33: Esperando milagros II

Bueno gente bella, este es el capítulo final. Queda un epílogo, pero básicamente hoy sabremos si es un “happy ending” o si tendré que huir para que no me linchen jajaja. Un beso y gracias por venir a leer.

Regalo Especial” Fic Twc de MizukyChan

Capítulo 33: Esperando milagros II

Bill se tranquilizó como pudo, para no asustar a su pequeño Maty y lo dejó durmiendo en su habitación. Cuando se disponía a salir, Tom entró con Kenshin, ambos tenían los ojos hinchados y rojos, de tanto llorar. Bill hizo una señal a su marido para que él se hiciera cargo y se retiró a su pieza. Se arrojó en la cama y meditó. ¿Acaso eran sólo coincidencias, producto de un sueño? ¿O realmente alguien estaba hablando con su hijo? ¿Cómo Dios podía hacerle algo así? ¿Era acaso porque le había dado demasiado y ahora debía aprender la humildad? En la biblia, Job decía “Dios da, Dios quita”, pero ahora se trataba de sus pequeñitos, a él no le importaría perder todas las comodidades materiales con tal de mantener a su familia unida.

¡¿Por qué, Dios?! —Exclamó, desesperado—. Por favor, llévame a mí, te lo ruego, llévame a mí.

Su esposo estaba en el umbral de la puerta y corrió a abrazarlo.

No, cielo, no puedes dejarnos, tienes a Kenshin, él todavía es chiquito, te necesita.

Lo sé, pero… —El nudo en la garganta le impedía hablar—. Es mi hijo.

Recuerdo que una vez soñé con mi hijo especial y que moría siendo un pequeño, fue horrible.

Lo recuerdo, llorabas en tu sueño.

Perder un hijo es horrible, pero en vez de desesperarnos, debemos orar a Dios para ver si cambia de parecer.

¿Crees que sea posible? —preguntó el pelinegro con esperanza.

Él te ha escuchado tantas veces en oración, que no veo por qué no va a escuchar la súplica de un padre por su hijo, después de todo, él también es padre.

Tienes razón. Lo hacemos ahora.

Claro.

Los dos se pusieron de rodillas y oraron. Lloraron y derramaron su alma en esa oración, dándole todas sus razones para mantener a su pequeño con ellos.

.

Tom esperó a que su esposo se durmiera y se dio vuelta, podía escucharlo suspirar, el pobre estaba agotado, primero por el nuevo embarazo y segundo, por la supuesta, futura muerte de Maty. El trenzado ya no podía con tanta presión, debía ser el fuerte de la familia, siempre le había correspondido ese papel, pero no podía cargar con esto él solo. Salió de la cama y fue con su celular a la sala.

¿Aló, mamá?

¿Hijo, ha pasado algo malo?

Sí, mami. —Rompió a llorar.

Cuéntame hijo. —Le explicó del todo la situación—. Ya veo.

Hemos descartado que Maty se haya inventado algo tan elaborado y están las coincidencias, el embarazo de Bill, lo que dijo el médico que sería su último hijo biológico y todo. Todas las pruebas nos llevan a pensar que…

Que es verdad, ¿cierto?

Así es.

Debes hablar con el reverendo. La primera vez que bendijo a Kenshin, resultó milagrosamente un niño normal, tal vez ahora pueda hacer algo.

Estamos hablando de milagros, mami, ¿crees que…?

Mira, Tom, desde que conociste a Bill, los milagros han llegado a tu vida. Primero cómo lo encontraste y lo salvaste, segundo se enamoraron, tercero se embarazó, cuarto su hijo salió normal, quinto les dieron a Maty en adopción. O sea si hablamos de milagros, ustedes se ganaron la lotería.

¿Y por lo mismo, mami, no crees que ahora nos dejarán por nuestra cuenta?

Creo que vale la pena intentarlo.

Tienes razón. Gracias, mami, y perdona por despertarte a esta hora.

Una madre lo es las 24 horas del día, hijo. Adiós.

Gracias, adiós.

Ya sabía que estarías aquí —dijo el pelinegro desde la puerta.

Lo siento, ¿te desperté?

Sentí el vacío en la cama y vine a buscarte.

Ven, amor. —Lo abrazó fuerte—. Saldremos de esta, ya lo verás.

Creo que ya lo asumí, si el pequeño se va, aún te tendré a ti conmigo.

Siempre estaré contigo, Bill.

& Un mes después &

La familia se dirigió en silencio a la clínica, después de haber orado para que todo saliera bien en la operación de Matías. Los pequeños iban cogidos de la mano, se miraban y sonreían esperando que la separación no llegara nunca. Entraron a la clínica e ingresaron a Matías, Bill le ayudó a cambiarse la bata de hospital.

Creo que la bata te queda muy bien, Maty. —Bromeó su hermano.

Claro, búrlate, pero es cierto, el azul me queda muy bien ja, ja, ja, ja.

Ja, ja, ja, ja, tienes razón. —Los padres no podían estar tan relajados, sabían que probablemente esta sería la oportunidad de la que el ángel habló y se llevaría a su hijo.

