3: Duda

El primer encuentro de Tom con la familia de Bill y viceversa. Veamos qué pasará con ellos, y cómo reaccionarán las terceras personas ante esta pareja

Regalo Especial” Fic Twc de MizukyChan

Capítulo 3: Duda

Por la mañana el ambiente estaba muy tenso. Bill estaba realmente nervioso y por más que Tom trataba de darle ánimo, él no cambiaba su triste humor. El mayor le preparó desayuno y después de arreglarse, partieron con rumbo a la casa del pelinegro.

Durante el camino, el menor no dijo nada, excepto darle las instrucciones a Tom para llegar. En parte el trenzado comprendía su preocupación, después de todo, su familia, las personas que él más amaba, lo habían corrido por su condición sexual.

Tom sentía pena por Bill, sin embargo él estaba ahí y lo apoyaría en todo lo que necesitara, porque el pelinegro se había metido en su corazón y aunque no fuera correspondido, el trenzado le daría lo mejor de sí mismo para cuidarlo y protegerlo.

Al llegar al lugar, Tom bajó del auto, pero el menor insistió en que lo esperara afuera. Así lo hizo, se quedó allí por largo rato, hasta que vio que dos personas entraban a la casa. Supuso que eran sus padres y se preocupó. Decidió acercarse a la entrada y esperar ahí.

De pronto, Tom escuchó un grito, era de Bill. Enojado, pateó la puerta y entró corriendo, justo cuando el padre le iba a dar un puñetazo. Furioso, le agarró el puño con una mano.

—Bill, ve al auto, yo llevaré tus cosas. —Mandó el trenzado. El pequeño estaba tan asustado, que asintió y salió corriendo de la casa.

—¿Quién demonios eres tú? —Gritó el hombre.

—Yo soy quien se encargará de proteger a Bill desde ahora en adelante —respondió Tom, soltando su mano, el padre lo miró con furia y le espetó.

—¿Acaso Bill se convirtió en tu perra? —Furibundo, Tom lo cogió por el cuello de la camisa y lo estrelló contra una muralla, sin soltarlo.

—¡Nunca! —Gruñó el chico, con los dientes apretados— ¡Entiéndame…nunca, vuelva a hablar mal de Bill! Y si vuelvo a saber que le ha levantado la mano, levantaré cargos en su contra, y si no lo hice ya, es porque su hijo me lo impidió.

—¿Y qué te da él a cambio? ¿Sexo, cierto? Es un maldito marica.

—Él no es nada de lo que usted habla, él es un chico inocente, que ha vivido toda su vida subyugado por un hombre soberbio que no tiene idea de religión, porque no practica el amor. Bill es un joven inocente, a quien encontré a punto de lanzarse de un edificio, porque sus amados padres lo rechazaron cuando estaba más confundido que nunca.

—¿Qué? ¿Mi hijo se iba a suicidar? —dijo una mujer con lágrimas en los ojos y las manos en la boca, oculta en un rincón de la sala.

—Sí señora, por obra del destino lo encontré y pude disuadirlo de que no lo hiciera. —Soltó al hombre y tomó las dos maletas grandes de Bill—. Señora, no se preocupe, desde ayer se está quedando en mi casa y trabajará conmigo, pero seguro estas no son todas sus pertenencias, así que volveré por el resto de sus cosas, espero no tener que recurrir a la violencia la próxima vez, porque no dudaré en enfrentarme a quien sea por Bill, ¿está claro? —La mujer asintió y Tom salió de allí.

Al entrar al auto, Tom encontró a un Bill lloroso y tembloroso. Lo abrazó con fuerza y susurró en su oído.

—No te preocupes, él no volverá a tocarte nunca más y tu madre está bien, ella sabe que estás conmigo ahora, que yo te cuidaré.

—Tal vez debí morir, Tomi —dijo sollozando en su pecho.

—Claro que no tontito. ¿Qué sería de mí sin ti? —Tom besó su frente y él alzó la vista para mirarlo sorprendido—. Significas mucho para mí y tu vida es preciosa para mí, por favor prométeme que no lo volverás a intentar, si algo malo te pasa… me moriría de pena.

—¿Por qué, Tomi? Yo apenas soy un desconocido.

—No lo eres, has entrado en mi vida y estás aquí. —Tom señaló su corazón—. Piensa que seré tu familia de ahora en adelante, yo me encargaré de cuidarte y hacerte feliz y enseñarte lo bueno y lo malo del mundo, para que nadie nunca más te haga daño. Pero lo haré, sólo si tú quieres.

