30: Adopción

Como indica su nombre, en este capítulo sabremos cómo le va a la pareja con los trámites de la adopción de Matías. Porque querámoslo o no, el Estado todavía no está muy de acuerdo con las adopciones de parejas gay. Disfruten del capítulo. Besitos.

Regalo Especial” Fic Twc de MizukyChan

Capítulo 30: Adopción

& Martes &

Bill llevaba tres días en el hospital y, a pesar de estar la mayor parte del tiempo acostado, no se había aburrido para nada. ¿Por qué? Por su hijo y por su futuro hijo. Sí, esos pequeñines le absorbían el tiempo. Claro que no estaba solo en eso, su querido Tom le había ayudado todo el camino. Eva le había otorgado también a él, el derecho de post natal, que le permitía ausentarse del trabajo los primeros días de vida de su hijo.

Había tenido también muchas visitas, todos sus hermanos habían venido a visitarlo, a conocer al pequeño Kenshin, y todos también se habían sorprendido de encontrarlo alimentando al pequeño Matías y abrían los ojos como plato, cuando Tom y él les explicaban que querían adoptarlo.

Pero ya tienen un hijo… ¡su propio hijo! —Exclamó sorprendido Esteban, el último en acudir.

Lo sabemos, cuñado —respondió Tom—, pero este pequeño fue abandonado en la basura, para morir. ¿No crees que merezca una oportunidad? —preguntó levantándolo de su cunita.

Sí, lo sé, pero ¿sabes lo que van a sufrir ustedes cuando él crezca? —Bill frunció el ceño.

Esteban, me extraña que digas eso —dijo un poco molesto—. Tom y yo hemos sido grandemente bendecidos. Primero con una gran herencia, segundo con que Kenshin naciera sanito y, por último, que no me morí en el parto, ¿no crees que es hora de hacer algo en respuesta a tantas bendiciones? ¡Debemos demostrar gratitud!

Vaya, Bill, sonaste igual al reverendo —dijo sonriendo—. Hermanito. —Le dio un beso en la frente—. Siempre supe que tenías un corazón enorme. Y ahora descubro que Tom tiene el corazón igual al tuyo.

Hablando del reverendo, no ha venido hoy —comentó Tom un tanto inquieto.

Es que hoy hay reunión del Sacerdocio y debe asistir. Terminan como las ocho de la tarde. Si llega a venir, lo hará a esa hora. —Aclaró el hermano de Bill.

¿Quieres alimentarlo, Esteban? —preguntó el pelinegro alzando a Kenshin.

Me encantará. —Lo tomó y le dio el biberón, mientras seguían conversando—. A propósito, ¿cuándo empezaran los trámites de la adopción?

Sólo podremos empezar al finalizar esta semana. Cuando Matías sea llevado a una casa hogar.

Pobre, bebé. No se merece todo eso sólo por ser diferente.

¿Ves a lo que me refiero? —dijo Bill sonriendo.

Sólo sé que los dos pequeños son hermosos y al estar con ustedes serán felices. Mira, ya terminó. —Le sacó los gases, mientras Tom hacía lo mismo con Matías.

¿Quieres ver algo inusual? —preguntó el pelinegro alzando una ceja.

¿El qué?

¿Tomi? —Tomaron a los dos bebés y los pusieron juntos en la cama, del lado, para que ambos estuvieran frente a frente. Entonces, los pequeños sonrieron y comenzaron a hacer ruiditos, como si hablaran—. ¿Lo ves?

¿Conversan?

Eso parece. —Corroboró Tom—. Lo descubrimos por casualidad. Cada uno está silencioso, o se quejan, pero al estar juntos es como si conversaran y se ríen.

Tal vez Kenshin le está invitando a vivir con su familia —dijo Esteban.

Es hermoso, mis bebés son hermosos.

& Lunes &

Bill estaba muy nervioso. Ya le habían dado el alta, estaba completamente vestido. Dejaron las maletas en el auto y volvieron con Kenshin al hospital. El doctor Jost les informó que hoy se llevarían a Matías y quería que ellos hablaran con la Asistente Social que se encargaría de su caso.

Fueron al despacho del doctor y esperaron hasta que la enfermera los llamó.

