49: La cruda verdad

Y nos acercamos peligrosamente al final *-*

Fashion” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 49: La cruda verdad

Tú, llegaste a mi vida para enseñarme, tú, supiste encenderme y luego apagarme, tú, te hiciste indispensable para mí. Con los ojos cerrados te seguí, si yo busqué dolor lo conseguí, no eres la persona que pensé, que creí, que pedí. Mientes, me haces daño y luego te arrepientes, ya no tiene caso que lo intentes, no me quedan ganas de sentir (“Mientes” Camila)

La pareja se quedó abrazada en la cama, evitando el frío del invierno y aprovechando la compañía del otro. Bill evitaba hacer contacto visual con el mayor, escondiéndose en su cuello, disfrutando de las suaves y confortantes caricias que su novio le prodigaba.

Finalmente, cuando la alarma del reloj les recordó que ambos tenían obligaciones que cumplir aquel día, tomaron una ducha y se arreglaron. El desayuno fue silencioso y nuevamente el rastudo se atrevió a preguntar.

¿No quieres que te acompañe al club? —El pelinegro negó con la cabeza, prefería evitar que Tom viera a Xaviera en la barra. El ultimátum había sido específico y todavía tenía el día por delante para armarse de valor y preparar la mejor forma de contarle la verdad sobre la apuesta.

No, cielo, estaremos todos muy ocupados allí y no quiero dejarte abandonado —Mintió parcialmente, era cierto que tendría mucho que hacer, pero Tom nunca quedaba de lado, pues siempre encontraba formas de ayudarlo.

¿Y el almuerzo? —Insistió el mayor.

Dudo mucho que alcance a comer algo —susurró el cantante, soltando un prolongado suspiro.

Entonces te prepararé algo especial para esta noche —respondió con una sonrisa el rastudo. Bill sintió un nudo en la garganta, sabía que esa cena probablemente terminaría en una pelea y no quería que los esfuerzos de su novio se vieran en la basura, así que agregó.

No te preocupes, Tomi, traeré algo de McDonalds y comemos juntos. Tenemos una conversación pendiente —El aludido asintió.

Se despidieron brevemente y Tom observó por la ventana, como Jeremy abría la puerta del carro a su novio, para llevarlo al Club Listing.

Terminó de lavar la vajilla y se dispuso a partir a la biblioteca, como era su costumbre, acudía los días sábados para ayudar con la limpieza del lugar, además de organizar los turnos de trabajo de la semana.

Desde que había regresado después de su baja médica por el disparo, el señor Collins lo había nombrado administrador, título que desempeñaba excepcionalmente y que le daba mayor cantidad de tiempo para encargarse de sus deberes de la escuela y que también le servía para cuidar y mimar a su Billa. Y pese a que su jefe insistía en que no necesitaba ir los fines de semana, a él le gustaba limpiar los viejos volúmenes y llenarse de polvo, le recordaba a las experiencias vividas con su padre, cada vez que aseaban el taller de su antigua casa.

&

Bill subió al vehículo, mientras Jeremy sostenía la puerta abierta para él. El adulto frunció el ceño y una vez dentro del carro, comentó.

Te ves peor que ayer, chico. Y yo que pensé que estar con tu novio te alegraría.

Es algo complejo —respondió el pelinegro, cerrando los ojos, por la fatiga y la preocupación.

¿Quieres hablar de ello? —Ofreció el mayor.

No hay mucho de qué hablar contigo —Suspiró—. Es con él con quien tengo que aclarar las cosas.

¿Pelearon? —preguntó mirándolo por el espejo retrovisor, no parecía que el rastudo estuviese enojado con el cantante, así que no comprendía del todo la situación.

No. Ojalá fuera tan simple como una discusión —Volvió a suspirar y miró por la ventana—. Debo decirle la verdad, una muy fea.

¡¿Lo engañaste?! —Jeremy casi frenó el vehículo, eso no se lo esperaba, llevaba meses vigilando al chiquillo y nunca lo había visto, ni siquiera coquetear con otra persona.

¡No! —Gritó en respuesta el menor—. Fue… algo peor.

