«Reverse III» Fic de Alter Saber
Capítulo 71: Legado
«Cuando la muerte me mire a los ojos desafiante y me diga –Ha llegado tu hora-. Yo la miraré y le diré: Has llegado tarde, ya he vivido»
(El poeta confuso)
.
Sentía la pesadez de mi cuerpo…
Trataba de abrir los ojos, pero, no lograba abrirlos…
Era muy complicado…
A lo lejos, escuchaba la conversación de alguien:
– ¿Su vida corre peligro?
– Gracias a que lo trajiste a tiempo, pudimos controlar la hemorragia.
– ¿Tardará en recuperarse?
– Debemos inmovilizar su hombro, y tendrá que recibir fisioterapia, pero, podrá moverse sin contratiempos.
– Es un alivio.
– ¿Usted se encuentra bien?
– Ah, sí, esta sangre es de él.
– Ya veo. ¿Pasara a verlo?
– ¿No está dormido?
– No, está despierto.
– De acuerdo, y gracias.
– Con gusto.
– Por cierto, ¿Qué hay del otro paciente?
– La fractura de su cuello tuvo complicaciones, y lograr restablecerlo va a ser complejo, pero, si sigue las instrucciones; también podrá moverse.
– Entiendo.
– Bien.
Reconocía esa voz, era Kong…
Pero, ¿Qué había sucedido?
¿No se suponía que lo de Karl estaba acabado?
Entonces, ¿Por qué me encuentro aquí?
Con lentitud, abrí mis ojos, y me di cuenta de que me encontraba tendido en una camilla del Hospital…
A mi lado, estaba él…
Su rostro se tranquilizó cuando me vio despierto…
– ¿Todo bien?
– Siento que tengo ladrillos por todo el cuerpo.
– Bueno, recibiste un disparo en el hombro ¿Qué esperabas?
– ¿En el hombro?
Dirigí mi mirada hasta la parte señalada, y en efecto, la zona se encontraba vendada por completo; sentía que no podía realizar ninguna clase de movimiento; dolía como nunca…
Ahora que lo pienso…
Si el impacto hubiese sido cerca de la aorta, no estaría aquí, contando la historia…
Había algo que no me cuadraba del todo…
Yo, estaba seguro que el disparo venia en dirección a mi cabeza…
¿Entonces?
– Si, por eso, debes guardar reposo.
– ¿Bill? ¿Andreas?
– Ellos están bien, se fueron de Stuttgart justo como lo planeaste.
Por lo menos, sabía que ellos se encontraban a salvo…
¡Lo había conseguido!
– ¿Tú me cubriste?
– ¿Cómo?
– ¿Tú estuviste allí, verdad?
– Si.
– ¿Cómo sabias donde estaríamos?
– Bueno, era obvio; ustedes terminarían todo, justo, donde empezó.
– Ummm.
– Los seguí durante el enfrentamiento, y a lo lejos vislumbre a Black; algo me decía que eso no iba a terminar del todo bien; me escondí tras las sombras y espere a que disparara para moverte.
– ¿Por qué lo hiciste?
– Te lo debía, por mi madre.
¿Se enteró de eso?
Al menos, algo de lo que había hecho en Stuttgart, sirvió para este momento.
Sin embargo, me aturdía un aspecto en particular…
– ¿Y Black?
– Él está bien, es sólo que, su tiempo de recuperación durara un poco más.
– ¿Hablaste con él?
– Si.
– ¿Qué te dijo?
– En resumen, que saber lo que iba a suceder, le provoco un arranque de ira monumental; y al ver que había llegado demasiado tarde como para proteger a Karl; lo sumió en una desesperación tan palpable que sin pensarlo mucho, activo el gatillo.
– ¿Cómo se escapó del Hospital? Me refiero a que él estaba en cuidados intensivos.
– Esa fue la razón de su demora; tuvo que esperar al cambio de turno, donde todos los doctores y enfermeras están reportando informes, para salir sin ser descubierto.
– ¡Increíble!
– Si, lo bueno es que al llevar el cuello ortopédico, pues, disminuyo el riesgo de que la médula ósea sufriera alguna clase de perturbación.