—Yo, Tomi… —Bill lo vio directamente a los ojos—, quiero aprender todo contigo. —Ante esto, el trenzado besó su mejilla.

—Todo cielo, todo lo que necesites y quieras, sólo dilo y será tuyo.

—¿Me lo prometes?

—Con mi corazón. —En esos instantes sonó el celular de Tom—. Hola mamá.

—Hola hijo, quiero que vengas a almorzar ahora mismo.

—¿Por qué la urgencia mamá?

—Sólo ven hijo.

—¿Está bien si voy con un amigo?

—No hay problema, ¿es Georg o Gustav?

—Ninguno de los dos, allá te lo presento.

—Ok, nos vemos, adiós.

—Chao mamá. —Colgó la llamada con una sonrisa.

—Billy, pequeño, ya conocí a tu familia, ahora conocerás a mi madre. Te encantará

—¿No será muy pronto? ¿Y si pregunta cómo me conociste y por qué estoy viviendo contigo? Tengo miedo Tomi. ¿Y si no le gusto?

—Eso sería imposible, nadie podría no quererte.

—No digas eso que me sonrojo.

—Bueno vamos, después llevaremos tus cosas a la casa.

Tom condujo hacia la casa de su madre y, esta vez, Bill iba mucho más animado, incluso conversaron y rieron.

Al llegar, el trenzado bajó del coche y al ver a Bill tan nervioso, lo abrazó y besó su mejilla.

—Sólo sé tú mismo. —Sugirió el mayor y el pelinegro asintió.

Tom tocó el timbre y, en unos segundos, salió su mamá.

—Tomi, cariño. —La mujer abrazó fuertemente a su hijo—. ¿Y esta bella señorita?

—Mami, él es Bill, un gran amigo mío.

—Un gusto señora.

—Sólo dime Simone o tía, así me llaman los amigos de mi hijo, pero pasen. Disculpa Bill por confundirte con una chica.

—No se preocupe, suele pasar, por lo del maquillaje.

—¿Es una tribu urbana? ¿Como los emos y los góticos?

—No pertenezco a esas tribus, sólo me gusta resaltar mis rasgos.

—Haces bien, te ves precioso.

—Gracias Simone —contestó el chico y se sonrojó.

—Y mami, ¿por qué la urgencia?

—Verás hijo, tengo el auto en el taller y Gordon quiere mandarme unas cosas, podrías ir tú a buscarlas. Mientras Bill y yo te prepararemos una deliciosa comida casera.

—Está bien. —Tom llevó a Bill a un lado y dijo bajito—. Estarás bien, ya le gustaste y trataré de no demorarme mucho.

—¿Lo prometes?

—Sí. —Otra vez le besó la mejilla y salió.

El pelinegro vio marchar a Tom y sintió pavor. ¿Qué le diría a Simone? Se sorprendió al sentir una mano en el hombro.

—¿Vamos a la cocina? A no ser que la odies. —Bromeó con una sonrisa.

—No, para nada, siempre ayudaba a mi mami a cocinar.

—Perfecto —dijo la señora y fueron a la cocina. Ella buscó algunas cosas y pidió— ¿Puedes pelar las papas?

—Claro.

—Toma un cuchillo.

—Gracias.

—Tomi, te quiere mucho —dijo de la nada.

—¿Por qué lo dice?

—Vi como te abrazó en la entrada. Él es muy solitario, pero cuando entra en confianza y quiere a una persona, es muy de piel y es muy protector.

—Sí, ya me di cuenta y me siento muy halagado con los cuidados de Tomi.

—¿Tomi? ¿Él te deja llamarle así?

—Sí, ¿por qué?

—¿Eres su novio? Perdona si soy muy directa. —El chico se sonrojó mucho.

—No… no somos novios, aunque él me atrae mucho. —Como Bill no estaba acostumbrado a mentir, no pudo reprimir la frase, pero luego agregó—. Por favor no le diga, no quiero que piense que estoy abusando de su confianza.

—Mira Bill, por lo poco que he visto de ustedes, no creo que Tom piense nada malo de ti y si a ti te gusta un poco, creo que deberían darse una oportunidad. Además, podría jurar que Tom siente más que amistad por ti. —Las palabras de Simone hicieron reflexionar al moreno, quien pensó en darle alguna pista a Tom, pero ¿entendería el mensaje?

