5: Encuentro con demonios y…

El soundtrack de este capítulo se debe oír al inicio, cuando se encuentren con el demonio Akop. El tema es “Sephiroth Theme – One Winged Angel (FF7:AC Version)”.  Aparece un nuevo personaje, pondré una imagen al final.

Maldición II: Cazadores de Demonios” Fic Twc / Toll de MizukyChan

Capítulo 5: Encuentro con demonios y…

Ya había pasado una semana desde el encuentro con el demonio. Esa mañana Tom y Bill, habían entrampado la casa de una posible víctima.

El pelinegro no tenía muy clara la razón, pero desde el día en que el demonio lo tocó, era como si, por momentos, se pudiera conectar con su mente. Por eso insistió en que esa casa y  ese  hombre serían los atacados. Al principio pensó que nadie le haría caso, pero el Padre Biagioni fue el primero en aceptar su teoría de conexión con el ser del mal. Dijo que tal vez por haber sido poseído por el gemelo maldito, su cuerpo tenía más resonancia con los espíritus del inframundo.

Tom lo entendía y estaba de acuerdo con el plan, pero Bill podía sentir su tensión, estaba preocupado por él, pero la misión era acabar con los planes del gemelo maldito y tenían que hacerlo a como diera lugar, aun a costa de algunos daños.

—¿Bill, Tom, están listos?  —Preguntó el Padre Jost.

—Sí   —respondieron al unísono.

—Nosotros estaremos en la retaguardia. —Informó Jonathan, por primera vez, portándose como un profesional—. No dejaré que nada los ataque por detrás, pueden estar seguros.   —Sonrió, aunque su herida no estaba del todo sanada.

—David y yo, estaremos ocultos en la cocina. Bill, recuerda que esto puede ser una trampa, que él haya manipulado tu mente y nos trajera hasta aquí por ti. —Advirtió Biagioni.

—Lo sé, pero no debemos arriesgar la vida de otro inocente   —respondió el moreno.

—También es cierto —agregó el Padre Jost.

—Empecemos. —Mandó Tom, tomando la mano de su novio y llevándolo a la habitación, donde se suponía aparecería el demonio.

—Tomi.   —El pequeño lo abrazó al llegar arriba—.   Perdóname.

—¿Por qué cielo?   —Se miraron a los ojos.

—Porque no quieres arriesgarme y esta misión es completamente arriesgada —contestó y le ofreció una sonrisa.

—Quiero protegerte, pero entrenamos juntos y sé que eres perfectamente capaz de luchar contra el mal, Bill, ya lo hiciste una vez y podrás volver a lograrlo.  —Lo besó.

—Gracias por la confianza. Te amo.

—Y yo a ti, infinitamente.

—Vamos a ocultarnos. —Tom entró en el baño y tras cerrar la puerta, Bill se metió al armario.

(Dar Play)

Todos estaban expectantes, sabían que esto podría ser solo el fruto de la imaginación del más pequeño, pero por alguna razón, todos esperaban esta batalla y acabar por fin con esta cacería.

Pasaron los minutos y el ambiente se tensaba cada vez más. El más mínimo ruido los alertaba, un gato callejero, el aullido de un perro, todo les erizaba la piel.

De pronto todo el ambiente se puso gélido, sus respiraciones se convertían en vaho. Era hora. La extraña figura apareció en la habitación y se extrañó de no ver a su víctima en la cama.

—¡Aaahhh!   —Gritó enfurecido.

—Exorcisamus te…   —Comenzó el de trenzas a recitar desde el baño.

Al percibir la voz, el demonio usó su poder para abrir la puerta con estruendo.

—Maldito humano. —Lo miró con detención—. Eres tú… —Lo reconoció—. ¿Dónde está Bill? —Usó nuevamente su poder y abrió la puerta del armario, descubriendo al pelinegro.

—Te tenemos   —dijo el moreno triunfante.