Le mentiste —afirmó el agente. Para él no había cosa peor que los engaños.

No fue tan así —Trato de defenderse—. Creo que no fui del todo honesto con él.

Entonces… omitiste los detalles.

Creo que esa es la mejor palabra, “omitir” —Bill lo miró por el espejo—. Y ahora no sé cómo contarle la verdad… completa.

Sea como sea, Bill, debes saber que siempre es mejor enterarse de la verdad por la personas implicadas —Disminuyó la velocidad—. Si Tom se entera por otra fuente, será mucho peor para ti.

Lo sé.

Ya llegamos.

Gracias.

El cantante entró al club y se reunió allí con el resto de los estudiantes que componían el “Centro de Alumnos” y comenzaron con la organización de la fiesta.

&

Tom por su parte, había llegado a la biblioteca y se había puesto una playera extra, que utilizaba especialmente para “empolvarse” y se dispuso a limpiar.

Cerca de una hora después, su celular vibró en sus pantalones y lo sacó de prisa, pensando que era su adorado pelinegro, contestó sin mirar la pantalla.

¿Hola?

Creí que los sábados limpiabas la biblioteca —Se oyó una voz femenina al otro lado de la línea.

¿Xaviera? —cuestionó sorprendido.

La misma. ¿Cómo estás? Mejor dicho, ¿dónde estás? —interrogó.

En la biblioteca —respondió el rastudo, todavía confuso.

Pero estoy fuera y las puertas están cerradas —dijo la chica, mostrando molestia.

Dame un segundo —Tom cortó la llamada y corrió hacia la entrada, donde abrió la puerta y vio a la chica mirando el móvil.

Hola Tom —Saludó alegre y abrazó a su ex novio.

Hey —El rastudo respondió el abrazo y agregó un beso en la mejilla, después de haber aclarado su situación con Bill, Xaviera se había vuelto una gran amiga para él—. ¿Qué haces por aquí tan temprano? ¿No tenías turno ayer por la noche?

Sí, trabajé hasta tarde, pero esta mañana no pude dormir más y quise pasar a saludarte —contestó ella con una sonrisa—. ¿No puedo visitar a mi mejor amigo?

Por supuesto que sí —Le tomó la mano tiernamente y la llevó hacia el interior del edificio—. Tengo que cerrar la puerta —explicó—, cuando aseamos, la biblioteca no funciona para el público.

Era eso. Yo creí que te habías convertido en un mentiroso —Tom se volvió para mirarla con ojos grandes.

¿Estás loca? Sabes lo mucho que odio las mentiras —Casi gruñó y la chica, sólo le palmeó el hombro. Al parecer, el cantante aún no le había dicho nada.

Sigues siendo el mismo, Trumper, todo un ingenuo, pero te adoro así como eres.

Todos me adoran así, linda —Bromeó el rastudo.

¿Quieres que te ayude? —Se ofreció.

Claro.

Mientras limpiaban los volúmenes antiguos del segundo piso, la chica preguntaba a Tom sobre su relación con el cantante, tratando de comprobar la versión que Bill le había dado la noche anterior. Resultó que todo había sido cierto, es más, se sorprendió al ver la mirada de felicidad de Tom, cada vez que mencionaba cuanto lo amaba.

No puedo creer todo lo que me cuentas, Tom —dijo ella juguetonamente.

Ni yo Xavi. Nunca hubiera imaginado que terminaría así de enamorado de un chico.

No te culpo por ello, Tom. Bill Kaulitz es un bomboncito y si no lo cuidas bien, yo te lo quitaré —Bromeó, riéndose a carcajadas con el otro.

La chica había decidido la noche anterior, que no tendría caso intervenir en esa relación, ella amaba a Tom, y aunque su suyo había sido puramente físico cuando eran más jóvenes, esos sentimientos habían evolucionado grandemente, y justamente por ese cariño que tenía, no se inmiscuiría en su noviazgo.

