3: Dulce Medicina

Ok, les advierto que desde este capítulo las cosas comienzan a ponerse raras. Hoy entran en acción las parafilias, en este fic serán algo así como tentáculos >///< Si no quieren leer, pues huyan despavoridos, no tengo intención de arruinar su mente inocente. Si se atreven, pues… que lo disfruten y recuerden, tengan un vaso de agua fría a su lado.

Manuela en Navidad” Fic Twc/Toll de MizukyChan

Capítulo 3: Dulce Medicina

La pareja salió del baño envuelta en toallas. Bill caminó hasta la cocina, cogiendo dos vasos de leche y regresó a la habitación con premura. Tom se disponía a dormir, presa del agotamientos por los dos orgasmos previos, pero Bill se sentó a su lado en la cama y le extendió el vaso de leche fría.

Toma, cariño, bebe esto.

El rastudo obedeció y bebió rápidamente, estaba hambriento y agotado. Menos mal que había comido algo antes de recuperar los poderes de Manuela.

Deberías comer algo, Bill —comentó Tom, dejando el vaso en el velador, para recostarse mejor en la cama—. Te saltaste el desayuno y debes estar agotado por lo del baño —sonrió, había sido un orgasmo delicioso, no lo podía negar.

Pero, Tomi, tú escuchaste a Kathlyn, sólo tenemos 24 horas para usar el poder del parásito que está en tu cuerpo —dijo Bill con un tono urgente—. Necesito mi medicina.

Tom giró en la cama, mirando con expresión divertida al pelinegro—. Pero luces bastante mejor —dijo, palmeando la cama a su lado, para que su novio se acostara también—. Necesitas descansar un poco.

No necesito descanso. Necesito mi medicina. No quiero enfermarme, Tom. No entiendo cómo los humanos pasan por esos estados, el cuerpo se siente horrible. Yo ni siquiera podía abrir los ojos.

Tom sentía que sus ojos se cerrarían en cualquier momento, pero entendía lo que Bill decía. Lo abrazó de costado, formando la cucharita, y dejó suaves besos cerca de su oído y cuello.

Entiendo, Bill. Sólo déjame descansar diez minutos —pidió y Bill asintió.

A los pocos segundos, el pelinegro sintió la respiración pesada de Tom en su nuca, estaba profundamente dormido. Sonrió malicioso, esto era mucho mejor. No podría confirmar su teoría si Tom estaba despierto, pues no lo dejaría, en cambio así…

Bill se desprendió suavemente del abrazo de Tom y descendió por la cama, poniéndose frente a su objetivo. Estiró una mano y sujetó el pene flácido de su novio, con cuidado comenzó a masajearlo, endureciéndolo lentamente.

Tom arrugó la nariz, sentía algo extraño en su polla, estaba excitado, reconocía la sensación, pero había algo más. Ah, claro, una lengua. Abrió los ojos de golpe, chillando—. ¡Bill!

Sintió que el bulto se movía de encima y se sentó, tirando hacia atrás las mantas. Abrió los ojos como plato y su boca tocó el suelo—. ¡¿Pero qué demonios?!

Allí, frente a sus ojos, había una prueba irrefutable de las habilidades del parásito que tenía en el cuerpo. Bill sonreía coquetamente, lamiéndose los labios, mientras estiraba una mano para sujetar una de las pollas de Tom.

Mis sospechas resultaron acertadas, Tom —dijo con inocencia el pelinegro. Dando una lamida por toda la longitud de la erecta polla del rastudo, mientras la otra polla se balanceaba, pidiendo ser atendida también.

¿Qué sospechas? ¿Por qué tengo dos penes? —Tom no sabía si ponerse histérico o disfrutar de las caricias de su novio, quien se había apoyado en los codos, levantando el trasero respingón.

Como la acción del parásito es tan corta, dada su expectativa de vida de sólo 24 horas, es normal suponer que dará toda su esencia al huésped momentáneo, o sea tú, Tomi —explicó, dando otra lamida a la polla, como si fuera una deliciosa paleta—. Por tanto, durante este tiempo, tú gozarás de todo lo que yo pude hacer cuando estaba conectado a ti.

¿Eso incluye…?

Generar nuevos miembros para magnificar la entrega del medicamento y para mi deleite personal —agregó el pelinegro, chupando toda la cabeza, soltándola con un ligero “pop” que dejó a Tom con la boca abierta.

Oh… okey —susurró Tom, echándose hacia atrás, mientras Bill sujetaba sus pollas con las manos, masajeando una, mientras succionaba la otra.

Esto era irreal, pero Tom miraba hipnotizado, el trasero de su novio que se movía de un lado a otro, mientras chupaba, como tentándolo a entrar en él. Como si su cuerpo reaccionara a sus pensamientos, una de las pollas en la mano de Bill comenzó a estirarse, sin perder flexibilidad ni dureza.

El pelinegro sonrió, pues ya esperaba esa reacción. Soltó la carne de sus manos y levantó la cabeza, lamiendo sus labios coquetamente—. Tommmm —gimió roncamente, llamando la atención de su novio, quien no se había percatado de lo que ocurría con su cuerpo—. ¿Ya descansaste suficiente? —Giró en la cama, mostrando al rastudo su entrada todavía abierta y palpitante—. Quiero mi medicina. La necesito porque estoy muy enfermo —fingió voz infantil, cosa que terminó de enloquecer a Tom.