Buenos días. —Los saludó el médico—. Bill, Tom, les presento a la Señora Christensen, ella se encargará de llevar el caso del pequeño Matías desde ahora, que saldrá del hospital.

Mucho gusto. —Saludaron los dos.

El doctor Jost me informó de su deseo de adoptar al pequeño, háblenme de eso, por favor.

La mujer tenía una cara muy rígida, de esas que no te dan confianza, de esas que ponía tu maestra cuando tenías una mala calificación en una prueba. Y era así como se sentían: en una prueba.

Verá, Señora Christensen. —Comenzó Tom al ver la inseguridad de su esposo—. Nos enteramos del caso de Matías, de cómo lo encontraron y quisimos traerlo a nuestra familia.

¿Usted está consciente del trastorno neurológico que padece el niño? —preguntó de manera severa.

Así es, y aun así queremos cuidarlo.

Él requerirá de cuidados especiales, tratamientos costosos y terapias. ¿Podrá cubrir con su empleo esas necesidades?

Señora, actualmente soy poseedor de una pequeña fortuna, económicamente no le faltará nada, y en cuanto al cariño y amor de una familia, menos aun, porque Bill y yo ya nos encariñamos con el pequeño.

Pero el doctor me contó de su condición especial de hermafrodita, y que de hecho vino justamente a dar a luz.

Exacto —respondió Bill, sacando la voz al fin.

Sí ya tienen un bebé recién nacido y “normal”, ¿por qué quieren a Matías?

Porque él lo necesita —respondió el pelinegro un poco molesto, esta mujer parecía no entender nada, ya le habían explicado que lo querían y que tenían los medios para cuidarlo y darle mucho amor—. Y nosotros estamos dispuestos a amarlo tanto como a nuestro Kenshin.

Bien, seré sincera con ustedes. Es muy difícil que estos niños discapacitados sean pedidos en adopción y hemos comprobado con horror, que algunos de ellos han sido abusados por alguno de sus padres adoptivos, y como ellos no saben y no pueden defenderse, los casos quedan impune.

¡Pero eso es horrible! —Exclamó Bill, indignado de sólo pensar en algo como eso.

Lo sé y hay algo más… ustedes son un matrimonio gay.

¿Qué? ¿Qué tiene que ver eso? —preguntó Tom sorprendido y molesto—. Le dan hijos adoptivos a estrellas de cine que se drogan y hacen millones de cosas locas ¿y nosotros que somos muy normales, somos rechazados por ser gay? Tiene que estar bromeando.

Yo sólo llevo los casos y soy realista. Es muy difícil que les den la tutela de Matías.

Lo dice así tan tranquila, a pesar de saber que el bebé pasará toda su vida en una triste institución, privado del amor que una familia le podría dar —dijo el moreno sollozando, no se pudo contener. Tom acomodó a Kenshin en sus brazos y con una mano, apretó el hombro de su pareja.

Aún está muy emocional, señor Trumper —comentó la mujer—. Debe seguir el conducto regular, y le aconsejo conseguir un buen abogado. Yo me llevaré la carta de recomendación del doctor Jost sobre ustedes y su impecable conducta en relación a su hijo.

Bien, algo es algo. —Afirmó el médico, despidiéndose de todos con un apretón de manos.

Adiós doctor y gracias. —Se despidió Tom. Bill estaba aún muy conmovido para hablar.

Se dirigieron al auto e instalaron al bebé atrás, en su sillita. Tomi miró a su pelinegro y lo abrazó.

Calma, cielo. —Pidió con voz serena.

No puedo calmarme, es tan injusto.

No te preocupes antes de tiempo. Gordon será nuestro abogado, él es el indicado, se especializa en casos de familia.

No me lo habías dicho.

Quería darte una sorpresa. Ya le conté sobre el caso, claro que por teléfono, pero aceptó ayudarnos, encantado.

Dios mío, Tomi, siento mucho estar así. Es sólo que me imaginé a Matías jugando solito toda su vida en un hogar de adopción, viendo cómo escogen a los otros niños y a él no, es tan triste.

Creo que debemos ir donde el reverendo Lewis.

¿A qué?

Pienso que otra carta de referencia sería buena.

