Canta para mi 1

Canta para mí”

Capitulo 1

& 3 de Noviembre &

Ese canario es precioso —comentó la rubia, mientras se sentaba al lado del apuesto joven de trenzas.

Él es Bill —Presentó, abrazando a la mujer fuertemente y besando la comisura de sus labios.

¿Bill? —Le miró curiosa.

Es macho, casi todo el mundo piensa que los canarios son hembras por su hermosa voz, y para que no ofendieran a mi pequeño… le puse nombre —aclaró el chico, poniéndose de pie y acercándose a la amplia jaula— ¿Cómo estás pequeño? —Le preguntó sonriente.

Lalala —La melodía se tornó potente, como si la pequeña ave, quisiera demostrarle a su amo lo feliz que le hacía la atención.

Mira que feliz estás precioso —Se amplió más la sonrisa del trenzado.

Creí que los canarios eran todos amarillos —comentó la mujer, de pronto sintiéndose desplazada por el pajarito.

Eso es también parte de la ignorancia de la gente…

Me llamas ignorante —Gruñó un poco indignada.

No cielo —Se acercó a ella y la abrazó—. Pero la gente, en general, no sabe casi nada de aves… hasta que tiene una, como yo —explicó el chico.

¿Quién te lo regaló, Tom? —preguntó la mujer besando al chico en la mejilla.

Mi madre, justo antes de morir, por eso amo tanto a Bill, es lo único que me queda de ella —respondió Tom, un poco triste.

Pero tu madre murió hace mucho —intervino ella poniéndose de pie y acercándose al ave.

Lo sé, eso es lo mágico de Bill, es como si no envejeciera, como si mi madre lo hubiese dotado de alguna clase de magia para cuidarme…

Eso suena muy loco.

Lo sé… pero para mí, Bill es más un amigo que una mascota —dijo acercándose nuevamente a Bill y guiñándole un ojo.

& 20 de Noviembre &

¿Estás contento pequeño? —preguntó Tom, acariciando suavemente el ala de su canario, quien se dejaba querer por su amo.

Lalala —Cantó el avecita en respuesta, sintiendo la tremenda felicidad de su dueño.

Es buena, ¿verdad? Hoy le pediré que se case conmigo y tendrás que ayudarme Bill, ¿lo harás? —Como si comprendiera las palabras del humano, el ave blanquecina movió afirmativamente su cabecita—. Ya lo sabía, eres un gran amigo Bill.

Lalala —Fue la respuesta melodiosa del pequeño canario.

La llevaré a cenar, le haré la gran propuesta y después la traeré a casa… deséame suerte —Pidió Tom arreglándose las trenzas.

Lalala —Se despidió Bill, detrás de las barras, feliz por la felicidad de su amo.

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La rubia lucía despampanante, en un ajustado vestido negro, que le quedaba de envidia. Además sus ojos enamorados resaltaban su belleza. A su lado, el guapo trenzado, algo nervioso, le sostenía la mano y la guiaba hacia la mesa que había reservado especialmente para los dos esa noche.

Y como lo tenía planeado, cenaron, rieron y finalmente le pidió matrimonio. La mujer habría sido una tonta si le hubiere rechazado, Tom era guapo, inteligente, talentoso y tenía un buen puesto en la fábrica de su padre ¿Qué más podría pedir? Aceptó.

El camino de regreso, venía cargado de anticipación, sabían que celebrarían con una buena dosis de sexo, y la chica venía dándole un adelanto, acariciando su entrepierna por sobre la tela de sus baggy jeans. Tom trató de concentrarse en el camino, cuando de pronto una luz muy brillante lo cegó y un fuerte rugido lo llevó a la completa inconsciencia.

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Despertó con un dolor espantoso en todo su cuerpo. Quiso levantarse, pero no podía, miró en todas direcciones y se percató que estaba en un hospital. Habían tenido un accidente y su mente rápidamente le obligó a pensar en su chica, gritó algo incoherente y una enfermera entró a su cuarto.

Señor Kaulitz, tranquilo —Le pidió la mujer, chequeando sus signos vitales.

¿Qué pasó? —Pudo preguntar, con la voz ronca y adolorida.

Un conductor ebrio se cruzó con ustedes. Tiene suerte de estar vivo. El doctor viene en camino —Terminó de revisar los aparatos y salió, sin decir nada más.

