7: Embarazo

Regalo Especial” Fic Twc de MizukyChan

Hola gente linda, primero que todo, muchas gracias por seguir leyendo esta re-edición. Ahora que repaso los capítulos me causa ternura este fic, Bill es tan ingenuo que me dan ganas de abrazarlo y consolarlo, con razón Tomi no lo suelta. Bueno, los invito a leer cómo se entera sobre su embarazo. Besos

Capítulo 7: Embarazo

Por la mañana, el pelinegro abrazó más a Tom, quien despertó con sus movimientos.

—Buenos días amorcito —dijo el mayor, dando pequeños besos de mariposa por toda la cara del pelinegro, quien no pudo menos que reír y aferrase a su pecho.

—Muy buenos días señor de 24 años. ¿Qué se siente ser un año más viejo? — preguntó el menor para molestarlo, a lo que Tom solo rió.

—No más viejo, sino con más experiencia y te puedo decir que en mi primer día de 24 años estoy extremadamente feliz, gracias a un pequeño morenito que me ha robado el corazón.

—Hey, que no soy tan pequeño, podría decir que soy más alto que tú.

—Eso no importa, nuestros cuerpos se amoldan perfectamente. —Tom sonrío y al recordar su primer encuentro sexual, Bill se ruborizó.

—Cielo. —El pelinegro buscó la mirada del otro con las mejillas sonrojadas—. ¿Hagamos el amor?

—No bebé.

—¿Por qué? —preguntó sin entender.

—Porque hoy estarás muy sensible ahí y no quiero lastimarte. —Al comprender su ternura, Bill lo besó.

—Siempre eres así de tierno, te reprimes a ti mismo por agradar a los demás, no me parece justo para ti, yo solo quiero complacerte.

—Cielo, una vez leí en las grandes enseñanzas de MizukyChan, una frase que me encantó.

—¿Mizuky… qué?

—No importa, la frase es lo importante, ella dijo: “Yo quiero disfrutar contigo y no acosta de ti” y eso se aplica a nosotros, quiero que ambos nos divirtamos, en ningún caso lo haré para satisfacerme yo, si tú no sientes lo mismo. —El menor recordó lo que Tom le había contado sobre su profesor, de que él había sido solo un juguete sexual para el maestro y claramente no quería que ése fuera el caso entre ellos. A decir verdad, Bill se enamoraba cada vez más de Tom.

—Tomi te amo. ¿Vamos a bañarnos?

—Bueno.

Bill se sentó en la cama y comprendió que Tom tenía razón, un dolor intenso se presentó en su trasero.

—¡Uuyy! —Se quejó.

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—¿Estás bien amor? —Tom se puso de pie rápidamente y fue hasta el otro lado de la cama.

—Ay amor, tenías razón —respondió el pelinegro, a lo que el otro sonrió. Tom le ayudó a levantarse y con los ojos muy abiertos, Bill vio las sábanas manchadas de sangre—. Tomi mira —dijo señalando la mancha.

—Oh mi amor, aquí está la prueba de que has perdido tu preciosa virginidad. —Tomó las sábanas y las abrazó en su pecho.

—Me conmueves cielo.

—Guardaré estas sábanas como un tesoro.

—¡No! Hay que lavarlas. —Casi gritó el menor, sonrojándose.

—Claro, pero de todos modos serán mi tesoro. —Al verse tan querido, Bill lo besó.

—Mejor démonos una ducha.

—Vamos, yo te bañaré hoy.

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Tomi fue muy gentil con el menor y, aunque no hicieron el amor, compartieron cosas muy eróticas y excitantes ahí en el baño, en realidad para Bill todo era nuevo y emocionante.

Tras salir, se vistieron y cuando el pelinegro quiso arreglar su cabello, Tom insistió en hacerlo, y allí estaban, sentados en la cama mientras él cepillaba el pelo del menor, para quien era muy relajante.

—¿Sabes cielo? —dijo Bill con una sonrisa—. Mi madre solía hacer eso, a ella le encantaba mi cabello largo, ella siempre quiso tener una niñita, claro con tantos hombres en casa. ¿Quieres oír algo raro?

—Nada de ti es raro.

—Cuando mi mami estaba embarazada de mí, yo era una niñita.

—¿Qué? Estoy seguro de que NO eres una niñita —alegó el mayor, sonriendo.

—Lo fui hasta el quinto mes, en la ecografía del sexto mes me salió un pene, ¿lo puedes creer? Jajaja —Tom dejó el pelo de lado y abrazó a su pareja.