Familia Kaulitz —dijo el doctor entrando a la habitación—. Cambien esas caras, todo va a salir bien, es una operación sencilla.

Entendemos, doctor, pero no podemos evitarlo —respondió el de trenzas, abrazando a su esposo que se quebraría si decía algo.

Bien, ahora me lo llevaré para hacerle unas pruebas, regresaremos dentro de una hora. Señor Kaulitz. —Llamó a Tom a un lado—. Creo que su hijo no debería estar aquí, es muy impresionable, y temo que se pueda asustar al ver a Maty con cables y agujas.

Entiendo, doctor, gracias, mi madre está afuera, le pediré que se lo lleve.

Bien. —Un enfermero ayudó al doctor a llevarse la camilla con el niño.

Kenshin —llamó su padre—, quiero que te quedes con la abuelita Simone.

Pero yo quiero esperar a Maty.

Ella está muy preocupada y quiero que tú le des consuelo. Eres un hombre, debes hacerlo. —El pequeño le dio una mirada de comprensión y asintió.

Está bien.

Te llevaremos con ella. —Tomó la mano de su esposo y lo llevaron a la sala de espera, donde estaban sus abuelos y el reverendo Lewis.

¿Abuelita, estás bien? —preguntó el niño, con un tono de preocupación.

Un poco asustada —contestó ella, al ver que su hijo le guiñaba un ojo.

No te preocupes, yo te consolaré. —Todos los presentes sonrieron.

¿Qué te parece si vamos a la cafetería?

Me parece bien, ¿necesitas un café? —Preguntó el niño, hablando como un adulto.

Creo que sí —respondió Simone y ambos se retiraron de allí.

Y en la sala de espera, una nueva conversación dejaba ver el drama.

¿Cómo están, chicos? —preguntó el reverendo.

Muy angustiados, ustedes saben porqué —respondió Tom.

Deben estar tranquilos.

¡No puedo estar tranquilo sabiendo que voy a perder a uno de mis hijos! —Exclamó alterado el pelinegro.

Billy… —El de trenzas le secó las lágrimas con los pulgares—. Tranquilo.

Entiendo como se sienten, niños —dijo la madre de Bill—, yo tengo ocho hijos y sería horrible saber que voy a perder a uno de ellos, aunque todos sean adultos.

Gracias, mamá.

Chicos —comentó el reverendo Lewis—, los milagros existen, deben esperar hasta que la operación termine.

Ahora están haciendo pruebas, la operación será dentro de tres horas. Y deberá quedarse por lo menos una semana aquí. —Apuntó el de trenzas.

¿Bill, quieres un chocolate? —preguntó con voz dulce su madre—. Te calma cuando estás nervioso.

Sí, mamá, gracias. —La mujer se alejó de allí a la cafetería.

& Flashback &

Jorg se arrodilló nuevamente en la capilla, frente al altar, a orar por la salud de su nieto. Lloró, porque como siempre, se sentía impotente.

«Padre, es sólo un niño» Rogó con todo el corazón «¿Por qué no me llevas a mí? He sido sólo una piedra de tropiezo para la vida de mi hijo. Estoy dispuesto a entregarme en sacrificio por él. El pequeño Maty es feliz en su familia y le da felicidad a todos, yo sin embargo, sólo reprendo a la gente y la exhorto a arrepentirse, es como si no los dejara vivir. Él en cambio, es tan puro e inocente, es igual a Bill, imagina cuánto va a sufrir mi hijo y su esposo, si pierden al pequeño Maty»

Luego, algo de lo más extraño sucedió. Una luz intensa lo cegó y cayó al suelo. El hombre no podía ver, la luz era muy brillante. Sintió una paz tan inmensa y una sensación de felicidad increíble.

Jorg.

¿Quién eres tú?

Soy un ángel.

Yo… soy un siervo del Señor.

Lo sé. Y por eso tu súplica ha sido escuchada.

¿Salvarás a Maty?

Todos los que han orado a favor de la vida del niño, son personas buenas, con corazones puros. Y Dios oye las oraciones de sus hijos justos. El pequeño irá a la operación y saldrá bien, no se le requerirá en el cielo hasta que la muerte llegue en forma natural, tendrá muchos años y será feliz y muy amado.

Gracias, Señor.

En cuanto a ti, Jorg, por haber sido un buen siervo del cielo, el Señor te envía un mensaje.

Dime, por favor.

Debes aprovechar al máximo este tiempo. Tu corazón está enfermo y no llegará a los cinco años desde ahora. Será una muerte natural, pero vivirás feliz tus últimos años.

Lo acepto gustoso, seré feliz con mi familia y seguiré sirviendo al Señor.

Bien has dicho. Duerme.

La luz se apagó y sus ojos se cerraron, durmió allí, frente al altar, hasta que alguien lo movió.

¿Jorg?

¿Adriana?

Te dormiste en el altar.

Estaba orando.

Lo sé. Vamos a dormir, ya es tarde.

