Feliz día mamá By Bill

Nota del drabble: Como ya comenté, en este drabble, los gemelos tienen sólo siete años y van al mismo curso, en mi país se llama Educación Básica, en otros lugares es la Primaria, pero ya a esa edad, saben escribir.

Feliz día mamá

By Bill

El pequeño pelinegro miraba con una enorme sonrisa a su gemelo, justo al otro lado de la sala. Habían acordado con la maestra, sentarse en diferentes mesas en las clases de arte, para mostrar que ya eran niños grandes y que no necesitaban estar “pegados” todo el tiempo.

—Y el domingo es el día de las madres —Había dicho muy fuerte la maestra, llamando la atención de los pequeños Kaulitz.

Pusieron bastante atención, mientras ella daba las indicaciones. Harían una tarjeta como regalo para sus madres y escribirían en ella, sus sentimientos.

—Hay dos modelos: una mariposa y un corazón —Siguió explicando la adulta.

Cuando ella pasó por el puesto del pelinegro, le ofreció una cálida sonrisa.

—Lo estás haciendo muy bien Bill. Te comportas como todo un niño grande, tu mamá estará muy orgullosa de ti.

—Gracias tía Lizet —respondió ante tal elogio.

—¿Y qué motivo escogerás?

—El mismo que Tom —contestó dándole una mirada de re-ojo a su hermano.

—Entonces será un corazón —La mujer le pasó el modelo, para que él procediera a marcarlo en su propia tarjeta.

Bill estuvo concentrado en hacer todo con calma, para que sus trazos se vieran seguros y no temblorosos como los otros niños, quería impresionar a su mamá, se lo debía, ella se había portado muy bien con ellos. Además… ella era lo único que les quedaba.

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Arrugó el ceño al recordar aquella fatídica noche en que su padre salió de la casa, cargando dos pesadas maletas. Él y Tom estaban arriba, en las escaleras, viendo todo en silencio.

—Volveré por el resto de mis cosas cuando los niños estén en la escuela —dijo con la voz fría, estremeciendo a los gemelos.

—¿Acaso no piensas despedirte de ellos? —preguntó Simone con la voz temblorosa, Bill pensó que ella lloraría, pero no lo hizo.

—No, es mejor así —Terminó y salió de su casa y de sus vidas, sin un adiós.

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El pelinegro soltó un triste suspiro y siguió pintando el corazón en el centro de la tarjeta para su madre. Por una parte estaba feliz, porque ahora que papá no estaba, no habría nadie que le comprara un regalo a Simone, así que esa tarjeta sería perfecta para ella y lo mejor sin duda era que recibiría dos, la suya y la de Tom. «Todos se ponen felices con dos regalos» Pensó.

Cuando por fin terminó su labor con los crayones de colores, miró a su gemelo y sonrió al verlo tan concentrado con un lápiz morado, sería genial, así no se confundirían las tarjetas, por eso admiraba a Tom, él siempre pensaba en todo.

Tomó su “lápiz de tareas” y comenzó a mordisquear la punta de la goma que tenía al otro lado, mientras pensaba en qué escribir a su madre. ¿Qué la haría feliz?

—Tía Lizet —llamó fuertemente. La maestra se acercó a su mesa y se agachó para verle a los ojos.

—¿Qué necesitas Bill?

—Es sobre lo que debo escribir —dijo él, mirándola con intensidad—. Es sobre los sentimientos.

—No te preocupes tanto Bill. Mamá estará feliz si le escribes lo que sientes, cuando ella sabe qué hay en tu corazón, ella es feliz.

La maestra se refería a que el niño le contara cuan feliz estaba de tenerla como madre, pero ella no sabía, que el pequeño Bill tenía otros sentimientos en su corazón, no había sólo amor por Simone allí.

Era cierto que Bill estaba profundamente agradecido de que ella no los abandonara como papá y que se sacrificara por mantener a lo que quedaba de la familia junta, pero para poder hacer eso, ella… se estaba alejando.

Un sentimiento de pérdida había surgido en su pecho en el momento en que su padre los dejó, pero este se intensificaba al no ver a su madre, cada día al regresar de la escuela. Sin notarlo, sus ojos se aguaron y bajando la cabeza, comenzó a escribir.

Querida mamá.

Estoy muy feliz por tu día y quiero que seas muy feliz.

Y para ello, te diré lo que hay en mi corazón.

Estoy muy triste mami. Ahora trabajas tanto, que apenas te podemos ver. Entiendo que ahora tú eres quien mantiene la casa, pero te extraño mucho y sé que Tom también te extraña.

Te amamos pero queremos tenerte cerca.

Espero que saber lo que hay en mi corazón te ayude a ser feliz.

Con amor, Bill

Cerró su tarjeta y se puso de pie, tenía los ojos nublados por las lágrimas, pero no quería parpadear para que no cayeran.

Caminó hasta su hermano y le tocó el hombro.

—¿Estás bien, Billa? —preguntó tranquilo.

—Necesito un abrazo —respondió el pelinegro.

Bill no necesitó esperar nada, su hermano se puso de pie y lo rodeó con sus brazos. Con eso soltó dos lágrimas y luego ya todo estaba bien. Sabía que Tom siempre estaría allí, mami los amaba, pero ahora no estaba y él necesitaba ser consolado justo en esos momentos.

—Gracias —susurró en el oído del rastudo.

Y a cambio, recibió un beso en la mejilla. Algunos niños dijeron cosas, pero la maestra los hizo callar.

—No hagas caso, Billa. Tomi está aquí.

Y así era, para Bill ahora todo estaría bien.

& Fin drabble 1 &

Notas finales: Bueno, algo básico, a los niños siempre le dicen al lápiz grafito o lápiz carbón, “lápiz de tareas”.

Escritora del fandom

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