—Yo te quiero así, tal como eres. Así, simplemente Bill. —El aludido giró y lo besó.

& Dos meses después &

Esas semanas habían sido el paraíso para la pareja, hacían el amor cada noche y ambos eran muy dulces y cariñosos con el otro, era parte de su naturaleza. Ese día domingo, estaban solo disfrutando del día.

—Tomiiii, mi amor. —Gritó el pelinegro desde la pieza.

—¿Qué pasa, cielo? —Tom apagó la televisión y fue hacia él.

—Me llamó mami, estoy tan feliz.

—¿Y qué te dijo?

—Que papá salió y quiere verme.

—Vamos.

—No, ella tiene miedo, así que decidimos juntarnos en el centro comercial a la una.

—Mi amor, que bueno. —El trenzado abrazó al pequeño y agregó con una sonrisa—. Te lo dije, las madres nunca dejan de querernos.

Se arreglaron y Tom condujo el carro hasta el centro comercial. Se reunieron con ella ahí.

—Mamá. —Bill casi gritó y la abrazó con mucha energía.

—Hijo mío, estás muy guapo y hasta te ves más alto.

—¿Qué les parece si vamos al patio de comidas? Yo compraré las órdenes, mientras ustedes conversan.

—Buena idea, amor —dijo el pelinegro, sin darse cuenta que su madre se sonrojaba.

Tras alejarse, Bill volcó toda su atención en la mujer.

—Mamita, qué feliz me hace verte.

—Hijo, ¿ese chico es algo tuyo?

—Tomi es mi salvador, él me encontró cuando casi me quito la vida, me acogió en su casa y me ha llenado de cariño. Nos hicimos novios. Lo amo mamá —contestó seguro de sí mismo y sin ocultar nada.

—Ya veo. —Bajó la mirada—. O sea que al final era verdad, eres gay —dijo la última palabra susurrando como si fuera algo sucio.

—Mami, lamento decepcionarte, pero Tom me ha enseñado lo que es estar enamorado, con ninguna chica me sentí así antes, él es tan especial para mí.

—Billy, ¿has pecado?

—Si te refieres a si hemos hecho el amor, sí, mamá. Tomi me hizo hombre, le entregué a él mi inocencia. —Ella pareció agitarse y se sonrojó.

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—Billy, si la primera vez de una mujer es dura, no puedo imaginar… ¿Estás bien, tú? Me refiero… ¿él… te cuidó?

—Mamita. —El menor le tomó las manos, con una sonrisa en el rostro— Tomi fue maravilloso y me trató como un tesoro, ni esa vez, ni ninguna vez me ha dañado, siempre se preocupa por mí, puedes estar tranquila. Pero, ¿por qué hablas con tanta normalidad del tema? —Bill estaba un poco sorprendido en realidad.

—Andreas, tu amigo.

—¿Qué le pasó a Andy? —Bill arrugó el ceño, asustado.

—Bueno, nosotros no sabíamos que él también era homosexual y ayer lo descubrieron, pero el problema fue que el otro hombre… prácticamente lo estaba abusando, aunque él siempre lo negó diciendo que lo amaba. Entonces tuve miedo, yo no quería que algo así te pasara a ti, pequeño, eres y siempre serás mi bebé, el último de mis cachorritos y jamás perdonaría a alguien que te abuse. —Lágrimas salieron de los ojos achocolatados del joven, tanto por el cariño de su progenitora, como por tristeza por su amigo platinado.

—Gracias mamá. No sabes lo mucho que tus palabras significan para mí.

—Debes saber que yo no apruebo la homosexualidad, pero eres mi hijo y quiero que seas feliz y si en algún momento tu romance con este chico se acaba, tu casa y tu habitación están esperándote.

—Gracias mamita. —En esos momentos llegó Tom, con las bandejas de comida.

—Bueno aquí está lo que ordenaron.

—Gracias Tomi. —Comieron y hablaron de cosas triviales.

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A pesar de todo, Tom no se sintió incómodo en ningún momento, sin duda la mamá de Bill había comprendido sus sentimientos y, aun cuando no los apoyaba, respetaba la decisión de su hijo, lo cual era muy valioso para ellos.

—Estuvo todo muy rico —dijo la señora.

—Debo ir al baño, no sé qué me pasa —comentó el pelinegro—. Últimamente voy al baño a cada rato —agregó riendo.

—Ve tranquilo Bill, nosotros te esperamos —dijo el trenzado y Bill se alejó sonriendo.