Vamos

& Fin Flashback &

& En el hospital. Cinco horas después &

La pareja esperaba en la habitación del niño, los resultados de la operación, mientras el resto aguardaba en la sala de espera. El de trenzas apretó fuertemente la mano de su esposo cuando la puerta se abrió, dejando ver al doctor Herber, ya no llevaba el traje de operaciones, lo cual les alivió en gran manera.

¿Doctor, cómo salió todo? —preguntó ansioso el pelinegro, el médico le dedicó una sonrisa, lo que hizo suspirar a la pareja.

Todo salió de maravilla, ya se los había dicho, era una operación rutinaria.

¿Dónde está Maty? —Esta vez fue el de trenzas quien preguntó.

Está en el post operatorio. Dentro de una hora lo traerán aquí, pero ya está bien, completamente fuera de peligro. No tuvimos ningún percance durante la operación y gracias a Dios, el pequeño resistió muy bien la anestesia.

Gracias a Dios —dijo el pelinegro con lágrimas en los ojos.

Creo que deben avisar al resto de sus familiares. Todos parecían estar esperando una tragedia, vaya rostros que traían ja, ja, ja.

Discúlpenos, es solo que es la primera vez que nos pasa algo así.

Disculpa aceptada, bueno, los felicito, tienen un hijo con un corazón sano una vez más.

Gracias doctor. —El médico salió y la pareja se abrazó con fuerzas.

Tomi, está vivo, lo puedes creer, está vivo. Nuestro pequeñito está bien. —Se miraron y sin poder evitarlo se besaron profundamente. El pelinegro gimió en la boca de su esposo, lo que le sacó una sonrisa—. Recuerda que estoy sensible, Tomi. —Le dijo alzando una ceja.

Tendremos que festejarlo esta noche, cielo. —Se miraron en forma cómplice y sonrieron.

¿Vamos a dar la buena noticia?

Corramos. —Bajaron de prisa a la sala de espera, donde en verdad, todos tenían cara de preocupación, excepto el padre de Bill—. Tenemos noticias espectaculares —Casi gritó el de trenzas, unas enfermeras le dieron una mirada recriminadora.

Maty está bien, la operación fue un éxito. —Terminó el pelinegro.

¡YEY! —Gritó el pequeño Kenshin—. Mi hermano está bien.

Que bien. Sabía que todo saldría bien. —Sentenció el padre de Bill— ¿Y el niño? ¿Podemos verlo?

Aún no, papá. Está en post operatorio, pero después yo creo que estará sólo con Tom y conmigo.

¿Kenshin, qué te parece si vamos al McDonals a festejar?

Síiiiiiiii

Gracias, mamá —dijo Tom al ver que su madre se ponía de pie también.

No se preocupen, nosotros iremos con Kenshin a comer y luego lo llevaremos a casa. Pueden estar tranquilos.

Nosotros regresaremos a eso de las diez.

Gracias a todos —dijo el pelinegro con lágrimas en los ojos—, sin su apoyo, no sé qué habríamos hecho.

Para eso está la familia —respondieron todos y se retiraron.

& Un mes después &

Después de un agotador día de campo, la familia Kaulitz regresó a su mansión- Academia. La pareja bañó a sus hijos y con cuidado limpiaron la cicatriz de Maty y los llevaron a dormir. Tras leerles un cuento, apagaron las luces y se dirigieron a su propia habitación. El de trenzas abrazó al pelinegro y puso su cara el hueco del cuello y depositó un besó ahí.

Hoy has estado estupendo, eres un padre ideal.

Tú también lo eres, cielo.

Estoy tan orgulloso de tenerte a mi lado y que seas el padre de mis hermosos hijos.

¿Por qué estás tan sentimental? —preguntó Bill, volteándose y mirándolo directo a los ojos del otro.

Es que recordé que hace exactamente un mes, estábamos realmente aterrorizados, pensando que podíamos perder a Maty.

Lo sé, por eso organicé este día de campo, para que nadie recordara cosas tristes.

Te amo, Bill.

Y yo a ti, cielo. Y tus hijos también te aman.

Tanto como los amo yo. —Se besaron profundamente y el pelinegro se excitó.

Mmmm —Gimió.

Vaya, vaya, una personita se emocionó —dijo acariciando la entrepierna de su pareja y descubrirla muy erguida.

Toooooommmmmm. Sabes que estoy sensible.

Bueno, tendré que hacer algo al respecto, ¿cierto?

Por supuesto. —Se fundieron una vez más en un cálido beso y se amaron en las sombras de su habitación. Sabiendo que estaban juntos, que se amaban, y que su familia ya no corría peligro. Se entregaron a la pasión de sus cuerpos y se demostraron cuanto se amaban.

& FIN &

¿Y bien, les gustó el final? ¿Demasiado milagroso? Y qué esperaban, les dije desde el capítulo uno, que este fic sería para suspirar y ser felices. En fin, queda un epílogo, espero se animen a leerlo. Besitos y gracias por la visita.

Escritora del fandom

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