—Te equivocas, pequeño. Yo te tengo donde quería. —De pronto, su cuerpo se derritió y se formó una espesa nube negra. Un olor putrefacto inundó la habitación. Se oyeron golpes en la puerta, de los Sacerdotes que luchaban por entrar y ayudar a sus amigos.

—¡No dejes que te posea, Bill!   —Gritó Biagioni desde fuera.

—¡No lo haré! —Respondió seguro el joven. Mientras Tom seguía realizando el ritual—.   Apresúrate, Tomi.

La nube ascendió un poco y con una rapidez sobrenatural se dirigió hacia Bill, quien abrió los ojos como plato.

—Billlll —Gritó Tom asustado ante tal escena. La nube chocó contra una pared invisible y no pudo hacerle nada contra el pelinegro.

—¡Termina, Tom! —Gritó el moreno, con los puños apretados al ver que la nube seguía haciendo intentos de arremeter contra él. Luego la masa negra buscó una forma de salir, pero estaba encerrado en la trampa marcada con anterioridad.

—“Akop” Exorcisamus te omnis inmundus spiritus, omnis satanica potestas, ominis incursio infernalis adversarii, ominis legio, omnis congregatio et secta diabólica. In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, Amén

Tras hacer la señal de la cruz en el aire, la nube negra se solidificó en una masa deforme oscura que apestaba. De pronto, el piso se abrió y llamaradas de fuego salieron llevándose a su criatura, pero una mano gigantesca salió del agujero, dispuesta a sujetar a Bill.

—¿Dios mío, qué es eso? —Gritó desesperado el pequeño. Y una luz blanca enceguecedora llenó la habitación. El piso volvió a la normalidad y cuando los ojos de Tom y Bill pudieron volver a ver, se encontraron con un chico rubio, de tez blanca, que los miraba con una enorme sonrisa.

(Detener música)

—Hola, Bill. —Saludó como si nada. La puerta se abrió y los Sacerdotes entraron corriendo.

—¿Quién eres tú? —Cuestionó el Padre Jost. Mientras Biagioni le arrojaba agua bendita y un poco de sal anti demonios.

—Soy Vasariah.

—¿Vienes del infierno? —Preguntó a la defensiva Tom, sosteniendo la mano de su pareja.

—Soy un ángel   —respondió como si nada, sin dejar de sonreír.

—¡¿Un qué?!   —Preguntaron todos a la vez. Sorprendidos y confundidos.

—Un ángel.  —Repitió como si fuera la cosa más normal del mundo—. Vine a echarles una mano.

—No te creo. —Aseguró Tom, dando unos pasos hacia atrás—. ¿Puedes venir hasta aquí?   —El rubio caminó hasta él sin problemas.

—Ha cruzado la trampa   —dijo Bill sonriendo—.   No eres un demonio.

—Ya les dije que soy un ángel, no puedo mentir.

—¿Qué ha pasado aquí? —Preguntó Biagioni sentándose en el borde de la cama— No hemos podido entrar hasta ahora y nos encontramos con un ángel.

—Hemos exorcizado al demonio, pero se abrieron las puertas del infierno y una mano gigante quiso llevarse a Bill, fue entonces que una luz muy blanca apareció y cuando todo acabó, este chico estaba aquí. —Informó Tom molesto al ver que el rubio no dejaba de mirar a SU Bill.

—No soy un chico, soy Vasariah.  —Corrigió el rubio. Se acercó a Bill y cogió con sumo cuidado su mano—.  Te ves bien   —dijo causando la indignación de Tom.

—Gracias —contestó tímidamente el pelinegro, quien sentía algo extraño en su estómago y no podía entender la razón. Y se estremeció cuando el rubio puso un mechón de sus negros cabellos detrás de su oreja.

—Eres adorable cuando te sonrojas.

—Ya es suficiente. —Exclamó furioso Tom y bajó las escaleras. Vasariah lo vio y Bill quiso seguirlo, pero el rubio lo detuvo.