Ya había hecho su parte al forzar a Bill a hablar claro con Tom, si lo hacía, ambos podrían fortalecer su relación, basándola sólo en la verdad, pero si no se atrevía a contarle, ella tampoco lo haría. No quería hacerlo sufrir a propósito y si Bill le contaba, ella no tomaría ventaja del corazón lastimado del rastudo, al contrario lo obligaría a volver con él, porque esa había sido la única vez en que lo había visto tan feliz en la vida.

Bien, chicos, vámonos a descansar —habló fuerte el rastudo y el resto de los aseadores, se dispuso a guardar los utensilios—. Dame un segundo, Xavi —Se retiró para cambiarse la playera y regresó sin polvo.

Debo irme —comentó ella con una sonrisa.

¿Tan pronto?

Sí, debo hacer algunas cosas antes de volver al trabajo.

Salgamos juntos —Ofreció con una sonrisa, mientras abría la puerta de la biblioteca. Una vez fuera, se despidieron con un abrazo y la castaña se fue.

Gustav que pasaba cerca de allí, vio con asombro como su rastudo amigo, abrazaba a una hermosa chica a la que reconoció enseguida. La había visto la noche anterior, cuando fue a beber algo al Club Listing, esa chica había discutido con Bill y ahora estaba abrazando a su novio, le pareció extraño y decidió investigar. Al ver como la chica se alejaba, llamó al otro.

¡Hey Tom! —El aludido lo miró y saludó con la mano, para luego acercarse a su moto.

¿Cómo estás, Gustav? —Se saludaron golpeando sus puños amistosamente.

Tratando de comprar algo para mi novia —respondió el rubio—. ¿Y tú?

Acabo de terminar mi trabajo de hoy.

¿Almuerzas con Bill?

No, él está ocupado con la celebración de la fiesta —contestó frunciendo el ceño, cosa que captó la atención del otro.

¿Y tienes planes? —Tom negó con la cabeza—. ¿Vamos a comer?

Claro.

&

Llegaron a un McDonalds y llevaron sus órdenes al aire libre, donde se sentaron y comieron en silencio, hasta que Gustav preguntó.

¿Cómo van las cosas con Bill?

Tom alzó la mirada y observó a su amigo con sorpresa. ¿Tan evidente era que algo pasaba entre ellos? Gustav era alguien muy perceptivo, pero aun así…

¿Por qué lo preguntas? —respondió con otra pregunta, sólo para protegerse. Gus era un gran amigo, pero no quería hablar de algo de lo que estaba inseguro.

No sé. Te ves raro —Mintió a medias. El haber escuchado la palabra “apuesta” la noche anterior en el club, y el haber visto la clara expresión de enojo en la joven que hablaba con Bill, era un indicador de que algo ocurría—. ¿Han discutido?

No —El rastudo suspiro—. Bill está extraño, desde ayer está muy triste.

¿Tal vez la chica linda que abrazabas hoy tiene que ver en ello? —indagó el rubio y Tom soltó una carcajada.

¿Xaviera? No, Gus, no es lo que tú crees.

No creo nada, sólo digo lo que vi —continuó igual de serio.

Bill sabe sobre Xaviera. Ella fue mi novia hace muchos años, pero ahora somos sólo amigos. Tú sabes que adoro a Bill —respondió el chico, acompañado de un suspiro y luego juntó las cejas, cambiando su expresión—. No sé qué le pasa a Bill, pero me preocupa. ¿Y si alguien del “caso 69” le ha enviado una nota de amenaza?

No creo que sea eso, Tom —Le calmó el rubio.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

Porque Jeremy está con él —Tom apretó los puños.

¿Y si me está siendo infiel con ese agente? —Gruñó y Gus sonrió.

No lo creo.

Jeremy siempre está siguiendo a mi Billa, siempre le abre la puerta del carro, siempre le sonríe, siempre…

Tom, cálmate. No es eso. Bill no te es infiel.

¡¿Y qué demonios le pasa?! —exclamó con más fuerza de lo que intentaba.

Sólo tiene miedo, Tom.

¿Miedo de qué? —El rastudo dejó su hamburguesa a medio comer y tomó la mano del rubio, obligándolo a darle una respuesta—. ¿A qué le teme? ¿Qué sabes tú, Gus? Dímelo.