– Igual, tuvo que moverse muy rápido para llegar minutos después de haber finalizado con Karl.
– Sí, pero, no le importó.
– Eso veo.
Black demostró con creces por qué siempre fue el hombre de confianza de Karl…
Tan leal, que estaba dispuesto a arriesgar lo poco que quedaba de si, para salvar al único que ha considerado como su amigo.
Coloco en riesgo la posibilidad de volver a caminar…
¡Eso sí que es algo jodido!
Nunca había tenido un conflicto con Black, pues él, parecía ser alguien más bien tranquilo, pero, la manera en la que corrió para defender a Karl; era un sucedo digno de admiración y reconocimiento.
Ojalá, el haberme disparado, descargara un poco el sufrimiento que estaba padeciendo por la muerte de su hermano…
– ¿Qué harás?
– ¿Tú que crees? ¡Me largo de aquí!
– Entiendo.
– ¿Kong?
– ¿Ummm?
– Gracias.
No necesitaba detenerme a pensarlo…
Kong había tomado aún más precauciones que yo…
Hasta no asegurarse de que en efecto, el conflicto había terminado; no pensó en retirarse…
¿Quién iba a imaginarlo?
Aquel que estaba amenazado, me retribuía como si sintiera respeto por lo que mi existencia representaba.
– Claro.
– Sabes que tú hija y familia están bien, ¿Verdad?
– Lo sé, Sara está feliz, no para de hablar sobre lo hermoso que es Frankfurt.
– Ya veo.
– ¿Por qué me mentiste?
– No tenía un seguro; nada que me certificara que tú seguirías mis órdenes sin refutar; entonces, lleve a tu familia fuera de aquí para que pudieras moverte sin preocupaciones y así, contribuir a mi plan.
– ¿Por qué pensaste que no te obedecería?
– Nunca tuvimos una relación cercana, de hecho, casi ni hablábamos.
– Pero, yo siempre te respete, Tom.
– ¿Cómo?
– Veras, cuando llegaste con la escasa edad de 15 años y fui testigo de tus destrezas en el campo; y aún más en los negocios, quedé fascinado; no podía entender como existía gente capaz de hacer las proezas que tú; pero, luego con el tiempo, entendí que no se trataba de muchos; eras sólo tú el que podía alcanzar los objetivos por inalcanzables que fueran.
Eso en definitiva sí que no me lo esperaba…
Desde un inicio, Kong había demostrado ser alguien distante, por eso, no intime con él lo suficiente; pero que, me reconociera como su líder, era una completa sorpresa; pensaba que su lealtad estaba junto a Karl.
– Comprendo.
– Habría estado bien, si hubieses decidió quedarte; quizás, contigo, las cosas serían diferentes en Stuttgart.
– Sí, pero, yo no pertenezco aquí, nunca fui parte de esto; sólo, me vi obligado a adaptarme.
– ¿Harás algo con Black?
– ¿Qué? No, nada de eso; es decir, entiendo su proceder, y la verdad es que, el conflicto termino ayer.
– ¿Renunciaras?
– Jajaja, ¿Acaso me quieres como tú Rey?
– No estaría mal…
– No, mi vida está al lado de otra persona, él me espera y yo no veo la hora de encontrarme de nuevo junto a Bill.
– Es alguien muy particular.
– Si, en eso, tienes razón; de hecho, cuando lo conocí, lo confundí con una mujer.
– ¡Qué insulto!
– No fue mi intención, sus facciones son mis delicadas, además, la inocencia de sus ojos, lo hacían ver un tanto afeminado.
– ¿Se enojó?
– ¿Tú que crees? No llevábamos dos minutos de conocernos, y ya estábamos discutiendo. Él es la única persona que me ha enfrentado con todo su ser, y termino ganándose lo poco que tengo para ofrecerle.
– Es extraño escucharte hablar de esa manera tan…
– ¿Humana?
– Bueno, sí.
– Es porque él es quien me regresa esa sensibilidad, por eso, no puedo dejarle ir, aunque quiera.
– Comprendo.
– Bueno, ayúdame.
– ¿Qué?
– Me voy a quitar todo esto.
– Tom, aun no estás en condiciones…
– Me voy hoy mismo, ya no quiero permanecer aquí.