¿Y por qué no de mi padre?

Porque el parentesco la invalidaría, debemos jugar bien nuestras cartas, Bill, debemos hacerlo por nuestros pequeños.

Tienes razón, como siempre, Tomi, que bueno que eres mi esposo. Eres tan inteligente y te amo tanto. —Lo abrazó muy fuerte.

Yo también te amo —dijo muy cerca del oído del otro, lo que lo hizo estremecer.

Vamos a casa, Tomi, ya me puse cachondo.

¿Billy, cielo, estás seguro?

No soy mujer así que no hay cuarentena.

Te ves maravilloso cuando te sonrojas. —Lo besó profundamente.

Eso no me está ayudando, Tomi.

Está bien, vamos a casa.

Llegaron rápido, claro que no ayudaba que Bill le rozara la entrepierna a Tom por sobre el pantalón. Sacaron al pequeño Kenshin, que afortunadamente dormía. Lo llevaron a su pieza y activaron los comunicadores, pues si lloraba, lo escucharían. Tom levantó en sus brazos al pelinegro y este rodeó su cuello con sus brazos. Se besaron apasionadamente.

Te amo, Tomi, mmm. —Gimió, cuando comenzó a desnudarlo.

Y yo a ti, bebé.

Tom besó cada parte de su torso, haciendo que su miembro se alzara orgulloso. Cada una de sus suaves caricias lo encendía visiblemente, llegó un momento en que la excitación era tal, que pensó que se correría ahí mismo.

Oh, Tomi, tómame ya. —Pidió y solo entonces, el mayor procedió a prepararlo.

Por favor, Bill, si te duele me dices y paramos de inmediato.

No creo que pueda parar, estoy a mil cariño.

Pero estás recién operado.

Pero tú estás arriba, solo hazlo con cuidado, como siempre lo haces. Pero hazlo ya.

Que demandante.

El mayor lo besó profundamente y se acomodó para entrar en su delicado esposo. Hacía tiempo que no lo sentía de esa manera, era tan… gratificante. Bill se sentía tan lleno de él, tan completo. Con dulzura Tom volvió a besar sus labios y comenzó un vaivén suave y delicado.

Me gusta mucho —dijo Bill entre sonoros gemidos.

Tom cuidaba de no dejar todo su peso sobre el otro, pero de todos modos tomó su miembro con sus manos y le dio atención. El placer era desbordante para ambos, Bill podía sentir como el pene de Tom se hinchaba anunciando su orgasmo. Tan solo con sentir el calor de su semilla en su interior, fue suficiente para Bill viera fuegos artificiales.

Bill. —Jadeó—. ¿Estás bien?

Estoy en la gloria, mi vida. Ha sido maravilloso de veras.

Te extrañaba tanto. No me gustaba dormir en camas separadas.

Lo sé, yo también despertaba en las noches buscando tu calor.

¿En serio, Bill? Yo cada vez que despertaba, te veía dormir como un oso. —Bromeó

Bueno no importa, ya estamos juntos, Tomi.

Somos una familia.

Aunque aún nos falta un integrante.

Descansemos y mañana iremos a la oficina donde trabaja Gordon, sé que él nos quiere ayudar porque quiere mucho a mamá, pero que esto sea un trabajo, debe ser muy serio, porque debemos ganar. Y no te intimides, Bill, por las palabras que dijo la señora esa. Los abogados verán lo realmente importante: el dinero. Ellos dirán que Matías tiene suerte de que lo queramos adoptar porque podremos atender a todas sus necesidades y además lo amamos.

Tienes razón, amor, no me preocuparé más. Todo saldrá bien.

Descansa, mi amor.

Hasta mañana, Tomi.

& Dos meses después &

Hoy tendría a lugar la primera audiencia del caso Kaulitz Trumper, contra el Estado, por la custodia del pequeño Matías, “sin apellido”. Las partes se hicieron presentes en el tribunal, todos elegantemente vestidos, y tomaron sus ubicaciones, según les fue indicado.

