Niños Psíquicos 10

Niños Psíquicos” Fic Twc / Toll escrito por MizukyChan

Capítulo 10

Horas antes del ataque al hostal Hollows. En el Centro del Senado en Berlín, Alemania.

¿Aló? —contestó el teléfono, alejándose de la gente, pero sin dejar de sonreírles.

Señor, tenemos un problema —Se escuchó al otro lado de la línea.

¿De qué clase? —Prosiguió el senador como si no fuera nada.

Un chiquillo vino a mi Unidad a hacer un retrato hablado de un posible implicado en el caso “flor de lis” —relató la voz del teléfono.

¿Y? —cuestionó el Senador.

Era su rostro señor —Finalizó el hombre con temor a la reacción del político.

¿Sabes quién es? —preguntó arrugando un poco el ceño.

Su nombre es Bill Trumper, es sólo un chiquillo, señor.

¿Trumper? ¿Acaso no está en la lista? —Reflexionó el Senador Donovan.

Sí señor, es una enorme coincidencia, es el mismo, lo confirmé antes de llamarle, señor.

Entonces encárgate de él —Mandó, sonriendo nuevamente.

Está custodiado por un policía de mi Unidad —explicó la voz.

Tómalo a él y mata a todos los demás —dijo casi en un susurro.

Sí señor —Y ambos colgaron.

& En el hostal &

El oficial McGee caminaba rápidamente hacia el lago seguido de cerca por un atemorizado David. Estaban en silencio, pero sus mentes trabajaban a velocidad luz pensando en cómo salir de este problema, ilesos y, sobre todo, cómo capturar al criminal antes de que él los volviera a encontrar.

¡Bill! ¡Tom! —Gritó el oficial cuando ya estuvieron cerca.

¡Aquí estamos! —Gritó Tom, cogiendo a Bill de la mano y llevándoselo atrás de un árbol para esconderse y jugar.

No los veo —llamó el oficial y volvió a tomar su arma apuntando al frente.

Aquí oficial —Volvió a gritar Tom y ambos chicos reían bajito mientras compartían un beso fugaz.

Esto no es gracioso chicos, si no pueden salir guarden silencio —Pidió el oficial. Esta oración les pareció extraña a los chicos, quienes se miraron frunciendo el ceño y salieron de su escondite. Vieron al oficial con el arma en alto y se alarmaron.

¿Qué sucede? —cuestionó Tom, poniéndose como escudo ante Bill.

¿Están solos? —interrogó David. El oficial seguía mirando los alrededores apuntando con su arma.

Sí. ¿Qué ha pasado? —Esta vez habló Bill— ¡Oh Dios mío, Sandra! —Gritó y cayó al suelo sujetándose la cabeza.

¿Bill? ¿Qué te pasa? —Tom se arrojó al suelo, al lado de su pequeño.

La vi… a Sandra. Ella… está muerta. Estamos en peligro —afirmó abrazándose desesperadamente a su Tomi, quien le acarició el cabello tratando de calmarlo.

Está despejado —Acotó el oficial y se acercó a ellos. Se asustó de verlos en el suelo— ¿Qué pasa? —preguntó confundido.

Bill tuvo una visión de Sandra… muerta —Aclaró David.

¿Oh, son sus poderes? —susurró y meditó un momento, para luego hablar—. Niños —Los chicos le miraron y se pusieron de pie—. El hostal fue atacado —explicó con franqueza—. La señora dueña y Sandra fueron asesinadas.

¿Crees que debes ser así de directo? —Intervino David.

Estamos en peligro David, ellos deben saber a qué nos estamos enfrentando, para que podamos sobrevivir…

Continúe oficial —Pidió el rastudo.

Esta mañana cuando Bill hizo el retrato hablado, descubrimos que uno de los implicados en este caso es…

El Senador Donovan —Completó Bill—. Lo averiguamos por internet. Además también descubrimos que antes de entrar a la política su nombre era Joshua y también sabemos que pertenece a una secta —McGee se sorprendió.

Presumo que por su cargo de poder, él no es el asesino material, lo que significa que mandará a matarnos, para borrar cualquier evidencia que ensucie su nombre —Prosiguió el oficial—. Imaginen, sólo esta mañana supimos que era él, y no pasaron más que un par de horas y ya tuvimos un ataque completamente letal. Ahora debemos salir de aquí, porque vendrán otros.

