonces déjalo ser feliz, él se pone muy triste cuando te menciono, te extraña, eres su madre, deberías ser la primera en apoyarlo.

—No puedo apoyar el pecado.

—¿Desde cuándo eres religiosa? —Rodó los ojos—. Lo haces por el qué dirán, por tu propia conveniencia.

—No es así, no quiero que sufra, es todo.

—Ellos han sido discretos en su relación, nadie sospecha y si lo hicieran, su desempeño laboral es tan bueno, que los socios pasan por alto el asunto.

—Eso espero.

Después de esa conversación con mi esposo, tuve una idea maravillosa. Al fin salvaría a mi hijo de esa relación insana. Tomé el teléfono y marqué.

—Aló, Chantelle, tengo que hablar contigo, sí, se trata de Tom. Mañana a las nueve en mi casa. Te espero.

& Continuará &

La bruja de Simone atacará de nuevo Chan, chan, chan.

Escritora del fandom

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