– Ya va, ya va.
La enfermera que ingresó se alertó de inmediato por mi intento de huida; pero, luego de una calurosa discusión, salí de esa habitación; no iba prolongar mi estancia en Stuttgart; cuando llegara a Frankfurt tomaría las medidas necesarias para salvaguardar mi salud.
No obstante, antes de retirarme por completo de aquella ciudad; quise, resarcir algunos malentendidos con él…
Su habitación era la 302, subí hasta la tercera planta y camine hasta allí; al ingresar, sus ojos se abrieron con asombro, como si creyera que yo venía por revancha, pero la verdad, era que, el asunto de mi visita era una cuestión diferente.
– No te muevas, no pienso armar una disputa, sólo quiero que hablemos.
– ¿Hablar?
– Aunque suene extraño, ese es mi cometido.
– ¿Sobre qué?
– Dime, ¿Por qué lo hiciste, Black? Karl tuvo que haberte dejado en claro que no deseaba que nadie se involucrara en nuestro duelo, ¿Entonces?
– Quizás, tú no lo entiendas, pero, él es lo único que yo he tenido desde los 6 años; no deseaba perderlo, y menos de una forma tan cruel como el asesinato a causa de tu furia.
– ¿Quieres saber algo?
– ¿Qué?
– Yo no lo mate.
– ¿CÓMO?
– Hey, sin exaltarte, tómalo con calma.
– Pero…
– Si, logré herirlo, y de verdad pensaba acabar con él; pero, Karl quiso finalizar con su vida por sus propios medios y yo respete esa decisión.
– ¿Qué fue lo que sucedió?
– Ummm, él se acercó al acantilado cerca de «La Jaula», y antes de lanzarse por el precipicio, se disculpó conmigo.
– ¿Lo hizo?
– Si.
– ¿Le perdonaste?
– Si.
– ¿Por qué?
– Parecía como si él necesitara mi aprobación para descansar en paz; entonces, no quise atormentarle y le hice saber que lo perdonaba.
– Entiendo…
– Por eso, hay algo que quiero preguntarte.
– ¿Qué?
– ¿Seguirás su camino?
– ¿Te refieres a encargarme de Stuttgart?
– Si.
– Se lo prometí a Karl.
– Entonces, lo harás…
– Lo haré.
– Bien, he tomado mi decisión.
– ¿Cuál?
– Te dejaré mi legado.
– ¿Tú legado…?
Cogí mi celular, y les llame:
– ¿Jefe?
– Albert, quiero que me escuches con suma atención.
– ¿Señor?
– Hoy, partiré de Stuttgart hacia mi hogar.
– Sí, Señor.
– Pero, he dejado un sucesor.
El rostro de Black estaba conmocionado por mi declaración…
– ¿Quién es?
– Black.
– ¿El compañero de Karl?
– Si.
– ¿Usted está seguro?
– Él tiene lo necesario para gobernar el territorio, conoce las movidas, su juicio es recto, su intelecto representativo; pero sobre todo, sabe lo que significa ser leal.
– De acuerdo.
– Sírvanle, con la fidelidad que me han seguido a mí; es mi deseo.
– Si, Jefe.
– Confió plenamente en que sacaran esta ciudad del sumidero en el que se encuentra; pero, no permitan que los pisoteen.
– Sí, Señor.
– ¿Albert?
– ¿Jefe?
– Enorgullézcanme.
– Será un honor, Mi Rey.
Finalicé la llamada, y me dirigí de nuevo a él…
– Después de ese voto de confianza, no puedes hacerme quedar mal, eh.
– Tom…
– Mis chicos tienen potencial, te seguirán hasta el final de tus días, no les falles, Black; son lo mejor de Stuttgart.
– ¿Seguro?
– Sé que puedes, quizás, los visite después para ver cómo les va con todo.
– Yo…
– Trabaja junto a Kong, aprovechen el potencial de la Red, expándanse, y si pueden, ayuden a las personas restantes, denles los recursos para tener una existencia digna.
– Si…
– Ustedes no son animales; son personas con menos posibilidades, pero si no tienen la oportunidad, ¡Atraviesen ese muro y forjen su propio camino!