Es una estupidez, Tom, en serio lo es —Quiso bajarle la intensidad al asunto.

Si lo sabes, es mejor que me lo digas, Gus —Insistió el chico.

Creo que debe ser Bill quien te cuente lo que ocurre.

¡Demonios, Gus! —Gruñó—. Si Billa tiene miedo debes contarme, debo protegerlo —Tom imaginaba que los Manzur habían aparecido nuevamente para chantajearlo o algo parecido y esta vez, él estaría para defenderlo, pero para hacerlo, debía saber qué estaba sucediendo.

Está bien, te contaré, pero con la condición de que te tomarás todo esto como una humorada —Tom arrugó el ceño, no tenía la intención de hacer tal cosa, no si asustaba a su pelinegro, pero para poder enterarse, asintió—. Bien, todo comenzó al inicio del año escolar…

Tom no dijo una palabra durante todo el relato, a diferencia de Gustav, quien sonreía y bromeaba al recordar en qué consistía la tonta apuesta y cómo la había descubierto, al escuchar la palabra “víctima” en los lavados. El rastudo tenía un nudo en la boca del estómago y sentía nauseas, pero no lo demostró.

Imagina que Chantelle no sabía que eran rastas y creía que eras pariente de Medusa, pensando que eran serpientes en tu cabeza —Estalló en risotadas, al recordar ese momento, cuando su novia por fin le contó toda la verdad.

Tom seguía en silencio con la mirada fija en la mesa, sin saber realmente cómo debía reaccionar ante tal confesión. Dejó de oír las bromas del rubio, hasta que su mano la mano de su amigo le palmeó el hombro.

No te molestes, Tom —dijo en forma sincera—. Yo también pasé por lo mismo que estás pasando ahora —El aludido levantó la vista, para encontrarse con los otros ojos—. Tú sabías cómo era la “Diva” antes de conocerte —Alzó los hombros—. Era igual que mi Chanty, pero son diferentes ahora, piensa en eso, Tom. No en cómo solían ser, sino en cómo son ahora, piensa en sus sentimientos actuales.

Yo… —No alcanzó a decir nada, pues su celular vibró, arrugó la frente al ver un número de otra ciudad—. ¿Hola?

Tom, gracias a Dios.

¿Tío? —Se sorprendió al reconocer la voz del hombre que lo cuidó cuando sus padres murieron, hacía más de un año.

Llamé a la escuela para que me dieran tu número.

Tío, te oyes mal, ¿qué sucede?

Debes venir en seguida. Tu tía está muy grave, ella… quiere despedirse de ti.

¿Eh?

Debes venir hoy, Tom —Suspiró—. Los médicos dicen que no pasará de esta noche.

Está bien. Iré lo más pronto que pueda —Cortó la llamada.

¿Tom, estás bien? —preguntó Gustav, al ver que su amigo se ponía pálido.

Es una emergencia familiar —respondió y salió del lugar, buscando con la mirada el coche de su amigo, Saki, quien seguía protegiéndolo, como Jeremy con Bill.

&

En el Club Listing, la primera reunión había terminado, todos salieron para comer algo dentro del mismo recinto. Bill caminó en silencio, buscando con la mirada a Xaviera, sin encontrarla.

Hola —Saludó con una sonrisa a otra chica que batía tragos en la barra.

Hola. ¿Te sirvo algo? —preguntó la mujer, igual de sonriente.

No, gracias, sólo quiero preguntar por una amiga mía, Xaviera, ella trabaja aquí.

Sí —contestó la rubia—. Xavi tiene el día libre, volverá para el turno de noche.

Oh, gracias.

Se alejó de la barra y Georg cogió su brazo.

Ven a comer con nosotros —Mandó y el pelinegro asintió en silencio.

A medida que la comida y la conversación avanzaban, una punzada de dolor llenó el pecho del cantante. Le tomó un segundo darse cuenta que no era su sufrimiento y se angustió en seguida.