Señor Kaulitz, soy el doctor Listing —Se presentó un hombre joven.

¿Marie? ¿Cómo está ella? —preguntó esta vez con rapidez, debía enterarse de inmediato cómo estaba su prometida.

Déjeme explicar la situación. Anoche, cerca de la una de la mañana se reportó un accidente, en el cual el conductor ebrio de un camión se estrelló frontalmente con un vehículo más pequeño.

Sí, fui yo… prosiga.

El otro conductor golpeó el auto, pero trató de girar, haciendo que el mayor daño lo recibiera su vehículo en el lugar del copiloto —Finalizó el médico.

¿Está muy mal? —Ya se estaba impacientando.

Señor Kaulitz, ella… falleció en el lugar del accidente.

¡¿Qué?! —Quiso pararse, pero no pudo.

Los paramédicos no pudieron hacer nada, al momento de llegar ahí, ella ya estaba muerta —Concluyó Listing bajando un poco la mirada, odiaba ser el portador de las malas noticias.

Marie… —susurró y sus ojos se cerraron, cayendo nuevamente en la inconsciencia.

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Pasó dos días sumido en extraños sueños, no quería despertar y simplemente no lo hizo, su cuerpo cayó en un coma artificial, explicado por los médicos… como estrés post traumático.

Sus familiares y amigos le visitaban cada vez que les autorizaban y estaban completamente angustiados por lo ocurrido. Sabían que Tom era un hombre muy serio con sus relaciones amorosas y el haber perdido a Marie sería una prueba muy dura que pasar.

El funeral de la mujer fue breve y Tom… no estuvo allí.

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Dos días más y el trenzado abrió los ojos, su cuerpo aún estaba magullado, pero no dolía en extremo como hace cuatro días, cuando recién despertó a una fatídica realidad.

A… agua… —Pidió con la voz reseca y rasposa.

Yo te ayudo, hijo —Era la voz de Gordon, le acercó un vaso con una pajilla y bebió lentamente.

Gracias… —Le vio seriamente y preguntó— ¿Dónde está Marie? —Quería que alguien le dijera que estaba en casa, que estaba bien y que pronto le vería de nuevo.

Ella… falleció hijo —respondió francamente su padre.

No es verdad —Se reveló ante la idea de su nueva soledad—. No es posible… —Y por primera vez… lloró.

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Completada una semana de rehabilitación, fue dado de alta y regresó a su casa. Su padre como siempre le acompañó. Simone, su madrastra, ya les aguardaba en casa de Tom preparándole un almuerzo más “contundente” y no tan liviano como el del hospital.

Cuando la mujer vio entrar a su hijo por la puerta se sintió muy apenada, se le veía muy desmejorado y no era a causa del accidente, su cuerpo estaba mucho más delgado y sus ojeras le daban un aspecto… demacrado.

Tom cariño, que bueno que ya regresaste —Corrió a abrazarle.

Lalalalala —Se oyó de pronto la celestial vocecita del canario blanco, que revoloteaba como loco dentro de su jaula.

Vaya —Se giró Simone en torno al ave—. Creí que no cantabas… había estado muy triste todos estos días Tom, y ahora mírala está feliz.

Es un machito Simone, es Bill —Le corrigió, caminando en dirección al melodiosa voz—. Lo siento tanto Bill, te dejé tan solo —Coló uno de sus dedos y acarició las suaves plumas del pequeño canario.

Lalalalala —Sifuió el hermoso cantar.

¿Te han alimentado? —Se preocupó de repente y miró a su familia—. ¿Alguien lo ha alimentado? —Los adultos se miraron y un poco sonrojados, bajaron la cabeza, negando con ella—. Oh Bill, debes estar muriéndote de hambre, ven acá —Tom fue hacia donde tenía el alimento de su pequeño y vertió de su contenido en el pocillo de Bill, el ave corrió a su comida y luego nuevamente regresó a la mano de su dueño, para frotarse contra él.

Ese pajarito de ama —afirmó nuevamente la mujer.

Anda… come pequeño —Le pidió con ternura el trenzado, pero el ave se negaba a apartarse de su lado.

Tú también tienes que comer Tom —Le dijo su padre, llevándolo a la mesa.

Lalalalala —Siguió cantando el canario y luego fue a comer.