—Simone, ¿me puedes contar cosas acerca de Tom?

La señora y el pelinegro estuvieron hablando mucho rato, con cada historia de Tom que ella relataba, una sensación nueva invadía el pecho de Bill, sólo tenía ganas de amar a Tom.

Cuando él llegó, el menor corrió hasta la entrada y lo abrazó, besando su mejilla.

—¿Y por qué ha sido eso? —preguntó el trenzado un poco sonrojado.

—Tú dijiste que podía hacer lo que quisiera, y quise demostrarte mi cariño.

—Entonces hazlo de nuevo. —Pidió con una sonrisa y Bill lo volvió a abrazar, pero esta vez, fue Tom quien besó la mejilla del otro.

Estuvieron toda la tarde allí, riendo y disfrutando. Bill pensó en lo diferente que eran sus familias. Y aunque Simone fuera madre soltera, le había dado a Tomi todo el amor y la comprensión que él había necesitado durante toda su vida.

En la noche, volvieron a casa y Tomi estaba un poco serio.

—¿Qué te pasa, Tomi? Te noto raro.

—Es que mañana es lunes y debo ir a trabajar y me complica dejarte solo.

—Ya te prometí que por muy deprimido que me sienta, no intentaré nada.

—Es que no quiero que estés solo.

—Mira Tomi, me gustaría ver a un amigo mañana, así que no estaré tan desocupado.

—¿Y tu amigo… es de fiar?

—¿Andreas? Claro, lo conozco de todo el instituto.

—Sí, pero ya ves lo que pasó con tu ex compañero, el que se te declaró y luego casi te viola, no me perdonaría si algo malo te pasa, lo mataría.

—Ah Tomi, parece que estás celoso, pero no te preocupes nada malo me pasará.

—De todos modos, te llamaré cada vez que pueda.

—Está bien, me encantará oír tu voz. —Bill cogió la mano del trenzado.

—Billy, no es por obligarte ni nada, pero ¿te gustaría trabajar conmigo en la academia?

—Me encantaría estar todo el día contigo Tomi, pero no sé nada de música, lo único que sé, es que cantaba en el coro de la capilla.

—No te preocupes, preguntaré si puedes trabajar como mi asistente, no harías mucho.

—Sí Tomi, haré todo contigo, te ayudaré en lo que pueda. —Bill se puso de pie y dio saltitos de felicidad. El trenzado sólo le sonrió dulcemente.

—Vamos a la cama, me tengo que levantar temprano.

—Sí, vamos. —Ambos se desvistieron y se metieron bajo las mantas—. Tomi abrázame, tengo frío.

—Estás helado, ¿quieres que encienda la calefacción?

—No, tú calor es suficiente… —Se acomodaron en un abrazo— ¿Tomi?

—Dime —susurró Tom al oído del menor, haciéndole estremecer.

—¿Tomi, me puedes volver a besar?

—Claro. —Con una sonrisa, Tom giró y se miraron a los ojos. Se acercó más hasta Bill y le dio un beso lleno de amor y ternura, a cambio, el pelinegro lo abrazó y suspiró.

—Eres maravilloso Tomi, soy un privilegiado por haberme encontrado con un hombre tan dulce y guapo como tú.

—Creo que el que se ganó la lotería aquí soy yo, tú eres un bombón. —Sin soltarse del abrazo, se durmieron.

Por la mañana, Tom se fue a la ducha, trató de no despertar al pequeño, pero el más delgado sintió de inmediato el vacío en la cama. Así que se levantó y fue a la cocina a preparar el desayuno.

—Vaya, que olor más rico.

—Espero que te gusten los panqueques.

—Todo lo que me hagas tú, será un manjar para mi boca —dijo zalameramente, haciendo sonrojar a Bill.

—No digas eso, primero cómelo. —El menor acercó una cuchara y le dio a probar, Tom se relamió los labios.

—Claro que está delicioso, comamos juntos… ¿Por qué no seguiste durmiendo?

—Sentí frío sin ti, así que preferí cocinarte algo.

—Recuerda que te estaré llamando. Me tengo que ir. —Bill lo acompañó hasta la puerta y le besó los labios, Tom sólo sonrió.

Tras su partida, el pelinegro se levantó y vistió, procediendo luego a ordenar la casa. Era enorme, pero estaba limpia, bueno si vivía sólo un adulto no se ensuciaba fácilmente.