Los agentes Schafer y Listing vienen en camino —agregó David.

Los esperaremos y nos iremos con ellos a un lugar seguro y por sobre todo: secreto —Los chicos asintieron y emprendieron el regreso al hostal.

&

Al llegar el oficial les pidió que esperaran afuera, mientras él iba por unas mantas para cubrir los cadáveres. Una vez listo les hizo pasar para que esperaran a los agentes.

Bill se puso muy nervioso pues podía sentir las recientes presencias de Sandra y la dueña del hostal. Tom sintió su sufrimiento e inmediatamente le abrazó. David les dio su apoyo con una mirada y fue a la cocina a buscar algo de jugo para los niños. Luego de una hora y media escucharon las sirenas de un vehículo policial.

¡Vayan todos a la habitación! —Mandó el oficial—. No sabemos de qué bando serán —Les aclaró.

Vamos niños —Pidió David y casi corriendo se encerraron. McGee tomó fuertemente su arma y se acercó a la entrada. Con sumo cuidado iba a abrir, cuando de un solo golpe se abrió mostrando a los agente a cargo del caso. Los tres bajaron sus armas y suspiraron.

¿Cómo están, McGee? —cuestionó Schafer.

Los niños están bien, en la habitación —contestó el oficial y el rubio emprendió su camino, mientras el castaño veía en el suelo el cuerpo cubierto. Levantó la manta y vio a Sandra.

Certeros —comentó serio, volviendo a cubrir el cuerpo—. ¿Hay más?

En la cocina, la dueña del hostal —respondió—, y por ahí, están los asesinos.

¡Rayos! Son gente inocente —Maldijo el oficial—. ¿Y David?

Está vivo de milagro, esos hombres entraron matando todo lo que estuvo a su paso, yo ni siquiera pude seguir una rutina de evitar el disparo… lo siento.

No lo sientas McGee, ellos no habrían dudado en matarte.

Lo sé, señor.

Geo ven acá —Les llamó el rubio desde la sala. Los hombres caminaron hacia allí y se encontraron con los rostros asustados de los niños.

Debemos sacarlos de aquí —afirmó el rubio seguro y serio.

Dime McGee, ¿alguien sabía que estaban aquí? —preguntó el castaño.

Sólo el experto en retrato hablado —Meditó un momento y soltó— ¡Maldita rata traicionera!

No los podemos llevar con nosotros, sería aún más peligroso, Geo —explicó el Gustav.

Creo que yo me puedo encargar de eso —Intervino David—. Conozco otro hostal donde nos recibirán encantados. Y nadie sabría de él.

Yo iré con ellos —comentó el oficial—. Después de todo, yo también estoy en la mira del asesino —explicó seriamente.

¿Ese lugar queda muy lejos? —indagó el rubio.

Lejos de aquí. Está en el campo —Los chicos sonrieron, les gustaba estar juntos, aunque comprendían lo trágico de la situación.

Bien, los escoltaremos hasta allí. Empaquen sus cosas —Mandó el castaño. Todos los presentes se dirigieron a sus habitaciones. Los niños entraron en la suya y se abrazaron fuertemente.

No temas bebé, yo te protegeré, lo juro —Prometió el de rastas.

Lo sé Tomi y por eso temo tanto, no quiero que nada malo te vaya a suceder por mi culpa —El moreno enterró su rostro en el cuello del otro y suspiró hondamente.

Te amo bebé. ¿Lo sabes?

Lo sé. Tanto como yo te amo a ti, puedo sentirte —Se miraron profundamente y se unieron en un beso necesitado y húmedo. Con dificultad se separaron.

¿Empaquemos? —El pelinegro asintió y se dedicaron a guardar sus pertenencias. Luego se dieron otro beso fugaz y bajaron. Ya todos estaban ahí esperándolos. Se tomaron de las manos.

Chicos ustedes irán con David y el oficial. Gustav y yo les seguiremos, en caso de que veamos a alguien sospechoso —comunicó el castaño. Todos asintieron y tomando sus bolsos, se dispusieron a entrar en los autos.