– Si.
– Espero que, las cosas fluyan a tu favor.
– Si.
– Me retiro, los mejores deseos, Black.
Comencé mi caminata hasta la salida, cuando escuche su última frase:
– «Te doy mi palabra, y si esta te falla, que el Rey haga justicia sobre mí»
Sonreí para mis adentros…
La citación del Juramento…
La prueba fehaciente de compromiso y entrega a la causa…
Descendí por las escaleras, y en la entrada, se encontraba Kong con mis pertenencias; las tomé en mis manos, me despedí de él y me dirigí hasta El Puerto, era momento de partir…
Nuestro reencuentro…
¡Estaré contigo, en la puesta del Sol!
Mi pequeño…
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Seguimos a aquellos tipos que parecían ser enviados de Tom; nos colocamos los trajes, y salimos tras su recorrido…
Corríamos entre las calles, para evitar el contacto con otras personas que se encontraban cerca de allí, pasábamos callejones, nos infiltrábamos a través de los muros de metal, y continuábamos nuestro camino, hasta dar con la calle que nos llevaría cerca del puerto; donde, en suposición, nos esperaba alguien.
Cruzamos por una zona cercana a una arena enorme, que parecía ser un sitio de guerra…
Algo se instauro en mí…
Una sensación de resignación…
Como si estuviese abandonando lo que fuera que tuviese pensado…
Entonces, me percaté de que no se trataba de mí…
Empecé a buscar con mi mirada…
Él tiene que estar cerca de aquí…
¿Estará en peligro?
Y entonces, mis ojos viajaron hasta el final de aquella esquina, donde se encontraban dos personas, una en frente de la otra; alguien amenazaba al otro con una pistola, y por la serenidad de esa postura, creí que se trataba de…
¡NO, NO, NO!
¡NOOOOOOOOOOOOO!
Me quite la máscara de inmediato, para cerciorarme de que no se trataba de él; no podía ser Tom…
Él me había prometido que nos iríamos juntos…
Él me lo dijo…
¡Tú no vas a dejarme!
¡No lo harás!
Estoy encadenado a ti, ¿Lo recuerdas?
¿Cómo crees que voy a vivir sin ti?
Él, inmutable, imperturbable, sin prisa; sólo pronunció unas palabras de despedida…
– Cumple tu promesa, Andy.
Sin darme cuenta, Andreas me llevaba cargado y corría en dirección al puerto…
¡Me había mentido!
– SUÉLTAME, BÁJAME YA MISMO, TÚ ERES UN MALDITO MENTIROSO; NO PIENSO DEJARLO, YO NO…
Escuché el estallido del arma activada…
Mis sentidos se perdieron de horizonte…
Ese sonido resonaba con tanta fuerza en mis oídos…
Como un eco que no se quitaría nunca…
Sería mi perdición…
Golpeaba a Andreas con toda mi fuerza, pero, no podía llorar; mi pecho estaba muy apretado y la respiración comenzó a costarme…
No podía recibir el oxígeno…
¡Perdí el conocimiento!
Mi cuerpo tardó en reaccionar, pero, mis ojos se abrieron de inmediato; sentía un escozor fuerte en mí ser…
Como si un enorme vacío se hubiese formado…
Y entonces, caí en la cruda realidad…
Me levanté de la cama, y camine hacia la puerta; sin embargo, al salir, me di cuenta que no estaba en casa, parecía ser una especie de ¿Barco?
¿Estábamos en el mar?
Camine por el pasillo, y salí a cubierta; allí encontré a Andreas, viendo hacia el horizonte, con la vista más que perdida, entonces, inundado por el resentimiento de una traición; corrí hasta él y me lancé encima.
Me senté a horcajadas de él…
Uno, dos, tres, cuatro, cinco golpes consecutivos en su rostro…
Y Andreas no se quejaba…
Ni siquiera me detenía; mis nudillos dolían, pero, la sensación de ardor no desaparecía:
– Eres un puto traidor, me prometiste, tú lo juraste, Andreas, ¿Por qué no me dejaste con él? Dime, ¡Respóndeme como un condenado demonio!
– Le dije a Tom que te sacaría con o sin él…
¿Por qué?
¿No es preferible fundirnos juntos en las profundidades de aquel infierno al que tanto temes?
Me dejaste…
Por segunda vez, tú, preferiste morir antes de llevarme contigo…
¡Maldito egoísta!
Sin ti, mi vida carece de sentido, ¿Qué no lo entiendes?
¿Por qué te cuesta tanto comprenderme?
Siempre juegas de manera astuta, y me desarmas tan fácilmente…
¡Te llevas todo de mí!
¿Y pretendes que continúe en un mundo donde tus manos no están para reconfortarme?
¡Que cruel!
Eres tan desalmado, Tom.
Andreas seguía recostado sobre el suelo, tal vez, esperando a que acabara con mi ira, pero, esa sensación no iba a desaparecer aunque lo deseara; pues en estos instantes, mi mente no procesa la información, sólo comprende el abandono por parte de su amo.
Sentía que las fibras de mi ser, ardían, me quemaban todas y cada una de las partes de mi cuerpo…
¡Me estaba consumiendo!
Me levanté de allí, y al redirigirme de aquel sitio; vi como ellos se encontraban parados a escasos metros de mí…
¿Era real?
¿Qué hacían aquí?
– G-Georg…Gus…
Entonces, el miedo, el desconsuelo, el horror, la ira, el dolor, el sufrimiento, el lamento, el desconsuelo; todo cayó sobre mí en esos instantes, y sin pensarlo dos veces, corrí hasta ellos…
Me abracé a sus cuerpos, tan fuerte como pude…
Mis gritos se escuchaban en todo el lugar…
Verlos allí, en un momento tan difícil, me recordó la importancia de tener un hombro sobre el cual llorar…
Al igual que con mamá…
Geo y Gus, estaban aquí para mí…
¿Compartiríamos el dolor de nuevo?
¿De verdad, comprenderían esta sensación que carcome mi alma?
¿Ellos lo verían?
– Tranquilo, estamos aquí, contigo y para ti, Bill…
– Y-Yo…
– Lo sé, yo sé cómo sufres, por eso, que te parece si… ¿Repartimos esas cargas?
– Geo…yo…no puedo, simplemente, no…
– Si puedes, tú lo harás…
– No, no, no, ya nada tiene sentido para mí, no sin él…
– Tom hizo todo para salvarte, ¿No ensuciaras su sacrificio o sí?
– ¿Por qué no me llevo con él?
– Porque tu existencia es lo más sagrado que él tiene.
Lo menos que necesitaba en esos momentos, era escuchar esa verdad; que aunque me costara refutarla, era tan cierta, como la conexión que nos unía…
¡Qué tonto!
Yo podría vivir junto a él, fuera en este mundo o en otro…
Sólo si, permanecíamos juntos…
Geo y Gus, me llevaron hasta la habitación, y tras conseguir calmarme, iniciamos una conversación…
– ¿Cómo fue que llegaron?
– Bueno, después de saber que estabas en Stuttgart; Tom nos contactó, para solicitarnos que lo ayudáramos con unos explosivos…
– ¿Ustedes fueron…?
– Si, de hecho, él nos envió los planos de la ciudad y tuvimos que memorizarlos para saber en dónde ubicar las bombas.
– ¿Estuvieron todo ese tiempo en Stuttgart?
– No, sólo fuimos el primer día, posicionamos los explosivos y partimos hacia Núremberg; nuestra segunda intervención sería el día de ayer, para propiciarles los trajes y garantizar su salida de la ciudad.
– ¿Todo eso lo planeo Tom?
– Si bueno, tu hermano es cosa seria, Bill.
– ¿Y ustedes confiaron en él?
– Alguien capaz de idear semejante locura, merecía nuestra aprobación ¿No lo crees?
– ¿Ustedes no están molestos por eso?
– ¿Por tu relación incestuosa?
– Ummm…
– No, él, fue muy claro al respecto, sus palabras nos impactaron demasiado, y le dijimos que lo aceptábamos.
– ¿Qué voy a hacer?
– Bill, por más duro y tosco que suene, tendrás tu luto, pero, deberás retomar tus estudios, independizarte, y cumplir tu promesa a Simone…
Ahora que Geo mencionaba a mamá, caí en cuenta de que la noticia no sería para nada gratificante…
Jörg estaría devastado, y ni que decir de Clarise…
Sam también…
Y Rick…
¿Dos amigos en menos de un mes?
¡Qué horror!
La puerta sonó, y vi del otro lado a Andreas y Richelle…
Ellos se unieron a nosotros, sus rostros estaban consternados por algo en particular…
Se sentaron en frente y dijeron:
– ¿Estás algo mejor?
– Andreas, yo…
– No te disculpes, era lo que merecía; es más, estaba dispuesto a asumir tu odio o rencor…
– ¿Por qué lo prometiste si no ibas a cumplirlo?
– Para darte tranquilidad, si no lo hubiese hecho, tú habrías entrado en una suma depresión, y eso era lo que menos necesitábamos; incluso, podías haber escapado, lo cual, sólo complicaría la estrategia de Tom.
– Entiendo.
– Bill, de verdad, no era mi intención fallarte; pero, no podía faltar a mi palabra con Tom, sabes que no es algo factible para mí.
– Si, lo sé.
– ¿Y ustedes? ¿Cómo se involucraron en todo esto?
– Estudiamos Ing. Química, y él nos llamó para que lo ayudáramos con los explosivos.
– ¿Ustedes fueron los de las bombas?
– Si.
– Maldito rastafari y su poder de convencimiento…
Tras esa frase…
El rostro de todos los presentes se tornó oscuro…
Estábamos perturbados…
Él ya no estaba…
No volveríamos a verle…
Y yo, no podría tenerle…
De repente, la puerta se abrió una vez más y apareció…
Su expresión estaba derrotada, su sufrimiento era demasiado palpable, él se veía consternado…
Fue hasta Andreas, el cual se colocó de pie, y lo sumió en un abrazo de inmediato…
Ambos comenzaron a derramar lágrimas sin control…
Sólo quedaban dos de los cuatro inseparables…
Mi dolor se intensifico ante semejante escena, no pude evitarlo; me uní a ese dúo tan desastroso…
Ambos me acogieron, y al momento, sentimos los brazos de los demás rodearnos…
Compartíamos el dolor en escalas diferentes…
Unos por la pérdida de su amigo…
Otros por el de su aliado…
Y yo, por el amor de mi vida…
Desconsolados, sin nadie que pudiera devolvernos a alguien tan excepcional como él…
Las lágrimas llenaban nuestros rostros…
¡Era insufrible!
No sé cuánto tiempo paso, pero, logramos calmar un poco el ímpetu de la situación; y retomamos nuestros asientos…
– Así que, ¿Él te envió por nosotros?
– Si, tenía instrucciones de recogerlos el día 14 en la noche.
– ¿No pudiste decirme algo como eso?
– Eran órdenes de Tom, Andy.
– Rick, fuiste muy desconsiderado conmigo.
– Lo lamento, pero, gracias a eso, ustedes cinco están aquí…
– Ummm…
Me dirigí a Rick, y le pregunté:
– Oye, Rick.
– ¿Si?
– ¿C-Cómo está Jörg?
– Bien, entre lo que se puede mencionar…
– No sé cómo actuar…
– Tú no tienes la culpa de nada, Bill, ¿Lo comprendes?
– Si no hubiese estado con Blake…
– ¿Cómo podías resistirte a una amenaza así?
– Yo…
– Sé que esto es duro, pero, por más que nos lamentemos, él no regresara.
– Si…
– Además, aunque él no esté, me tienes a mí.
– Y a mí también, eh.
– Gracias, chicos.
– Por cierto, hay algo que debo decirles.
– ¿Qué?
– Las cosas en Frankfurt han estado tensas, demasiado, diría yo.
– ¿Qué sucedió?
– En resumen, para no alargar la historia; Clarise no es quien decía decir.
– ¿Cómo es eso?
– Resulta que ella fue la ex – esposa de Kean.
– ¿KEAN?
Pegue el grito en el cielo…
¡DIOS!
Tom había sido criado con el enemigo…
– Ellos sabían que Simone y Jörg seguían vivos, y que lo del suicidio fue toda una mentira; entonces, en medio de sus mentes retorcidas, planearon hacerse con ustedes…
– Esperen, esperen, estoy perdida…
– Richelle, Tom y Bill son hermanos, sorprende al comienzo, pero, luego te acostumbras…
– Hermanos…
– Si, ambos están dementes, pero, les apoyamos; trata de no enloquecer…
– En fin, retomando mi relato, Clarise vino para llevarse a Tom y asesinar a Jörg; pero, antes de que eso sucediera, Kean murió y bueno, ella decidió dedicarse por completo a Tom.
– Ok, entiendo eso, pero, ¿Qué sucedió con ella?
– Clarise fue la responsable de darle la información a Anna de la posición de Blake.
– ¿Anna?
– Si Bill, Anna Heithworth estuvo involucrada; ella fue quien llamo a Blake y lo llevo a Frankfurt.
– ¿Es en serio?
– La chica estaba loca, y obsesionada con Tom; por eso, en conjunto con Clarise, trajeron a Blake.
– Increíble…
– Si, y ahora, Anna está en la cárcel.
– ¿Por qué?
– En medio de su locura, llego a la casa de Jörg, y asesino a todo el personal, a excepción de Sam…
– Rick, espera, espera, ten compasión, Hombre.
– Tú querías saberlo todo ¿No?
– Bueno si, pero, son demasiadas cosas.
– Tendrán que asumir la información para que sepan cómo actuar.
– Dios…
– Y Clarise se suicidio.
– ¡Santísimo Señor! Pero ¿Qué es todo esto?
– La realidad, Andy.
– ¿Todo eso sucedió?
– Si…
– Esto es demasiado impactante…
– Ni que lo digas…
– ¿Cómo se tomó Jörg todo esto?
– Mal, sumado a lo de Stuttgart; en serio, no sé cómo lo ha soportado, fueron muchos problemas al mismo tiempo.
– Pero, ¿Él está bien de salud?
– Si, a veces tiene insomnio, pero, al menos no ha sucedido algo como la última vez.
– Entiendo.
El silencio se apodero del recinto…
Todos parecíamos estar asimilando los sucesos desarrollados…
¡Son muchas desgracias en tan poco tiempo!
Lo de Clarise no me lo esperaba, y lo de Anna, también era sorprendente; llegar al punto de dañar a otra persona con tal de conseguir lo que deseas, es algo fuera de lugar…
Sin previo aviso, el Barco se detuvo…
¡Habíamos llegado!
Descendimos, y vimos los autos que estaban dispuestos para nuestro transporte…
Al subirme en el vehículo, los nervios y el miedo me invadieron por completo, ¿Qué iba a decirle a Jörg? ¿Cómo iba a verlo? ¿Qué expresión colocaría? ¿Me odiaría?
¿Su salud empeoraría?
Faltaban metros para ingresar por ese enorme portal…
Mi corazón comenzó a palpitar con fuerza…
Iba a desfallecer ahí…
Estaba tan asustado…
El auto se detuvo, la puerta se abrió y yo salí…
Busque con mi mirada a Jörg, pero, no lo veía…
Mi mirada se había enfocado en algo completamente diferente…
Era una figura delgada…
Unos jeans vaqueros y una camisa de lino manga ¾
Sus cabellos dorados…
Su sonrisa angelical…
¡Mi alma salió de mí ser!
No podía ser…
No era…
No…
Esa perfecta mujer, abrió su boca para decir:
– ¿No piensas saludarme?
Y entonces, mi corazón regreso a los años de mi infancia…
Mis labios temblaban tanto que me era imposible contestar…
La respiración estaba por los cielos…
¿Cómo?
¿En qué momento?
Ella…
Mi espíritu recordó su esencia y sin más que decir, corrí como nunca hasta ella y en un abrazo celestial; grite:
– ¡MAMIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
Continúa…
N/A: Bien, con este capítulo se cierra el ciclo en Stuttgart; lo que viene después de esto, es amor y mucha pasión, creo que en 9 caps, acabaremos esta historia.
Sí, he revelado el secreto más grande del Fic: ¡SIMONE ESTÁ VIVA!
No me maten, luego, entenderán todo. Con Amor, AS ♥♥