—Tom debo darte las gracias por cuidar a mi hijo.

—Bill es tan maravilloso, que para mí es un placer cuidarlo.

—Debes saber que Bill es especial.

—Ya lo sé.

—Tom, yo siempre quise una niña y tal vez crié a Bill muy sobreprotegido, ¿crees que por mi culpa él sea…?

—¿Gay? —Ella asintió—. No señora, en todo lo que él hace es muy responsable, es un hombre, que nos hayamos enamorado no tiene que ver con la crianza, fue algo que simplemente pasó y yo estoy muy feliz de tenerlo a mi lado.

—¿Hablas en serio? ¿Bill no es solo un capricho para ti? Porque es muy lindo y tiene rasgos de mujer.

—Para nada, si él me lo permite, quiero que estemos juntos para siempre.

—¿Y no quieres tener una familia, hijos, nietos?

—Bill es mi familia ahora, y él todavía es muy joven, si queremos pensar en hijos, siempre está la opción de adoptar, pero por ahora, lo único que quiero es hacerlo feliz.

—Ya veo, Bill tenía razón con respecto a ti.

—¿Billy, mi amor, qué te pasa? —preguntó Tom, cambiando el rostro a uno de total preocupación, pues el pelinegro venía pálido y caminando muy lento.

—Creo que algo en la comida me cayó mal, vomité todo. —A pesar del malestar, trató de sonreír.

—Es que comiste mucho, hijo —Era verdad, pensó el trenzado, últimamente estaba comiendo más.

—Será mejor que vamos a casa. —Sugirió el trenzado, cogiéndolo de la cintura.

—No quiero dejar a mami —dijo triste.

—No te preocupes, la llevaremos hasta su casa —comentó para calmarlo.

—No señores, tomaré un taxi, no quisiera que se enfrentaran a mi esposo.

—Tiene razón. —Estuvo de acuerdo el trenzado.

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Bajaron a la primera planta del centro comercial y se despidieron. Tom ayudó a Bill a subir al auto y regresaron a casa en silencio.

—Amor, vamos a la cama. —Pidió al moreno al entrar a su hogar, pero sin alcanzar a oír una respuesta, se desvaneció en los brazos de Tom—. Billy, Billy despierta amor, reacciona. —Lo cargó y lo llevó a la cama, donde despertó sudando frío.

—Ya me siento mejor, Tomi.

—Llamaré al médico.

—No te preocupes, si me vuelvo a sentir mal entonces iré al doctor contigo, pero ahora solo quiero que te acuestes a mi lado y me hagas cariño.

—¿Estás seguro? ¿Quieres agua o algo?

—No, solo te quiero a ti. —Tom se recostó a su lado y le acarició los brazos y el pelo.

—¿Te sientes mejor?

—Sí, debe haber sido algo que comí. —Preocupado, Tom lo abrazó contra su pecho.

—Te amo pequeño, duerme un poco, estás en mis brazos ahora, así que estarás bien —El menor cerró los ojos y se durmió en su pecho. Al sentir la suave y acompasada respiración del pelinegro, Tom también se durmió.

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—Tomi, amor despierta. —Bill movió al trenzado, quien abrió los ojos cansados y ahí estaba él: radiante.

—Te ves mejor —dijo y besó sus labios.

—Tomi, tengo mucha hambre, ¿vamos a cocinar algo, sí?

—Excelente idea, debes tener el estómago vacío.

—En realidad me comí un sándwich cuando desperté, pero quiero algo más consistente —comentó alzando la ceja— ¿Qué tal arroz y tortilla de zanahoria?

—Lo que tú digas, cielo.

Fueron a la cocina y se pusieron “manos a la obra”. La verdad era que Tom no tenía nada de hambre, pero el pobre Bill parecía famélico. Así que al terminar, pusieron la mesa y comieron.

—Ahora sí estoy feliz —dijo el pelinegro, tocando su vientre.

—Guatita llena, corazón contento.

—Sabias palabras. —Le lanzó un beso imaginario.

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Vieron televisión un rato y Bill comenzó a besar al trenzado apasionadamente, quien le correspondió entusiasmado. Tom lo acostó en el sillón y ansioso, Bill enroscó sus largas piernas en su cintura.

—Quiero que me hagas el amor, ahora mismo. —Demandó, alzando una ceja.

—Lo que tú quieras, amor.

