«Tres días para San Valentín»

Día tres

& Domingo 14 de febrero &

A las 12.30, Tom llamó a la puerta de la pelinegra, con una sonrisa nerviosa. La chica abrió igual de sonriente y, sacando una pequeña mochila, salió de su casa de la mano del trenzado.

Te queda maravilloso el cabello ondulado —Elogió el mayor, acariciando levemente un mechón azabache.

Gracias, aunque pensé que te gustaba mi pelo liso —comentó ella, entrando al auto, por la puerta que él gentilmente había abierto.

Tras sentarse a su lado respondió—. En realidad, cualquier look que tengas te sienta bien, porque eres una preciosidad.

Tomi, a veces eres taaaan cursi —La pelinegra se acercó y le dio un beso en la mejilla.

Llévenos a donde le indiqué, por favor —pidió al taxista.

&

Al llegar al SPA japonés, tanto la pelinegra como Tom quedaron asombrados, el lugar te hacía recordar esos típicos baños termales de ese país, con los vapores elevándose y los ricos aromas a incienso mezclándose en el aire.

¡Wow! —exclamó emocionada la chica.

¡Wow! —Secundó el joven.

Tomaron la habitación previamente registrada y fueron guiados hasta ella, por una señora que vestía un hermoso kimono japonés.

¡Otra vez wow! —dijo BI, al entrar de lleno al cuarto.

Es enorme —agregó el trenzado.

Y es sólo para nosotros —comentó la chica alzando una ceja.

Ven aquí —Le llamó Tom y ambos se sentaron en la cama—. Feliz día de San Valentín —dijo mirándola directamente a los ojos—. Eres lo más maravilloso que tengo en la vida y quiero que sigas siendo parte de ella.

Y yo también te quiero en mi vida, Tomi —La pelinegra se acercó hasta sus labios y los rozó suavemente, soltando su respiración, mandándole corrientes eléctricas a su compañero.

Abrieron los ojos, así de cerca, y Tom no pudo evitarlo más, así que devoró los labios de la chica, quien le correspondió con ahínco y envolvió sus brazos en el cuello del otro, para profundizar el beso. Sus labios se separaron y sus lenguas de inmediato buscaron acción, entrelazándose y luchando por dominar.

La mente de BI, secretamente agradeció a Estella, por haber arruinado todas sus citas y gracias a ello, haber conservado su virginidad. Comprendía que eso era absurdo en los tiempos actuales, pero estaba feliz de poder compartir algo tan único con el ser al que amó desde que era una niña. No tenía miedo, al contrario, estaba ansiosa de poder entregarse a Tom, de sentir sus caricias, de sentirlo sobre su cuerpo y deseosa de tenerlo dentro de ella.

Jadeó sin poder evitarlo, cuando fue suavemente empujada sobre la cama, ella misma giró, para ya no seguir de lado, sino para sentir el cuerpo masculino de Tom sobre su delicada forma.

Mmm —Se le escapó y bajó una de sus delgadas manos, hasta el bien formado trasero del joven, quien al sentirle se detuvo.

BI… —dijo casi en un susurro, por su respiración agitada—. No tenemos que…

Ssshhh —Le calló la chica, poniendo su índice en sus labios—. Estoy lista.

Él sonrió, ahora todo había cambiado. Cuando se re-encontraron en Navidad, él no tenía nada claro en su vida, podía perder su trabajo, su mente estaba confusa y no quería arrastrar a BI a ese abismo de inseguridades. Pero ahora, todo era diferente, tenía un contrato laboral de lujo, y por sobre todo, sus sentimientos por la chica se habían intensificado muchísimo, ya no era sólo un rostro bonito y lindos recuerdos, BI era su diosa, el amor de su vida.

Te amo… —Confesó y la chica abrió sus hermosos ojos aún más—. Estoy enamorado de ti y ahora ya no hay razón para seguir ocultándolo. Te amo, BI.

Presa de la emoción, los ojos de la pelinegra se llenaron de lágrimas y asintió. Podía sentir en su corazón la sinceridad de sus palabras y estaba feliz.

Hey… —El trenzado le acarició la mejilla con el pulgar—. ¿Pensé que te haría feliz?