&

David conducía el vehículo y al salir a la carretera Tom que miraba por la ventana reconoció en seguida la camioneta vieja de su sueño.

¡Son ellos! —Gritó fuerte, todos se asustaron.

¿Quienes? —preguntó el policía sacando su arma.

Esa camioneta vieja, es la de mi sueño, son los asesinos —Inmediatamente el oficial tomó su celular y marcó al rubio.

Señor, la camioneta detenida.

La veo. ¡Oh por Dios! Es la descripción de Tom —Los agentes activaron sus sirenas y giraron en U para perseguir a la camioneta que aceleró y pronto se perdió a la distancia.

Tom estaba hiperventilando dentro de su propio vehículo. El oficial no dejó que David se detuviera, así que continuaron con su viaje. Bill trataba de calmarlo, proporcionándole pequeñas palmaditas en la espalda.

Ya estoy bien, es sólo que fue muy impactante ver en vivo, lo que sólo veía en sueños —explicó, tomando grandes bocanadas de aire.

Calma Tomi, todo estará bien. Gustav y Georg van tras ellos, seguro y los detienen —Le confortó e hizo círculos en su espalda. Finalmente el rastudo se calmó y le miró con una gran sonrisa.

Tienes razón, cuando los detengan todo se acabará —Quiso besarlo, y tras cerciorarse de que no les veían, se acercó y le robó un beso. El pelinegro se sonrojó y mostró una tierna sonrisa.

&

Condujeron por cerca de tres horas. Los chicos miraban por las ventanas sin soltarse de las manos y una que otra vez bostezaron, estaban cansados, desde que se conocieron habían pasado una aventura tras otra. Y el hacer los rituales a la hora muerta no ayudaba mucho.

Hemos llegado —comentó David.

Estaban en el campo. Hacía una hora atrás, se habían alejado de la civilización y ahora el verde de la naturaleza los recibía con olores de flores y frutas por todo su derredor.

Bajaron del auto, tomando sus pertenencias. Los chicos instintivamente se tomaron de las manos y avanzaron junto con David hacia la puerta. Una mujer madura salió a contestar. Al ver al hombre se abalanzó sobre él con un enorme abrazo.

David, mi pequeño —Le apretó las mejillas, dejándolas un poco coloradas. David lejos de enojarse parecía feliz.

Nana, estás hermosa —Le dijo y luego miró a todos—. Chicos, oficial, ella es Nana, mi abuela —Todos se sorprendieron, no pensaron ser llevados con la misma familia de David, sin embargo los chicos se sintieron a salvo.

Hola Nana, soy Tom y él es Bill —Saludó el rastudo muy amable.

¿Que niños tan lindos. ¿Son hermanos? —preguntó mirando sus manos entrelazadas.

Somos amigos muy unidos —contestó un sonrojado Bill, que no soltó la mano de su novio.

Oh, ya veo, son jovencitos modernos —comentó ella con una sonrisa—. Pero pasen, pasen —Todos le siguieron—. Hay gente hospedada, pero tengo suficientes habitaciones para todos.

¿Nana? —habló el rastudo un poco colorado—. ¿Sería posible que Bill y yo tuviéramos una habitación doble? —Hasta sus orejas se sonrojaron. La mujer lo miró con picardía y le dijo.

Pequeño, ya no me quedan piezas dobles, pero tengo una con una cama matrimonial, ¿no te importa? —Le guiñó un ojo sonriente.

Estará bien, gracias —respondió tratando de que la tierra se lo tragara.

Toma —Le pasó una llave—. Segundo piso, número 11.

¿Vamos Bill? —Le ayudó con su bolso y ambos subieron al siguiente piso—. Al llegar el rastudo dejó los bolsos en el piso y abrazó a Bill—. Ahora tenemos una cama más grande —Y le guiñó el ojo.

Oh Tomi, que bueno que seguiremos juntos. Me pregunto ¿cómo estarán los agentes? ¿Habrán podido atrapar a los criminales? —Se sentó a meditar.

Desempaquemos y digámosle al oficial McGee que les llame —Sugirió Tom. Y así se pusieron manos a la obra. Una vez listos y después de unos cuantos besos, bajaron a la sala.