Al estar listo, llamó a Andreas, quería verlo y hacerle un par de preguntas. Quedaron de juntarse en el centro comercial. Tom era tan considerado, que le dejó dinero para tomar un taxi y comer afuera. «Es un sol» Pensó Bill.

—¡Andreas! —Gritó Bill al divisar una cabeza rubia.

—Hola amigo. —El aludido le dio un abrazo al más delgado—. Tantos siglos. No te vi en la capilla ayer. ¿Ha pasado algo con tu padre?

—Me excomulgó.

—¡Noooo! —exclamó, poniéndose las manos en la boca, totalmente sorprendido—. ¿Qué mandamiento quebrantaste?

—Ninguno, sólo le dije que tal vez era gay, estoy muy confundido Andi y bueno tú, tú.

—Yo soy el único gay que conoces. —El rubio terminó la frase por Bill.

—Tengo tanto que preguntarte.

—Vamos despacio amigo, primero ¿por qué dudaste de tu sexualidad? No me digas que es por el estúpido de Eric.

—Exacto.

—Pero el muy maldito casi te viola.

—Lo sé y no me gusta él, sólo quiero saber… cómo sabes que estás enamorado.

—¿Enamorado de hombre o mujer?

—Da lo mismo, quiero reconocer el amor. Después de todo ya me echaron de casa, así que no importa si soy gay o hetero.

—Rayos hombre, ¿tan heavy es el problema en tu casa?

—Tú conoces al reverendo.

—Lo sé, por eso yo nunca confesé. Y dime, ¿dónde te estás quedando?

—Con un amigo. Pero ya responde mi pregunta.

—Bueno, si quieres que te cuente mi experiencia… es horrible, es un torbellino de sensaciones, es querer darlo todo y sufres también por todo, porque no sabes si el otro te corresponde o sólo te está utilizando. Pero cuando estás con él, tu corazón se infla en tu pecho y sientes que el cuerpo te va a explotar.

—wow. ¿Eso sientes por el cretino de John?

—Lamentablemente sí. —El timbre del celular de Bill los distrajo.

—Hola Tomi. —Contestó y sonrió sin poder evitarlo—. Sí estoy bien. Sí estoy con Andi, no, no estamos solos, estamos en el centro comercial. Sí, comeremos algo en el patio de comidas. No, llegaré temprano. No es necesario que vengas, sí tomaré un taxi. ¿Una sorpresa? Que emoción, sí, un beso, adiós.

—Así que se llama Tomi… ¿Con él te estás quedando?

—Sí, es un gran amigo.

—Amigo mis narices, por la expresión de bobo que pusiste al hablar con él, creo que te flechó Cupido amigo mío.

—¿Será que me enamoré?

—Absolutamente, y dime ¿cómo es él?

—El es un dulce, pura ternura, me cuida y me acogió desde el primer momento, no me pide nada y me lo da todo. —Bill suspiró y cerró los ojos un momento—. Sí, estoy enamorado. —Andi movió la cabeza en forma afirmativa—. Además está guapísimo.

—Estás loco, nunca te vi así con ninguna de tus novias.

—Tal vez siempre fui gay. Sus besos son maravillosos.

—Tú dices que es un amigo y ya lo besaste. A mí no me andas besuqueando.

—En realidad yo se lo pedí, pero desde ese momento hemos estado más unidos, sin embargo no me fuerza a nada, sólo me dijo que cualquier cosa que quiera, se lo pida.

—Creo que él también se enamoró, que afortunado eres amigo.

—Necesito saber algo fundamental.

—¿Qué cosa?

—¿Cómo es el sexo gay?

—¿Aún eres virgen?

—Soy el hijo del reverendo —dijo el pelinegro irónicamente.

—La primera vez duele como el infierno. Seré franco contigo. Hay dos roles, el que la pone y el que es penetrado. Como tú eres el inexperto, estarás abajo y la recibirás —Ante la franqueza de sus palabras, Bill frunció el ceño.

—Lo dices como si fuera malo.

—Al principio es malo. Tu ano es muy pequeño y la polla de un hombre es muy grande y te la meten movidos por la pasión, sin pensar en tus sentimientos. —Una vez más, el pelinegro arrugó la nariz.

—¿O sea, no disfrutas nada?

—Pero tienes que gemir como una puta, porque de lo contrario te dejará por una zorra que si le gima como actriz porno. Y si sentirás algo de placer, cuando el otro, mientras te monta, te tome la polla y te masturbe salvajemente para que te corras junto con él. Al otro día no puedes ni sentarte, es muy doloroso y lo único que piensas es si el hijo de puta vale la pena.