Claro, tontito, sabes que son de felicidad —Tom le dio un piquito y se acostó a su lado, abrazándola y acariciando su espalda.

Los brazos de la chica se aferraron al cuerpo masculino y enterró su rostro en aquel cuello que ella tanto amaba, besó allí y respiró profundamente, para calmarse.

Te amo tanto, Tomi —susurró, cuando se hubo calmado.

Y yo a ti, mi diosa.

Debo parecer un mapache —Rió ella—. Me limpiaré, dame un segundo.

Ella se levantó y cogiendo su bolsa, entró al baño.

Tom vio su figura desaparecer por la puerta y se sentó en la cama. Observó todo el lugar, en verdad era precioso y se percató de que tenía una botella de champagne en una mesita. Se acercó a ella y leyó la nota: “Cortesía de la casa”. Se sirvió una copa y esperó.

Terminó su trago y un sonido detrás suyo, le indicó que BI estaba lista, sin embargó, el que no estaba listo era él. Se quedó con el aire atrapado en su garganta y sacudió la cabeza. Ahí estaban de nuevo… sus fantasías.

Su dulce e ingenua BI, estaba de rodillas en el piso, cual gatita con sus orejitas puntiagudas. Su maquillaje, impecable como siempre, se veía más sexy que nunca, pero descendiendo por su escultural figura, Tom no podía creer que su mente le llevara a vestir a su “gatita” de esa manera, con esas ropas negras tan sensuales. Y su cabello, tuvo que tragar grueso, pues ese flequillo era el que más adoraba cuando era joven. Le encantaba cuando BI lo miraba a través de esa cortina negra, como si le espiara.

Meow —Ronroneó ella de manera sexy, acercándose hasta Tom, sobre sus extremidades, moviendo sus caderas y frotándose contra sus piernas.

¡BI! —Gritó el trenzado—. ¡Sal del baño, linda!

Meow, aquí estoy, tontito —respondió ella, alzándose lentamente—. Esta no es una de tus fantasías.

Tom sintió que todo su cuerpo se estremecía de placer, al ver a su diosa así de atrevida y más aun, cuando ella pasó la lengua por su sensible oído.

¿Por qué una gatita? —preguntó tontamente el chico.

Tuve una corazonada —contestó, aunque la verdad era que le había espiado y quiso hacer realidad su fantasía.

Oh Dios… —Gimió el mayor, al sentir que su entrepierna despertaba.

Bésame, Tomi —susurró la chica y acarició con su nariz la mejilla del mayor, quien la aprisionó en sus brazos y la besó.

BI correspondió el abrazo y paseó sus manos por toda la ancha espalda de su hombre, sintiendo que las ropas la ponían en desventaja. Así que con decisión, comenzó a quitar la cazadora de Tom, sin sentir ningún tipo de resistencia.

A la primera prenda, siguieron las demás, hasta que Tom se encontraba con el torso desnudo, sin zapatos y con las manos de BI, luchando con el cinturón de sus pantalones. Cuando por fin lo pudo quitar, la chica se puso de rodillas y lo bajó, pasando su mano por las piernas del trenzado, oyéndole gemir de puro gusto. Alzó su vista para encontrarse con los ojos del chico y llevó su mano a la erección cubierta por el bóxer. Palpó allí, sintiendo toda su virilidad y ella misma se excitó por hacerlo, bajando una de sus manos a su propio sexo, descubriendo lo mojada que se encontraba.

¿Es… estás segura? —preguntó Tom con la respiración agitada.

Claro que sí —Fue la respuesta.

Y en un rápido movimiento, ella le quitó todo. El miembro erguido de Tom palpitaba de anticipación y BI se quedó helada, le gustaba lo que veía, pero se sintió temerosa de proseguir. Notando su inseguridad, Tom le extendió su mano para ponerla de pie.

Te amo… —susurró, mirándola de frente. Ella asintió.