Cuando llegó la jueza, hizo que los abogados presentaran sus causas. Lo cual hicieron de una manera muy profesional, en especial Gordon, que tenía sentimientos involucrados en este caso. Tras escuchar a los abogados, se procedió a interrogar a los testigos sobre los motivos que los llevaban a querer adoptar a un niño discapacitado. El más pequeño no pudo evitar quebrarse y con emoción en sus palabras, explicó que no podía pensar que un pequeño así quedara solo en el mundo, ya que su propio hijo corrió el riesgo de padecer un trastorno neurológico similar al suyo. Conmovidos por la sinceridad de las palabras del pelinegro, se hizo un receso donde la jueza dictaminaría si seguían litigando o se llegaba a un acuerdo.

Tranquilo, bebé —dijo Tom a su esposo, dándole una taza de café y meciendo el cochecito en el que estaba Kenshin.

Lo arruiné todo, no pude evitar llorar. Gordon, lo siento. —Se limpió las oscuras lágrimas con un pañuelo.

No arruinaste nada, Bill, es más… tus lágrimas sinceras, pueden haber ablandado el corazón de la jueza, ¿quién sabe?

Lo ves, cielo, relájate. —Le besó los labios con cariño.

Pueden pasar. —Pidió un oficial que salió desde el interior.

Gracias —respondieron todos y se dispusieron a entrar a la sala de audiencias. La jueza entró, no lucía tan severa esta vez, se ajustó los anteojos y habló.

Hemos llegado a la conclusión de que las intenciones del matrimonio Kaulitz Trumper por la custodia del pequeño Matías no son malas. Además, cuentan con los recursos materiales necesarios para proporcionarle al niño lo necesario para que subsista de la mejor manera posible. A pesar de ser un matrimonio gay —dijo en tono de reproche—, declaro que la custodia del niño, sea entregada al matrimonio.

¡Sí! —Gritaron. Bill y Tom y se abrazaron.

Felicidades, chicos —dijo Gordon con una gran sonrisa.

Me alegro por esta resolución. —Admitió la señora Christensen, acercándose al grupo y entregando al pequeño bebé a Bill, quien lo recibió con una gran sonrisa.

Hola, pequeño, ya estás con papá. Mira Tomi. —El de trenzas se acercó y abrazó a su esposo con el bebé.

Se ven hermosos. Vamos, afuera deben estar todos esperando. —Al salir, esperaban encontrarse sólo con la familia, pero estaban casi todas las alumnas de la Academia, las mamás y por supuesto EVA.

Estábamos dispuestos a hacer una manifestación en contra de la discriminación de los matrimonios gay, si no aceptaban su petición. —Afirmó Eva triunfante, señalando a la enorme cantidad de gente.

Te trajimos un regalo, tío Bill. —Agregó una de las chicas. Era otro cochecito. Venía con unas mantitas de lana blanca hermosas—. Es para tu nuevo bebé.

Oh, muchas gracias chicas, no debieron molestarse.

Claro que sí, tío Bill, su hijo es hermoso y este pequeñito es especial, debemos quererlo el doble, eso nos dijo el profesor Kaulitz —dijo una de las pequeñitas.

Gracias niñas, en verdad.

Todas las niñas los extrañaban, además que ya van a ser las vacaciones y no los verán por algún tiempo.

Con respecto a eso… creo que debemos hablar, Eva. —Pidió Tom.

Lo haremos, pero aún no, por el momento debes seguir cuidando a Bill.

Creo que tengo una idea. —Le dijo el trenzado guiñándole un ojo.

Y creo que será una buena idea —respondió contenta la mujer.

Bueno chicas, dejemos que tío Bill y tío Tom se vayan a descansar.

Muchas felicidades a los dos —dijeron las niñas antes de irse.

La pareja tomó a sus bebés, los acomodaron en el auto y regresaron a casa.

.

Tomi, estoy tan feliz.

Esto apenas empieza, bebé.

Lo sé, pero no tengo miedo, porque estoy contigo. Te amo.

Y yo te amo más, eres mi regalo especial y me has dado dos regalos más, eres genial.

Gracias.

& Continuará &

¿Cuál será la gran idea de Tom? ¿Cuál será el final de esta historia? Ya quedan sólo cuatro capítulos, donde se mostrará el futuro de la pareja, espero les guste. Besitos y muchas gracias por seguir leyendo.

Escritora del fandom

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