—Rayos, ahora quiero seguir siendo virgen.

Bill almorzó con Andi y siguieron hablando de temas sexuales. El rubio le contó a Bill sobre las diferentes posiciones y también sobre la existencia del punto mágico, si tenía algo de suerte le golpearían la próstata y sentiría placer. Pero sus palabras, lejos de ayudar al pelinegro, sólo lo deprimieron.

Cuando Bill llegó a casa, Tom estaba preparando la cena.

—Hola Tomi, ya llegué. —Avisó y fue hasta donde estaba el mayor y este lo besó en los labios, haciéndole sonrojar.

—Hola cielo, ¿cómo estuvo tu día? —Sin poder ocultar su malestar, Bill bajó la mirada.

—No como yo esperaba.

—¿Te hizo algo ese Andi?

—No. —Bill abrazó al trenzado para tranquilizarlo—. No es eso.

—Menos mal, ven estoy terminando la cena.

Bill ayudó con las ensaladas, ya que previamente le había contado a Tom que era vegetariano y siempre preparaba cosas naturales para hacerlo sentir cómodo.

Mientras comían, Tom le informó al menor que a partir del día siguiente trabajarían juntos. Bill se puso muy contento y se ofreció a lavar la loza, mientras Tom se duchaba. Luego fue su turno de tomar un baño y se fue a la cama. Encontró a Tom leyendo y cuando lo vio, guardó el libro rápidamente como avergonzado. A Bill le llamó la atención, pero no dijo nada al respecto, sólo se acostó a su lado y apagó la lámpara.

—¿Tomi, te puedo preguntar algo?

—Claro, cielo.

—Es algo embarazoso.

—No sientas vergüenza, sólo pregúntame.

—¿Cómo es el sexo gay? —Tom decidió acariciar los delgados brazos.

—Trataré de no sonar vulgar, ya que no creo en el sexo, sino más bien en hacer el amor. Mira Bill, como los dos son hombres, sólo hay un lugar que permite la penetración.

—El ano —dijo el pequeño un poco cohibido.

—Exacto. En la relación sexual los dos tienen un rol, uno es el que entrega su amor con su sexo, y el otro recibe y se entrega al otro permitiéndole ser penetrado. —Su manera de explicar las cosas era tan dulce, que Bill no pudo evitar sentir mariposas en su vientre y pensar que en verdad Tomi era un sol.

—¿Es sólo eso? ¿La penetración?

—No, primero la pareja se excita mutuamente, mediante besos y caricias. Cuando ambos están encendidos se inicia el coito.

—¿Pero… es muy doloroso?

—Cuando se ama a la pareja no quieres dañarlo, entonces lo preparas.

—¿Cómo?

—Puedes usar lubricante o saliva para humedecer los dedos, de a poco dilatas la entrada de la pareja, para que la intromisión del pene no sea dolorosa. Aunque para un virgen como tú, puede ser molesta y sangrarás un poco. Pero todo dependerá de tu pareja.

—Pero el que penetra es el que está recibiendo toda la acción, entonces ¿qué pasa con el pasivo?

—La pareja se encarga no sólo de embestir, sino que busca con cuidado el punto especial de su amante, donde el pasivo siente placer y luego estimula un poco su miembro, hasta que alcanza el orgasmo.

—Tomi eres maravilloso. —Bill lo abrazó fuertemente, afirmando en su mente que quería perder la virginidad con él.

—Billy, ahora que me preguntas esto, quiero que me hagas una promesa.

—Lo que quieras, Tomi.

—Cuando encuentres a tu persona especial, quiero que me la presentes, para asegurarme que será un buen compañero para ti, no me gustaría que la experiencia más importante de tu vida se esfumara por haber escogido mal.

—Lo prometo. Te quiero Tomi, eres un amor. —El pelinegro se sintió el ser más especial sobre la tierra y sin contenerse, besó al trenzado y fue correspondido.

—Yo también te quiero Billy.

& Continuará &

¿Gustó? ¿Cuál explicación les gusto más, la de Andreas o la de Tom? Bueno, se acerca el cumpleaños de Tom y Bill quiere darle un regalo especial. ¿Qué creen que le de? Nos leemos pronto y recuerden que los comentarios, me ayudan a publicar más rápido.

Escritora del fandom

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