Él se acercó a sus labios y volvió a besarla, renovando los deseos de su cuerpo y pasó sus firmes manos por la pequeña cintura de la pelinegra, deleitándose con sus gemidos. Con suavidad se detuvo en el broche de su bra y lo quitó, desprendiéndose del abrazo, para poder observar cómo se deslizaba por los pálidos brazos de BI, hasta dejar sus redondos senos al descubierto. Vio como las mejillas de la chica se encendían y con su mano, levantó su delicada barbilla.

¿Estás bien? —indagó, con un rastro de preocupación en su voz.

Sí… —respondió ella, pero no se atrevía a levantar la mirada.

¿BI? —Ella le vio a los ojos y él comprendió—. ¿Tú no…? —La joven negó con la cabeza y Tom la acurrucó en su pecho, acariciando su espalda—. Comprenderé si no quieres hacerlo. Te amo, mi diosa.

Quiero hacerlo, Tomi. Quiero ser audaz y sexy, quiero que me desees, quiero serlo todo para ti —Soltó ella, y se aferró más a su abrazo, recordando a las mujeres atrevidas que le coquetearon a su Tomi.

Y lo eres, preciosa. Eres lo más importante en mi vida, ahora lo sé —Él se separó para verle a los ojos—. Pero si aún no estás lista, yo sabré esperar.

Tengo 18, Tomi, soy mayor de edad, y quiero estar contigo —Se volvió a sonrojar—. Pero no sé cómo.

Te enseñaré —Besó la punta de su nariz—. ¿Quieres?

Sí… lo deseo tanto, siempre lo quise, contigo… sólo contigo.

Tom no la dejó continuar y se apoderó de sus cálidos labios. Avanzó con ella hasta la cama y la depositó suavemente ahí, apoyando su peso en uno de sus brazos, para seguir besándola, lo que más quería en esos momentos, era quitarle los nervios a su diosa.

Al escucharla gemir, sonrió y dejó sus labios para descender hasta su cuello y lamer allí, cosa que le otorgó más jadeos de la pelinegra. Una de sus manos viajó hasta esos redondos senos que tantas veces le hicieron fantasear, masajeando con suavidad, sintiendo su volumen y excitándose más por ello. Dejó su labor, para proseguir con su descenso y saborear con su lengua, lo que su mano previamente acariciaba.

Aahh, Tomi —Soltó la chica, arqueándose ante tan deliciosos toques.

El trenzado siguió utilizando su boca y bajó su mano hasta la entrepierna de BI, cubierta aún por la sexy pantaleta negra, tocando allí con suavidad, tentando y disfrutando al sentir la humedad que aumentaba con cada nueva caricia. Rodeó con su mano, hasta apretar las pequeñas nalgas de la morena, cosa que causó un temblor en su miembro ante la expectación.

Con sumo cuidado, comenzó a tirar la única prenda que separaba sus cuerpos y BI le ayudó, alzando sus caderas. La erección de Tom se frotó contra el cuerpo de la chica, quien instintivamente abrió sus delicadas piernas, ansiosa por sentirlo.

¿Qué haces? —preguntó la pelinegra, al ver que Tom se levantaba de la cama.

Usaré protección —Ella sonrió y negó con la cabeza.

Ven Tomi, no es necesario —llamó y el trenzado regresó a su lado—. Soy virgen y tú no estás enfermo.

¿Embarazo? —Soltó en forma de pregunta.

Tengo tratamiento —respondió, cosa que impactó al mayor.

¿Por qué?

Es una larga historia —Ella se aferró a su cuerpo, dando el tema por zanjado—. Quiero sentirte por completo.

Y yo quiero derramarme en tu interior —Confesó Tom, y sintiendo que su respuesta había sonado guarra, quiso disculparse, pero BI no le permitió seguir hablando.

Sus cuerpos se entrelazaron en un abrazo, y Bill pudo sentir todo el miembro de Tom en su clítoris, el roce era tan exquisito, que sentía que moriría. Tom movió una de las piernas de la chica y volvió a bajar su mano, tocando allí, sintiendo si la humedad era suficiente para permitirle entrar sin dañarla.

Mmm —Gimoteó ella.

Seré cuidadoso —Prometió.

Acomodándose entre sus piernas, Tom guió su masculinidad hasta la cálida entrada y comenzó a presionar… lentamente.