&

David le explicó a Nana por qué estaban con un oficial armado y luego éste se alejó a llamar por teléfono.

Chicos, vengan por favor —Pidió McGee.

¿Qué sucede oficial? —cuestionó el pelinegro.

He hablado con Gustav, están en interrogatorio. Atraparon al maldito —explicó con una sonrisa.

¿Al maldito? ¿Sólo atraparon a uno? —preguntó el rastudo temeroso.

Eso fue lo que me indicaron —contestó sin comprender el oficial.

Lo que sucede oficial, es que en uno de los sueños premonitorios de Tom, él vio a dos hombres, o sea, falta que atrapen al cómplice —Aclaró David.

¡Rayos! Al menos aquí estaremos seguros —Trató de calmarlos el policía.

Niños vengan a comer, David me dijo que han estado viajando todo este tiempo y no han comido nada. Vamos vengan —Les llamó la anciana hacia la cocina.

Vaya esto luce delicioso —comentó el pelinegro viendo los exquisitos platos.

Vamos mi niño, sírvete lo que quieras, a ver si engordas un par de kilos jejeje —Todos rieron.

Yo creo que así estás genial —Le susurró al oído el de rastas.

Gracias Tomi —Comieron a gusto y luego quisieron dar un paseo antes de que se oscureciera. A regañadientes el oficial les dio permiso y mano con mano, los chicos salieron del hostal.

&

Se encontraron con algunas de las personas que se hospedaban allí y les recomendaron visitar el campo de flores. Así que, hacia allí se encaminaron.

Mira Bill, que bonito —Observaron desde una pequeña loma hacia abajo, al campo de flores.

Es hermoso Tomi, ¿quieres bajar? —El otro asintió y caminaron lentamente tocando las flores más llamativas, sin arrancarlas.

Vamos al arrollo —Le indicó el rastudo y se sentó en una roca, poniendo a Bill en sus piernas.

Tengo mucha pena Tomi… por Sandra y la dueña del otro hostal —dijo de pronto triste.

Lo sé, yo también me siento mal y aún peor al pensar, que si no hubiéramos ido al lago, tal vez nosotros también estaríamos muertos. Eso me hace desear con mayor intensidad querer besarte Bill —Le dijo sincero el rastudo.

Bésame entonces —Y ambos se fundieron en un beso profundo, de entrega total.

Las manos de Tom no se quedaron quietas y se metieron bajo la playera del pelinegro y recorrieron su espalda. Bill jadeó, se había puesto duro y sentía a Tom de la misma manera. Se acomodó más entre las piernas de su pareja y con su mano frotó su miembro por sobre la ropa. El mayor soltó un jadeo ronco e hizo lo mismo que su pequeño. Por sobre la ropa se tocaron, sin dejar que sus lenguas pararan el baile que habían iniciado. De pronto el pequeño sintió una corriente eléctrica envolverle y sin poder evitarlo arrastró a Tom hacia su propio orgasmo, acabando juntos. Con la ropa húmeda y la respiración agitada, se miraron con el rostro sonrojado.

Te amo bebé —Tom tenía la necesidad de siempre decirle a su pequeño que lo amaba cuando tenían un encuentro sexual.

Y yo a ti Tomi —Respiró hondo el aroma de su Tomi y le abrazó fuerte.

Creo que hoy deberíamos practicar los ejercicios para tener otro sueño y recolectar pistas que le sirvan a los agentes para atrapar al otro cómplice, ¿qué te parece?

Estoy un poco cansado, pero lo haré con gusto para ayudarte —Le respondió el moreno.

Ya está atardeciendo, será mejor que regresemos —Se tomaron de las manos y emprendieron el camino de vuelta.

Volvieron a su habitación y explicaron a David su plan. Lo harían juntos, estarían todos a la hora muerta.

& Continuará &

¿Qué nuevo ritual practicarán a la hora muerta? ¿En qué les ayudará para el caso? ¿Podrán atrapar al otro asesino? ¿Podrán encerrar al Senador Donovan? Sigo agradeciendo, por las lecturas y comentarios. Me hacen súper feliz con sus palabras de apoyo.

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