Tom lo cargó hasta la pieza e hicieron el amor apasionadamente. El mayor pensó que las zanahorias le habían dado fuerzas a su conejo vegetariano, ya que prácticamente lo atacó al intimar. Fue sensacional para ambos.

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Sonó el despertador y el pelinegro se removió en la cama, de pronto una nauseas horribles lo atacaron, obligándolo a correr al baño a vaciar el estómago. Pese a la fea situación, unas tibias manos sujetaron su cabello, mientras seguía vomitando.

—Dios Bill, otra vez. —El menor accionó el agua y se enjuagó la boca.

—Me siento mejor.

—Nada de mejor, vamos al médico. —Mandó el trenzado, mirando a Bill directo a sus achocolatados ojos llorosos.

—Debemos ir a la academia.

—¿Por qué no quieres ir al médico? —Sin saber por qué, el menor se puso a llorar—. Tranquilo, no pasa nada. —Con caricias en la espalda, Tom lo consoló, esperando su respuesta.

—Porque estoy tan feliz, que no quiero que me diagnostiquen algo horrible, no me quiero morir ahora que estoy contigo, Tomi. —Al decir eso, lloró con mucha tristeza.

—No vas a morir, es solo una infección estomacal. Sí, seguro es solo eso.

—¿Y si es un castigo por haber atentado contra mi vida? No quiero morir y dejarte solo.

—No lo harás, cálmate. —Otra vez, lo abrazó hasta que dejó de llorar y luego Bill volvió a ponerse de rodillas frente al inodoro—. No señor, iremos a la Academia, pero pediré una hora al médico, me harás caso esta vez.

—Sí, Tomi.

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Tal como había dicho, Tom pidió una hora en la clínica y aunque Bill parecía mejor, no pudo evitar correr dos veces más al baño, a vomitar. El mayor estaba realmente preocupado y la jefa insistió en que el menor permaneciera en su oficina, para estar más tranquilo. La mujer le regaló unas pastillitas mentoladas, que le ayudaron mucho con el mal sabor de boca.

—¿Sabes bombón? Yo también estuve así una vez, así que te entiendo.

«Ella está viva, entonces no es una enfermedad mortal, que alivio» Pensó el pelinegro, soltando un largo suspiro.

—¿Y qué enfermedad tenía?

«Por favor que no duela, que no sea dolorosa» Siguió rogando mentalmente.

—Fue cuando estuve embarazada, las nauseas matutinas fueron lo peor.

—¿Embarazo? —«¡Estoy muerto! Yo no puedo estar embarazado, estoy enfermo, muy enfermo»—. ¡Waaa waaa! —Lloró desconsolado— ¿Qué enfermedad tengo?

—No te asustes, no debe ser nada malo, solo alguna infección estomacal.

La jefa trató de consolarlo, pero Bill se sentía cada vez más abatido. Después de llorar mucho, llegó la hora del receso y Tom fue por él, debían llegar a la consulta del doctor.

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Condujeron en silencio a la clínica y entraron al blanco edificio. El médico los atendió, tomando notas de todos los síntomas, pero como no era algo muy claro, decidió hacer varios exámenes, para descartar errores y hacer un buen diagnóstico.

Debían esperar ahí. Tom llamó a la jefa para informarle de su ausencia, pero lejos de poner problemas, les dio la tarde libre. Después de un rato, hicieron más exámenes al chico, donde llegaron más doctores, obviamente todo ese alboroto tenía a Bill totalmente aterrado. Finalmente los llamaron a la consulta del primer médico, Tom le tomó de la mano y entraron.

—Señor Trumper, hemos hecho varios exámenes y mis colegas y yo, ya tenemos un diagnóstico —dijo el médico solemnemente.

—¿Voy a morir doctor? —preguntó el menor con cara de pánico, Tom apretó más su delgada mano.

—Claro que no va a morir, joven. El asunto es que su caso es complicado.

—¿A qué se refiere doctor? —indagó el trenzado.

—Asumo que usted es la pareja del señor Trumper.

—Sí señor, soy Tom Kaulitz.

—Entonces esta noticia les concierne a ambos.

—¿No me diga que contagié a mi Tomi? —Bill no aguantó el llanto.

—Nada de eso señor Trumper. A ver… iré al grano y luego les explicaré los detalles —Ambos asintieron—. Señores, ustedes van a ser padres.

—¡¿Qué?! —Exclamaron al unísono, sin soltarse de las manos.

—Señor Trumper, al parecer usted es hermafrodita.

—No, Bill es hombre —dijo Tom, seguro de sus palabras.