«Tomi, ¿qué te ocurre?» Se disculpó con los presentes, dejando su plato a medio terminar y salió para respirar aire puro, tratando de alejar las nauseas que lo invadían. Buscó en su bolso con desesperación, sin hallar lo que necesitaba. De pronto un vehículo conocido se detuvo a su lado.

¿Ya te vas? —preguntó Jeremy, saliendo del auto para ayudar al cantante.

No me voy, aún no hemos terminado —Siguió removiendo entre sus cosas, pero no encontró nada—. ¿Me harías un favor?

Claro.

Podrías marcar mi celular, no lo encuentro.

Un segundo —El agente cogió su móvil y marcó el número de Bill, pero no sonó nada—. ¿Lo dejaste en silencio? —preguntó al menor.

No, además no vibra nada —contestó tocando el bolso, buscando un señal de su aparato.

Seguro lo olvidaste en casa de tu novio.

¿Me prestas el tuyo? Quiero hablar con Tom —El hombre le extendió el teléfono—. Gracias.

El pelinegro marcó el número de su novio, pero no hubo respuesta. Lo intentó nuevamente, pero otra vez le envió al buzón de voz.

¿Qué ocurre? —indagó Jeremy al ver la expresión del chico.

No me contesta.

Tal vez sea porque es mi número —dijo con una sonrisita de lado—. Él siente celos de mí y… —Al ver la mirada molesta del pelinegro, terminó—. Lo siento.

Lo llamaré más tarde.

Te estaré esperando.

Con un dolor formándose detrás de sus ojos, el cantante reingresó al club, terminaría sus labores allí y regresaría lo más pronto posible con su Tomi.

&

A causa de los nervios del cantante, la reunión de la tarde terminó antes de tiempo, pero exitosamente, quedando sólo unos cuantos detalles que aclarar.

Jeremy llevó al pelinegro de regreso al departamento de su novio, pero antes pasaron por una orden de comida china, para llevar.

Bill tenía un nudo en el estómago y ni el delicioso aroma de la comida, le despertaba el apetito. El agente le miraba preocupado por el espejo, pero se limitó a seguir conduciendo.

Al llegar, el moreno corrió por las escaleras, sin importarle arruinar los alimentos, lo único que quería en esos momentos, era volver a ver a su Tomi. Abrió la puerta y tiró las bolsas al piso.

¡Tomi! —llamó más fuerte de lo que intentaba, pero no hubo respuesta—. ¿Tomi? —indagó, buscando por todo el departamento.

Corrió hasta la habitación, buscando su preciado celular y marcó el número de su novio. El timbre de marcado sonó una vez, dos veces, una tercera y lo arrojó al buzón de voz. Se mordió el labio nervioso, tenía un mal presentimiento y sabía que tenía relación directa con su rastudo, pues el dolor en su pecho lo confirmaba.

Marcó nuevamente el número y esperó, está vez el sonido le envió de inmediato al buzón de voz. Eso sólo podía significar dos cosas: o Tom estaba muy ocupado, que no lo podía atender; o no quería hablar con él. La segunda opción nunca antes había ocurrido, así que rogó porque su novio estuviera en alguna reunión.

Tendré que seguir esperando —susurró a la nada.

Miró el reloj de la pared 18:35, le daría tiempo, quizás en media hora todo estaría bien y ellos podrían hablar. De nuevo se presentó el dolor en su estómago, claro que hablarían y luego de esa conversación todo se volvería oscuro, al menos por un tiempo.

Oh God, Tomi —Volvió a susurrar—. No quiero perderte.

El dolor en su pecho se intensificó, y al girar el rostro, notó que el reloj se había movido un minuto. Se cubrió el rostro con las manos y se echó en la cama. La espera era horrible.

& Continuará &

Bueno gente linda, Tom se enteró de todo, por la persona que menos esperábamos. ¿Qué opinan? ¿Sigue molesto para siempre o le da una oportunidad a Bill? Gustav insistió en que se tomara todo como una broma, y tal vez lo haga, pero ¿por qué no le contesta el teléfono a Bill? ¿Es esa una señal de que está muy enojado? No se pierdan los últimos capítulos. Y recuerden comentar porque eso me alegra mucho. Besos.

Escritora del fandom

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