—Espera, Bill.  Debo darte algo.

—¿Qué cosa?   —Preguntó dudoso el pelinegro.

—Un tatuaje.

—¿Un tatuaje?

—Sí, es un amuleto de protección, evita que te encuentren los demonios. —Explicó sin dejar de mirarle—.   Es esencial protegerte.

—Ya veo. ¿Y Tom, también lo tendrá?

—¿Si tú lo deseas?

—Claro que lo deseo, él también debe estar protegido.

—Comprendo.  ¿Él es muy importante para ti?  —Indagó triste.

—Sí lo es. Él es mi novio —respondió el pequeño—. Lo amo. —Pero su voz no sonó muy segura.

—Entiendo, lo haré. Ven aquí. —El rubio puso la palma de su mano sobre el pecho de Bill y una luz apareció por unos segundos y luego desapareció—. Ya está. —El moreno se levantó la playera, pero no vio nada ahí.

—¿Dónde está?

—Grabado en tus costillas.

—Perfecto.

—Voy por Tom, necesito hablar con él. —Informó el rubio, cambiando por completo la amabilidad de su rostro.

Al llegar abajo lo encontró en la cocina bebiendo un vaso de agua—. Tenemos que hablar.

—No tengo nada que hablar contigo   —respondió el trenzado a la defensiva.

—Tom, Bill es tu hermano, no puedes amarlo. Es pecado.  —Soltó el rubio de golpe.

—Mira, Vasariah. Yo amo a Bill desde que éramos pequeños, y no dejaré que nadie se interponga, ni un estúpido cazador, o un… o un ángel. Yo lucharé por él, que te quede claro.

—Y a ti también que te quede claro. Yo también amo a Bill y nos volveremos a ver. Yo puedo protegerlo, pero tú, solo eres un tropiezo en su vida y ya se dará cuenta de ello.

—Eso lo veremos.   —Agregó molesto el de trenzas.

—Ahora ven aquí que debo dejarte un amuleto.

—No quiero nada tuyo.

—Si fuera por mí los demonios te comieran, pero le prometí a Bill que te ayudaría. Así que no seas obstinado y ven acá.

—Hazlo, Tomi, por favor.   —Pidió el pelinegro entrando en la cocina.

—Está bien. —Una vez más con la palma de su mano, el rubio puso la marca en las costillas de Tom.

—Ya está. Ahora me iré. —Abrazó sorpresivamente a Bill y besó su mejilla—. Nos volveremos a ver Bill, te lo prometo.

—Está bien. —Bill no sabía cómo reaccionar, sentía cosas por ese rubio, una sensación familiar, como si ya lo conociera. Sin embargo estaba Tom, y a él lo amaba, ¿cierto?

El grupo limpió el lugar y regresaron a su propia casa a dormir.

Tom estaba completamente abatido, primero porque el famoso ángel, está enamorado de Bill y segundo porque SU novio andaba en las nubes.

«¿Qué demonios le pasa? ¿Y si Bill no está seguro de sus sentimientos por mí? ¿Y si él solo creía estar enamorado de mí, porque solo me veía a mí en el espejo? ¿Y si se enamoró del ángel? Porque no es improbable, ¿o sí? ¿Debo confiar en él? ¿Debo dejarlo libre para que él mismo decida?»  Se pasó las manos por las trenzas, en un intento desesperado por buscar respuestas.

Se cambió de ropa después de ducharse y se metió a la cama. Bill aún estaba en el baño. Cerró los ojos, pero no podía conciliar el sueño, miles de teorías sobre el ángel secuestrando a su novio lo invadían. Cuando por fin sus párpados se pusieron pesados, la cama se hundió a su lado. Un delgado brazo lo rodeó la cintura y se giró para abrazarlo mejor.

—Te amo   —susurró el mayor y besó la frente del pelinegro.