—Pero… mi madre me dijo que yo fui mujer en su guatita hasta el quinto mes.

—A eso me refiero, dentro de usted tiene el aparato reproductor femenino, al menos lo básico. Entonces, al recibir la esperma del señor Kaulitz sus órganos femeninos lo recibieron y fecundaron.

—Ahora sí que soy un monstruo. —Bill volvió a llorar.

—No señor, usted es especial.

—Sí cielo, eres especial. —Tom se acercó a su novio y lo rodeó con su brazo—. Doctor, esto será muy riesgoso. Dígame la verdad, ¿Bill corre peligro?

—En realidad no, ya que tiene el útero bien ubicado y al parecer el huevo está firme, pero la verdad yo no soy especialista en este campo. Consulté con uno de mis colegas y está feliz de tomar el caso. Su nombre es David Jost, es el mejor obstetra de la zona. Si gustan, al salir pueden pedir la hora con él.

—¿Doctor? —preguntó el trenzado—. ¿Cuánto tiempo tiene el bebé?

—Siete semanas a lo sumo, tiempo perfecto para empezar a cuidarlo. Tomen esta información para que empiecen a entender los cambios que sufrirá el señor Trumper.

—Gracias doctor. —Tom recibió los papeles.

—Y creo que eso es todo. Pidan la hora con David al salir. ¿Alguna otra duda?

—No estamos bien gracias.

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La pareja salió de ahí en silencio, Bill no podía salir del shock en el que se encontraba. Estaba embarazado, era una mujer por dentro, era un “freak”.

Al llegar a casa, Bill corrió a la cama, se sentía frustrado y atormentado por las recientes noticias, Tom llegó junto a él y lo abrazó.

—¿Qué pasa cielo? Estás muy callado —preguntó el trenzado, acariciando la pálida mejilla del menor.

—Soy un maldito monstruo ¡Eso pasa! —Gritó y giró la cara, evitando a su pareja. Pero lejos de alejar a Tom, provocó justo lo contrario. El mayor lo levantó y lo puso en su regazo.

—No digas tonterías. Eres especial, eres lo más especial que tengo en la vida, eres el futuro padre de mi hijo, eres todo para mí. —Ante tan dulces palabras, el pelinegro lloró.

—Soy raro Tomi, por fuera soy hombre, por dentro mujer y más encima estoy embarazado y solo tengo 19 años, ¿por qué Dios me castiga de esta manera? —susurró muy triste.

—¿Es un castigo tener un hijo mío?

—Dios. No es eso. —Con un deje de culpa, Bill abrazó al trenzado—. Te amo y todo lo tuyo está lleno de amor, incluso esta cosita fue hecha por amor. Es solo que… ¿por qué no soy normal?

—Porque Dios te bendijo con esta habilidad. ¿Cuándo has visto antes algo así? Somos bendecidos, ¿no te da gusto? —Cariñosamente, el mayor besó los carnosos labios del otro.

—Si lo vemos así, sí. Pero imagina a mi madre, apenas aceptó que soy gay y que tengo pareja, ¿qué dirá cuando sepa que estoy embarazado y peor aún, qué dirá mi papá?

—No pensemos en eso todavía, solo disfrutemos el hecho de que nuestra familia está creciendo.

—Oh Tomi, te amo tanto. ¿Estás seguro de esto? No quiero que me vayas a dejar por estar embarazado —preguntó inseguro el morenito.

—Amor, no te dejaría estando sano, menos ahora esperando un bebé, nuestro bebé.

—Tengo tanto miedo, Tomi. ¿Qué dirá la gente? Me verán mal. ¿Qué le dirán a mi niño después? Que nació de un hombre, que es raro.

—No pienses en eso, debes llenarte de pensamientos positivos para proteger al bebé.

—Tienes razón. —Por fin estuvo de acuerdo y respiró profundamente.

—Yo te ayudaré con todo, seré un buen padre, ambos lo seremos.

—Estoy seguro de eso.

—Descansa cielo, hay mucho en que pensar.

—Tomi… yo… te necesito… hazme el amor, por favor. Hazme sentir seguro.

—Sí, mi amor.

& Continuará &

Por fin está embarazado, ¿qué pasará ahora con los temores de Bill? ¿Se harán realidad? ¿Volverá a ser rechazado por su madre, ahora que está embarazado? ¿Será Tom capaz de acompañarlo en este estado? ¿O terminará sucumbiendo y alejándose de Bill y la extraña situación? No se pierdan el siguiente capítulo.

Escritora del fandom

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