BI respiró hondo y sintió el inicio de la penetración. Abrió los ojos y vio que Tom estaba sumamente concentrado en no dañarla, sonrió por ello y se relajó. No era tan doloroso como su madre le había contado, estaba tan caliente que sentía que explotaría, y Tom estaba llenándola de combustible, para que finalmente estallara de placer. Cuando por fin entró del todo, pudo ver que los hombros de Tom se relajaban.

¿Estás bien? —preguntó preocupado, casi temeroso.

Perfectamente.

El chico no quería hacer movimientos bruscos, para no provocarle dolor a su BI, pero al contrario de lo que esperaba, la chica se veía bien, contenta. Sintió como de pronto ella se apretó contra su miembro y gruñó.

Vamos, Tomi. Hazme el amor.

Esa era una petición que jamás dejaría pasar y se acercó para besar a su pelinegra, comenzando a embestirla suavemente. BI se aferró a sus hombros, abriendo más sus piernas para acomodarse y disfrutar del peso de su compañero sobre su cuerpo, y al hacer esto, Tom logró llegar a un lugar que le causó mil mariposas en su bajo vientre.

Aahh —Gimió muy alto.

Tom volvió a golpear allí y BI descubrió por qué sus amigas, aun siendo jóvenes, disfrutaban tanto del sexo. Era increíble, sentir el aroma de tu pareja envolviéndote por completo, sentir su cuerpo pegado al tuyo, sentir que ambos estaban unidos, formando una sola persona, además del placer indescriptible de sentirte llena de un miembro palpitante que te proporcionaba esa deleitante experiencia. Era fabuloso.

Aferró sus manos a la espalda de Tom, urgiéndole a ir más rápido y profundo, gozando de escuchar los sonidos que sus cuerpos emitían al unirse de esa forma nueva para ella.

Aahh Tomi.

¿Estás bien?

Claro que sí. Vas… vas… de maravilla —Logró decir entre jadeos.

Sus respiraciones estaban totalmente entrecortadas y Tom aumentó el ritmo, perdiéndose también en su propio placer, buscando la tan anhelada liberación y por un segundo temió acabar, sin satisfacer del todo a su chica.

Oh, Dios mío, Tomi… —Gimoteó ella, dándole la clave que él esperaba.

Se meció sobre su cuerpo frenéticamente hasta que ella se apretó contra su pene, había alcanzado su clímax y con ese estímulo Tom embistió todavía más duro, sintiendo que su miembro era comprimido por las aterciopeladas paredes, logrando lo que él también buscaba, el orgasmo.

BI abrió grandemente los ojos, viendo como Tom cerraba los ojos por el placer, sintió como su interior era llenado por algo cálido y húmedo. Sonrió, era la experiencia más maravillosa que había tenido en la vida. Alzó los brazos, pidiendo la compañía de su trenzado, quien se aferró a ella, respirando con dificultad.

Te amo tanto, Tomi.

Y… y… yo también —respondió apenas.

A medida que sus pulmones se llenaban de aire y sus cuerpos se relajaban, sus ojos se cerraron, llevándolos a ambos a un sueño apacible y lleno de nuevos horizontes.

&

Por la mañana, Tom abrió los ojos, pensando que había tenido la fantasía más hermosa de toda su vida y suspiró, dibujando una sonrisa en su rostro.

Mmm, buenos días —Saludó BI, girando en el abrazo, para pegar sus desnudos senos en el pecho del trenzado.

Oh, Dios mío, no fue un sueño —susurró, acercando su cara a la chica y robándole un beso, el cual se volvió intenso, logrando despertar nuevamente el deseo en su entrepierna—. Mi diosa, no sé si ahora estaré curado de las fantasías o tendré más que antes.

BI le dio como respuesta, un nuevo beso, subiéndose sobre su cuerpo y frotándose deliciosamente sobre su creciente erección. Con la misma pasión y cariño de la noche anterior, la pareja volvió a fundirse en una sola alma, disfrutando de la pasión, hasta lograr un orgasmo magnífico.

Aún jadeante, BI miró el reloj y comentó—. Me daré una ducha, para que podamos disfrutar de este lugar —Y tomando una playera que ella guardaba en su bolsa, se cubrió apenas, logrando sorprender una vez más a Tom.