—Y yo a ti. —Bill se pegó más al cuerpo de su novio—. Hoy estuviste increíble. Hiciste el exorcismo completamente en latín y no te equivocaste. Yo con los nervios lo habría arruinado todo.  —Bromeó.

—Dios, Bill, cuando vi que esa nube de demonio te atacaba, me paralicé.

—Pero terminaste el ritual y el demonio se fue.   —Bill volvió a defenderlo.

—¿Y esa mano del inframundo? Dios, aunque odie admitirlo, sino fuera por Vasariah, esa mano te habría atrapado.

—No estamos seguros, Tomi. Además, mi cuerpo es resistente. No me habría ido sin luchar.

—Si te hubiera llevado, yo habría saltado al infierno a buscarte.

—¿De verdad?  —preguntó en un tono de voz adorable.

—Sabes que mi vida sin ti no tiene sentido, Bill. Te amo demasiado.

—Y yo a ti, Tomi.  Te amo desde que éramos pequeños.

—¿Bill?

—¿Mhm?

—No, olvídalo.

—Hagamos el amor Tomi. ¿O estás muy cansado?

—Nunca estoy cansado para amarte, Bill.

&   En el cielo   &

—¿Hiciste contacto?  —Preguntó un hombre mayor a Vasariah.

—Sí, y justo a tiempo   —respondió monótonamente.

—¿Sabes que debes recuperar a Bill a como dé lugar?  —Insistió el hombre.

—No tienes que recordármelo. Tú más que nadie conoce mis sentimientos por él.

—Por eso mismo te lo recuerdo. No quiero que tus sentimientos nublen tu buen juicio.

—No lo harán. Bill volverá a mí, es solo cuestión de tiempo.

&

Antes de ir a dormir, el cura bronceado revisó un mail que le habían enviado del Vaticano escasos minutos atrás.

Estimado Josepe Biagioni

Hemos recibido informes desde la ciudad de Stuttgart de un incremento  de muertes en extrañas circunstancias de hombres jóvenes entre 20 y 25 años. Lo particular de estos casos es que en todos ellos la posible homicida parece ser la misma criatura. Fémina de aproximadamente 20 años, muy atractiva.

Hasta el momento, en tan solo dos semanas se han encontrado diez cadáveres. Rogamos que apenas termine su actual misión, investigue este posible caso de aparición demoníaca. 

Los datos han sido adjuntados.

Atentamente

Cardenal Falacci

 —Genial   —susurró despacio, pero no pasó desapercibido para su compañero.

—¿Noticias del Vaticano?

—Más demonios.

—¿Dime Josepe, qué pasará con los viudos endemoniados?

—Los buscaremos, pero una vez encerrado el demonio que los mató, seguramente volvieron a ser solo cadáveres. Pero aun así debemos buscarlos e incinerarlos, en caso de que se esparza algún virus “no humano”.

—Bien, nos encargaremos mañana.

—Puedes hacerlo con los chicos. Debo hacer algo.   —Pidió misterioso.

—¿Un encargo especial?

—Un encargo del obispo   —respondió cansado.

—Entiendo.

—Hasta mañana.   —Se despidió,  apagando la luz.

—Suerte con tu encargo.

& Continuará &

Acaban de terminar una misión y posiblemente tengan que enfrentarse a un nuevo demonio. ¿Podrán hacerlo sin peleas esta vez? Porque ahora ya no tenemos solo a Jonathan, acosando a Bill, sino que además, apareció un ángel. Pobre Tom, los celos nunca son un buen aliado. Y ¿quiénes serán esos seres en el cielo? ¿Qué es lo que pretenden?

Quiero aclarar que es imposible encontrar un ritual verdadero de exorcismo. Los extractos que he anotado yo, son solo frases encontradas en internet, así que son solo para efectos del fic.

Les dejo una foto de Vasariah (Es el cantante de “The Calling”) ¿Es sexy, no creen?

Escritora del fandom

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