I need you 18

«I need you» Fic de Millah

Capítulo 18

Aun quedaba media hora para que se terminara el turno de Bill y no tenía ganas de comer, así  que se quedó afuera para pasar el rato mientras hablaba con sus hijos por celular y se paseaba con lentitud echando vistazos hacia adentro del local.

Sin darse cuenta de que la hora había pasado, escuchó unos pasos acercarse y detenerse detrás de él. Volteó y vio con asombro que era Bill quien le sonreía mientras le miraba fijamente. Le devolvió la sonrisa y torpemente levantó el ramo de flores, poniéndolo tan cerca del rostro del pelinegro que este tuvo que echarse hacia atrás.

 

-Lo siento -se disculpó tiernamente -son para ti.

 

Bill lo recibió sin dudar -son hermosas -dijo mientras aspiraba su aroma – huelen delicioso, gracias.

 

-No hay de que -dijo Tom sonrojado como si fuera la primera vez que tuviera ese gesto con Bill. De hecho, si lo era. Era la primera vez que le regalaba algo sin miedo a que lo descubrieran.

 

-Caminemos -le invitó el pelinegro.

 

Mientras caminaban Bill notó que Tom estaba muy callado, triste y algo preocupado. Y por primera vez después de tantos días en los que solo Tom le demostraba afecto, él le detuvo por el brazo suavemente y le levantó el  rostro con su mano libre para mirarlo a los ojos.

 

-¿Te pasa algo?… estás muy callado.

 

-No… nada -mintió para no darle preocupaciones.

 

-Pero tus ojos me dicen lo contrario- insistió acariciando su mejilla.

 

Tom solo cerró sus ojos e intentó no dejar salir una lágrima pero el esfuerzo no resultó y una muy gruesa resbaló por su mejilla, la misma en donde Bill le estaba acariciando.

 

-¿Por qué lloras? -preguntó con un nudo en la garganta.

 

El rubio no contestó nada. En su lugar se apegó a Bill en busca de consuelo, quien le respondió inmediatamente con un abrazo, sintiendo el cuerpo de Tom temblar no pudo resistirse a dejar un beso tibio sobre su mejilla húmeda, e invitarle a hablar en su departamento.

 

Tom se asombró por la invitación, asintió sin hablar y solo se separó cuando Bill le apresuró para irse.

 

Secó sus lágrimas y caminaron juntos hasta el auto, mientras el rubio conducía Bill le indicaba el camino.

 

Al llegar y entrar al lugar Tom quedó pasmado. A su mente llegó el  recuerdo de la primera vez que le visitó en su antiguo departamento y sintió que el lugar era frío y solitario. Lo mismo  sintió al entrar ahí, pero este lugar era aun más frío y deprimente que el departamento anterior.

 

Observó el lugar de esquina a esquina y nada en lo absoluto le parecía más horrible que ese lugar, ensimismado en sus pensamientos no había escuchado una sola palabra de lo que Bill le estaba diciendo.

 

-¿Tom? -le llamó el pelinegro chasqueando sus dedos.

 

-¿Ahh? – fue la forma de responderle.

 

-Te decía que es mejor que hablemos en mi  habitación, ahí es más cálido -le dijo al adivinar sus pensamientos. Tom le siguió y entraron juntos a la pequeña habitación.

 

Se sentaron en la cama frente a frente y comenzaron a hablar.

 

-Dime por que llorabas –Bill posó su mano sobre la de Tom.

 

-Por muchas cosas -dijo el rubio bajando la mirada – hoy en la mañana Marla se puso como loca porque Nicholas pronunció tu nombre. Se puso histérica y rompió todo lo que pudo.

 

-¿Aun está…?

 

-Loca. Si -suspiró Tom -los niños están viviendo con mi madre por su seguridad. La casa está casi vacía.

 

-Vaya, lo siento mucho Tom -le acarició la espalda -pero las cosas materiales se recuperan, lo importante es que los niños estén bien y…

 

-¡No es eso lo que me importa! -se levantó repentinamente molesto -es decir… mis hijos están  bien y no tengo que preocuparme mucho por ellos ahora… estoy así por ti, porque me haces falta -sollozó -me haces tanta falta Bill, no sabes cuanta -volvió a sentarse.

 

-Tom…yo, no se que decir…

 

-Di que me amas y que volverás conmigo -le pidió mirándolo a los ojos mientras tomaba sus manos.

 

Bill soltó sus manos, se levantó y le habló dándole la espalda -ya te dije que no y no intentes chantajearme con tus lagrimas- se cruzó de brazos cual niño berrinchudo.

 

-¡¿Pero que dices?! -le gritó levantándose y parándose detrás de él.

 

-Ya te di mis razones -le respondió sin voltearse.

 

Tom le tomó por los brazos y lo hizo voltear con un poco de brusquedad – entonces dime que tengo que hacer para que vuelvas a confiar en mi…dímelo -le suplicó sin soltarlo.

 

Bill lloró sin poder evitarlo, no podía responder porque el llanto no se lo permitía. Además se sentía un completo idiota porque en el fondo de su corazón no tenía razones suficientes como para seguir negándose a Tom. Deseaba poder decirle que si, que volvieran en ese mismo instante, miraba la cama y miraba a Tom y se llevaba las manos a la cara con desesperación, deseaba yacer bajo su cuerpo en ese mismo momento…pero no. Aun no, era demasiado pronto.

 

-¿Qué piensas Bill?…ya dime qué tengo que hacer por favor -lloró con tanto dolor que no pudo  sostenerse y se dejó caer sobre la cama.