Yo… yo… yo… —Tom se puso de rodillas en la cama, tomando el lubricante que siempre tenían en el velador, allí mismo, y se untó la polla más corta, acercándose a Bill para entrar en su cuerpo hasta el fondo.

Sí —gimió de gusto el pelinegro, quedándose sobre sus rodillas, mientras estiraba una mano para sujetar la polla más larga de su novio y llevársela a la boca. Apoyó su cuerpo en un antebrazo, mientras con el otro tironeaba de la polla de Tom, para metérsela por completo a la boca, disfrutando de la sensación que eso le provocaba. Recordaba las veces que siendo Manuela, succionaba el miembro de su humano para estudiar sus reacciones y sabía perfectamente bien las cosas que le gustaban a Tom y las hacía con su lengua.

Aahh —Tom gimió de gusto, estaba siendo estimulado por ambas partes, recibiendo una felación a su pene extremadamente largo, mientras penetraba constantemente el culo de su amado.

Se suponía que esta medicina era para Bill, pero parecía que quien más disfrutaba de todo esto era él—. Aahh, dulce medicina —susurró entre cortadamente.

Bill quería correrse una y otra vez, porque sentía que estaba en el paraíso al tener tanto de Tom a su disposición, así que apretó sus canales internos y gimió—. Más fuerte, Tom.

El cuerpo de Tom reaccionó y la polla que penetraba a Bill, creció cinco centímetros más, tal como ocurrió en la ducha, golpeando directamente en el punto nervioso del pelinegro, haciéndole gemir de placer, mientras se comía la hombría de Tom, amortiguando sus ruidos.

El rastudo sentía que estaba al límite, pero miró la carne de Bill, totalmente erguida, pero sin rastro de pre semen. Tenía que hacer algo, pero sus manos sujetaban las caderas de su amado, para mantener el ritmo. ¿Por qué sentía que le faltaban manos?

Nuevamente, su cuerpo reaccionó a su petición mental y una nueva polla comenzó a crecer junto a las otras dos, esta era un poco más delgada, pero parecía ser igual de sensible. La carne creció erguida y se deslizó como una serpiente por las nalgas de Bill, girando en su cintura, para bajar hasta su vientre y rodear su masculinidad.

Aahh, Tomi —gimió el pelinegro, soltando la carne de su boca, para apreciar como la nueva polla de su novio, se enroscaba firmemente en su propio miembro, para bombearlo, mientras era penetrado sin cesar por su amado.

La escena parecía sacada de una mala película porno nipona, con la salvedad que era muy real, así como las sensaciones que los involucrados estaban sintiendo.

Tom no supo cuánto tiempo estuvieron haciéndolo de esa forma tan extraña, pero de pronto, sintió como Bill se apretaba contra la polla que lo penetraba, mientras se corría sobre la cama. La fuerza de la contracción, llevó al rastudo a correrse también dentro de Bill, gimiendo roncamente su nombre mientras lo hacía.

Escuchó como su novio jadeaba de placer al absorber sus fluidos corporales como la medicina que era y luego sintió que le fallaban las rodillas. Se dejó caer en la cama, mientras Bill sujetaba las dos pollas restantes y las bombeaba a un ritmo rápido, sabiendo que también estaban al límite. Bombeó una con la mano, metiéndose la otra a la boca, succionando y bebiendo la leche de una y luego de la otra, saboreándose cual gatito al recibir el dulce manjar.

Tom estaba agotado, pero muy satisfecho—. ¿Te sientes mejor, cariño? —Preguntó cerrando los ojos, abrazando el cuerpo de Bill que se aferraba al suyo.

Mucho mejor, Tom —Bill sentía que hasta había rejuvenecido y pensaba seguir aprovechando las horas disponibles que quedaban.

Dime, Bill, ¿por qué nunca hicimos algo así cuando estabas en mi mano derecha? —Preguntó Tom, medio en serio, medio en broma a su amado novio.

Te recuerdo que sí tuve intenciones de hacerlo. Yo era el más interesado en hacer trabajar a Manuela, pero fuiste tú, con tu moral humana, el que me impedía hacerlo todas las veces que deseaba, o de las formas que deseaba.

Tom dibujó en sus labios una silenciosa “O”, porque Bill tenía razón.

Bill miró el reloj y sonrió. Todavía tenían tiempo para un round más, pero antes, debía alimentar a su humano—. Vamos, Tom. Hay que reponer fuerzas.

¿Y qué hago con esto? —Preguntó, señalando sus tres pollas.

Piensa en tener sólo una y ya verás…

Tom lo hizo y las dos restantes, volvieron a ser parte de su piel lisa. Sólo tenía un pene y lo adoraba.

& Continuará &

OMG, Tom tuvo tres pollas para hacer disfrutar a Bill y darle su medicina. ¿Qué les pareció? ¿Demasiado raro como para seguir leyendo? ¿O lo suficientemente hot como para leer el capítulo final? >///< Muchas gracias por pasar por aquí.

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *