Medida publicitaria 3 (P.2)

Fic TWC de LadyScriptois

Ejercicio 3.2

Tom pasó una pensativa noche, pero cuando descanso lo hizo plácidamente. Ese día se despertó muy temprano y el primer pensamiento que cruzó su mente fue Bill y lo acontecido la noche anterior. Su corazón trabajó velozmente y sintió algo extraño en su estómago. Así que, alegándose a sí mismo que tenía hambre, se levantó de la cama, cepilló sus dientes y antes de bajar a la cocina se puso unos cómodos pantalones de chándal, sin molestarse en colocarse alguna camisa. 

—Buenos días. – dijo al entrar y ver a Gustav y Georg comiendo cereales en la barra, recibiendo una contesta igual por parte de ellos.

—David ha llamado. – informó Georg con la boca aun llena.

— ¿Qué ha dicho? – preguntó el de rastas sirviendo dos tazones de cereal, uno para él y el otro para Bill.

— Quiere que nos reunamos con él… – intervino Gustav mirando su reloj para después continuar. — Dentro de hora y media.

— ¿Le han avisado a Bill? – cuestionó el de rastas.

— ¿Qué deben decirme? – entró un somnoliento Bill a la estancia, con el cabello ligeramente desordenado, dándole un aspecto infantil.

—Debemos irnos en una hora y media. – dijo el castaño levantándose. —  Iré adelantando. – salió seguido por Gustav quien alegó que haría lo mismo.

Bill los vio marcharse para luego dirigirse sonriente a Tom.

—Buenos días. – le deseó, mientras lo abrazaba y luego depositaba un beso en la mejilla del mayor.

El menor finalizó el abrazo sin poder alejarse del cuerpo de Tom, quien se lo impedía sosteniéndolo de la cadera.

—Uhm… ¿Tomi? – cuestionó el pelinegro sintiendo sus mejillas arder por la forma en la que Tom lo miraba y al estar tan cerca de su cálido y desnudo pecho.

—Eh… yo… sí. – balbuceó Tom luego de algunos segundos en los que se perdió en las sensaciones que le producía los actos de Bill y en los labios del mismo. — Te he preparado el desayuno. – pudo hablar fluidamente, mientras retiraba las manos del cuerpo de Bill como si quemara. 

&

Habían pasado exactamente nueve días desde que estaban en el mismo ejercicio. Hace un par de días tuvieron la cita correspondiente con Olivia, pero no avanzaron, porque Tom no cumplía del todo, o eso creían.

Tom desde aquella noche iba a la habitación de Bill cuando pensaba que este ya estaba durmiendo y le daba un beso en la frente para luego susurrarle unas buenas noches. Casualmente desde aquel entonces el menor dormía muy bien.

Bill desde hace tiempo notaba a Tom diferente, una diferencia que le gustaba.

Cuando el menor lo abrazaba o besaba sentía como Tom se estremecía un poco, o algunas veces el mayor continuaba el abrazo que el menor le daba, alargándolo un poco más. Si se sentaban juntos Tom solía apoyar su brazo tras el respaldar del asiento de Bill y rozaba con sus dedos disimuladamente el hombro del menor. Así que no era extraño ver a Bill siempre con un carmesí en su rostro.

Pero a David le tenía sin cuidado si Tom se estremecía o si Bill tenía un constante sonrojo. Solo sabía que le plan estaba funcionando. Los medios no engañaban.

—…Bill Kaulitz, cantante de Tokio Hotel. – comentaba Gabo, el conductor del programa los 10+ pedidos transmitido en MTV Latinoamérica. —  Confesó… que lleva más de 3 años que no besa. Alégrense chicas. Confesó que no, que no se le da ligar. Aunque tenga disco número uno por todo el mundo y estén pegadísimos. No, no se le da… pero bien que anda de melosin y besucón con el hermano ¿no?… 

&

Era un nuevo día, nuevos aires y nueva ciudad. Tokio Hotel ya no estaba en Alemania, estaban rumbo a un país vecino. Darían una presentación, así que esa noche la banda se encontraba en los aires esperando llegar en la madruga y descansar un poco, ya que la función seria dada en la tarde del día siguiente.

Al haber sido tan imprevista la contratación, no se pudo hacer una reservación en el hotel como se acostumbraba, por ello que se apartó una suite con tan solo dos habitaciones, una con cama matrimonial y otra con dos camas individuales.

— No, Tom se mueve mucho, Georg ronca y Bill suele abrazar. – fue la respuesta de Gustav cuando se le ofreció que compartiera cama con alguno de los integrantes.

Así que cuando a Bill le propusieron elegir entre Tom y Georg, no dudó en elegir al primero.

—Hace mucho que no dormíamos juntos. – comentó el menor ya cambiado para dormir, haciéndole un espacio en la cama a su hermano.

—Desde hace dos años. – recordó Tom, mientras se quitaba su camiseta ante la curiosa mirada del menor.

—Ya no tengo pesadillas – respondió Bill un poco sonrojado.

—Eso está bien. ¿Apago la luz?

—Sí. – respondió para luego sentir como Tom en la oscuridad se acostaba a su lado.

El pelinegro se quedó inmóvil en su cama, hace mucho que no dormía con su hermano. Antes, cuando lo hacían, el solía ir a acurrucarse en el pecho del mayor, mientras este lo rodeaba por la cintura con sus brazos. Ahora no sabía si estaba bien hacerlo.

Tom estaba esperando que Bill viniese a él como siempre lo hacía, pero al cabo de varios minutos lo hizo.

—Buenas noches, Tomi. – dijo Bill luego de tomar valor y acercarse a su hermano para depositar un beso en su mejilla.

Tom sintió el calor que emanaba el cuerpo de Bill cuando este se recostó levemente sobre el suyo para besarlo. Eso le gustó mucho. No lo quiso apartar y aprovechando la cercanía lo abrazó como lo hacía siempre que dormían juntos. Muy cerca el uno del otro.

Tom lo quería tener cerca, muy cerca, sentía que su cuerpo lo necesitaba.

—Buenas noches Bill. – le deseó, depositando un beso en su frente. 

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Todos durmieron plácidamente, menos Gustav, quien desde esa mañana estaba considerando que, para la próxima vez que se ameritara, dormiría con Bill o con Tom, ya que los sonoros ronquidos de Georg resonaron en toda la habitación donde ellos dormían. Sin embargo, si se llegara a presentar la oportunidad, Tom no lo permitiría. Bill solo compartiría cama con él.

Los chicos dieron una espectacular función esa tarde y ahora se encontraban nuevamente en el hotel descansando. David sabía que los últimos meses para los chicos fueron realmente fuertes así que no dudó en darles el resto del día libre y que se divirtieran.

En la ciudad donde estaban, los rayos de sol estaban presentes, por lo que Gustav, Georg, Tom y Bill no dudaron ningún momento antes de salir del hotel y dirigirse a la playa.

Jost, que siempre cuidaba de la seguridad de los chicos, les asignó un chofer personal y le ordenó que los llevara a una playa privada. 

&

Solo los cuatros en una playa. Tal vez no era el sueño hecho realidad para cualquier joven que lo que buscaba era socializar y divertirse, pero para ellos era el paraíso. Poder disfrutar sin cuidarse de fotógrafos o de locas fanáticas.

Escogieron un lugar un poco apartado de la orilla, donde había diversas sillas playeras y mesas con sombrillas para dejar sus cosas. A los segundos Georg y Gustav estaban en bañador haciendo una carrera al agua.

— ¿No iras? – preguntó el mayor al ver que su hermano sacaba algunas cremas de su bolso.

—Creo que descansare un poco antes de entrar al agua. – al tener el bloqueador solar en manos se cohibió un poco por lo que iba a pedir. —  Uhm… ¿Tom? ¿Podrías? No me gustaría broncearme. – le tendió la loción para que su gemelo captara el mensaje.

—Eh… supongo… que sí. – lo tomó casi transpirando.

Tom tomó asiento tras de Bill en la silla donde el ultimo estaba sentado. Debido a su posición observó de cerca como su hermanito se sacaba su camiseta y dejaba su blanca y delicada piel expuesta a los rayos de sol. Tom sintió su garganta seca y tragó grueso antes de continuar.

Destapó la loción, la aplicó en sus manos y la frotó un poco antes de colocarla en la espalda de Bill.

—Esta fría. – dijo estremecido Bill.

Más estremecido por las mano del mayor sobre su piel desnuda, que por la frialdad de la crema.

Tom esparcía el contenido con lentitud y delicadeza, haciendo suspirar a Bill con cada movimiento. Y Tom simplemente quería suspirar por la suavidad de la lechosa piel de Bill. El de rastas la sentía tan bien, tan suave.

Los hombros y cuello del menor estaban decorados por pequeños traviesos lunares que también adornaban su nuca y la curvatura entre su hombro y cuello, Tom pensaba que cada una de aquellas marcas hacía más hermoso el cuerpo de Bill.

El menor sentía tan bien las manos de Tom en su piel. No se suponía que disfrutara tanto que su hermano le aplicara un simple bloqueador.

El de rastas tentado depositó un largo beso casto en el omoplato derecho de Bill, quien se estremeció por el contacto y soltó un pequeño gemido de sorpresa.

— ¿To… Tomi? – preguntó un poco desconcertado al recibir un nuevo beso en su hombro, seguido por otro en su cuello.

—He terminado. – dijo simplemente. — Iré al agua.

Tom se fue sin mirar a Bill. Estaba confundido por lo que hizo. Confundido por que querer volverlo hacer.

Continúa…

Gracias por leer.

Publico y rescato para el fandom TH

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