 

Esa visión de Tom completamente vulnerable y débil le dio un vuelco en el  corazón ¿Quién era él para hacerle sufrir tanto? ¿Por qué dejaba que siguiera pasando el tiempo si él también moría por volver con él? negó con la cabeza ante sus propios pensamientos y se arrodilló frente a Tom.

 

-No tienes que hacer nada Tomi… porque ya has hecho suficiente.

 

El rubio levantó su mirada y la clavó en la de Bill -¿Cómo? -preguntó sin creerse lo que había escuchado.

 

-Me has demostrado con creces cuanto me amas. Te juro que creí que al segundo rechazo mandarías todo a la mierda y te olvidarías de mí -le confesó con los ojitos brillosos.

 

-Jamás hubiera hecho eso. Lo habría intentado hasta más allá del cansancio porque te amo, porque no puedo vivir sin ti…y porque te necesito.

 

Bill sonrió y se levantó llevándolo hacia atrás en la cama, secó sus lágrimas con sus manos y le besó suavemente en los labios, arrancándole un suspiro cuando se separó de él – pero vamos a ir con calma -le advirtió.

 

El rubio comprendió y no puso excusa alguna. Estaba bien recomenzar así, lentamente, porque debían pensar muy bien en las decisiones que esta vez tomarían y no actuar sin pensar en las consecuencias. Pero aunque lo intentaron y suplicaron por fuerzas que les ayudaran a resistirse… no pudieron. A los pocos segundos de decidir que tomarían las cosas con calma ya estaban  besándose apasionadamente y rodando sobre la cama.

 

Sin darse cuenta, en unos pocos minutos ambos ya estaban completamente desnudos.

 

No dejaban de besarse mientras que con sus manos recorrían impacientes sus cuerpos. Hasta que Bill bajó su mano derecha y llegó por fin hasta el miembro creciente de Tom, envolviéndolo y recorriéndolo con sutiles pero placenteros movimientos que le arrancaban al rubio fuertes gemidos, los cuales subieron el volumen cuando el pelinegro comenzó a descender con su  boca por el abdomen del rubio llegando hasta su propósito. Recorrió con su lengua toda la longitud del miembro de su amante desde la base hasta la punta y de nuevo hasta la base dándole mordisquitos que hicieron al miembro crecer frente a sus ojos. Volvió a subir lamiéndolo hasta llegar nuevamente a la punta, llenándolo de humedad hasta meterlo en su boca sin previo  aviso. Y empezó a chuparlo lentamente, devorándolo por completo, haciéndole sentir unos espasmos que estaba seguro llevaría a Tom al orgasmo en cualquier momento. Entonces se detuvo y subió pasando la lengua por esa piel suave y bañada en sudor. Cuando llegó arriba, atrapó la boca del rubio quitándole el aliento, metiendo su lengua en profundidad. Tom le imitó y entonces ambas lenguas se unieron en una danza de húmedos sabores. Se separaron solo para reclamar por aire.

 

Es el momento en que Tom aprovecha para bajar un poco y lamer aquellos duros y rosados pezones, pasa la lengua por uno mientras que con dos de sus dedos pellizca suavemente el otro, haciendo que Bill se arqueara y gimiera pidiéndole que le hiciera el amor de una vez.

 

Tom le sonríe y niega con la cabeza -aun no estás preparado, «vamos con calma» –le recordó recibiendo una sonrisa juguetona por parte de Bill.

 

Volvió a besarle y entre aquel erótico juego de lenguas, metió dos de sus dedos y los ensalivó para posarlos luego en la entrada del pelinegro, que ya estaba húmeda por el sudor, lo cual le facilitó el trabajo a Tom. Bill los recibió dejando escapar un bullicioso gemido. Y después de eso ya estaba listo para recibir algo más grueso…y duro.

 

Entonces Tom no le hizo esperar. Se tumbó en la cama boca arriba, permitiéndole al pelinegro  subirse sobre él, quien guió el pene del rubio hasta su hendidura y se fue deslizando por el hasta tenerlo por completo en su interior. Y empezó a subir y bajar lentamente sintiendo como el  duro miembro de Tom palpitaba dentro de él y amenazaba con explotar en cualquier momento. Al oírle gemir y tomar sus caderas para acelerar el ritmo, Bill le detuvo.

 

-Aun no… ahora te toca a ti -le dijo sensualmente mientras se inclinaba para besarle y luego se retiraba para apoyarse en la cama con la espalda arqueada y el  trasero alzado invitándole a entrar una vez mas. Rápidamente Tom se puso detrás de él y con ayuda de su mano le penetró y le envistió suavemente, acelerando el ritmo a medida que Bill gemía y suplicaba por más. Las envestidas aceleraron haciéndolas cada vez más fuertes y profundas. Ya no podía resistirlo más, llevó una mano hasta el pene de Bill y lo masajeó para ayudarle, compartiendo unos segundos después los más deliciosos orgasmos de sus vidas.

 

Luego de derramarse dentro de Bill y este sobre la cama se dejaron caer aun sin separarse, jadeando mientras normalizaban lentamente la respiración.

 

Tom salió de Bill y se tumbó a su lado besándolo apasionadamente mientras le agradecía entre beso y beso por aquella segunda oportunidad…y por esa maravillosa reconciliación.

Continúa…

Gracias por leer y les aviso que ya falta poquisimo para el final. Besos.

Escritora del Fandom

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