Insisto en que deberías vivir con nosotros, Tom —Sugirió Simone, mientras servía los platos.

No quiero que discutamos eso, por favor —Pidió el joven—. Esta es mi casa desde los 18 y no pienso regresar a vivir con mis padres.

Tom tiene razón, Simone —Le dijo calmado Gordon.

Aquella noche Tom lloró fuertemente en su habitación, tanto que Bill se lamentaba en su jaula y su ulular era una plegaría a sus ancestros para poder confortar a su amo.

& 29 de Noviembre &

Dos días transcurrieron, Tom no fue a trabajar, se lo pasaba triste mirando la nada, no comía y ni siquiera acariciaba a su pequeña mascota, estaba completamente abatido por la soledad.

Al mediodía bajó de su habitación y llegó a la sala, se acercó a la jaula de su ave y la abrió, tomó en sus manos al pequeño canario blanco y lo acarició.

Bill, amigo, es hora de partir —Caminó con él hacia la ventana y la abrió. El ave lo miró confundido—. Eres libre Bill, nada te ata a mí… vuela —Lo lanzó y el pequeño voló hacia el jardín, pero entró nuevamente.

Lalalalala —Cantó, como explicándole que no se iría tan fácilmente. Tom sonrió.

Debí saberlo… pero nada bueno te espera conmigo, ¿sabes? —Se arrojó en el sillón y lloró.

Lalalalala —El canto del ave se hizo más triste y revoloteó alrededor de su amo, tratando de animarlo.

Tom se puso de pie y caminó hacia la cocina, sus ojos estaban hinchados y su mente confusa.

Creo que necesito un café —Le habló a su pequeño, quien no dejaba de volar cerca de él.

Puso el agua en la cocina y esperó. Cuando ésta hirvió tomó un paño para no quemarse con la tetera, se sirvió en una taza y devolvió la tetera a la cocina, sin percatarse de que el paño se prendía… rápidamente el fuego creció y Tom lo miró, sus ojos no veían nada.

Ya entiendo… debo morir con ella —susurró…

Bill se espantó con las palabras de su dueño, se acercó peligrosamente al fuego, batiendo sus alas para apagar el pequeño incendio que se formaba, hasta que una de sus blanca alitas se prendió.

Lalala —Gritó de dolor y eso sacó de su trance al trenzado.

¡Bill! —Gritó asustado. Tomó al ave apagando su ala y cogiendo agua fría, logró extinguir el fuego—. Dios mío Bill, lo siento tanto.

El ala del ave estaba roja por la quemadura un rastro de sangre empeoraba la vista. Tom la acarició y corrió en busca de un botiquín.

Pequeño… querías salvarme, ¿cierto? —Le acarició la cabecita y luego procedió a curar su alita.

Lalalalala —El ave cantaba feliz, soportando el dolor y dándole nuevamente ánimos a su querido dueño. Tom terminó de poner un vendaje y la llevó a la habitación con él.

Hoy dormirás conmigo Bill, no quiero estar solo, te necesito, necesito que cuides de mí, porque yo… ya estoy cansado de luchar… —Ya no derramó ni una lágrima, su dolor estaba en su alma y sólo un milagro lograría traerlo de vuelta a la vida.

& 30 de Noviembre &

A la mañana siguiente, no había canción para despertarlo, no había rastro del pequeño canario en toda la casa. Tom bajó corriendo las escaleras y recordó que había dejado la ventana abierta.

Te fuiste Bill, tú también me dejaste —Y esta vez Tom lloró… la amargura de sentirse completamente solo era demasiada para soportarla, perdió a su madre, perdió a Marie, su gran amor, pero Bill, SU Bill… habían estado juntos desde que él tenía 15 años, él era su amigo, su incondicional y ahora ya no estaba—. Noooooooo —Gimió de dolor y pesar, hasta que el timbre de su puerta lo sacó de ese estado.

Sin embargo, al pensar que podría ser su padre o algún amigo, o cualquier persona le llevó simplemente a ignorar aquella llamada.

Mmm mmm mmm —Se oyó una voz al otro lado—. Mmm mmm mmm —No tenía letra, sólo melodía… y le hizo sentir tan, tan en calma.

Ya voy —dijo fuerte, se limpió los ojos y corrió hacia la puerta.

& Continuará… &

¿Quién estará al otro lado de la puerta?

Escritora del fandom

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