No me dirás que esa playera es…

Exacto —dijo ella, mordiéndose el dedo en una forma, que a Tom se le antojó demasiado sexy.

Es la que intercambié con el capitán de basquetbol aquella vez que ganamos y YO me volví capitán de MI equipo —su voz sonó emocionada.

Me la diste por…

Porque tú me regalaste un “beso de la victoria” —Sonrió al recordarlo—. En esos momentos, todo lo que la abuela predijo sobre nosotros, se hizo realidad.

Ese fue el primer beso que le di a un chico.

Claro, eras una niña… MI pequeña —Ella llevó la otra mano a sus nalgas y la acarició.

Ya no soy tan pequeña, ¿sabes? —Alzó una ceja—. ¿Te bañas conmigo?

Juraría que esta es otra de mis fantasías —comentó el trenzado, pensativo.

No lo es, estoy justo aquí. ¿Vienes conmigo?

Por supuesto —De un salto, Tom salió de la cama y la siguió hasta la ducha. Donde una vez más, hicieron el amor.

&

Después de salir de la habitación, los chicos pidieron unos masajes relajantes, que lejos de relajarlos, sólo los excitaban más, al tenerse tan cerca el uno al otro. Así que con un final bastante abrupto, salieron corriendo de allí, para volver a amarse en su cuarto.

Entre beso y beso, Tom miró el reloj en la pared y suspiró.

Debo regresar esta tarde, cielo.

Me lo imaginaba —contestó ella, en forma comprensiva.

Pero antes de irme, tengo algo que darte —Se sentó en la cama y buscó en la mesita de noche, lo que había guardado previamente—. Toma esto.

BI recibió la cajita y la abrió, soltando un suspiro de sorpresa y emoción.

Era un colgante con forma de mariposa, uno que ella adoraba, pues ese pequeño detalle era, según la abuela de Tom, un emblema de belleza y fertilidad para ella, un símbolo del amor.

¿Cómo lo supiste? —preguntó curiosa y sorprendida.

La señora Craff, ella me ayudó con todas las direcciones y las ideas para este día. Es una mujer muy importante ahora —dijo con aire enigmático y BI soltó una risita, pues había sentido celos de ella, sin saber que estaba abogando por su amor con Tom.

Mi diosa, escúchame —pidió y cambió su rostro a uno de total seriedad—. Este regalo es un colgante, pues aún hay muchas cosas que desconozco de ti, por todo el tiempo que perdí huyendo de mis sentimientos.

Oh, Tomi…

Quiero contarte, que en mi trabajo he logrado llegar a ocupar un lugar importante, ya no estoy sobre arenas movedizas. Y puesto que ahora he sentado cabeza, quiero que tú estés a mi lado —La chica contuvo la respiración—. ¿Quieres ser mi novia?

Ella asintió, sus ojos brillantes por la emoción y unas traviesas lágrimas—. Sí, Tomi.

El trenzado la abrazó y luego le ayudó a abrochar su obsequio.

Quiero que termines tus estudios y regreses a casa, BI —agregó él, buscando su mirada—. Podré ayudarte con la carrera que escojas, pero que sea en mi ciudad, quiero que apenas llegues allá, vivas conmigo. Ya no quiero perder más tiempo. Para que pronto, en lugar de un colgante, pueda obsequiarte un anillo de compromiso. Quiero amarte para siempre

Y yo quiero que me ames, Tomi.

Se fundieron en un dulce beso, lleno de ternura y emoción.

Pero el tiempo transcurría y el trenzado tenía un avión que tomar. BI lo acompañó al aeropuerto y con tristeza se dijeron un “hasta luego”, pues ya tenían una promesa que cumplir, un sueño que anhelar, una vida que vivir… juntos.

F I N

¿Qué les pareció? Y aprovecho de contarles que haré una última secuela de este fic. Así no se quedarían en sólo una promesa, sino que verían si Tom logra superar sus fantasías y vivir en la vida real con BI. Comenten y sonrían mucho >_<

por MizukyChan

Escritora del fandom

2 comentario en “Día tres”

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